Capítulo 6: ¡Es San Valentín! (Parte 2)
Por favor, aceptemolo, todos saben que Tokyo Mew Mew no me pertenece.
- Por favor, aguanta... Onee-sama... - Dijo, en un susurro, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.
El viento golpeaba el fino rostro de la chica de cabellos azules, la cual volaba velozmente hacia su lugar de trabajo, llevando en sus brazos a su compañera de cabellos violeta.
- ¡Mint! - La peli-azul escuchó que sus otras compañeras la llamaban desde el suelo, preocupadas. La habían estado siguiendo todo el rato. Pero ella no respondía, debía llegar lo más pronto posible al café, y decirles algo la retrasaría.
Pronto llegó al café, y entró velozmente por la puerta de atrás. Shirogane vió donde Mint desendía veloz pero cuidadosa a la cocina, e inmediatamente se dirigió hacia ella.
- ¡Zakuro! - El rubio agitó suavemente a la modelo, pero esta no respondía.
La peli-azul quiso decir algo, pero el nudo en su garganta y la enorme preocupación no la dejaron hablar. Ryo, desesperado, tomó a la joven modelo y la llevó a una de las habitaciones, mientras llamaba a Keiichiro para que le ayudara. La Mew azul se arrodilló y apoyó sus manos en el suelo. ¿Y si su onee-sama no despertaba? ¿Y si este era el fin para ella?
- Mint onee-sama - La mew azul escuchó a la menor de las Mews, quién se acercó a ella y la abrazó con fuerza.
Las demás no tardaron en llegar, y, al igual que Pudding, corrieron a abrazar a la peli-azul, tratando de consolarla.
- ¿Donde está Zakuro? - Preguntó preocupada Ichigo.
- Creo que Shirogane la llevó al laboratorio - Respondió Mint, con la respiración algo entrecortada.
- ¿Porqué no la llevan al hospital? - Jessie se extrañó un poco al escuchar las palabras de su compañera de uniforme azul.
- ¡No seas estúpida Jessica! - Mint se levantó de una manera brusca, apartando a las chicas que la abrazaban, y dirigió una mirada matadora a la peli-negro - ¿Quieres que se la lleven a un laboratorio? ¡Tenemos ADN mutado! ¡No podemos ir a un hospital!
Nadie dijo nada, ni siquiera se movieron, solo pudieron notar en los azules ojos de Mint lo verdaderamente destruida que estaba. Su mundo parecía derrumbarse. El silencio invadió la habitación, y la peli-azul decidió irse volando, sin decir ni una palabra a nadie más.
- Pobre Mint... - Susurró Lettuce, bajando la cabeza, mientras una lágrima se escapaba de sus verdes ojos.
P.O.V Lettuce.
El recuerdo de la triste mirada de Mint invadía mi mente, ¿tanto estaba sufriendo? Es decir, yo también estoy muy preocupada por Zakuro, pero... No sé, creo que para Mint, Zakuro lo es todo. Un veloz auto pasó a mi lado, haciendo que despertara de mis pensamientos. Me encuentro caminando a casa, o bueno, eso le dije a las chicas, en realidad solo estoy caminando sin rumbo, con la mirada baja, intentando encontrar algún lugar donde pueda olvidarme de todo por un rato.
Sentí que algo andaba mal, y decidí levantar la mirada. Me sorprendí en ese momento, creo que me consumí tanto en mis pensamientos que ahora estoy perdida. Me encuentro en un callejón oscuro, donde hay varios botes de basura y muchas botellas de licor en el suelo. Tapé mi nariz al sentir el desagradable olor de drogas, y busqué la manera de salir de allí, pero, como dije antes, estoy perdida, no tengo ni idea de como llegué allí, y tampoco se como salir.
- Vaya vaya, pero miren que linda niña me encontré.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar la voz de un hombre a mis espaldas y lentamente me volteé, encontrándome no con uno, sino con tres hombres, los cuales, notablemente, estaban borrachos.
- ¿Qué quieren hacerle a la chica? - Preguntó juguetón uno de los asquerosos hombres, con una horrible y pervertida sonrisa, y una mirada lujuriosa hacia mi.
- Lo que sea... - Respondió otro de los tipos, haciendo que me paralizara - Pero quiero hacerlo AHORA.
Los tres hombres se acercaron a mi, y yo intenté buscar alguna salida, sin embargo, no la encontré. No supe a donde ir, ni que hacer. Pensé en sacar mi medalla y transformarme, para que pueda ser una batalla justa, pero mi cuerpo no reaccionaba. Esto no puede estarme pasando. Uno a uno los tipos se fueron acercando, y yo sentí un extraño nudo en el estómago. Como estaban borrachos, los hombres tropezaban o caían, y yo quería correr, pero no podía, mis piernas no se movían. Uno de lo tipos estuvo a unos centímetros de tocarme, estuve a unos segundos de sentir su horrible tacto, pero algo lo apartó de mi.
- ¡Fuu-Hyou-Sen! - Un fuerte viento sopló, tan fuerte que hizo que los hombres salieran volando, cayendo a algunos metros. A pesar de la fuerza de la ráfaga, yo me mantuve firme. No sé como, pero lo hice - Ni se les ocurra tocarla.
Esas simples palabras fueron suficientes para sentirme increíblemente aliviada, y a la vez, hicieron que me sonrojara. Me volteé para ver a mi héroe, y me sonrojé aún más de lo que estaba. No era nadie más que un chico, de unos dieciocho años, con expresión fría, cabello color púrpura-gris, ojos del mismo color, orejas puntiagudas y dientes filosos. Mi salvador no nadie más que el mayor de los tres cyniclons, el chico que ha estado en mis pensamientos durante mucho tiempo, el alíen del que me he enamorado.
- Pai-san...
Él volteó a verme al momento de escuchar su nombre y se dirigió a mí, con paso lento y decidido, sin quitarme los ojos de encima. Uno de los tres hombres empezó a levantarse, pero antes de que lo hiciera, el peli-púrpura, sin siquiera voltear a verlo, lo apuntó con su abanico y le disparó un luminoso rayo. No, no lo mató, solo lo noqueó, o al menos eso esperaba yo. Una vez frente a mí, el cyniclon posó una de sus manos sobre mi mejilla, haciendo que mis mejillas se tornaran de un color carmesí.
- No seas tonta, Lettuce - Su mirada se tornó dulce, pero aún así conservó su fría expresión - No importa si eres una Mew, no debes estar sola por estos lugares.
- Yo... - No pude decir nada, no encontré las palabras adecuadas para expresarle mi gratitud.
Pero, ¿para qué palabras? Si en vez de decirle algo, puedes demostrárselo. Rodeé el cuello del alíen con mis brazos y hundí mi rostro en su pecho. Él estuvo inmóvil por unos segundos, tal vez por la sorpresa, y luego me abrazó por la cintura. Cerré mis ojos y lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas, no quería ni pensar que hubiese pasado si Pai no hubiera llegado.
- No llores - Me susurró, de una manera increíblemente dulce, tal vez demasiado como para venir de los labios de Pai.
El peli-púrpura se separó de mí lentamente y con cuidado limpió las pequeñas perlas que caían por mis mejillas. Me sonrojé más, si es que eso era posible, y las lágrimas cesaron. Mantuve la mirada en sus labios, ya que no me atrevía a mantener la vista en sus ojos, sé que soy demasiado tímida como para hacerlo. Quise decirle algo, pero, antes de que lo hiciera, desapareció.
- Gracias... - Susurré, sabía que él ya no estaba, pero aún así sentí la necesidad de decirlo.
Observé a mi alrededor y me dí cuenta que ya no estaba en el oscuro callejón, sino que me encontraba en mi habitación. Pai me había teletransportado. Una sonrisa se dibujó en mi rostro y me lancé sobre la cama, cerrando los ojos e intentando recordar el confortable calor del alíen.
P.O.V Pudding.
Entré a mi habitación, agotada. Los niños han estado increíblemente terribles el día de hoy, agradezco el momento en el que se durmieron. Tomé un largo y relajante baño y me puse una linda pijama amarilla, para luego dirigirme a la cama. Pero, antes de acostarme, encontré una hermosa caja amarilla adornada con un lazo rojo sobre mi cama. La abrí, extrañada, y sonreí al ver que estaba llena de deliciosos chocolates. Tomé la linda caja en mis manos y noté que, debajo de la cajita, había una carta con letras amarillas que decían: "Para Pudding". Dejé los chocolates en la mesita de noche y abrí la carta para leerla:
" ¡Hola Pudding!:
Pues bueno, supe que hoy es un día algo lindo para ustedes los humanos, y quise darte una sorpresa. Espero que te gusten los chocolates. (No se que mas decir, no soy bueno con las palabras).
¡Feliz día!
Att: Taruto Ikisatashi.
PD: ¿Todavía somos novios?"
Me sonrojé en ese momento, y me acosté con una enorme sonrisa en mi rostro, esperando el momento de ver a Taru-Taru mañana.
P.O.V Kisshu.
Esperé el momento en que mi Koneko-chan saliera del café, pero se estaba tardando un poco. Una sonrisa se dibujó en mi rostro al verla salir por la puerta trasera, e inmediatamente me dirigí a ella, volando.
- ¡Hola Koneko-chan! - Saludé, haciendo que ella se asustara un poco.
- ¡Kisshu! ¿No puedes avisarme cuando vas a llegar? ¡Es la segunda vez que me asustas! - Reí al verla en ese estado, furiosa y, al mismo tiempo, asustada.
- Lo siento, pero me gusta darte sorpresas - Le dije, juguetón.
Ichigo sonrió, sorprendiéndome, ella nunca antes había sonreído en mi presencia.
- Oye, yo... Lamento lo del San Valentín pasado - Llevé mi mano derecha a mi nuca y desvié la mirada, un poco avergonzado.
- Esta bien, no importa, sé que en realidad no querías hacerme daño - Ichigo presionó suavemente una de mis mejillas por unos segundos, y luego empezó a caminar, manteniendo su hermosa sonrisa.
Yo la seguí, volando a la altura de ella, sin quitarle la vista de encima
- ¡Perfecto! Por que pensé que tal vez podíamos intentarlo de nuevo, y me gustaría llevarte a...
- Perdona - Interrumpió ella, dirigiéndose a mí y desvaneciendo su sonrisa - Pero, si no te molesta, tengo una cita con Aoyama-kun.
- ¡Oh! Bueno... - Sentí un horrible nudo en la garganta, el cual no me dejaba hablar con claridad. Aclaré mi garganta e intenté sonreír - Me parece bien... Disfruta tu San Valentín.
Ella volvió a sonreír y poco a poco se fue alejando. Quise golpear algo, cualquier cosa. Bajé la mirada y apreté mis puños y mis dientes con rabia. Suspiré, tratando de calmarme, y decidí mejor irme a otro lugar, a cualquier otro lado. Desaparecí entre las ondas y me teletransporté al parque, a una de las gruesas ramas de un hermoso árbol de cerezo. Estuve a punto de golpear el árbol, la rabia me consumía, pero escuché a alguien acercarse. Examiné el lugar con la mirada y sonreí al ver quien era la que se acercaba.
- ¡Hey! ¡Koguma-chan!...
P.O.V Jessie. (XD que montón de P. )
Salí del café algo tarde, no quise irme a mi departamento tan temprano, y tampoco quería irme con ninguna de las chicas. Solo quería estar sola un rato, olvidarme de todo y distraerme aunque sea solo por un momento. Alcé mi mirada y me encontré con un hermoso y despejado cielo. Me dirigí al parque en busca de un mejor lugar para relajarme, y me encontré con un enorme árbol de cerezo. Una suave brisa alborotó mis cabellos color caramelo, e hizo que rosadas hojas cayeran del árbol. Sonreí, es el lugar perfecto. Me senté en el césped, recostando la espalda contra el árbol, y cerré los ojos, para disfrutar mejor del momento, pero una voz familiar hizo que abriera los ojos de repente.
- ¡Hey! ¡Koguma-chan! - Busqué con la mirada a quién me había llamado así, sin embargo, no lo encontré - Tan distraída como siempre, estoy aquí, arriba.
Alcé la mirada y vi, en una rama del árbol, a uno de los cyniclons, el más burlón, juguetón y pervertido de los tres.
- ¡Hola Kisshu! - Saludé, y él descendió volando hasta sentarse al lado mío.
- ¿Qué haces sola en San Valentín?
No respondí, en vez de eso decidí sonreír y perderme en el hermoso horizonte...
P.O.V Kisshu (Si, de nuevo).
Jessie no respondió a mi pregunta, solo sonrío y desvío su mirada al horizonte. No pude evitarlo y aproveché que estaba distraída para explorar con la mirada cada centímetro de su rostro: es fino, delicado, no tenía una sola marca ni una sola imperfección. Es, simplemente... Perfecto... Ella notó lo que yo hacía y me observó de lado, haciendo que yo inmediatamente desviara la mirada. La escuché reír y sentí como mis mejillas se tornaban de un suave color rosa. Fruncí el ceño y cerré los puños, no puedo sentirme así, me prometí a mi mismo que no me volvería a sentir así.
- ¿Qué tanto piensas? - Me preguntó, mientras se acercaba a mí, haciendo que no hubiera ni veinte centímetros de distancia entre nosotros.
- Nada - Respondí, intentando sonar indiferente.
Ella sonrío de nuevo, pero esta vez cerrando los ojos, y me dio un suave beso en la mejilla. Fue rápido, fugaz, diría yo, apenas posó sus rosados labios sobre mi pálida mejilla se apartó de mí, pero fue algo dulce. Mi corazón se aceleró y sentí como me sonrojaba aún más. Otra vez cerré los puños con fuerza y cerré los ojos, frunciendo el ceño. NO puedo enamorarme...
- Te noto extraño...
Mi cuerpo se relajó al escuchar la dulce voz de Jessie, y sonreí.
- No es nada, solo... Estoy en mis días - Ambos reímos y yo suspiré. Hasta su risa es hermosa.
Jessie apoyó su cabeza sobre mi hombro derecho y abrazó con ternura mi brazo (El derecho, obviamente). Yo la miré, extrañado, y quise apartarme, pero su delicioso y dulce aroma me atrajo. Ella cerró sus azules orbes y, en cuestión de segundos, se quedó dormida. Sonreí, dejando ver mis colmillos, y con cuidado acaricié su mejilla derecha. Poco a poco fui bajando hasta su cuello, tocándolo delicadamente, y luego bajé más hasta uno de sus pechos.
- ¡Baka! - Jessie tomó velozmente mi mano y la apartó de allí, sosteniéndola con fuerza lejos de su pecho.
Yo solo reí, y ella continuó durmiendo. Bostecé, creo que yo también estoy algo cansado. Apoyé mi cabeza en la de la oji-azul y luego, sin darme cuenta, me dormí profundamente.
Yayy segunda parte del capitulo 6 =D espero que les haya gustado. Ah! Para los que no saben, Koguma-chan significa "Osita" en japones. Y pues, la verdad no supe que hacer entre Taruto y Pudding, es que todavía son muy pequeños y siento raro hacer escenas románticas con ellos... Y se supone que ellos eran novios en el manga, por eso la pregunta de Taruto al final de la carta...
Pues bien, acepto criticas constructivas, porfa dejen sus reviews. Gracias a Zoey the Hedgehog, LoveKisshu1 y a Sheblunar por sus reviews. Les mando besos a los tres ;*
Arigato por leerme! :D
PD1: Diganme si describo bien a los persos, porfa...
PD2: ¿Les gusta el yuri?
