Capítulo 7: El regalo
Tu padre te pregunta si quieres ir a con él al Callejón Diagon. Tu madre va un par de veces a verte a su cuarto, claramente preocupada. Una de las veces entra con una bandeja con un té y pastas.
No sabes cómo decirle que no estás de humor, así que masticas tan lentamente una de las galletas que, para cuando terminas, parece que ha pasado una eternidad. Te mira fijamente todo el rato, como si viera algo más ahí de lo que estás dispuesto a confesar. A mostrar.
— ¿Qué te pasa, Draco?— pregunta al fin sonriendo suavemente.
— Nada— replicas, controlando todo lo que puedes tu tono. Está un poco roto. Un poco de más.
Suspira y alarga su mano, entrelazándola con la tuya. Sonríes, intentando agradecer el gesto, cuando lo notas: algo metálico contra tu piel.
— Todo tiene solución— dice arreglándose el vestido.
Cuando se marcha te atreves a mirar: un giratiempo.
Un giratiempo.
Continuará.
