Max lo sabe

Por: Jeadore


Wikipedia no es el sitio Web que Max suele visitar. Utilizaba la conocida enciclopedia virtual únicamente durante los días en que estuvo en la escuela, y solamente cuando Justin estaba ausente. Con ella simplificaba su tarea; buscaba, copiaba y pegaba, luego imprimía. Pero los días escolares finalizaron, por ende también finalizaron sus visitas a la citada página.

Bueno, exceptuando hoy.

Estaba aburrido y, extrañamente, sin ánimos de hacer algo que suponga un esfuerzo, ya sea físico como mental como mágico. Por ello buscó su nueva computadora portátil (la anterior sufrió un pequeño percance que incluía al oso Kodak del zoológico de Berlín… una larga historia) y abrió el conocido motor virtual de búsquedas de páginas en Internet, entonces escribió su propio nombre en la casilla correspondiente.

Max Russo.

En menos de un segundo se presentaron varios enlaces pero ninguno versaba sobre él. Arriba de todos ellos estaban escritas unas palabras: «Quizás quiso decir: Justin Russo». Suspiró. Bueno, había páginas con su nombre, aunque no necesariamente referidas a él.

Aún así, cambió de parecer y escribió Enlace Mágico. El primer link que se vio fue el de Wikipedia. Hizo un clic en él y la página se abrió con su habitual fondo gris y blanco. En letras grandes estaba el título y, debajo, se leía el artículo.

Enlace Mágico es un grupo de pop-rock de Nueva York, Estados Unidos, formado por Selina Gómez (voz y ocasionalmente batería) y Justin Russo (guitarra y coros).

Se formaron originalmente bajo el nombre de Clavel Hechizado durante la adolescencia de los integrantes y lo cambiaron en 2015 tras establecerse en California y firmar con Bedroom Records. Su primer disco homónimo se editó a principios de verano y alcanzó gran éxito en ventas. Sus primeros dos singles se posicionaron en los Top 10 de Billboard Hot 200…

Max continuó leyendo, saltándose lo que no consideraba importante. Sobre sus hermanos sólo decía que se conocen desde chicos, que ambos nacieron y crecieron en Nueva York, que Justin es graduado de Standford, y también mencionaban que ella utiliza un sobrenombre, sin querer dar a conocer el verdadero. En ningún lado se mencionaba el hecho de que eran hermanos, o de que estaban juntos.

Max se imaginó que gracias a Justin debía ser tanta la discreción.

Sonrió algo nostálgico. Miró la hora. Eran las nueve de la noche. Si más no recordaba, cuando su hermano llamó dijo que serían parte de un concierto a beneficencia en el Muelle de Santa Mónica, a las diecinueve horas. Su sonrisa se agrandó. Saltó del sillón y corrió hacia su mamá. Le preguntó cuántas horas había de diferencia con Los Ángeles y ella le confirmó que eran tres menos. Sin esperar más, pensó unos segundos y después dijo un conjuro de transportación, que lo llevó directo al Muelle de Santa Mónica. Y dejó a su mamá atónita.

En Los Ángeles un glorioso atardecer se fundía con el mar en el horizonte, y se escuchaba el rock proveniente del estadio armado especialmente para esa celebración. Oportunamente él había aparecido sentado sobre los caños que sostenían las luces. El lugar era como un palco especial. Desde allí podía ver todo, el público enardecido, la banda que tocaba en ese momento, los ingenieros de sonido y de iluminación, las otras bandas con sus representantes y productores, el mar y la playa.

Tras despedirse, la banda salió y Selina Gómez apareció ante el público haciendo un solo de batería al que se le unió Justin con su guitarra y suaves coros. Entonces Alex armonizó con su voz y empezó a cantar.

Hace mucho que Max no los veía cantar en vivo. Él tenía el CD (¿qué clase de hermano sería si no lo tuviera? Además, ellos se lo regalaron), lo había escuchado y podía decir sinceramente que era genial. También podía decir que a Justin se le cumplió su deseo a medias: la tapa del álbum los mostraba a ambos espalda contra espalda, sentados en la playa y sonriendo al frente, mientras el nombre de la banda estaba escrito en la arena. Pero en vivo, realmente eran grandiosos.

Al terminar la primera canción se presentaron a sí mismos y agradecieron a todos por estar en ese concierto a beneficio. Max se sintió mal por colarse en un concierto a beneficio, pero enseguida se le pasó, ya que Alex dejó que otro baterista tocara y ella se acercó hacia el público para continuar con su próxima canción. Entretenían al público con su música, los hacían saltar y moverse con el vibrante sonido. Él también, allá arriba, se divertía a lo grande.

En momentos Alex y Justin se acercaban. Max sabía que eso sucedía en la mayoría de los conciertos de montones de bandas; pero entre ellos parecía que se acercaban un poco demasiado. O tal vez le parecía a él, que conocía su relación.

En la cuarta y última canción programada Max decidió que el final debía ser espectacular. Por ello, con un movimiento de su mano, millones de papelitos cayeron mientras decenas de bengalas se encendieron. Max se rió ante los rostros de desconcierto de sus hermanos y de los demás espectadores. Era su pequeño regalo.

Alex y Justin se despidieron del público y corrieron emocionados hacia tras el telón. Entonces Max decidió que debía enterarse de su visita. Con otro conjuro apareció tras sus hermanos y los asustó.

— ¡Que maravilloso final! —los sorprendió. Al ver que tenía su atención, les rodeó los hombros con sus brazos—. ¿Quién fue el que lo hizo?

Alex sonrió ladinamente.

—Suponemos que fue un gran mago.

—Suponen bien —aceptó Max y recibió divertido pequeños golpes por parte de su hermana.

— ¿Qué haces aquí? —cuestionó contento Justin.

— ¿Cómo que qué hago? ¡Vine a verlos! —contestó obviamente.

Ambos hermanos lo invitaron a quedarse, ya que luego habría una fiesta en una playa privada, aunque le advirtieron que primero tendría que esperarlos mientras ellos daban una entrevista a una revista juvenil. Max aceptó, le parecía que sería divertido ver también cómo se desenvuelven sus hermanos frente a periodistas y fanáticos. Fueron hacia unos sillones donde una entrevistadora ya los esperaba emocionada junto a un fotógrafo que sacó fotos durante el encuentro.

Ellos presentaron a Max como el hermano de Justin, y la entrevistadora lo saludó encantada. Después de una breve introducción y halagos sobre su actuación, comenzaron las preguntas. Ante algunas, Max tenía ganas de reírse.

— ¿Cómo se conocieron? —preguntó la mujer.

—Oh, nosotros somos casi como hermanos —contestó rápidamente Alex.

Max se rió internamente. Entre esas palabras había una gran verdad.

—Sus primeros sencillos, "Make it happen" y "Yelling out our little secret", fueron éxitos inmediatos. Ahora podemos escuchar en las radios "When you're not here", es más, todo el país lloró al escucharla. Nos gustaría saber en qué se basó la letra, sí será esta canción su próximo video y sí nos pueden contar algo sobre él.

—Bueno, sí, sí será nuestro próximo video —admitió Alex—, pero no podemos adelantar nada, excepto que será muy lindo, ¿no? —le preguntó a Justin.

—Bastante —afirmó Justin—. Incluso ya hemos grabado algunas escenas.

— ¿Y en qué se basaron al crear tan linda canción? —insistió la mujer.

Max vio las muecas de sus hermanos. No era una historia agradable de contar, y menos a los medios.

—En experiencias propias —contestó Alex cortante, con tono duro a pesar de mantener su sonrisa.

La entrevistadora decidió cambiar el rumbo de la conversación al notarlo.

—Hay quienes dicen que ustedes tuvieron un éxito inmediato, como por arte de magia…

—Eso no fue así —se apuró a contestar Justin.

Max, interiormente, se carcajeaba ante el rostro descompuesto de su hermano. No entendía por qué se asustaba, si él realmente no tenía nada que ver. Cuando ellos decidieron volver a iniciar la banda, él se ofreció a ayudarlos, pero Justin se negó (también su padre, pero eso no le importaba). Ellos querían lograrlo como una banda normal. Tocaron en clubes y en dónde pudieran. No obstante, Max los desobedeció un poquito cuando se enteró que ellos habían firmado con una pequeña compañía discográfica. Les hizo publicidad a sus hermanos e hizo que su primer tema apareciera en las más grandes radios y los pusieron continuamente en la Subestación.

—Claro que no —dijo la mujer, algo confusa por su reacción—, sino porque son asombrosos —los halagó y Justin se relajó—. Lo que nos gustaría saber es cómo comenzaron. ¿Cuál fue el origen de Enlace Mágico?

—Oh, bueno, empezamos en la secundaria como Clavel Hechizado, sólo para hacer realidad parte de nuestro sueño —contestó Alex. Miró fugazmente la mueca de Justin y se rectificó—. Okay, mi sueño. Justin quería hacer algo… no recuerdo qué, pero finalmente se unió conmigo.

— ¿Cómo? —preguntó interesada la entrevistadora, a la expectativa de una historia amor.

—Me chantajeó —confesó Justin. Max vislumbró su mueca de disgusto y la sonrisa orgullosa de Alex ante el recuerdo.

—Cada tanto practicábamos algo, pero la dejamos en stand by por un tiempo mientras cada uno realizaba sus proyectos personales. Luego Justin vino a California a estudiar y decidimos volver antes de que se graduara. Luego de su graduación comenzamos en serio a tocar en bares y en donde pudiéramos por unos meses hasta que nos descubrieron.

—Yo creo que tuvimos también bastante suerte de que nos encontraran a nosotros y tan rápido. Siendo que hay montones de bandas muy buenas que aún no se descubren —comentó Justin mirándolo a Max, quien negó inmediatamente la cabeza en defensa. Él no tenía nada que ver.

—Y si no hubiesen tenido suerte, como ustedes dicen, ¿qué se ven haciendo?

—Ejercería mi profesión —contestó Justin simplemente.

—Yo creo que… sería actriz —respondió Alex, algo vacilante.

Max no se pudo contener. Unas pequeñas carcajadas se le escaparon e intentó ocultarlas rápidamente, más que nada al ver la mirada asesina de su hermana. Alex, ¿actriz? Vamos, él recordaba su pésimo desempeño como Campanita en la obra escolar.

—Perdón por la interrupción —dijo Max, y por lo bajo le susurró a su hermana—. Tú odias la actuación.

—La gente cambia —siseó ésta.

La entrevistadora hizo caso omiso a la interrupción y anotó algo en su libreta, a pesar de estar utilizando una grabadora durante la entrevista.

—Ustedes deben saber que se dicen muchas cosas sobre ustedes, ¿no? —la mujer se extrañó ante la negación de los integrantes de Enlace Mágico—. Bueno, hay muchos rumores. Algunos dicen que ustedes son hermanos, otros que andan juntos, otros dicen, por ejemplo, que la hermosa Selina Gómez salió o sale con el guitarrista de la banda alemana…

—Eso es mentira —cortó Alex—. Nos llevamos bien, eso es todo. Y gracias por lo de hermosa —comentó alegremente.

—De nada, pero sólo digo un hecho. ¿Y entre ustedes dos…?

Alex y Justin sonrieron misteriosos y condescendientes mientras veían como la próxima banda se acercaba a ellos, listos para su propia entrevista.

—Parece que tenemos que irnos —anunció Justin amablemente mientras se levantaban—. Fue un placer, pero se nos terminó el tiempo.

—Sólo quisiera unos segundos más. Una pregunta más, sí es posible.

Justin aceptó y Alex lo secundó a regañadientes.

—Max, ¿no? —cuestionó la mujer, mirándolo a él inesperadamente. Max no puedo hacer más que asentir—. ¿Qué se siente tener un hermano tan famoso?

Max sonrió. En verdad eran dos.

—Mientras ellos estén felices, genial. Hasta conseguí conocer a Hannah.

La entrevistadora sonrió y se despidió, al igual que el fotógrafo. Los tres se alejaron hacia un rincón más vacío a esperar que la última banda finalice su función, así todos salían a despedirse. Alex se alegró por finalizar la entrevista. La sacaba de sus casillas que en todo momento estén intentando conocer sobre sus vidas privadas, corriendo rumores sobre ellos. Tal vez algunos eran ciertos, pero igual molestaban. Es el precio de la fama, se mofaba Max, y se ganaba una mirada asesina, pero tenía razón.

Tras dar por terminado el concierto y firmar algunos autógrafos, marcharon hacia la playa donde los esperaba más música, bebida, comida y montones de gente. Todo el equipo de Enlace Mágico ingresaron junto con Max. Éste último disfrutó de estar allí y se sacó fotos con cualquier estrella que encontrara. Cada tanto miraba a sus hermanos que bailaban o hablaban, siempre los dos juntos. Al parecer, la relación entre ambos continuaba, más fuerte que antes si era posible.

Max notó que su hermana estaba feliz. Alex lo tomó del brazo y lo llevó aparte. Entonces lo abrazó con fuerzas. También lo hizo Justin. Los tres se fundieron en un abrazo único, familiar, de ellos solamente. Cariñoso, agradable. Un abrazo casi sin igual, comparable únicamente a aquel que compartieron en esas vacaciones en el Caribe o a aquel en el que toda la familia participó, varios meses atrás.

Palabras que casi se perdieron en el estruendo fueron susurradas en el oído de Max. Palabras de agradecimiento. Agradecimiento por estar ahí, por comprenderlos, por ser su hermano, por no juzgarlos eternamente, por apoyarlos y ayudarlos, por ser Max.

Alex anunció que quizás estaba algo ebria.

Pero no importó, porque se entendía. Tal vez él siempre sería el hermano más chico, pero también era a su manera importante. Había crecido y, gracias a Dios, podía decir que lo había hecho bien. Y esta vez Max no lamentó crecer, porque gracias a eso se pudo dar cuenta de las grandiosas personas que eran sus hermanos y de que lo querían. Él también los quería, y sus acciones lo demostraban. Había guardado un secreto ajeno durante años y valía la pena, porque podía ver a las personas que quería siendo felices.

Felices y juntas.

Sonrió y brindó por ello y por el refresco de naranja mezclado con vodka (nunca imaginó que supiera tan bien) y por la fiesta... a la que quizás le faltaba algo más de emoción por parte de Justin, cuyo rostro estaba un poco marcado por el cansancio.

Pero un movimiento de mano y un conjuro lo arreglaba.

(De cualquier forma, nunca se imaginó a su hermano en una fiesta así).


Tengo ganas de llorar. Hace varias semanas terminé de escribir Max lo sabe, pero ahora que publico el final siento un un pesar en el pecho y a la vez cierta alegría. Estoy en paz con esta historia y con este final. No es mi última historia, pero sí la primera de Wizards of Waverly Place, la que dudé cientos de veces en escribir hasta que me decidí y la hice casi de un tirón. Es más, los primeros capítulos los escribí en los Borradores de mi celular antes de dormir.

Espero y deseo que les haya gustado, que mi ópera prima de WoWP haya sido de su agrado, o aunque sea los haya entretenido un buen rato. No es la mejor historia pero es una partecita de mí.

Muchísimas gracias a todos los que me acompañaron, que leyeron mi historia cada semana, que me comentaron cada semana (Puccaryte, vos sí que no me dejabas ni contestarte que ya comentabas, y encima me dabas ideas), que agregaron a Max lo sabe en sus favoritos o en sus alertas.

No les preguntaré por reviews como hice anteriormente, sino que les mando miles de besos y ojalá nos volvamos a leer.

Jeadore.