Hola!
Ven que soy buena! Les dejo un capítulo cortito, la continuación del anterior.
Ahora si me demoraré bastante más en continuar, pero por lo menos tienen algo.
Besos!
Disclaimer: Todo lo que reconozcan no me pertenece, es sólo afán de diversión y no recibo más que el agrado de sus comentarios.
Capítulo 7: Escondida bajo mi Piel.
Las semanas fueron pasando.
Una lechuza, de vez en cuando, le traía noticias de James.
El mes pasó lento.
Lily se torturaba con pensamientos inconexos, con pensamientos que ahondaban en su herida de ausencia.
Vivía extrañándole, añorando todo de él, su sonrisa, su voz, su mirada, su piel.
Prefirió dedicarse al trabajo, a investigar, se hundió en los libros, para no llorar.
Lily se sabía fuerte, aunque por dentro todo dolía.
Se pasaba largas horas analizado las características exóticas de las más extrañas criaturas mágicas.
Llegaba tarde a casa cada noche, en ocasiones Kevin la acompañaba y conversaban por horas.
La compañía de Kevin era lo único que disipaba en parte su soledad, él se convirtió en un apoyo silencioso, que no le exigía nada a cambio.
A veces sentía que la culpa de pasar tanto tiempo con otro hombre le amenazaba, pero rápidamente se recordaba a si misma donde y con quien estaba su esposo.
Si Lily confiaba ciegamente en él, James debía hacer lo mismo. El tenía que confiar en ella, porque ella no tenía nada que esconder.
Un tibio día de abril, como pocas veces Lily volvía a casa temprano, cansada y triste.
Hace siete días, siete interminables días, que no sabía nada de él, ni una lechuza, ni una aparición rápida en la chimenea, ni una flor cada mañana… nada.
Lily se desesperaba, odiaba pasarse la vida esperando, ella no estaba hecha para eso.
No.
Lily Evans era una mujer de acción, de participar en batallas, de correr riesgos y de, por supuesto, salir ilesa.
Sino nunca habría accedido a salir con Potter, mucho menos casarse con él y de paso enfrentar cara a cara al mago más tenebroso que el mundo mágico ha conocido.
Esa era Lily, apasionada, inteligente y arriesgada.
No sabía esperar y estos meses eran peor que la maldición cruciatus que alguna vez soporto de parte de Voldemort.
Pero en ese entonces tenia a James con ella y aún sin su varita en mano, con él cerca se sentía protegida.
Ahora en cambio estaba atrapada y más débil que otras veces, se sentía casi enferma, no quería pensar en nada, era uno de esos días en que todo la ponía de mal humor, lo extraña que se sentía, la ausencia de su esposo, las estupideces que inventaban sobre ella y Kevin, llegar a su casa sola y no saber que hacer.
Porque por primera vez no podía controlar lo que sucedía en su vida, no podía ir contra la corriente, estaba comenzando a odiar eso y culpar a James era su mejor forma de desahogarse, de sentir que hacia algo para descargar su rabia.
Tenía un maldito mal presentimiento, algo que ya no le dejaba dormir…
¿Quizás le contaron a James esas absurdas ideas de un supuesto romance con Kevin?
¿Sabía él de las horas que se pasaba conversando con Kevin cada noche cuando la iba a dejar a casa?
Bueno, ¿y qué si se entera? ¿y qué si se enoja? ella tenia más motivos para estar molesta y no lo estaba, ¿o sí?
Pero ya daba igual.
Seguro él no tenía tiempo de pensar en eso, su esposa lo debía tener muy entretenido en alguna fiesta o baile o lo que sea.
Si James estaba tan ocupado como para dejar de escribirle o aparecerse en su propia casa, pues seguro no tenía tiempo de oír comentarios mal intencionados.
Entro a la casa e inmediatamente sintió algo raro, alzo su varita y avanzo por el pasillo con cautela, la mayoría de las habitaciones estaban vacías.
Al llegar al cuarto principal su cama estaba algo deshecha, algo poco usual desde que James no estaba.
Escuchó un ruido en el baño, el corazón de Lily se aceleró, con la rapidez mental típica de ella, ya tenía una lista de al menos veinte hechizos que usar en cualquier caso, pero antes de poder decir algo vio salir a James, con su típico andar, la mirada brillante contrastando la dureza de su semblante, con sólo verlo Lily notó que estaba molesto, lo que sin duda no mejoro su humor, sin embargo no pudo evitar sentirse levemente mareada al verlo.
- Ah eres tu - había fuegos artificiales en el interior de Lily, pero su irritación y molestia no ayudaban a tener una mejor actitud hacia él - ¿Qué haces aquí?
- Esta es mi casa, puedo estar aquí cuanto quiera.
- Creí que lo habías olvidado, lo mejor será que te vayas a tu otra casa, dicen que es idéntica a esta, seguro ahí te recibirán mejor que aquí – Lily avanzó con propiedad hacia su cama, se quito la chaqueta y luego alzó la mirada para enfrentarle, en su interior no podía creer que le estuviese echando, cuando lo único que había soñado este ultimo tiempo es que él volviese.
- No sabes lo que dices. Esta sigue siendo mi casa, te guste o no – James realmente lanzaba chispas por los ojos. "Con que cara puede enfadarse ni siquiera tiene motivos" pensó Lily.
- Esto es una estupidez – dijo Lily exasperada por la tensa situación – tienes que terminar con esto, James. Nos estamos destruyendo.
- Es mi misión, no puedo dejarla a la mitad. No tengo otra opción – respondió cansado, aunque añadió con veneno en la voz – aunque parece que no lo pasas mal en mi ausencia – eran los celos hablando fuerte y claro, pero sólo logró herir más a Lily.
- ¡Cómo te atreves a decir algo así! – le gritó Lily, destilando su furia acumulada, como podía él pensar algo así mientras ella vivía un calvario por su ausencia – No vuelvas a repetir algo así, Potter. Porque te haré tragar cada una de tus palabras. No tienes idea de lo que he vivido en tu ausencia, no sabes lo que ha sido, tú sólo te vas una madrugada sin previo aviso y yo tengo que tragarme todo lo que siento y la soledad que vivo, mientras tú te paseas por todos los eventos sociales habidos y por haber con tu "esposa", con que cara, Potter – las lágrimas se agolpaban en sus ojos y la habitación comenzó a girar - ¡Tú vives con ella! Vives con ella – repitió en un susurro.
- Lily, lo siento, yo no quise – murmuró avergonzado por su comportamiento, ella tenía razón, ella se estaba llevando la peor parte, tenía suerte si ella no le lanzaba un maleficio. Le dolía tanto hacerla sufrir.
- Por más que sea tu misión, todo ha ido demasiado lejos, YO soy tu mujer, James. NI siquiera puedo verte, ¿Te parece lógico?
- No, pero…
- Pero nada, sólo excusas y estoy agotada de todo esto. No es justo – una lágrima logo escaparse y recorrió su rostro de porcelana, la secó con rapidez, James ni siquiera alcanzo a verla.
- ¿Justo? – preguntó extrañado.
- James, tengo que compartirte con una esposa ficticia que me ha robado tu tiempo conmigo, ¿es justo?. Cuando te necesito en las noches no estas, cuando estoy cansada, cuando me siento mal o triste tu abrazo no está ahí, vienes aquí buscándome una vez al mes, extrañándome, como si fuese tan fácil sólo llegar y ocupar un lugar que has dejado botado – un nudo en la garganta de Lily le impidió continuar.
- Es que me haces falta – murmuró James.
- ¿Crees que a mi no? – dijo Lily con furia – Claro que me haces falta, James. Pero ya me cansé de todo esto. Estamos casados y eso es un gran secreto, oculta en las sombras, intentando gritar para desahogarme, sacar toda esta angustia, toda esta rabia, pero no, a mi no se me permite eso, en tanto el mundo entero cree que eres de esa… esa… mujer.
- No, Lily. Tú estas conmigo siempre en mi piel, escondida en mi piel en todo momento – dijo James alzando la voz.
- ¿Escondida bajo tu piel? – preguntó la pelirroja contrariada.
- Sí, escondida bajo mi piel – corroboró James desesperado por hacerle entender. Lily rió tristemente.
- "Escondida" es la clave, como si yo fuera la otra, ya ni siquiera entiendo porque o para que hacemos todo esto – dijo dolida.
- Para protegerte de Voldemort – gritó James – lo sabes, lo sabes Lily.
- Solía saberlo, aunque ese argumento jamás me pareció válido, yo nunca le temí a Voldemort, Potter, no es mi culpa que él tuviese alguna fijación contigo y persiguiese a todos los que tenían alguna relación contigo, porque te recuerdo que aún sin saber que yo estaba casada contigo me atacó de igual forma.
- Lily…
- Porque ahora, por si no lo has notado, Voldemort se ha ido – molesta, herida, las palabras fluían.
- No quería perderte, no me siento capaz de perderte
- ¿No querías perderme? Míranos, James, ¡Míranos! No hay vez que no discutamos, que no queramos matarnos el uno al otro. Me estas perdiendo igual, James. – él la miró asustado, por primera vez tenía que enfrentarse a su miedo más grande, no lo había pensado, no se había permitido pensarlo.
- Lo mejor es que te vayas, Potter – dijo la fría voz de Lily – no hay nada que tengas que estar haciendo aquí, seguro tienes asuntos importantes que resolver.
- No me iré, Lily. Tenemos que hablar, esta es mi casa, nuestra casa – dijo con más seguridad de la que en realidad sentía, aunque un leve temblor en la voz lo delató.
- Bien – dijo Lily tomando su varita que había dejado encima de la cama – si tú no te vas, prefiero irme yo, de todas formas esta casa ya no es lo mismo, por más que quieras quedarte sé que tarde o temprano volverás a irte y yo no estoy dispuesta a seguir compartiéndote, si las cosas fuesen al revés ten por seguro que tú no lo habrías permitido, así que has lo que quieras, no soy de las personas que esperan pacientemente sin hacer nada, por eso haré algo que debí hacer hace bastante tiempo, desde que te fuiste de esta casa, porque esto – dijo señalándolos a ambos – se acabo.
Lily se dio media vuelta, con varita en mano, salió de la casa y desapareció.
James corrió a buscarla, quería decirle tantas cosas, pero sospechó que esta vez sus palabras no serían suficientes.
Bien, fue cortito, se los había advertido, pero espero les haya gustado.
Si les ha quedo alguna duda, impresión y/o molestia
Hazmela saber, dandole al Go!
Cariños.
Jaqui
