VII~VII~VIII

Chizuru se dirigió hacia la pared, regresando una cubeta que había ocupado para transportar agua. Desde la distancia logró ver a alguien de pie en el jardín, observando en silencio la salida del sol.

"Saitou-san," dijo conforme acortaba la distancia.

Si la presencia de Chizuru logró sorprenderlo, Saitou no lo mostró en lo más mínimo. "Yukimura," asintió a forma de saludo sencillo.

"Uh Saitou-san," continuó, "No te agradecí apropiadamente ayer por haberme salvado." Chizuru hizo una reverencia con la cabeza, "Muchas gracias."

La miró, sus oscuros ojos azules carecían de emoción como siempre. Siguió observándola lo que provocó un sonrojo en Chizuru. "Uh, Saitou-san…"

Él le respondió con una sonrisa sutil, apartando la mirada. "No tienes nada que agradecer," contestó con sorpresa en su tono. "Tú fuiste quien acabó haciéndome un favor."

"¿Yo?" Chizuru cuestionó su respuesta ¿Cómo es que había ayudado a Saitou? "Uh, Saitou-san, ¿podría ser que realmente pensaste que la casa estaba embrujada… y tenías miedo?"

Saitou se percató de la expresión seria de la menor. Casi le hizo reír… casi.

No deseaba confesarle que él, como el resto de los miembros del Shinsengumi, disfrutaba estar con ella. Saitou también disfrutaba de su compañía de vez en cuando. Tener a alguien como Chizuru cerca, quien era más calmada y amable que el resto del Shinsengumi, resultaba agradable.

"Si," dijo secamente, "eso era."

Chizuru parecía sorprendida, "Entonces estoy contenta de haber sido de ayuda." Se encontró solemnemente con su mirada. "Si me necesitas en otra ocasión, házmelo saber."

"Lo tendré en mente, pero créeme que hay alguien más que te requiere a su lado mucho más que yo."

"¿Alguien más? ¿Quién?"

Hijikata, quien había estado observándolos intensamente por un largo rato, decidió romper el silencio "¿Qué están haciendo ustedes dos?"

Chizuru giró para verlo, "Hijikata-san, buenos días."

Saitou pudo ver como su rostro se iluminaba al instante. "¿Nos estaba buscando vice-comandante?"

Hijikata no apartó la vista de Chizuru mientras respondía, "Nagakura los está buscando a todos. Necesitamos tener una pequeña junta esta mañana."

VII~VII~VIII

La taza con palillos se agitó entre las manos de Shinpachi, aclamando la atención de todos alrededor. "Bien Chizuru-chan, la tarea número seis viene en camino."

Chizuru suspiró con cansancio. Algún día rompería esa taza…

Los favores se estaban cumpliendo lento pero a marcha firme. Ya llevaba más de la mitad hechos.

"Oye, oye," Harada puso una mano sobre la cabeza de Chizuru, haciéndola temblar un poco. "¿Qué pasa con ese suspiro? ¿Es que acaso ya te cansaste de hacer favores?"

"Oh no, en absoluto," la castaña agitó sus manos para negar, "Es solo que parece… que quedan demasiados."

"Bueno, no estés triste. La gente divertida es la única que queda," sonrió Harada. "Estoy yo, Yamazaki-san y Souji."

"Y Hijikata-san," corrigió Chizuru.

Harada la miró, Chizuru pegaba la punta de sus dedos índices y observaba al vice comandante mientras éste regañaba a Heisuke por alguna cosa. "si, también Hijikata-san," Harada empleó su mano encima de su cabeza para encaminarla hacia Shinpachi y el resto del grupo.

Okita se integró al grupo. Estiró un brazo y con el rodeo los hombros de Heisuke, "¿Alguien ha visto a Yamazaki?"

Saitou negó con la cabeza, "Yamazaki-kun aún está en una misión. Lo último que escuché de él es que la operación está marchando muy lento."

"Muy bien," Nagakura sonrió, "Tendremos que hacerlo sin él."

"¿Acaso no lo hacemos siempre?" protestó Heisuke.

"Así que, quedan cuatro pero solo hay tres de nosotros presentes el día de hoy," Okita señaló a todos los presentes. "espero que sea mi día de suerte," le guiñó un ojo a la nerviosa castaña, "¿tú que dices, Chizuru-chan?"

"Uh~"

"Bien, solo veamos quien es el ganador el día de hoy," contestó Harada a Okita.

"Suena como un reto."

"¿Se podrían callar ustedes dos?" Hijikata cortó la discusión. Tomó un palillo de la taza, indicándoles a los demás que hicieran lo mismo. Okita y Harada también siguieron la orden.

Okita sonrió al tomar el último palillo, "¿Sucede algo vice comandante? Quieres pasar un día completo con Chizuru-chan para ti solo, ¿cierto?"

"Bueno, ¿quién gana hoy?" Nagakura estaba ocupado tratando de ver a todos los palillos al mismo tiempo.

"Sin suerte de nuevo," Okita levantó los hombros.

"No lo creo, me salió el de la punta negra," Harada sostuvo el palillo, "Aquí está."

El único sonido fue el viento mientras el grupo miraba a Harada. Entonces poco a poco los ojos apuntaron hacia la dirección de Chizuru y luego hacia la de Hijikata.

"Harada lo tiene," habló Heisuke, medio afirmante y medio preguntando.

"Creo que todos podemos ver eso," contestó Hijikata. Arrojando su palillo al suelo. "Ahora que ya ha terminado, necesito continuar con el trabajo. Sería sabio de todo ustedes hacer lo mismo."

"Hijikata-san," llamó Chizuru, pero el peli azabache ya se había marchado.

"No te preocupes Chizuru-chan," Harada dio unas palmaditas sobre su cabeza, "Hijikata-san ha estado bajo mucho estrés últimamente puesto que Kondou-san no ha regresado en un buen rato."

"¿Kondou-san aún no ha regresado?"

"No, problemas en este."

"Pero ahora no es tiempo de preocuparse por eso, ¡Chi-zu-ru!" Heisuke rodeó sus hombros con un brazo. "Tienes que ocuparte de Sano-san," dijo en un susurro audible. "Es el mejor amigo de Shinpachi-san y ambos son raros, unos viejos chiflados."

"Oye, oye, oye, que te traes pequeño insolente," Nagakura se puso cerca de Heisuke con sus ojos entre cerrados. "¿Qué tonterías le estás diciendo a Chizuru?"

"¡Nada que no sea cierto!"

"Vamos Chizuru, no les hagas caso," Harada trató de animarla. "Déjalos ser."

"Ah, está bien," Chizuru se despidió ondeando un adiós aunque parecía que Nagakura y Heisuke no se habían percatado de ello. Okita la siguió de cerca con sus dedos entrelazados tras su cabeza.

"Sano-san," Okita alcanzó a Harada, "¿cuáles son tus planes para hoy? ¿tienes algo divertido en mente?"

Chizuru tenía el presentimiento de que las definiciones de diversión para Harada y Okita eran completamente diferentes.

Suplicaba en silencio para que fuera la definición de diversión de Harada.

"Voy a ir a un lugar con Chizuru," sonrió.

"¿Dónde? ¿Algún lugar secreto?" bromeó Okita, "¿Debería ir a decirle al vice comandante lo que planeas? ¿Sabías que es mitad demonio?"

"Voy a llevarla al jardín amurallado que está del otro lado de la ciudad."

"¿Jardín?" Chizuru no tenía ni idea de lo que estaba hablando.

"oh, el jardín," Okita parecía conocerlo. "¿Cómo vas a entrar de todos modos? La familia que lo posee se preocupa mucho por la privacidad. Tienen una guardia personal que mantiene a la gente alejada de su propiedad."

Chizuru palideció, "¿Entraremos furtivamente?"

"Oh, eso sonó como una buena idea Chizuru-chan," asintió Okita, "Te ayudaré a brincar la barda."

"N-n-no, está bien."

"No la asustes Souji," cortó Harada. "Tengo el permiso de la familia para entrar al jardín. Me deben un favor por atrapar a un ladrón que entró en sus territorios."

"Sano-san," suspiró Okita, "No le hubieras dicho, probablemente hubiera sido más divertido si entraran a escondidas. Crea un aire de suspenso."

"¿En serio crees que necesitamos más suspenso en nuestras vidas?"

VII~VII~VIII

Chizuru siguió a Harada fuera de las puertas de los cuarteles del Shinsengumi y calle abajo hacia la ciudad. El caminó a su lado, escuchando su historia de lo que en verdad había sucedido durante el favor de Heisuke. La ciudad ya estaba repleta de gente yendo de un lado para otro con sus actividades diarias. Chizuru no había tenido mucho tiempo para explorar Kioto desde que había llegado y cuando lo había hecho, había sido para patrullar una determinada ruta.

Harada se detuvo afuera de una entrada con un camino de piedras. Golpeó las puertas de madera. "Está es," sonrió para la castaña. "El jardín está aislado del resto de la casa. La familia vive en la mansión de atrás." Chizuru estaba segura que nunca había estado cerca de aquella mansión, ni siquiera sabía que existía. la puerta se abrió poco a poco y un samurái apareció armado hasta los dientes. Harada intercambió algunas breves palabras con él antes de que la puerta fuera abierta para dejarlos entrar.

"Ven conmigo Chizuru," Harada colocó una mano en su espalda para guiarla con gentileza. "No tienes nada que temer, tenemos el permiso para estar aquí."

La aludida pudo admirar el jardín después de que caminaron solo cinco pasos. Cientos de lirios se distribuían en hermosas figuras entorno al jardín, sus colores variando desde rosa, amarillo hasta blanco. El color del maple japonés comenzaba a agarrar su color único que no podía ser igualado por ningún otro.

"Después de ti," dijo Harada con una sonrisa, encantado por su reacción.

"¿Puedo ir?"

"Por supuesto, tenemos el permiso." Le tendió la mano. La castaña solo pudo mirarlo un instante cuando Harada había tomado su mano entre la suya y la hizo sonrojar. La guío más lejos en el interior del jardín, sonriendo ante el rostro carmesí de Chizuru.

Entre las flores, pequeñas mariposas blancas revoloteaban entre pétalo y pétalo. Los magnificentes árboles de Sakura ya habían florecido en su máximo esplendor mientras que algunos de sus capullos se mantenían verdes con rastros rosados. Las variedades de color de aquí y allá cambiaban conforme se adentraban más en el jardín y la variedad de flores aumentaba.

"Dime, ¿cómo estuvo tu paseo con Saitou?" Preguntó Harada.

"Bueno," Chizuru no estaba segura de cómo explicarlo. "No fue tan bien como esperaba."

"Hmmm, es un alivio que Saitou te agarrara a tiempo."

Chizuru de tornó de un rojo aún más profundo. Parecía que todos sabían acerca de su pequeña caída. "El vice comandante estaba hecho una fiera," confesó, "Parecía listo para ir a forzar al mapache a cometer seppuku."

Chizuru soltó una risita. Imaginar a Hijikata junto con un mapache bajo cualquier circunstancia era chistoso. Caminaron por un sendero y Harada guío a Chizuru hacia abajo donde había una enredadera cubierta por flores púrpuras.

Harada se detuvo a arrancar un puñado de flores de sus lugares. Al notar la expresión sorprendida de Chizuru le dijo, "No tienes de que preocuparte, casi es hora de que corten las flores. No les hará daño que tomemos algunas."

Colocó cuidadosamente una flor tras su oreja. "Una flor para la flor del Shinsengumi." Le guiñó, "No dejes que ningún extraño te vea o tratarán de arrebatarte de nuestro lado."

Chizuru podía jurar que su rostro había estaba pintado de un brillante rojo el resto del paseo.

VII~VII~VIII

Chizuru tomó asiento en la orilla del pasillo cerca de su habitación. El anochecer comenzaba a cubrir el antes claro azul del cielo con un manto oscuro. Algunos hombres aún estaban ocupados con su entrenamiento, trabajando para perfeccionar sus habilidades como espadachines. Largas sombras eran tatuadas sobre el jardín de los cuarteles del Shinsengumi y las luces de las velas parpadeantes podían ser vistas en algunas habitaciones.

Al escuchar el sonido de pisadas Chizuru se dio la vuelta. Hijikata y Okita caminaban hacia ella, sumidos en una conversación. Okita comentó algo que hizo fruncir el ceño al peli azabache y luego, negar con la cabeza. El líder del primer escuadrón rio, depositando una palmadita sobre el hombro de Hijikata.

Okita miró hacia el frente y se encontró con los ojos de Chizuru. Le regalo su usual sonrisa traviesa, luego le señaló a Hijikata hacia la dirección de la castaña. "bueno, necesito encontrar a Sano-san," le dijo al peli azabache, "hasta pronto vice comandante."

Se despidió de Chizuru antes de desaparecer en la dirección de la que habían llegado. Entonces solo estaban ellos dos, ella y Hijikata, quien la miraba sin emoción alguna en su rostro. Chizuru se puso de pie e hizo una pequeña reverencia. La flor resbaló detrás de su oreja y cayó al suelo. La castaña había olvidado que aún la tenía puesta.

Trató de alcanzarla, pero Hijikata ya se había agachado y tomado la flor entre sus largos dedos.

"Uh," Chizuru sintió que su rostro comenzaba a teñirse. "Lo siento,"

"Una clemátide púrpura," habló con amabilidad.

"Una… ¿qué?"

El peli azabache se acercó a ella y en un movimiento sutil puso el cabello de la oni tras su oído, "Esta flor," dijo, poniéndola de vuelta en su lugar, "se llama clemátide." Admiró la intensidad del purpura y luego a Chizuru, encontrándose con sus ojos.

"Oh," sintió que le faltaba el aliento. La palma de su mano pasó cerca de la mejilla de la castaña, casi rozándola.

Aquellos ojos violetas lucían más oscuros de lo usual mientras que la temprana noche acentuaba su forma. Su mirada era estoica y Chizuru no podía quitar su atención de ella.

Entonces el vice comandante bajo su mano, "Se te ve bien," confesó antes de continuar su camino en el pasillo. Chizuru lo siguió con la vista, inmersa en los sentimientos ocasionados por Hijikata.

Llevó sus dedos acariciando la flor. "Una clemátide púrpura," susurró para sí misma, "Es mi color favorito."

VII~VII~VII


¡Ta-dan! ¿No les parece dulce lo caballeroso que puede ser Sano? En mi caso, si ya antes me encantaba el personaje ahora lo amo.

En fin, nuevo capítulo después de casi medio año y tengo una buena y una mala noticia. Como soy más mala que la carne de puerco diré primero la mala que es que la autora Avedly Tres no ha actualizado (desde 2011) ni respondido a mis mensajes. La buena es que gracias a sus comentarios me he animado a continuar la historia por mi cuenta en una secuela que se titulará "Después de la cena". En esta semana comenzaré a escribirla y si el cosplay me lo permite (la vida de una cosplayer es siempre coser hasta que la vista no aguante más XD) espero publicarla en los primeros días de julio.

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