7-La sorpresa
-¡Tú me odias!-asumía Shinji-¡Ni siquiera sé porque pasa esto!
-Yo...no te odio-susurraba mi boca en un tímido suspiro.
Aquel tonto se acercaba a mí dispuesto a pertenecerme…
Un rayo de luz matutino atentó contra mis sentidos.
Había soñado con aquel idiota.
Me froté los ojos, pero, note que alguien me había tenido el detalle de arroparme.
¡Shinji!, deduje.
Desesperada, - ¿yo? Sí - por una respuesta, salte de mi cama y baje las escaleras hacia el cuarto de Lisa. Seguramente, ella sabría algo: Estaba al tanto, en parte, cuando Shinji tramaba alguna estupidez en contra mía y trataba de avisarme para evitar que destruyera el almacén en la persecución en la que siempre, nuestras peleas derivaban.
Abrí, entonces, la puerta con fuerza y me encontré con algo sumamente desagradable.
Lisa estaba tirada en el suelo-en realidad, eso deduje, ya que no podía ver su rostro , oculto por los defectos de la cama, pero esa pollera exageradamente corta, hacia fácil el reconocimiento-por los efectos del Sake lo más probable, mientras que a su lado, yacían el rubio compañero afeminado de Rose-su teniente- y el tipo del 69 en el rostro.
Quise retirarme sin hacer ruido, pero, en el maldito movimiento en el que descubrí tal vergonzosa escena, resulto que Matsumoto estaba sentada detrás de la puerta que ocultaba lo que sea que habían estado haciendo, y se despertó, me retuvo del brazo izquierdo, como quien no quiere testigos.
-¡Hiyori! ¿Qué haces aquí?-inquirió aun con el aliento apestando a alcohol-No debes entrar a una habitación sin tocar…podría quedar expuesta.
Quise protestar pero su ebria mirada y la mía enfurecida se fijaron, casi al mismo tiempo, en ese frio y, representativamente, cálido metal que rodeaba uno de mis dedos… de la mano de mi brazo que ella sostenía.
Matsumoto amplio los ojos y formo una "O" con los labios, colmados de sorpresa.
Incomodidad. Simple y evitable incomodidad.
Otra vez, el corazón me golpeaba con fuerza. Otra vez me invadía ese miedo o ansiedad, uno muy distinta a la que se me presentaba en cualquier pelea, ¡Y mierda! ¡No encontraba coraje para enfrentarlo!
-¿De verdad, Hirako es tu…?
-N…-
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaah!-Matsumoto, de manera sorprendente recuperando la sobriedad para molestarme, pego un grito extenso y agudo, con el que logró despertar a la mayoría de los restantes de la reunión.
¡Maldita! ¡No necesitaba que nadie más lo supiera!
En un arrebato, dirigí mi palma izquierda a su boca, cerrándosela.
¡Suficiente con esta mierda! Corrí, con mi velocidad, hacia podría estar Shinji: su habitación.
De una patada, saque su puerta de mi camino y, se emitió un grito de asombro y susto por parte de quien estuviera allí adentro.
Afortunadamente para Shinji, el no estaba ahí.
-Hiyori-san ¿Qué hace aquí?-interrogaba la mocosa, recién levantándose de la cama del imbécil que me había puesto una alianza.
Ese momento fue como descubrir una mentira, una mentira que solo me brindaba furia y me irritaba el cuerpo.
-¡Voy a matarte, Hinamori!-amenace gritando.
La mocosa saltó de la cama, tomó su katana y ésta chocó contra la mía, que casi sin darme cuenta había desenvainado rápidamente, en un fuerte chillido. Espantada, salió del cuarto quizás para buscar una mejor posición. Los demás quisieron acudir al rescate cuando nos vieron pelear.
-¡BAN…KAI! aulló Ichigo-¡Tensa Zangetsu!-la katana de mi alumno entonces se volvió fina y precisa.
-¿Que anda mal contigo, colmilluda?-interrogó, produciendo el encuentro de su katana y mi Kubikuri Orochi, y acortando la distancia entre mi enemiga y yo.
-¡No es de tu incumbencia Ichigo!-reñí -¡Y te dije que usaras el Bankai como último recurso, estúpido!-le recordé, para al instante, guiar mi reiatsu a la hoja de mi katana justo en el momento en que Tensa Zangetsu volvió a tocarla, con el fin de alejarlo y hacer salir a su portador. Ichigo chocó fuertemente contra el suelo.
Fije mi objetivo. Hinamori estaba detrás de Matsumoto.
-¿Qué te pasa, tonta?-inquirió enfadado, el enano capitán de la decima división.
-¡No te interesa!-volví a rugir.
La Hyorinmaru del enano choco contra mi Kubikuri Orochi, pero no pudo hacer nada contra ella, cuando ordene un simple hadou con una mano contra su pecho, y este también salió despedido.
-¡Bakudo 4: Hainawa!-chillo Hinamori mientras una atadura de nivel 4, me había aprisionado a la altura de la cintura.
-¡Estúpida! ¿Crees que un simple "Hainawa" me detendrá?-
Decidida a usar mí mascara, llame a mi hollow.
Extendí mi mano hacia mi rostro para desplegar-.
-Levanta tu cabeza, Wabisuke-anuncio una voz extraña, cuando una hoz de curvas rectas rodeo mi cuello -¡Debería saber qué clase de aliados tiene Hinamori-kun, Hiyori-san!
Mareo y fastidio. Caí, primero de rodillas, ante Kira que, en un segundo se había colocado frente a mí. Shinji apareció entonces, saliendo del antiguo cuarto de Hachi, y me observo preocupado. Luego caí completamente, mi cuerpo pesaba demasiado.
-¡Déjenla!-Exigió Shinji-¡Basta Kira!-
-Casi mata a Hinamori…-se excuso el enano sacudiéndose algo de polvo
-¡Te dije que estaría bien, Shiro-chan! –insistió la mocosa
-¡Maldita!-rugí.
Me pesaban hasta los dedos, y lo peor de todo, no podía salir corriendo.
-¡Hiyori! ¡Eres muy mala conmigo!-acuso penosa Matsumoto-¡Yo te vestí bonita y te maquille! ¡Yo te posibilite la noche que pasaste con Shinji!-
-¿¡HAH?!-nos impresionamos todos. Shinji me observo entrecerrando los ojos, casi furioso, como si me dijera que no le deje hacerlo.
-Rangiku ¿De qué hablas?-inquirió curiosa, la fanática de los conejos
-Los vi recostados en el cuarto de Hiyori –confeso-¡Y tengo pruebas!-
Matsumoto saco un móvil. Entonces los rostros de ellos, cuando la zorra les mostraba las posibles imágenes, se volvieron rojos.
-¡Ah!-exclamo-¡Que mal que no saque mas fotos! ¡Orihime es un problema santo en estos casos!
Cuando el idiota de Shinji tomó la cámara, solo suspiro aliviado.
-Rangiku-desafío Shinji-Todavía no ha pasado nada, dos segundos después de esa imagen me fui.-
…
Había resultado que Shinji volvió a mi habitación pero yo me encontraba dormida, entonces me besó sin que pudiera percibirloimagen que Matsumoto logro tomarluego me arropo y me coloco el anillo.
-¡Maaaatsumotooooo!-regaño el enano-¿Por qué eres tan pervertida?
-¡Ah, capitán! ¡Yo solo quería saber quién era el dueño de Hiyori!-se excuso-¡No pensé que sería el perezoso de Hirako!
-Shiro-chan, no seas tan duro con ella, por favor-suplico el ángel de rostro idiota-todo es mi culpa. Yo cause todo el malentendido-
-¡Basta de culparte, Momo!- imploró Shinji-¡Ella es la testaruda, irracional, bruta, animal, infantil y arrogante, no tú!-
-Sigue, Shinji-propuse-Sigue
Ichigo, enano y Kira se calmaron. Shinji reprocho a los demás Vizards o tenientes de haberse quedados quietos. Estos respondieron que no querían enfrentarse a mí, Shinji solo volvió a suspirar.
-¿Qué piensas de tu anillo?-interrogó un poco mas aliviado, cuando todos nos dejaron en el centro del almacén-¿Satisfecha?
Con mucha fuerza, me coloco boca arriba.
Observe la alianza, no pude saber el material ya que me había invadido un aire terrible de asesina.
-Eres muy terca-se lamento-Estas cosas son las que te matan.
-¿Piensas que no lo sé?-rete.
Parado, esbozo una sonrisa ancha mostrándome otra vez esa sonrisa irritante de burla. Sólo fruncí el ceño, arrepintiéndome.
-¡No me mires así!-exigió con esa voz de pervertido-¡No tienes idea de lo que puedo hacerte en ese estado!
-¡No te atrevas, idiota!-exhale furiosa.
Shinji poso con suavidad su boca sobre la mía, dejando caer algo de su cabello en mi cara. ¡Estaba besándome de la misma manera! ¡Estaba haciendo lo mismo! ¡Qué aburrido seria esto!
Pero, como si supiera lo que estaba pensado, me obligo a cerrar los ojos con sus manos ¡Se ve que no los había dejado caer! Y entonces su lengua profundizo dentro de mi boca, empezando-y sin dejar uno solo- a pasear, a recorrer cada milímetro de ella, además de ese circular complemento suyo, tibio y…¿Qué?¿¡AÚN TENIA EL ARO EN LA LENGUA?!Y lo peor ¿¡NO ME ABURRÍA CON QUE LO TUVIERA?!
¡No, eso no podía ser! ¡No son más que ridículas ideas humanas!, me insistí.
¡Maldita sea! ¡Mi cuerpo se estremeció cuando ese piercing hacía lo que quería conmigo! ¡Maldición! Si no me funcionaba el cuerpo ¡Ya sea de cualquier forma! ¿¡Como lo detendría!?
Cuando su lengua retrocedió un poco, mordí uno de sus labios, con leve aprisionamiento pero con suficiente fuerza para hacerle arrepentirse de lo que estaba haciendo.
Trato de alejarse pero no pudo.
-¿Vas a dejar de hacer eso, idiota?-Amenace, entre titubeos, con los dientes apretándole su labio inferior -¿O te arranco la boca?
Con sus ojos llenos de ambición reprimida se quejo tratando de emitir un grito.
-¡De acuerdo! ¡De acuerdo!-asintió-¡Suéltame!
-¡No tienes idea de cuánto esperaba oír eso, estúpido!-dije con mi boca libre, mientras él hacia algo parecido a un puchero.
Mi cuerpo seguía entumecido…fue motivo de burla para él. Volvió a sonreír, y me molesto no saber en que estaba pensando.
-Creo que voy a hacer esto como se debe-
Rote los ojos. ¿A qué se refería?
-¿Quieres pasar junto a mí el resto de vida que nos queda o prefieres que cada uno tome su camino?-susurro, poniendo los puntos.
Entorne los ojos de la sorpresa que me estaba dando. Nunca pensé que lo haría.
-¿Dices lo que piensas, no es así?-
-Sabes que si, estúpida-acepto, seriamente, observando ambas alianzas que ahora, de alguna forma, aunque de manera extraña, nos unían.-Pero tienes que contestarme.
-Acepto-susurre en voz muy baja.
-¿Qué aceptas?-
-Casarme contigo, idiota.- ¿Estaba molestándome?
-¡Hey, yo nunca dije casarnos!-recordó.
-¿Ah?-
-Te dije si querías estar junto a mi o que me fuera-
¡Mierda! Los nervios me habían traicionado. Había escuchado cualquier cosa.
-¡Entonces, vete al diablo!-chille.
-No me voy nada, tonta…Además ya aceptaste ser mi...- desafió, girando la muñeca tratando de buscar la palabra correcta para agregar:-novia y futura…bueno eso.
Apretó nuevamente sus labios sobre los míos esta vez con un poco mas de delicadeza.
-Tu pelo me está molestando-susurre en sus comisuras.-Ahora me pica la nariz…
Con una sonrisa simple, uso los dedos para aliviar la picazón y sonrió, casi como Kisuke lo hace, con cada musculo y venas de su rostro.
-No me mires así, idiota…No me gusta…-
Rompió en una carcajada y mostro otra vez su original sonrisa burlona y cínica.
Cuando los capitanes se fueron, incluyendo mi idiota, solo la Asociación de Mujeres Shinigami, y el metido del Quincy, quedaron en el almacén-a excepción de Yachiru, quien era muy niña para lo que, supuestamente, la asociación de estúpidas, tenía que hablar conmigo-.
Ante mi mirada atónita, cada una daba consejos:
SoiFon decía que yo era tan tonta por caer en una trampa de Hirako, que debería ser inteligente como "Yoruichi-sama"…aunque, ésta se haya enredado con Urahara.
Kiyone y Hinamori insistían en que la inocencia es la mayor belleza. Aunque eso no fuera lo que llamo la atención a Shinji de mi y aun ni siquiera sé qué fue.
Rukia y Orihime mostraban ropas inocentes, de colores y diarias que podría ponerme.
El Quincy contradecía a la princesa y su amiga con ropas "ligeramente" elegantes.
Matsumoto y Lisa exponían ropas extremadamente pervertidas y rojas, y asegurándome que ello mantendría vivo el fuego y que hablarían conmigo sobre el encuentro más "hermoso" que aun me faltaba vivir, luego de mi matrimonio.
Nanao Ise reprochaba e insistía que no le enseñaran cosas depravadas a una niña.
Yoruichi trataba de calmarlas evitando que las matara y Mashiro me retenía en la silla para que escuchara a la asociación.
Solo se callaron un momento cuando les grite: -¡Oigan! ¡Todo eso no es necesario! ¡Mate a golpes a Shinji desde que tengo memoria! ¡Eso es lo que sirve!-
Se miraron entre ellas un segundo y se echaron a reír.
No entendí porqué… quizás eran demasiado estúpidas para entender ¿Cuál sería la otra razón?
