Capítulo 7: "Salvación"
El sol le iluminó la cara, lo que ocasionó que abriera sus ojos. Al principio no comprendió, pero luego se incorporó para ver que ese no era su cuarto. Miró a su alrededor confundida y luego levantó la vista. El árbol frondoso que la cubría se movía al compás del viento, de forma suave, imperceptible.
De pronto comprendió. La noche anterior se vino como un flash a su mente, trayéndole imágenes un tanto difusas de lo que había sucedido. Aquella onda cálida y luego... se había quedado dormida, abrigada por ese calor. No comprendía que sucedía, pero estaba segura que todo eso tendría que tener alguna explicación. Suspiró suavemente, intentando calmar los locos latidos de su corazón. No podía evitarlo, todo era tan extraño pero al mismo tiempo tan agradable.
Caminó hasta llegar a su casa, todo era tan confuso. Subió las escaleras con pesar y entró a su cuarto. Miró todo con cuidado. Esa vida... estaba tan agotada de esa vida. Parecía como si todo fuera algo que no le pertenecía, como si de pronto no creyera que estaba en el lugar correcto. Todo era tan oscuro, tan gris, tan... frío. Falta aquella motivación, aquella esencia que le diera color a todo. Pero lamentablemente, estaba perdida y no era capaz de encontrarla, no era capaz de descifrar aquel sentimiento que poseía desde que abrió sus ojos.
Se sentó en la cama y luego de eso se tiró con pereza observando el techo. ¿Qué le sucedía?. ¿Qué estaba pasando por su mente?. No comprendía, no entendía. Se esforzaba por hacerlo, pero no lograba sacar nada. Era inútil. Tan inútil como su tonto intento de encontrar aquella esencia que estaba segura la llenaría por completo. Nuevamente la idea de encontrar a esa persona se cruzó por su mente. Aunque, ¿cómo encontraría a alguien que ni siquiera conocía?. Sintió deseos de llorar, quiso correr hacia esa calidez que llenaba su alma, para que la abrigara, la cuidara, la consolara. Desde el día en que había despertado, lo único que deseaba, era encontrar paz para su alma, que cada vez parecía estar más destrozada por aquella soledad y oscuridad que día a día se apoderaban de ella.
Sintió una mano que se posaba en su hombro. Alzó la vista confundido e intentó enfocar sus ojos dorados en la persona que estaba a su lado. Luego bajó la mirada hacia la chica que tenía en brazos. Vaya, se había quedado dormido junto con ella. Tragó con dolor al comprender que su expresión era la misma de todos los días, que no había cambiado en absoluto, que seguía de la misma forma en la cual se estaba acostumbrando a verla. La dejó con cuidado en su futón y se levantó.
- Lamento haberte despertado Inuyasha-
- Descuida Miroku... no importa-
El joven monje torció la boca. En realidad lamentaba haber tenido que interrumpir su descanso, ya que, desde el día en que Kagome cayó bajo el efecto de ese hechizo, el hanyou no había dormido bien, velaba el sueño de la chica que estaba ajena a ello. Inuyasha salió de la cabaña acompañado de Miroku. La exterminadora se acercó a ellos, intentando sonreír.
- ¿Tienen hambre?, Preparamos el desayuno- Comentó con un poco de alegría.
- Coman ustedes, yo no tengo hambre- Respondió secamente el chico.
- Inuyasha debes comer algo- Reprochó la sacerdotisa.
- Kikyo-sama tiene razón Inuyasha, debes recuperar fuerzas- Acordó Miroku.
- ¡No estén molestándome como si tuviera dos años! ¡Sé cuidarme solo! ¡Todos ustedes, mejor háganse cargo de sus asuntos!-
Dicho esto, Inuyasha salió disparado como si fuera un rayo. Sango suspiró y Miroku tan solo se tomó la cabeza con pesar. Kikyo los miró a ambos y luego de eso cerró sus ojos soltando un suspiro cansador. Vaya, todo esto iba a ser mucho más difícil de lo que pensaba.
- Siempre es así, ¿verdad?- Preguntó la mujer.
- Cuando está de mal humor tiene un pésimo carácter- Contestó Miroku.
- Es cierto, no comprendo como Kagome-chan puede aguantarlo- Dijo Sango frunciendo el ceño.
- Supongo que ella sabe controlarlo, siempre ha sabido- Comentó Kikyo.
El monje y la exterminadora se miraron sorprendidos ante el comentario y con algo de pena. Sabían que Kikyo guardaba sentimientos hacia Inuyasha y que el hanyou correspondía a los mismos, pero... ella también debía aceptar que Inuyasha también sentía algo por Kagome y ella por él. Sango la miró y comprendió todo. Muchas veces pensó que Kikyo era la causante del dolor de su amiga, pero ahora entendía que el único culpable por eso era Inuyasha, ya que su indecisión lastimaba a ambas mujeres, al fin y al cabo, Kikyo era tan víctima como Kagome.
- Kikyo-sama... disculpe que insista con lo mismo, pero... ¿no existe alguna forma de romper el conjuro?- Preguntó Miroku.
- Lamentablemente no- Respondió ella.
- ¿Y no hay forma de debilitarlo?-
Kikyo se detuvo ante esa pregunta. ¿Forma de debilitarlo?. No lo había pensando. Tal vez... Se abrió paso entre ambos jóvenes que la miraron intrigados. Se llevó una mano a la pera, pensando, meditando. Una forma para debilitar el hechizo, tendría que haber una forma. Y la había encontrado. Ladeó el rostro convencida.
- Hay una forma... tal vez funcione, tal vez, pero no se pierde nada con intentarlo- Aseguró.
Bajó las escaleras corriendo, agitada. Casi sintiendo que su corazón se iba a salir de su pecho. Miró a su alrededor con desesperación, buscando una forma de salir de aquel encierro que la estaba ahogando. Llegó hasta el Árbol Sagrado y cayó de rodillas. Posó sus manos en el tronco con horror, sintiendo un agudo dolor en el pecho. Se estaba ahogando, todo lo que había a su alrededor daba vueltas, estaba atrapada. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Quería llorar, quería gritar, quería salir de ese lugar, pero no podía. La desesperación se apoderaba de ella. Cada vez se sentía más atrapada, como si estuviera en una caja de cristal ajena a todo en la que se habían olvidado de poner agujeros para que respirara, así se sentía ella.
Un agudo dolor la traspasó, casi pudo sentir como se clavaba en su alma, en su corazón. Llevó una mano a su pecho, intentando mitigarlo. Ahora lo comprendía, no iban a dejarla, no la quería fuera de ese mundo en el cual estaba. Estaba atrapada y no la dejarían ir por nada del mundo. Se horrorizó ante esa idea. Atrapada en esa dimensión por siempre, viviendo una vida vacía y fría. No, no, no. No iba a quedarse ahí para siempre. El dolor en su pecho se intensificó hasta hacerse irresistible. Apretó los dientes con dolor, ya que era demasiado fuerte, era mucho sufrimiento en su frágil cuerpo.
Todo le daba vueltas. Sus ojos lacrimosos se abrieron fijándose en un punto indefinido. Su corazón solo tenía un deseo, solo un pedido desesperado, ahogado, que deseaba gritar, pero que aquella fuerza malvada, impura... no la dejaba. No podía resistir ese sufrimiento. Estaba muriendo, estaba siendo absorbida por aquella oscuridad que tanto temía, aquella de la que había escapado con todas sus fuerzas pero que ahora no podía evitar. Estaba perdiéndose en su propio mundo oscuro, en aquel en donde sus sentimientos más ocultos, más temidos se hacían realidad. En donde todo lo que amaba se desvanecía en un abrir y cerrar de ojos, en donde todo lo que siempre quiso cuidar se destruía de la forma más horrible y cruel. Todos los sufrimientos que había guardado, que había escondido ahora salían y podía sentirlo a flor de piel. Se estaba deshaciendo, estaba perdiendo ante el enemigo, se estaba dejando vencer. Ya no podía, no lo resistía.
Finalmente cayó al piso, casi desvanecida.
- Ayúdame... - Musitó con dolor- sácame de aquí... Inuyasha-
Su mirada estaba fija en la sacerdotisa que mantenía su concentración en la joven que se encontraba dormida enfrente de todos. El lugar estaba en silencio lo único que podía oírse era la fuerte y agitada respiración del hanyou que esperaba impaciente. De pronto una energía envolvió el lugar en donde se encontraban. Kikyo abrió los ojos y enseguida ladeó el rostro con la mirada seria.
- El portal está abierto... - Comentó- Inuyasha, será mejor que tú vayas... eres el único capaz de traer a Kagome de regreso- Dijo con seriedad.
- S... sí- Balbuceó.
Frunció el ceño y luego cerró sus ojos, concentrándose. Kikyo se paró y luego de eso tocó la frente del hanyou que a los pocos minutos cayó para atrás. Miroku se apresuró a tomarlo. Lo recostaron junto a Kagome. Sango lo observó con cuidado y luego miró al monje. Inuyasha, al igual que su amiga, parecía estar sumergido en un sueño profundo.
- Me temo que no durará mucho-
- Kikyo-sama... -
- Inuyasha deberá ser muy hábil y cuidadoso... -
- Eso quiere decir... ¿puede Inuyasha llegar a traer de vuelta a Kagome-chan?- Preguntó Sango.
- No lo sé. Inuyasha ha sido transportado al mundo en el cual ella está atrapada... pero... nada garantiza que pueda traerla de regreso... tarde o temprano... el conjuro dentro de la perla percibirá la energía de Inuyasha y lo expulsará para seguir con su trabajo... lo único que espero... es que pueda ser capaz de romper el hechizo que mantiene a Kagome atrapada antes de que eso suceda-
Sango y Miroku se miraron preocupados. Si Inuyasha no lograba traer de nuevo a Kagome, entonces... ¿quién lo haría?. La joven exterminadora no pudo evitar sentir inseguridad en su corazón, estaba asustada y temía por la vida de sus amigos. Luego su vista se dirigió a Inuyasha, sumergido en un sueño profundo. Era increíble hasta donde era capaz de llegar él para salvar la vida de su amiga. En parte, eso la aliviaba. Estaba segura que Inuyasha no la dejaría sola y que daría todo para traer de nuevo a Kagome. Definitivamente, los admiraba. El hanyou estaba arriesgando todo... solo por Kagome. Lo único que quedaba ahora... era esperar.
Su corazón estaba al borde de la locura y su alma estaba envuelta en una oscuridad profunda, impenetrable. Estaba segura que ese era su fin. Había sacrificado tanto, había luchado tanto, había amado tanto... solo para terminar en ese lugar... sola. Eso era lo único que su mente le decía. Sola. Estaba sola. Nadie estaba a su lado, nadie la salvaría. Soledad.
- Siempre has estado sola-
Aquella voz oscura, tenebrosa, abrumadora llenó su corazón. Su alma palpitó al escucharla, podía sentir sus frías palabras, su odio. Ella cerró sus ojos intentando no escucharla, ignorarla. Hacer de cuenta que no estaba ahí. Pero era imposible, se adentraba en su cabeza, llegaba hasta su interior de una forma tenebrosa. Horrible.
- No quiero escucharte- Murmuró.
- No quieres hacerlo porque sabes que es cierto... estás sola, siempre lo has estado-
- No es verdad... -
- Claro que sí... jamás nadie se ha preocupado por ti-
- Inuyasha siempre me cuida-
- ¿Inuyasha?... Inuyasha se encuentra con Kikyo-
- ¿Con Kikyo?-
Kagome levantó la vista apenas. ¿Con Kikyo?. No, eso no era posible, estaba segura que Inuyasha estaba buscando la forma de ayudarla. Lo sabía. O al menos eso quería creer, porque... ella confiaba en él. Sabía que no la abandonaría nunca, que no dejaría que nada malo le sucediera.
- Así es... te ha abandonado-
- ¡No!... él dijo que jamás me dejaría sola, me lo prometió-
- Te ha mentido. Cuando te fuiste, él fue a buscar a Kikyo y ahora, ella te reemplaza-
- ¡No es cierto!-
- Inuyasha no te ama, jamás te ha amado... ni te amará como tú lo amas a él-
- Tal vez no... pero con estar a su lado me basta-
- Eso es mentira... tú quieres que él te ame, por eso estás a su lado-
- Yo... -
- Odias a Kikyo porque ella posee los sentimientos de Inuyasha-
- No-
- Deseas que esa mujer desaparezca, deseas que Inuyasha solo te vea a ti, deseas ser solamente tú la dueña de su corazón-
- Él ama a Kikyo, no lo niego-
- Pero odias eso-
- Me molesta, pero no lo odio-
- Siempre eres la segunda y siempre lo serás... jamás habrá un primer lugar para ti en su corazón-
- ¡¡Ya basta!!-
- Aquí estás sola... y él, feliz con ella, como siempre debió ser-
- ¡Déjame en paz!-
- No vas a salvarte-
- Inuyasha me ayudará-
- Él no vendrá-
- Siempre lo hace-
- No esta vez. Esta vez te ha olvidado, te ha abandonado. Ya no significas nada para él. Tú nunca significaste nada para Inuyasha. No quieres aceptar que tan solo eres un instrumento, tan solo eres algo que él utiliza para pelear, pero una vez que todo haya terminado, tendrás que regresar y no volverás a verlo. Tus sentimientos son tontos y no sirven, no tienes que amarlo, él te desprecia, te odia, no te quiere y jamás lo ha hecho. No vendrá por ti-
- Yo... él me prometió que me cuidaría siempre-
- Fue una mentira-
- Yo confío... yo confío en Inuyasha-
- ¡¡Kagome!!-
- Inu... yasha-
La voz... la voz desapareció. Pensó mientras que cerraba sus ojos. El joven hanyou la tomó en sus brazos y la sostuvo con fuerza, Aquel calor, nuevamente aquella onda cálida la estaba rodeando. Entonces, él era... todo eso que sentía, era porque Inuyasha estaba a su lado, porque él no se había alejado de ella. Siempre estuvo ahí, cuidándola, protegiéndola, como lo había prometido. De pronto su alma se vio envuelta en paz. Sintió como si estuviera respirando nuevamente, como si todo lo que había sufrido jamás hubiera existido. Todo era cálido, aquel dolor que antes la estaba matando, ahora se desvanecía poco a poco. Abrió sus ojos a duras penas, sintiendo que el cuerpo le temblaba a causa de la emoción y del efecto de aquellos sentimientos que aún no se iban por completo.
Lo miró con dificultad. Alzó una mano hasta el rostro del chico que la miraba con detenimiento. Podía ver reflejado en sus ojos dorados la desesperación, el dolor, el alivio, la emoción, todo. Simplemente, todo. Porque su mirada era el espejo de su alma, a través de ella podía apreciar lo que el chico sentía, lo que le sucedía. Había venido a salvarla. No, desde el primer momento en que ella cayó en ese lugar él había cumplido ese papel. Era su salvación, siempre lo había sido.
- Ka... Kagome-
- Viniste... por mí-
- ¡Claro que sí! ¡No te abandonaría por nada del mundo!- Dijo con desesperación.
- Lo sé- Respondió ella con voz suave.
Él suavizó la mirada y luego de eso, acercó su mano al rostro de la chica, evitando dañarla con sus uñas. Sonrió un poco a causa de la emoción que le causaba verla. Se levantó con ella en sus brazos y luego de eso alzó la mirada buscando una forma de salir de ese lugar. No sabía como. Kagome cerró sus ojos y cayó vencida en los brazos del hanyou.
- Kikyo... ¿qué debo hacer ahora?- Susurró para sí mismo.
De pronto su mirada bajó hacia Tessaiga. Es cierto, después de todo, ese era un mundo que se abría a través de portales.
Dejó a Kagome con delicadeza en el suelo y desenvainó la espada que al instante tomó su forma original. No sabía que pasaría, tampoco sabía si funcionaría, pero, debía intentarlo.
- Te lo suplico... Tessaiga-
Agitó su espada en el aire y esperó. A los pocos minutos un portal se abrió. Inuyasha abrió sus ojos sorprendido y luego guardó su espada rápidamente. Tomó a Kagome en sus brazos y sin dudarlo, se adentró a la puerta que había abierto entre ese mundo y el que probablemente sería el mundo real.
Miró a su alrededor con dificultad, sintiendo que todo le daba vueltas. Enfocó sus ojos en el techo y luego ladeó el rostro. Se incorporó rápidamente y se acercó a ella como si fuera un rayo. Estuvo a punto de tocarla cuando una mano fría lo detuvo. Él levantó la vista confundido. Kikyo lo miraba seriamente pero manteniendo un toque de dulzura.
- No deberías despertarla- Dijo.
- Pero ella... -
- Kagome está bien, descuida-
- ¿Cómo lo sabes?- Preguntó confundido.
- Ella recobró el sentido antes que tú... finalmente el sueño la venció, se esforzó demasiado y también... sufrió bastante- Comentó con pena.
Ambos salieron de la cabaña y caminaron uno al lado del otro. Kikyo mantenía la vista al frente, mientras que Inuyasha miraba el suelo. Él se detuvo de pronto sintiendo que su corazón no dejaba de latir, intrigado, curioso. Fijó sus ojos dorados en la sacerdotisa que también le devolvió la mirada.
- Cuando dices que ella sufrió... -
- Si no hubieras llegado en ese momento Inuyasha... Kagome estaría muerta-
El hanyou abrió sus ojos con sorpresa. ¿Muerta?. Es decir que... en verdad estuvo a punto de perderla. Se estremeció de tan solo pensar en que ella pudo dejar de existir tan solo por un descuido. Tragó con dolor, casi sintiendo el trago amargo que ese sentimiento de soledad provocaba en él.
- Es decir... -
- Mientras hacíamos el conjuro para que pudieras entrar... Naraku se apresuró a terminar con lo que debía... -
- Destruir el alma de Kagome-
- Así es-
- ¿Entonces...?-
- Llegaste en el momento exacto- Finalizó ella.
Inuyasha se acercó a la mujer y la rodeó con sus brazos. Kikyo correspondió ese abrazo. Nuevamente, los sentimientos del hanyou se conectaban con su alma. Esta vez, era muy diferente. Él estaba aliviado, feliz, tranquilo. Podía notarlo, todo era visible. Eso la reconfortó y la dejó en paz. Estaba segura de que ahora estaría bien.
- Muchas gracias Kikyo... - Musitó.
Kikyo asintió levemente y luego se dejó llevar por el abrazo del hanyou. Recostó su cabeza en el pecho de él, sabiendo, que aunque Inuyasha la quisiera, el lugar que ahora ocupaba Kagome era muy importante. Sabia que tan solo había nostalgia en aquel abrazo, que había agradecimiento, cariño y mucho. Entendía, ahora lo comprendía. Ambas era importantes para él y estaba segura que Inuyasha daría la vida por cualquiera de ellas dos. Pero... Cerró sus ojos y sonrió un poco.
- Ve con ella-
- Sí-
Inuyasha la soltó con delicadeza y Kikyo comenzó a caminar. Era hora de marcharse. Ya no estaba hecha para permanecer al lado de Inuyasha, lo sabía, su lugar era otro. Jamás podría borrar aquellos sentimientos, pero... su corazón y su alma habían cambiado mucho desde que aquella jovencita se cruzó en su camino. Y estaba agradecida por eso. Esa era la razón por la cual le devolvería todo ese cariño que ella le había demostrado infinidad de veces.
Inuyasha la vio alejarse. Siempre de la misma forma, solamente acompañada de sus serpientes caza almas. Una vez que ella se marchó, comenzó el camino de regreso a la aldea. No podía evitar sentir la felicidad que sentía en esos momentos. Kagome estaba a salvo y eso era lo único que lo había estado torturando todo ese tiempo. Se apresuró para llegar más rápido. Estaba agradecido, finalmente su corazón estaba en paz. Ella estaba de nuevo a su lado. No le importaba si ahora dormía, si tardaría en recuperar sus fuerzas, si debían retrasar todo solo por esperarla. No le importaba, simplemente porque había que hacerlo... porque ella estaba bien.
Suspiró mientras que corría con todas sus fuerzas, llenando sus pulmones de aire, respirando libremente ya que hacía tiempo que no lo hacía. Había muchas preguntas en su cabeza, tantas cosas que quería saber y decirle, tantas cosas que quería compartir y explicarle, pero ahora solo un pensamiento tenía lugar en su corazón y en su mente: estar a su lado.
No importaba cuanto tiempo pasara, no importaba cuantas cosas los separaran, no importaba nada. Lo único que sabía es que él había nacido para cuidarla y que ella estaba ahí para ser cuidada. Estaban destinados a estar juntos, de eso no había duda. Por eso es que estaba empecinado en cumplir su misión. Porque aquellos que se unen de una forma tan especial como ellos, no pueden ser separados para nada ni por nadie. Su corazón estaba unido al de ella y ahora comprendía que solo por ella, es que él estaba en ese mundo. Solo por ella seguía respirando y solo por ella, seguiría viviendo.
Continuará...
N/A: Waa! Hola! Cómo les va??? Espero que muy bien n__n aquí les dejo el capítulo 7! Espero que les guste! Bueno, antes que nada quiero contar algo que pasó. El mismo día en que subí el capítulo 6 me llegó un review que sinceramente me hizo poner MUY contenta y me hizo emocionar mucho. El comentario provenía de Venezuela! Y eso me hizo darme cuenta que muchas de ustedes son de países diferentes y me hizo emocionar mucho la idea de que mis historias se lean en muchos lugares! Y la verdad, quiero decirles: MUCHAS GRACIAS!!!!!!!! A Venezuela, Chile, Colombia, Bolivia, España (wooow!), México, Paraguay, Uruguay, Cuba, Ecuador, Perú, Argentina! Si hay lectoras de otros países díganme de donde son porque me encanta y me emociona mucho, en verdad, saberlo!
MUCHISIMAS GRACIAS!! Para todas aquellas que leen el fic y dejan sus comentarios, para las que lo leen y no dejan comentario, para las que me hablan en el msn y me comentan por ahí, las que me dejan mensajes en Twitter, en Facebook, para los fans de la página de Facebook y de Cemzoo, para TODAS! Muchas muchas GRACIAS! LAS AMO CON TODA MI ALMA! Son geniales y maravillosas!!!! Y me alegro mucho de compartir esto con personas tan especiales y geniales como ustedes! Sinceramente me llena de alegría! Las quiero mucho!! Son muchísimo chicas :) porque sin ustedes no habría fic que valga la pena! Espero que tengan un hermoso día y que la pasen genial! Se cuidan mucho y nos estamos viendo en otro capítulo!
Mata ne ^0^ !!!!
Kagome.
