Acto VI.
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Los ojos de Kai vagaron por su delicado rostro de vampiro, con un brillo imperceptible acortó las distancias, hasta que sus narices se tocaron.
- Eres peligrosa, pequeña. -susurró, su aliento dio de lleno en Elena provocando que se estremeciera, no por la cercanía, ni mucho menos por miedo, sino por horror, por defensa propia, nadie invadía su zona de confort para amenazarla.
- No sabes cuanto. -susurró de mala manera antes de que Kai la soltara de un golpe seco, la chica cayó de bruces contra el suelo, no entendía porqué pero se sentía débil, vacía, como si Kai hubiese usado sus poderes para absorberle la energía, se estiró como pudo, porque ni loca quería parecer inferior a ese imbécil.
El mayor de los Parker ignoró el debate interno de Elena y se acercó a paso ligero al cuerpo casi inerte de Damon, le echó un vistazo rápido para cerciorarse de que aún permanecía con vida.
- ¿Sabes qué? -le preguntó sin apartar aún los ojos del vampiro.- Fui el único testigo de lo que hicieron Bonnie y Damon en tu ausencia.
No iba a seguirle el juego. No estaba dispuesta a caer en esa trampa, pero una punzada de algo que no quería reconocer se instaló en su pecho. Frunció el ceño al ver que de verdad estaba muy débil para que eso le afectara.
- Nunca comprenderás la alianza que se formó entre ellos. -continuó como si nada, cosa que le dolió en sobremanera.- Unidos para toda la eternidad, eso es lo que veo cada vez que miro a Damon...
Celos.
Eso es lo que buscaba. Que no pudiese hacer más nada que escuchar, por eso sacó fuerzas de donde no las había para enfrentarse a Kai.
- Pobre... ¿de verdad crees que Damon va a esperarte para siempre?
