Encuentros

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- Lo mismo digo inspectora Beckett – responde Olivia esbozando una sonrisa y estrechando la mano de la detective – Es usted muy valiente

- No diría lo mismo si supiese lo que pensaba cuando ese monstruo venía hacía nosotros…

- Supongo que lo que todos los que nos hemos visto en esa situación - responde Olivia sonriendo

- Debería hacer más eso…sonreír… ¿verdad Beckett que tiene una sonrisa preciosa?

- Por cierto… en unos minutos mi jefe se presentará aquí con el resto de la división. No me gustaría involucrarles más de lo que están, si quieren pueden marcharse antes de que aparezcan

- ¿Y no tendrá problemas? Supongo que querrá saber cómo llegaron hasta aquí

- No se preocupe, en este trabajo a veces como se consigue la información no importa. Sólo les pido que sean discretos, que no comenten con ninguno de sus compañeros de trabajo, amigos o familia lo ocurrido aquí hoy…Excepto en una novela y como parte de una historia de ciencia ficción

- Eso está seguro agente Dunham, no queremos provocar el caos

- Espero que no tengan ningún problema por haber estado ausentes de la comisaria tanto tiempo, si necesitan ayuda con algún informe

- no, gracias, yo también tengo mis recursos… Castle… será mejor que nos vayamos, nos espera un buen atasco de vuelta

- Enseguida voy – responde el escritor – quiero hablar un momento con la agente Dunham

- Oh… bien… entonces voy a despedirme de los Bishop… te espero en el coche – asegura Beckett

- Y bien… ¿qué es lo que quiere ahora Castle? – pregunta Olivia cuando la detective les deja

Solos

- Sólo decirle que me parece una persona extraordinaria… me gusta agente Dunham, y quiero que sepa que tiene a un amigo en mi… y supongo que en Beckett también…Si desea hablar con alguien, si necesita algún tipo de ayuda, estaré dispuesto a acudir donde sea raudo y veloz

- Gracias, pero nadie puede ayudarme.

- No sé en lo que está metida, aunque ya he visto parte… pero no puede decir eso de que nadie la puede ayudar ¿y los Bishop? Parecen preocuparse bastante por usted. De todas formas, aquí tiene mi tarjeta, no dude en llamarme cuando quiera cualquier cosa – dice entregándosela. Olivia la recoge y se la guarda en el bolsillo pensando que en cuanto pueda la romperá. No puede admitir a nadie más en su vida, no quiere implicarles en el peligro que pueden correr estando cerca de ella

- Y una cosa más… dele otra oportunidad al chico… seguro que se equivocó – asegura el escritor. Olivia le mira en silencio, intentando descubrir como ese extraño, al que ha conocido hace apenas unas horas, sabe tanto de ella – soy escritor ¿recuerda? – Señala Castle adivinando los pensamientos de la agente – ahora será mejor que me marche antes de que Beckett me abandone aquí

- La inspectora Beckett sí que tiene suerte de tenerle a su lado

- Eso dígaselo a ella… a ver si lo entiende de una vez. Cuídese agente Dunham

- Procuraré hacerlo – responde Olivia asintiendo ligeramente.

En el coche con Beckett, de vuelta a la comisaria, Castle guarda silencio

- No me extraña que estés tan callado después de lo que hemos vivido hoy - afirma la detective rompiendo el hielo

- Creo que no me sentiré seguro nunca más – afirma el escritor inspirando profundamente

- Tenías razón… sobre la agente Dunham… guarda mucho dolor en su interior

- Cuando iba en el coche con los Bishop…el padre no paraba de hablar sobre ella, y por supuesto el hijo le interrumpía siempre que podía, pero llegué a captar algunas cosas

- ¡No me digas! Cuenta, cuenta

- Por lo que se ve experimentaron con ella cuando era pequeña, también algo de que podía cruzar a no sé dónde y que la habían retenido prisionera durante dos meses y mientras una tal FalsaOlivia les había engañado con algo llamado Vagenda y unos bollos buenísimos y algo de una máquina que su hijo tenía que manejar y que no sabía cómo iba a impedirlo. Si no hubiese sido por el chico me habría enterado mejor.

- Pobre agente Dunham, todo eso parece muy estresante

- No la envidio para nada, y menos con ese trabajo tan peligroso. Aunque si pudiera la ayudaría, porque parece que se encuentra muy sola.

- Tú ya haces bastante procurando que ella no tenga que ocuparse de los criminales…humanos

- Si… cada uno a lo suyo – responde Beckett – por cierto, el hijo estaba celoso de ti. Me preguntó si eras de fiar

- ¿y que le contestaste?

- Que eras un mujeriego en toda regla… ¡y no veas que cara puso!

- Menos mal que teníamos un caso… seguro que es capaz de darme una paliza…

Por la noche, Castle llega a su casa, agotado del duro día que ha tenido que vivir, pero hay algo que no para en su cabeza. Enciende el ordenador y busca en el Google información sobre Olivia Dunham, como suponía no encuentra nada, así que decide probar con Walter Bishop. Para su sorpresa localiza una referencia aludiendo a su paso por la universidad de Harvard, con fotografía incluida de cuando era más joven

- ¿Quién es ese hombre? – pregunta su madre tras él

- Walter Bishop… hoy le he conocido y…

- oh,oh, oh – repite nerviosa Martha – no puede ser… necesito una copa

- Pero… ¿Qué te pasa? ¿Es que le conoces?

- si…si…pero mucho más joven que en esa fotografía…oh… esto sí que es fuerte

- No entiendo

- Fue hace cuarenta años… mejor vamos a olvidarlo – asegura Martha bebiéndose de un trago su copa

- No me digas que Walter Bishop es mí…

- Yo era joven y alocada…puede que quizás me equivoque…voy a servirme otra copa… ¿Quieres una?

- No… creo que no – señala Castle abatido. Se siente tan cansado que apenas puede pensar. Lo mejor será que se vaya a dormir, mañana será otro día. Si, y quizás todo lo que ha pasado hoy se disuelva como la pesadilla que ha sido. Aunque seguro que no podrá pegar ojo, su mente se encuentra a mil revoluciones, toma una libreta y sin pensar siquiera comienza a escribir:

"Nikki Heat tenía un mal día. Primero fue aquel cadáver que encontraron en Central Park. Acudió con la esperanza de que se tratase de un simple asesinato por robo, y si fuese una muerte por congelación mucho mejor, menos papeleo. Pero nada de eso. En el escenario del crimen le esperaba su equipo, todos con la misma cara de ánimo que ella. Heat que se extrañó de verles así, y pronto supo por qué. Ella era la segunda razón por la cual la detective sabía que su día no iba a mejorar. Se presentó como Olivia Warren, iba vestida con un abrigo negro, y su pelo castaño lo ocultaba bajo un gorro de lana, de su solapa colgaba una placa del FBI y su rostro mostraba una total antipatía a todo lo que ocurría a su alrededor, apenas miraba directamente a los policías y cuando Nikki se presentó lo único que hizo fue despreciar su saludo.

- "estupendo" – pensó Heat – "quizás así me libre del caso"

- No crea que se va a deshacer de mi tan fácilmente – dijo la agente Warren de repente, Nikki se sorprendió tenía la impresión que le había leído el pensamiento – necesito su colaboración, así que va a tener que trabajar conmigo, estará bajo mis órdenes. Y sus superiores ya han dado el visto bueno, así que no tiene más remedio que aceptar o se verá sometida a un expediente sancionador – terminó diciendo la mujer consiguiendo que Nikki sintiera que ciertamente ese día no iba a ser bueno para nada"