Noche de Lluvia
Capítulo 7: Beso de despedida
-¿Qué te pasa? -preguntó Yokozawa. Kirishima había estado silencioso desde el momento en que bajaron del tren y eso no le gustaba. -¿Qué hice esta vez?
-¿Ah? -se sonrojó un poco y miró hacia otro lado- Lo siento, no pretendía preocuparte. Es solo algo que estoy tratando de descifrar, te lo diré luego.
Frunció el ceño y siguió caminando. Hiyo tenia a Sorata desde la mañana cuando lo llevó ya que le estaría encargando al pequeño durante los días que estaría fuera. Se marchaba en un viaje de 3 días la mañana siguiente.
-Para desearte un buen viaje preparé mi curry especial. Ya que no nos veremos hasta la próxima semana, quería despedirme como debe ser.
Yokozawa se iba por 3 días y regresaría el viernes, pero Hiyo se marchaba de viaje con su clase por el fin de semana, así que no se verían hasta que ella regresara el domingo por la tarde.
-Gracias Hiyo, es la primera vez que me hacen una comida de despedida.
Ella sonrió tanto que sus mejillas se sonrojaron.
-¡Ahora tendrás muchas! Ya eres parte de la familia.
Yokozawa se le quedó viendo un poco sorprendido y luego le sonrió.
-Gracias.
Después de una abundante cena, la rutina de las tareas y enviar a Hiyo a dormir, Yokozawa decidió que era hora de marcharse.
-Muchas gracias por la comida -dijo tomando sus cosas. Kirishima se levantó y lo acompañó a la puerta, pero antes de que se cambiara las sandalias lo arrinconó contra la pared y lo besó con su usual habilidad para quitarle el aliento y el control de sus sentidos. Fue Kirishima quien terminó el beso -¿Por qué... tú...
-Cállate -Apoyó su cabeza en el hombro de Yokozawa, respirando un poco agitado- Tengo algo qué decirte antes de que te vayas, pero escucha con atención por favor. -Yokozawa aflojó un poco la presión que estaba haciendo para intentar alejar a Kirishima como señal de que le ponía atención- Sé que no hablamos mucho de nuestros pasados. Yo estuve casado, tú lo tuviste a él, eso no cambiará por ninguna razón.
Lo sabía, conocían algo de su pasado y aunque quería conocer un poco más, no podía comenzar a preguntar, sus celos podrían salirse de control y ese era un lado de sí mismo que no quería, que definitivamente no podía mostrarle a Kirishima.
-Te dije que no tenías que olvidarte de él, en parte porque sé que yo jamás me podré olvidar de ella, porque un amor así no se olvida nunca, pero estoy tranquilo porque te amo con la misma intensidad que la amé a ella así que creo que no tienes por qué preocuparte. Sin embargo, como yo aún pienso en ella y jamás olvidaré cuánto la amé, no puedo pedirte que dejes de pensar en él aunque quisiera. Aunque cada vez que pienses en él me muera de celos, no puedo pedirte algo así.
-Oi, ¿cuándo he dicho yo que esté pensando en él?
-Pero tú dijiste que...
-Que estaba pensando en algo que él dijo. ¿Quieres poner atención a lo que digo, idiota?
Realmente estaba molesto, no había imaginado que después de la última vez que hablaron de Masamune aún sentiría celos de él. Se suponía que el celoso en la relación fuera él con sus inseguridades y equipaje emocional, pero claro que Kirishima tenía razón, mantener una relación de amistad con quien fue el objeto de tu afecto por tanto tiempo no era como para aumentar la seguridad del sujeto.
-"Está bien que te pongas celoso, es una señal de cuanto te importa" -recitó.
-¿Eh? -Kirishima se separó para verlo a los ojos, curioso por su frase.
-Fue lo que dijiste cuando te advertí lo celoso que era, ¿recuerdas?
-Sí, pero no esperaba que lo recordaras tan bien o que lo usaras en mi contra.
-Idiota, estoy tratando de animarte, no atacándote.
-Oh, lo sé, es demasiado lindo verte así de dulce.
-Púdrete. Intento llegar a un punto y no puedo si sigues interrumpiéndome.
Kirishima sonrió y se puso en actitud oyente aunque no lo dejó separar la espalda de la pared.
-No hablamos mucho de nuestro pasado, no es que no quiera saber más de tí, pero me conozco muy bien y prefiero evitar cualquier cosa que me haga sentir celoso...
Suspiró. Tarde o temprano tendría que enfrentarse a esas historias si quería que su relación realmente fuera duradera, pero aún tenía que lidiar con sus propios fantasmas antes de comenzar a escuchar aquello a lo que huía.
-Masamune... él me conoce de antes y él sabe que la razón por la que siempre terminé mis relaciones pasadas era que nunca lograba enamorarme de esa persona, así que supongo que estaba preocupado por mi y de que este fuera un caso más como aquellos...
-¿Y qué le dijiste?
-Que no se preocupara -contestó secamente.
-¿Y eso era lo que te tenía pensativo? ¿Tratas de decidir si me amas o no? -su mirada triste conmovió su corazón y lo hizo sentir molesto.
-¡Quieres dejar de sacar conclusiones! Demonios, te dije que no asumieras que me conoces mejor que nadie, te falta mucho para poder presumir de algo así.
Kirishima volvió a mirarlo confundido, esperando que se aclarara. Exhaló con desesperación.
-Entiendo lo que dices sobre recordar el amor que le tienes a tu esposa. Yo siento lo mismo en ocasiones, pero entiende una cosa. Siempre querré a Masamune, es una persona importante en mi vida, pero no es la persona más importante para mí en el presente, así que deja de pensar en esas co... ngh -sus labios fueron apresados de nuevo. Sus sentidos lo abandonaron, centrándose solo en el tacto de sus labios, de la lengua que se colaba dentro de su boca, de las manos que le tomaban el rostro con fuerza. Eran esas ocasiones en las que odiaba a su traicionero cuerpo por ponerse tan débil con los besos de Kirishima.
Le sujetó los brazos con fuerza, no tanto para obligarlo a terminar su beso, sino porque sus piernas comenzaban a flaquear.
Respiraba agitado cuando el beso terminó, mirándolo con ojos desafiantes mientras él sonreía con ese aire de autoconfianza que le aseguraba que sus dudas se habían disipado.
-Dilo.
-¿Qué cosa?
-Di que me amas.
-¡Acabo de hacerlo, mierda!
-No, dilo con esas palabras, di "te amo". Así: Te amo. Te amo, Yokozawa.
-¡Deja de decir cursilerías! -dijo completamente rojo.
"Escuchar «te amo» de la persona que amas..."
Sí, Takano lo había sugerido y era algo vergonzoso de aceptar, pero lo hacía muy feliz escuchar eso. Lo miró con seriedad, iba a decirlo, era vergonzoso que a sus casi 30 años ni una sola vez hubiera dicho esas palabras y se sintiera tan dichoso por tener la oportunidad de pronunciarlas.
-Yo...
El maullido de su gato lo interrumpió, conduciéndole a un estado de pánico que Kirishima no tardó en entender.
