Agradezco a todos los que están siguiendo esta historia. Uno nunca deja de corregir sus textos. De repente lo vuelvo a leer y encuentro más errores Saludos a todos y que disfruten el capitulo :)
VII
Estaba intranquila. Se sentó en la cama. No sabía por qué. Observo a Shinju dormida a su lado. Al parecer se había quedado para cuidarla. Estaba indecisa si levantarse. Tenía ganas de ir al baño pero ignoraba en dónde estaba y no quería despertar a Shinju.
Sakura se levantó de la cama y se asomó por el pasillo. Caminó a hurtadillas y abrió cada puerta buscando el baño. Cuando estaba por abrir la tercera puerta, la perilla giró por si sola y se abrió asustándola. El chico que decía llamarse Shaoran la miraba seriamente. Esa mirada. Sakura lo miró detenidamente.
Shaoran la había visto retroceder sorprendida. No tenía ni idea de cómo comunicarse con ella.
Sakura se percató de su incomodidad y entonces recordó lo que buscaba. No sabía hablar japonés y no sabía muy bien inglés. ¿Cómo se decía baño? Bajó la mirada tratando de recordarlo.
— Bathroom —dijo despacio.
Shaoran comprendió inmediatamente. Se esforzaba por comunicarse. Caminó por el pasillo y abrió la sexta puerta.
Sakura se quedó en su sitió y avanzó solo cuando se percató que en realidad era el baño.
— Arigatou —dijo agradecida y entonces cerró la puerta.
Shaoran se quedó un tanto aturdido. ¿Acaso si sabía inglés y japonés? O simplemente sabía esas palabras. Levantó los hombros sin saberlo y caminó en dirección a la cocina. Abrió el refrigerador y sacó una botella de agua que bebió mientras cerraba la puerta y se giró justo en el momento en que la chica salía del baño. La vio forcejear con las muñequeras de oro que tenía en los brazos y cuando se rindió fastidiada, descubrió que él la estaba mirando.
Sakura se acercó cautelosamente y en ya en la entrada de la cocina hizo señas a Shaoran.
— ¿Quieres agua? —preguntó mostrándole la botella.
Sakura asintió.
Shaoran abrió el refrigerador y sacó otra botella pero se detuvo cuando se acercó para alcanzársela. Ella retrocedió desconfiadamente. Suspiró rendido y estiró el brazo invitándola a que ella lo agarrara.
Sakura se acercó lentamente y con un movimiento rápido le arrebató el bote y se alejó hasta la puerta principal. Se sentó en los escalones mientras bebía.
Shaoran no perdió detalle. ¿Por qué situaciones debió pasar para comportarse así? Cuando terminó de beberse el agua tiró el bote en la basura y salió de la cocina. Entonces observó su reloj de mano. ¿Dónde estaba Shinju? Observó a la chica. Ella debía saberlo.
— ¿Dónde está, Shinju?
De toda la frase, Sakura solo logró entender el nombre de la mujer.
— Shinju —repitió apuntando hacia la habitación— sleep.
Shaoran comprendió.
— Gracias —dijo caminando hacia la sala.
Sakura se lo miró detenidamente por segunda ocasión. Esa actitud… Se sobresaltó cuando escuchó un repentino toque en la puerta y salió disparada lejos de ella.
Shaoran se levantó y pasó a su lado para abrir la puerta.
Sakura se escondió detrás de una planta que obviamente no la cubría nada.
— Buenos días, Shaoran —Eriol entró de buen humor.
Shaoran lo dejó pasar y seguido de Eriol entró un caballero rubio.
— Mucho gusto. Mi nombre es Keroberos —dijo estrechando la mano de Shaoran.
— Shaoran —dijo secamente. ¿Qué clase de nombre es ese?
Sakura salió lentamente de su escondite.
— Hola, Sakura —saludó Eriol mostrándole una bolsa— te he traído ropa. Dudo que quieras seguir usando la que traes puesta —inquirió tratando de picar el orgullo de Shaoran.
Keroberos sonrió a Sakura y le explicó lo que Eriol acababa de decir.
Sakura se sorprendió al comprender que el nuevo sujeto hablaba su idioma y se acercó otro poco.
— No te haremos daño. Eriol te trajo ropa nueva. Tómala.
— Estas personas han sido muy amables pero prefiero no confiar del todo. La última vez que me dieron ropa intentaron…—se interrumpió recordando los malos momentos de días atrás.
Keroberos se sorprendió al comprender esa declaración.
— ¿Qué dijo? —preguntó Eriol.
— No está segura de aceptar la ropa.
— ¿Por qué? —pregunto Shaoran. ¿Quién rechazaría ropa nueva?
— Larga historia —atinó a decir— ¿Cómo te llamas?
— Primero tú.
— Mi nombre es Keroberos, mis amigos me llaman Kero —sonrió— Eriol me trajo aquí porque dijo que necesitaban a alguien que pudiera comunicarlos contigo. ¿Ahora puedo saber tu nombre?
Sakura fue a sentarse de nuevo en los escalones.
— Me llamo Sakura Kinomoto —contestó jugando con su bote de agua.
— Qué bonito nombre —alagó amistosamente— es un nombre japonés pero no pareces haber conocido Japón en tu vida.
— Mis padres migraron de Japón hace mucho tiempo. Aunque sólo nací aquí, me criaron en Francia.
— Comprendo. Tu acento en el francés es muy bueno —miró a Eriol— dame la bolsa.
Eriol asintió entregándosela.
— ¿Puedo sentarme? —preguntó Keroberos apuntando el espacio a su lado.
Sakura sonrió levemente asintiendo.
Keroberos se sentó a una distancia prudente.
— ¿Sabes quiénes son ellos, Sakura? —preguntó apuntando a Eriol y a Shaoran.
— Eriol y Shaoran.
Keroberos asintió.
— Lee Shaoran es un famoso cantautor. También suele participar en comerciales y ha hecho algunas películas. Mientras tanto, Eriol Hiragizawa es su representante.
— ¿Es un cantautor? —preguntó sorprendido— ¿Y Eriol es su representante?
Keroberos asintió.
— No lo parece —sinceró— ayer discutieron. Sinceramente me asuste cuando gritaron pensé que de pronto ellos me… —se interrumpió de nuevo— solo me asuste.
— ¿Discutieron? —preguntó sin creerlo.
— Si.
— ¿Y quién ganó?
— Shaoran.
— Lo supuse.
— ¿Qué demonios están hablando de mí?
Keroberos hizo un ademán sin darle mayor importancia.
— Pero luego Eriol dijo algo que dejó callado a Shaoran —dijo sorprendiendo a Keroberos.
— ¿Qué sucede?
— ¿Tú podrías responderme unas cuantas preguntas?
Keroberos lo pensó.
— Te prometo que las responderé pero antes debes de ponerte esta ropa.
Sakura no pareció convencida.
— Eriol me hizo pasar por una tienda de ropa bastante temprano, lo hubieras visto completamente desorientado —rió al recordarlo— se esforzó bastante. Además me contó que está muy agradecido contigo por salvarle la vida.
Sakura miró a Eriol sorprendida.
— ¿En serio?
— Si.
Sakura se levanto seguida de Keroberos.
— ¿Prometes responder a lo que te pregunte?
— A todo —dijo entregándole la bolsa.
Sakura tomó la bolsa y miró a Eriol y a Shaoran diciendo algo que no pudieron entender.
— Pregunta si puede usar el baño —tradujo Keroberos.
Eriol y Shaoran asintieron.
Sakura siguió hablando y se retiró.
— Dijo que muchas gracias por la ropa, que estará encantada de ponérsela.
— ¿De qué tanto hablaron? —preguntó Shaoran desconfiadamente.
— No estaba segura de ponerse la ropa. Solo la convencí —explicó— ¿qué hora es?
— Son las 10:30am —contestó Eriol —en media hora llegará el abogado a grabar la coartada.
Shaoran lo miró sorprendido.
— ¿Qué? Apenas ayer despertó, aún necesita recuperarse.
— Por eso van a grabar su coartada y la llevarán a la corte. Cuando termine el tiempo estimado para su recuperación, ella irá al juicio. ¿Qué tienes? Ayer la aborrecías, ¿y hoy la defiendes?
— No la aborrecía.
— Claro que si.
— ¡Hey! No discutan por favor —suplicó Keroberos— solo hay que esperar, ¿quieren?
Se miró en el espejo. Keroberos había resuelto la primera gran duda que tenía: ya no sentía tanto miedo como al principio, incluso aún no creía estar en casa de un cantautor. Sonrió al recordar lo que Keroberos le había contado de Eriol. Le había traído un bonito atuendo: un vestido blanco cubierto con un listón negro en la cintura y cuyos extremos se amarraban al cuello. La falda estaba esponjada. Revisó la bolsa de nuevo después de ponerse el vestido y se sorprendió al encontrar un par de zapatos cubiertos de lentejuela negra. ¿Cómo habría adivinado su talla? Volvió a mirarse al espejo. Incluso la talla del vestido.
Observo las muñequeras de oro. Sentía ardor bajo ellas. Intentó quitárselas pero se rindió al cabo de un rato. Se miró por tercera vez en el espejo atendiendo su cabello húmedo. No sabía dónde tomar un peine. Asintió recordando a Shinju. Fue rumbo a la habitación donde encontró a Shinju tendiendo la cama.
Shinju la miró sorprendida y aplaudió como muestra de lo bien que se veía.
Sakura sonrió agradecida señalando su cabello y pidiéndole ayuda.
— Veamos —la guió al tocador que estaba enfrente de la cama y la sentó en la silla.
El abogado ya había llegado. Eriol lo había hecho pasar presentándolo mientras esperaban a Sakura.
— Entonces eso es lo que le tengo que explicar —exclamó Keroberos.
— Así es —afirmó el abogado.
— Se ve hermosa, señorita —escucharon a Shinju a lo lejos.
Todos aguardaron para verlas. Cuando vieron salir a Shinju levantaron un poco sus cabezas para mirar a Sakura ataviada con su nuevo vestido.
Sakura se detuvo al ver al nuevo integrante. No pudo evitar pensar en la última vez que había usado un vestido nuevo y lo mal que lo había pasado con ese sujeto ebrio. Su sonrisa desapareció y miró molesta a Keroberos.
— Era demasiado bueno para creerlo —dijo dando un paso atrás cuando Keroberos se levantó— ¡Me mentiste!
Keroberos trató de acercarse.
— Sakura, él es tu abogado.
— ¡¿Y yo para qué necesito un abogado?! —inquirió rechazándolo.
— Para meter a la cárcel al hombre que te intentó matar.
Sakura se quedó quieta analizando la situación y bajó la mirada.
— ¿Cómo puedo confiar en ti?
Keroberos no supo responder. Fue al sillón y tomó el periódico. Luego se lo extendió a ella para que lo viera.
Sakura vio la fotografía del hombre de traje de traje en primera plana y los ojos se llenaron de terror.
— Él es…
— Creo saber quién es. Para eso está aquí el abogado. Aún estás en proceso de recuperación pero vino aquí a grabar tu cuartada —explicó— si no quieres hablar ahora lo entenderemos pero lo que sí puedo asegurarte es que necesitan de tu ayuda para poder meter a este sujeto a la cárcel.
Sakura guardó silencio sin poder despegar la mirada del periódico. Sabía que esperaban una respuesta. Con cierta indecisión, levantó la mirada.
— Hablaré.
Keroberos asintió admirado por su valentía. La guió a la sala donde la presentó al abogado Yll Nakamura. Luego de tomar asiento, Keroberos comenzó a traducir las indicaciones del abogado.
Yll sacó una grabadora del bolsillo de su saco y lo puso en la mesa, muy cerca de ella.
— ¿Cuál es tu nombre y de dónde eres? —preguntó Yll.
Sakura jugó con sus manos tratando de guardar compostura. No podía evitar sentirse nerviosa e incómoda frente a ellos.
— Me llamo Sakura Kinomoto. Nací en Japón pero me crié toda mi vida en Reims, Francia —tradujo Keroberos.
— ¿Cuántos años tienes?
— 17 años.
— ¿En dónde estabas antes de llegar a Japón?
Sakura aguardó sintiendo una punzada en el pecho. Mira a dónde fuiste a parar por tu necedad, Sakura. Sin tan solo hubieras escuchado a Yue, a Tomoyo o a Naoko.
— En mi escuela.
Yll miró a Keroberos consciente de la renuencia de Sakura por hablar.
— ¿Podrías explicarnos cómo fue que llegaste aquí o qué es lo que recuerdas?
Sakura tomó aire recordando las palabras de Yue golpear en su cabeza y miró a Keroberos, a Shaoran y a Eriol sin quitarle la vista de encima. Hiperventiló preparándose para hablar.
— Estaba en mi escuela. Me quede ahí porque esperaba a un amigo que no llegar a nuestra cita de ese día.
— ¿Cómo se llama tu amigo?
— Yue Tsukishiro.
— ¿Cuál es tu horario en la academia en donde asistes?
— De 7:30am hasta 2:50pm.
— Continúa, por favor.
Sakura no se atrevía a levantar la mirada.
— A la hora de salida fui a la biblioteca y esperé a Yue durante una o dos horas. Luego recibí una llamada suya diciendo que no podría asistir a nuestra cita por cuestiones familiares. Tuvimos una discusión…
— ¿Por qué razón discutieron?
Sakura se mordió el labio. ¿Recuerdas por la tontería que discutieron? ¿Ves ahora las estúpidas decisiones que tomas? Mira qué lejos estás de casa y todo lo que tuviste que pasar para comprender lo infantil que te comportaste.
— Un sujeto de la academia solía molestarme, Yue solo intentaba mantenerme a salvo de él. Unos meses atrás antes de todo este incidente, Yukito intentó sobrepasarse conmigo y Yue me salvó. Cuando discutí con él el día de mi secuestro, me reprendió por quedarme sola en la academia y me dijo que iría por mí —pausó mirando sus manos— yo se lo prohibí.
Sakura se reprendió a si misma al sentir el nudo en su garganta. No quería que la vieran llorar.
— Alrededor de las siete y ocho de la noche salí de la academia. La calle estaba muy oscura, recuerdo que me arrepentí por no tomarle la palabra a Yue, entonces una camioneta negra pasó junto a mí. Aunque tuve un mal presentimiento, la ignoré. Hasta escuche las llantas rechinar y cuando me di la vuelta para ver qué sucedía, vi a un hombre apuntarme con un arma mientras corría hacia a mí. Comencé a correr… —pausó sin poder controlar las lágrimas— solté la mochila porque me estorbaba. Luego, solo recuerdo tropezar y mientras me levantaba, el sujeto me agarró del cabello. Forceje lo más que pude hasta que me golpeó con la pistola.
— ¿Es todo lo que recuerdas?
Sakura negó silenciosamente.
— Cuando desperté estaba en un vagón, amarrada y amordazada dentro de una jaula.
Shaoran se quedó sin aliento. Era justamente lo que había dicho él.
Eriol lo miró sorprendido.
— Noté que tenía varios piquetes de aguja en los brazos. Creí que iba a morir —le tembló la voz— Cuando el vagón se detuvo era de noche, unos sujetos comenzaron a bajar la jaula en un callejón. Recuerdo que me alteré al notar que no estaba ni remotamente cerca de mi ciudad. Metieron la jaula dentro del almacén del bar y luego apareció ese —apuntó la fotografía del periódico.
— Fushimogi —intervino Yll.
Sakura asintió limpiándose inútilmente las lágrimas y tomó aire.
— Como no lograba callarme, me inyectó con una sustancia extraña que me durmió rápidamente. Conté cada día que pasaba dentro de esa jaula. Al final, pasaron tres semanas —sonrió amargamente— creí que había pasado una eternidad.
Keroberos le apretó la mano en señal de apoyo.
Sakura asintió agradecida.
— Me alimentaban con sobras de arroz y pescado en un plato viejo. En un bote de plástico cortado me daban agua y me pusieron una bacinilla vieja para hacer del baño —recordó amargamente— los sujetos que me cuidaban solían despertarme golpeando durante minutos los tubos de la reja. Un día apareció ese hombre junto a dos mujeres. Les dio algunas instrucciones que no comprendí pero las mujeres me sacaron a la fuerza. Luego me volvió a inyectar y volví a quedarme dormida.
Todo estaba en un completo silencio.
— Cuando desperté un tipo estaba sobre mi intentando quitarme la ropa. Aún no comprendo cómo pero lo tiré de la cama. Tenía tan débiles las piernas que me costó trabajo acostumbrarme a caminar, supongo que el miedo pudo más que mi debilidad. Luego de luchar con él logré dejarlo inconsciente aunque creí que lo había matado.
— No murió, sólo quedó inconsciente —explicó Yll— su nombre es Han Sakamoto, un diputado de la primera corte a quien han destituido de su cargo por su relación con Fushimogi.
Sakura asintió sin prestar atención del todo.
— Pude librarme de los guardias y corrí por los pasillos. Como la ropa me estorbaba les resultó sencillo seguirme el paso. La primera vez que me dispararon hirieron mi brazo pero pude huir a tiempo en el elevador. No tenía ni idea de a dónde o qué haría al salir del hotel pero bajé las escaleras que daban directamente a la entrada del hotel. Tuve que huir cuando vi al hombre de traje entrar por las puertas principales junto a cuatro guardias. Corrí cuando me apuntó con la pistola y me escabullí por el pasillo al costado de las escaleras pero me aguardaban ahí los dos guardias que me buscaban en la habitación. Entonces salió Eriol por una puerta y lo arrastré conmigo de regreso para cubrirnos de la ráfaga de fuego.
Sakura hiperventiló.
— Es todo.
Yll detuvo la grabadora.
— Gracias, Sakura. Lo has hecho muy bien. Por ahora es todo.
Sakura asintió Keroberos se lo tradujo.
Los cuatro la vieron quejarse por las muñequeras.
— No pudimos quitárselas —explicó Eriol.
— Esta mañana la vi intentar arráncalas —intervino Shaoran.
Keroberos tomó la muñeca de Sakura mientras observaba el objeto.
— Tiene un truco —dijo examinando el objeto aún— hace mucho fui de viaje a Kyoto. Existe el mito que son permanentes pero me enseñaron cómo quitarlas —tocó algunas partes de los bordes la muñequera y está se abrió. Hizo lo mismo con la otra.
Sakura sonrió agradecida apresurándose a quitarlas.
Todos miraron asombrados las severas heridas en sus muñecas. La piel amoratada y roja presentaba las marcas de las sogas que la amarraron.
Sakura hizo caso omiso al dolor y se quitó la otra.
— ¡Shinju! —llamó Shaoran inmediatamente.
Shinju apareció rápidamente.
— ¿Que se le ofrece?
— Trae vendas. Lo necesario para curar sus muñecas.
Shinju salió apresurada por la caja de primeros auxilios cuando comprendió la razón.
Sakura intentó sobar su muñeca pero se quejó del dolor.
Keroberos la detuvo.
— No lo toques puede infectarse.
— Gracias por quitármelas —se llevó las manos al estomago— tengo hambre.
— Nada más te cure Shinju y comerás, ¿de acuerdo?
Sakura asintió acomodando la falda de su vestido hasta que reparó en la mirada de los cuatro.
— No me miren así.
— ¿Así cómo?
— Con lastima.
Keroberos comprendió inmediatamente y tras traducir lo que ella había dicho el resto solo se mantuvo intentando ocuparse en otra cosa que no fueran las muñecas heridas.
Shinju apareció con el equipo para curarla.
Se guardó un largo silencio.
Keroberos observaba sus piernas cruzadas bastante pensativo hasta que una sonrisa pequeña pasó por su rostro.
— A decir verdad…
Sakura lo miró esperando a que culminara su frase.
— Yo también tengo hambre —dijo tocando su estomago.
Sakura solo supo reír ante la graciosa reacción a su declaración. Se llevaría muy bien con Keroberos.
[Flash Back]
Era temprano por la mañana y devoraba el desayuno hecho por su madre.
— Deberías de restringirle la comida, madre. Es un monstruo —inquirió Touya revolviéndole el cabello.
— ¡Teff escufffchefff! —inquirió molesta.
— No hables con la boca llena —la reprendió mientras se servía un vaso de agua.
Sakura lo aniquiló con la mirada.
— Qué cosas dices, Touya —rió Nadeshiko cariñosamente.
— ¡Es verdad! Si te descuidas por un momento no me extrañaría que encontraras vacía la alacena. Lo digo y lo seguiré diciendo ¡Es un monstruo!
— ¡Hermano!
— Cálmate o te pondrás verde —sonrió victorioso.
— Hija se te hace tarde —inquirió Nadeshiko mirando el reloj.
— ¡Si, mamá! —sonrió de buen humor y entonces adquirió seriedad al ver a su hermano— me vengaré cuando vuelva.
— Hija, hoy sales temprano. ¿Puedes preparar la comida cuando regreses por favor?
— Claro, mamá —respondió preparándose para salir.
— No vendré a comer —informó Touya.
— No me mencionaste que saldrías, hijo —dijo Nadeshiko desconcertada.
— ¡En serio! No quiero que el monstruo me envenene con su comida.
— ¡Hermano! —reprendió mirando el reloj— ¡Se me hace tarde! ¡Adiós!
[Fin del Flash Back]
Sonrió cariñosamente como si estuviera viendo a su hermano y as u madre. Los extrañaba. Miró sus manos. Aunque sabía perfectamente que ahora estaba en un lugar seguro, presentí que algo no andaba bien.
Continuará...
