Gracias a todos los lectores de nuestra página, os guste el fic que os guste y comentéis o no, es por vosotros que no dejamos de expresarnos. Un besote a todos ^^. Especialmente un saludo a Nadia Black, que me ayuda muchísimo con sus críticas; me ha venido muy bien, por ejemplo, eso de que en realidad no se ha reído mucho. No sé si será por que quizás creía que me refería a otro capítulo, o por que realmente mi humor es un asco, pero siempre ayuda a mejorar que te den pistas. Intentaré mantener la sana costumbre de publicar todas las semanas, aún que sé que será difícil…¡Va por vosotros!
Por cierto, especialmente me hizo mucha ilusión que me animaras a escribir auténticas novelas. Lo cierto es que tengo mas de un proyecto sin empezar, y el mejor de todos ellos, "La guerra de las Ludmoore" es larguísimo y me trae el típico quebradero de cabeza del escritor novato: se me ocurren mil y una maneras de empezar, ¡y todas son malísimas!
¡Adelante con el capítulo 7!
Capítulo 7:
La chispa verde
X volvió a casa casi arrastrándose. Menos mal que había dejado encendida la única vela (ya casi consumida) que le daba calor y luz por la noche. Tenía hilos y alambres enredados por todo el cuerpo de tal manera que incluso le costaba andar. Una vez sobre el escritorio tropezó y tras un vano intento de soltarse, tuvo que arrastrarse refunfuñando hasta la cajita donde guardaba todo, y revolvió dentro con nerviosismo, a ciegas, por que además de estar todo a oscuras, no alcanzaba a asomarse a su "baúl". Agarró algo, y lo levantó para mirarlo, descubriendo el brazo de 1.
Soltó una exclamación de rabia y lo dejó caer dentro, luego se dio cuenta de que le había recordado algo, y se arrastró con los mismos movimientos de una oruga hasta el cuchillo con el que había cortado aquel brazo.
Empezó con la labor, pero le costaba mucho moverse con libertad…
Se dio cuenta entonces de que estaba apoyado contra la pared del escritorio, a apenas unos centímetros del cuerpo de 6.
X- …¿Qué? No vas a ayudarme, ¿No?
Silencio.
X- Claro, tranquilo. Imagino que no puedes, estás tan ocupado estando muerto…
En este momento consiguió cortar un cable, y del impulso se le cayeron encima el espejo, otro cuchillo y barios hierros. Uno de los metales calló sobre la pequeña vela, apagándola y salpicando un poco de cera.
X se quitó de encima todos los cacharros gritando quejas y se dirigió a 6, que, a fin de cuentas, era el único recepcionista de todo lo que pudiera decir.
X- ¡No me mires así, muerto! No, si, ya se que no puedes ayudarme, claro. ¡Por que estas muerto!
El silencio regresó por unos instantes.
X- …De hecho nadie puede ayudarme. Nadie puede ayudarme por que ¡Estáis todos muertos! ¡MUERTOS! ¡ESTAIS TODOS MUERTOS Y ME HABEIS DEJADO SOLO! ¡SOLO! ¡SOLO, SOLO, SOLO, SOLO…!
X le propinó una patada al cadáver de 6 y este se inclinó un poco. El trapo que lo tapaba dejó un poco al descubierto su cara, inerte. - ¡HOY ME HAN ATACADO ESOS MONSTRUOS OTRA VEZ Y ERAN MAS DE UNO! ¿Y quien me a ayudado? ¡NADIE! ¿Alguien me ha dicho por dónde ir? ¡Nadie! ¡NADIE! ¡NADIE POR QUE ESTAIS TODOS MUERTOS! ¡Y no se ni por qué no me muero yo también!
Se quedó parado en el sitio, se sentía un poco más desahogado, parecía que ya solo quedaba tristeza.- Ellos tendrán su premio yo no sufriré. Y así todos contentos.
Un sollozo lo atravesó desde el nudo de su garganta, y se dejó caer sentándose como antes, junto a 6.
Se dejó inundar por los lamentos de su soledad y la oscuridad de su refugio. Cuando pudo respirar un poco mas profundamente, miró a su derecha por encima del hombro, y observó el cuerpo de 6, su única compañía.
Tal vez acabase como él…
X- …lo siento…- el insoportable silencio seguía pugnando por decir siempre la última palabra, como siempre. - …Ni siquiera sé…por qué te hablo…
Ocultó la cabeza entre los brazos otra vez, acurrucado junto a 6, cuando sintió algo extraño.
Levantó la mirada, y escrutó la oscuridad, pero no había nada…
Otra vez.
Acababa de ver algo a su izquierda, solo había durado unos segundos, pero volvió a hacerlo…lo hacía intermitentemente. X se aproximó a cuatro patas, y, dudoso, levantó la pequeña chapa de metal que lo separaba de aquel…resplandor verde.
Al principio no supo que era, pero luego volvió a brillar, y no le quedaron dudas.
Era el extraño talismán semicircular de extraños símbolos que había encontrado bajo la gran estructura de hierro, cerca del cadáver de donde había sacado el brazo y el ojo.
El resplandor que desprendía cada pocos segundos era tan tenue, como un suspiro débil y entrecortado. Parecía incluso frágil…
Era bonito, en cierto modo, X no se atrevía a tocarlo por miedo a que parase. Debía haber caído junto con los otros cacharros, de vez en cuando lo sacaba y lo curioseaba, pues era prácticamente la única chatarra a la que le costaba encontrar utilidad. ¿Sería algún tipo de mecanismo de alarma?
Lo cogió con mucho, muchísimo cuidado entre sus manos, y lo curioseó, pero una vez mas, no encontró nada que llamara su atención, aparte de los extraños símbolos. Caminó en círculos un momento, ¡Y aumentó su intensidad! De hecho, cada vez que brillaba, emitía un tenue sonido como de vibración metálica. X pensó en qué podría hacerlo reaccionar; ¿Otro golpe? Le dio con el dedo, y no pasó nada, le dio con los nudillos, y tampoco. Se le ocurrió seguir moviéndose…
A cada paso el brillo y el sonido aumentaban de intensidad…y luego al revés. Las dos cosas empezaron a disminuir. Casi se volvieron inaudibles…
X se detuvo en seco, y, pensando que sería algo del escritorio, alargó el brazo en distintas direcciones…¡Funcionó! Como siguiendo la indicación de una brújula, caminó al frente con el medallón en alto…aumentando la intensidad de su reacción, hasta que se encontró frente al cadáver de 6.
Se quedó parado en seco, con el medallón en una mano, y los ojos clavados en el cuerpo. Cuando al fin reaccionó, acercó lentamente el medallón al cadáver, con las manos temblorosas…y cuando estaba a pocos centímetros de 6, fue como si pegara un fogonazo, el resplandor y el sonido que emitió esta vez fueron tan potentes, que X soltó un grito y dejó caer el medallón, que, aún en el suelo, seguía moviéndose, vibrando hacia 6; los destellos y el sonido no solo habían aumentado de velocidad, ahora el sonido hacia sentir a X que todo él vibraba y la luz era casi deslumbrante.
X se cubrió con las manos, en un acto reflejo, pero fuera lo que fuera se empedernía en que aquella noche acabara produciéndole autenticas pesadillas.
Al fin X agarró el medallón con ambas manos y lo alejó de 6, pero ahora eso no producía ningún efecto, el cacharrito vibraba y traqueteaba entre ellas, deslumbrándolo y aporreándolo con aquel sonido…
X miró a todos lados, y finalmente a 6, y al medallón, y de nuevo a 6, y se volvió hacia él.
¡¿Tu no sabrás como se apaga esto, no?- le gritó al cadáver sin dejar de golpear el aparatito, frente a frente, de tan acostumbrado que estaba a hablar a solas con él- ¡Cacharro escacharrado!…
Solía llamar así a todos los cacharros que se resistían a sus apaños, pero entonces escuchó un chasquido fuera de lo común, y vio que el talismán había extendido tres extrañas "patas" metálicas, y soltó un rayo verde y deslumbrante contra la cara de X…
¡WAAAAAAAARRGGGHHHH!- Chilló X, y extendió instintivamente los brazos, apartando el talismán de él, y dirigiéndolo sin querer contra el cadáver…
El rayo verde envistió el cuerpo sin vida haciéndolo estremecerse y caer al suelo, los segundos que duró aquel momento se hicieron casi eternos para X, que se había quedado petrificado, incapaz de ceder frente a la presión que hacía el talismán contra él, y mantenía los ojos cerrados, aterrorizado…
Cuando al fin el destello cesó de golpe, X calló al suelo, aturdido por la diferencia de presión, pero no se quedó mucho tiempo, y salió corriendo a esconderse detrás de la cajita, aún que mas bien tropezó y calló contra ella. Una vez allí se apresuró a quitarse la carioca que le había lanzado el "monstruo" de esa noche, que aún estaba enredada en su pié derecho.
Solo después de recuperar forzosamente el aliento se atrevió a asomar la cabeza desde detrás del baúl…
Todo estaba en quietud. El aparatito había dejado de dar extrañas señales, y el cadáver de 6 estaba tan muerto como siempre…
De repente X dio tal vuelco que hasta traqueteó la cajta: 6 se había movido.
Torturado por la sensación de muerte y asfixia, el cuerpo de 6 se convulsionó de forma horrible, boqueando como un pez moribundo, gimiendo y gritando…
X estaba aterrorizado, y era incapaz de apartar sus horrorizados ojos de la dramática escena.
Lentamente, 6 fue adquiriendo una frágil regularidad, limitándose a gemir y respirar forzosamente, tirado en el suelo. Cuando al fin se sintió con fuerzas, X se atrevió a acercarse…
Cuando estuvo de pie junto a él, parecía no haberlo visto aún; solo se limitaba a boquear y respirar forzosamente.
Lentamente, X se agachó junto a él, y se atrevió a apoyar una mano en su hombro. Los asustados y dolidos ojos de 6, uno más grande que otro lo miraron, y X, aún que sintió miedo, extrañeza, y una buena dosis de estupor, de alguna manera supo en lo mas profundo de sí mismo, que al fin no estaba solo.
