Vuelvo una vez más a enredarme en la confusión,

pienso en ti más de lo normal,

aún sabiendo que puedo quebrantar...

y que junto a ti jamás conoceré lo que es amar.

Capitulo 6: Confundidos.

Riza miro nuevamente el reloj en la pared y volvió a hacerse un ovillo en la cama, no se sentía muy bien esa mañana y lo pero de todo era que el motivo lo tenía demasiado claro: Roy Mustang.

Apenas había podido pegar un ojo en toda la noche, no había hecho más que dar vueltas en su cama y ni siquiera tenia aun las cosas muy claras; sentía el incontrolable deseo de marcharse, ir junto a su abuelo y dejar que el la cuidara y protegiera como cuando era niña, sin embargo sabia que la salida mas fácil no seria precisamente la que le daría una mayor tranquilidad, por el contrario, estaba segura de que si lo hacia se sentiría aun peor de lo que estaba, sintiendo que le había fallado a todo el mundo, especialmente a Adam.

- ¡Oh, Adam! ¿Qué hago ahora?

La verdad es que no tenia ni la menor idea de que hacer, la pena había logrado provocar que el mundo que conocía y al que estaba acostumbrada, poco a poco se fuera cayendo a pedazos y las dudas no la dejaban en paz.

Riza recordó el día en que ella y Adam se conocieron, solo basto con que se vieran una sola vez para que todo en ella se revelara, como con una sola mirada ella tuvo la certeza de que el debía formar parte de su vida y Adam le confeso en una ocasión que a el le había ocurrido algo parecido.

Almas gemelas. Predestinados…

Y ahora sin embargo, había sido la misma vida quien se había encargado de separarlos para siempre. De quitárselo.

¿Y Roy?

Si, el hermano mayor de Adam se estaba convirtiendo en un nuevo problema en su ya caótica existencia, y la noche anterior ella había experimentado por culpa de Roy un sinfín de emociones que iban desde la rabia, por lo que había ocurrido en la cena con Gracia y Maes, hasta la culpabilidad y la vergüenza por sus desmedidas palabras y su falta de autocontrol.

¿Cómo había sido capaz de mostrarse tan mala y egoísta? ¿Acaso la muerte de Adam la había insensibilizado hasta ese punto? ¡Oh, Dios! El se sentiría tan avergonzado de ella…

Riza no quería que fuera así, además sabia que con las palabras que habían salido de sus labios habían causado mucho daño a Roy, y a pesar de los muchos errores que a su parecer había cometido y de la infinidad de defectos que le encontraba, tenia que ser objetiva y admitir que para el joven militar también era un hecho doloroso la prematura e inesperada muerte de su hermano menor.

Una agradable sensación de tranquilidad se apodero de ella, como si el hecho de reconocer que existía alguien mas que sufría tanto como ella por la perdida de un ser amado fuera un alivio inmenso, la confirmación de que todo lo que estaba ocurriendo era real y tenia derecho a estar triste.

Una leve sonrisa asomo a sus labios.

Si, durante todos los días anteriores había tenido derecho a estar triste, pero desde ese momento tendría que esforzarse en renegar de la pena, comenzar una nueva vida.

-Es lo que tú hubieses querido, Adam, que no me dejara morir por esto, ¿verdad?

En el fondo de su corazón sabia que estaba haciendo lo correcto, y ahora se sentía mucho mas tranquila.

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Riza había buscado a Alice en cuanto se levanto ya que necesitaba tener algunas cuantas palabras con ella, sin embargo la madre de Adam había salido sin dar aviso de una hora de llegada, y Riza tenia en presentimiento que su inesperada desaparición tenia que ver con el hecho de que Roy estuviera alojando en la casa.

Sin embargo, después de todo lo ocurrido el día anterior, Riza estaba mas convencida que nunca de que la mejor forma de lograr una rápida reconciliación entre Roy y su madre era aprovechar ese momento, en el que aun ambos estaban muy afectados por la muerte de Adam. Buscar la verdadera razón del quiebre entre madre e hijo y trabajar el terreno para que pudieran volver a crear lazos de afecto.

A la joven se le hacia imposible creer que Alice jamás sintiera algo de afecto por su hijo mayor. Riza estaba muy segura de que en algún momento de su vida, Alice tenía que haber querido a Roy, aunque fuera un poco.

El sonido del timbre la saco de sus cavilaciones. Suspiro frustrada y se apresuro a ir a ver quien era.

Riza intento forzar una sonrisa al encontrarse frente a frente a la joven que la miraba con interés desde el otro lado de la puerta, sin embargo estaba segura de que había sido un gesto tan frio y falso como el que le dedicara Gracia la tarde anterior.

-Hola Riza, es un placer volver a verte- le dijo Layla con tranquilidad y cortesía-. Espero no molestar tan temprano, pero me gustaría poder hablar un momento con Roy si no es un inconveniente.

-Creo que si lo es, el aun esta durmiendo- contesto Riza de no muy buenas maneras. Ella misma se asusto de su forma de actuar, no sabia que diablos le ocurría para tratar así a una muchacha a la qua acababa de conocer y que no le había hecho nada a ella. Quizás se debiera a que la relacionaba con el mal rato que había tenido que pasar Gracia por su culpa.

-Bueno…- Layla la observo de forma cautelosa y luego sonrió-, lo esperare. Tengo tiempo de sobra.

Algo en el interior de Riza le advirtió que no cayera en el juego de esa muchacha; a pesar de mostrarse dulce y agradable, estaba claro que en ese momento sentía amenazada su relación con Roy y que no seria una buena perdedora.

¿Pero en que demonios estaba prensando?, se pregunto Riza espantada, en ningún momento Roy había hecho algún comentario de que no le interesara seguir saliendo con Layla, por el contrario, le había dicho que seria una buena manera de pasar el tiempo mientras el estuviera allí, y Riza no tenia nada que perder, pero aun así…

-Claro, ¿te gustaría beber algo?

Layla volvió a dedicarle una amable sonrisa que a Riza le resulto insoportable.

-Un te, gracias.

Durante unos breves segundos la joven rubia sintió la tentación de arrojarle la infusión por la cabeza e ir a comunicar a Roy que su "amiguita" lo estaba esperando, sin embargo, tuvo una de sus mejores ideas y no pudo contener una sonrisa que curvo sus labios.

Si ni Roy ni Alice parecían dispuestos a cooperar en darle información acerca de lo ocurrido años atrás, seguramente aquella joven que intentaba demostrar a todas luces que conocía a Roy tan bien como la palma de su mano estaría mas que dispuesta a ayudarla, aunque solo fuera para demostrarle que ella tenia todo el derecho de estar en ese lugar mientras que Riza era una completa desconocida.

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Layla observaba con atención todo lo que la rodeaba, respiro profundamente intentando controlar sus temores y la rabia… si, estaba llegando a sentirse realmente molesta con Elizabeth Hawkeye.

Antes de la cena del día anterior, no había tenido ningún motivo para sentirse así, incluso la reservada joven le había provocado simpatía y se sintió muy mal por ella cuando supo que su prometido había muerto, pero ahora no estaba muy segura de querer mostrarle apoyo.

La reacción de Gracia por su presencia la entendía, incluso, se la había esperado, pero la de aquella joven… y lo peor de todo fue la actitud de Roy después de hablar, con ella. Layla sabia que ambos habían discutido, pero nunca se espero que el se lo tomara tan mal, Roy era el que siempre le restaba importancia a los asuntos y seguía como si nada hubiera ocurrido, pero ahora no se estaba comportando así y ella tenia miedo de que la razón fuera Riza Hawkeye.

-Lamento haberte hecho esperar- Riza le tendió la taza y se sentó frente a ella-. No creo que Roy tarde mucho, estos días se ha levantado relativamente temprano.

- ¿Te llevas bien con el?- pregunto la joven interesada-. Después de la muerte de tu prometido, quizás no aceptes con facilidad el regreso de Roy. Ellos eran muy diferentes entre si.

- Evito hacer esas comparaciones- se apresuro a contestar Riza, sin embargo un leve sentimiento de culpabilidad la embargo al recordar que Roy la había acusado de hacer exactamente aquello-. En realidad no era mucho lo que sabia sobre Roy hasta que llego aquí… y aun así no es mucho lo que he logrado averiguar sobre el.

Layla sonrió.

-Es bastante reservado con su vida privada.

-Aun así, no puedo evitar preguntarme que fue lo que realmente ocurrió entre el y Alice. Adam nunca tuvo muy claro lo que en verdad paso y se que para el fue muy dolorosa esta separación forzada de su hermano.

-Lamento enterarme de algo así, sin embargo preferiría que la próxima vez que tuvieras alguna duda me la consultaras directamente a mi, Riza.

Ambas jóvenes se voltearon sorprendías al oír que Roy entraba en la habitación. No parecía molesto, pero cuando sus ojos oscuros se encontraron con los de Riza, ella supo que tenían otra conversación pendiente.

- ¡Roy!- Layla se puso de pie y se acerco para abrazarlo-. He venido temprano porque pensé que podríamos pasar el día juntos, quizás ir a algún sitio, o no se, algo que tu desees hacer.

Roy le sonrió intentando evitar demostrar la molestia que sentía, además no tenia muchas ganas de salir de casa. Tenia que hablar con Riza sobre algunos asuntos antes de decidir que hacer los próximos días.

-Quizás mas tarde podríamos ir a dar un paseo. Layla, pero ahora tengo algunas cosas que hacer.

Layla sintió como la rabia la recorría cuando noto la evidente tensión que existía entre Riza y Roy. Le hubiera gustado creer que todo era imaginación suya sin embargo estaba segura de que en esos pocos días había habido entre ellos algo mas que unas cuantas palabras de consuelo.

No podía ser que Riza fuera un peligro para su reciente relación. No podía serlo, ella no deseaba que lo fuera.

-Entiendo- Layla le sonrió y lo beso en la mejilla-. Nos veremos mas tarde, Roy, quizás quieras venir a cenar a casa. Ahora será mejor que me marche, tengo que hacer algunas cosas. Hasta luego, Riza, espero que nos veamos pronto.

Roy asintió, lanzo una mirada de advertencia a Riza y acompaño a Layla hasta la puerta sintiéndose un ser despreciable por estar jugando con ella de esa forma, pero desde hacia unos días hasta esa parte, su vida se había trasformado en un verdadero caos y no estaba muy seguro de cómo ni cuando saldría de el.

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-Supongo que estas molesto conmigo, ¿verdad?

Roy observo a Riza que estaba sentada mientras fingía leer un libro. Sin poder evitarlo sonrió ante su aparente tranquilidad.

-Estoy llegando a creer que el enfadarme contigo no es de ninguna utilidad. Eres inmune a las malas palabras y a las amenazas, Elizabeth.

Ella se rio, Roy la observo asombrado por el hecho de que por primera vez no estuviera a la defensiva con el. Era agradable observarla tranquila y contenta… pero nuevamente la culpabilidad lo golpeo al recordarse que ella era la prometida de su hermano muerto. No una chica cualquiera a la que pudiera admirar.

-Si conocieras a mi abuelo lo entenderías- le dijo Riza divertida-. No se cansaba de regañarme y amenazarme, sin embargo nunca fue capas de cumplir aquellas amenazas. Adam solía decir que me había malcriado y que ahora iba a tener que ser el quien cargara conmigo- sin poder evitarlo su semblante se ensombreció-. Parece que no va a tener que ser así.

Un sollozo escapo de la garganta de la joven pero se cubrió el rostro con las manos antes de que las lagrimas escaparan de sus ojos, aun así, Roy se acerco hasta ella y se sentó a su lado.

-Deberías llorar si quieres hacerlo, no es bueno guardarse las emociones. Solo consiguen envenenarnos cada vez más y el dolor en vez de ir mitigándose nos va carcomiendo por dentro.

- ¿Lo dices por experiencia, Roy?- ella lo observo con sus ojos ámbar fijos en el, ya no lloraba pero pequeñas lagrimas bordeaban sus pestañas y le daba un brillo sospechoso a sus ojos.

-Supongo- reconoció el encogiéndose de hombros-, solo quiero ayudarte, y quizás que podamos ser amigos.

- Amigos… ¡Dios mío!, si aceptara algo así Alice me mataría, y aun así…

-Seria lo que querría Adam- termino el por ella-. Y creo que es lo que mas necesitas en este momento, contar con apoyo, tener alguien con quien hablar y que te entienda.

Riza se sonrojo al ver que Roy le había sujetado la mano y que el también la estaba mirando de una forma extraña. Su corazón empezó a latir de forma acelerada y aunque sabia que deseaba apartarse de su lado parecía como si una fuerza mayor a ella se lo impidiera.

-Roy… creo que deberíamos dejar esta conversación…

-Eres la mayor sorpresa que me encontré al llegar aquí, Elizabeth, y no se como afrontar esto que esta ocurriendo. No sabes como me gustaría que nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, que no fueras…

El llamado a la puerta los sobresalto. Riza tenia las mejillas encendidas y Roy se maldijo por no controlar sus palabras, se puso de pie para ir a ver quien era e intentar recuperar un poco la calma.

Apenas había abierto unos cuantos centímetros la puerta cuando alguien se le colgó al cuello llorando desconsoladamente, solo la mata de cabello castaño le indico que se trataba de Gracia.

- ¿Qué ocurre?- pregunto Riza que en ese momento observaba la escena preocupada. Gracia levanto la vista y mirando a su amiga volvió a estallar en lagrimas.

-Maes y yo… ya no vamos a casarnos. He roto el compromiso.

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Ya chicas, esta listo el chap de la semana y espero que les haya gustado, gracias a todas las que leen y si Dios quiere nos leemos las próxima semana, besos y que estén bien, ciao.