PARTE 7
Los chicos bajaron por una escalera al sótano y se quedaron muy sorprendidos, el lugar era enorme y espacioso, la gran parte lo ocupaba una pileta construida de material, pero no cualquiera, al parecer lo usaban para meter a los enfermos ya que había cadenas y esposas para mantenerlos dentro, esta llena de agua oscura y lucia muy profunda.
—Lo bueno es que aquí no esta oscuro. –comento Terry.
— ¿Tenemos que pasar por ahí? –apunto Mai el poco espacio que había entre la pileta y la pared.
—Al parecer si. –contesto Kyo, Terry miro con terror la pileta y dijo rápidamente:
— ¡Primero las damas!
—Cobarde. ¬ ¬ musito Mai.
Las chicas comenzaron a pasar por un costado de la pileta tratando de no resbalarse por la humedad que había tuvieron que tomarse bien de las paredes y de las cadenas que estaban colgadas cuando una especie de temblor repentino hizo que ambas cayeran al agua gritando.
— ¡Mai! ¡Athena! –exclamo Kyo.
Las chicas rebotaron como corchos en el agua y respiraron profundamente, el agua estaba helada, muy helada y el frio se sentía en los huesos.
— ¡Que esperan! ¡Sáquenos! –les grito Mai temblando de frio.
—De acuerdo, de acuerdo.. solo tengan paciencia. –dijo Terry consiguiendo una cadena larga para sacarlas.
—El agua esta helada. –se quejo Athena temblando, Terry comenzó a reírse de ellas y de pronto algo arrastro a la ninja hacia lo profundo. — ¡MAI! –grito Athena y se sumergió para ir a buscarla, la vio siendo sumergida por alguien y con la oscuridad del agua Mai desaparece de su vista y quiere volver a la superficie pero un cuerpo aparece en su camino, tenia la ropa desgarra, su piel morada y sus ojos blancos, parecía un monstruo, Athena grito bajo el agua queriendo escaparse pero este quería hacer lo mismo que le hicieron a Mai, la toma de las piernas obligándola a viajar a lo mas profundo cuando Iori aparece tomándola de los brazos y con fuerza logra que el monstruo la soltara y ambos salieron a la superficie, Athena comenzó a toser exageradamente.
— ¿Te encuentras bien?-le pregunto preocupado Iori y al tiempo se percata que están siendo rodeados por los mismos seres, eran fantasmas, almas malditas en la pileta. — ¡Bogard! ¡Arroja esa cadena!
En ese instante Terry lanzo la gruesa cadena y sin dudarlo ambos se sujetaron de ella como pudieron y el rubio comenzó a tirar de ella junto con Kyo mientras tanto Iori pateaba a los fantasmas que les impedían subir. Una vez arriba vieron una vez más la pileta, estaba llenas de almas malditas, gritaban llenos de dolor y sufrimiento.
—Mai... –musito Athena mientras sus lágrimas fluían libremente.
—No ¡No! –se lamento Terry sacándose la gorra. Pareciera que vino el fin del mundo para el, primero Mary y ahora Mai.
Mientras tanto K' despertaba del golpe que le había dado Igniz, mira a su alrededor e intenta levantarse y se da cuenta que esta encadenado a una camilla, comienza hacer fuerza para romperlas pero estaba encadenado de pies y manos.
— ¡HEY! ¡¿Hay alguien ahí?! –comenzó a gritar pero nada hasta que escucho unos pasos que se acercaban, una mujer rubia, una enfermera toda demacrada y con una sonrisa sádica iba hacia el empujando una mesita con instrumentos de torturas. — ¿Quién demonios eres?
—Amaneció de malas hoy. –respondió tomando una jeringa, una grande y de fierro.
K' desesperado intento huir pero no podía volviendo a pedir ayuda pero nadie lo escuchaba y entro también un hombre, un doctor, era el director del hospital, un alma maldita.
— ¡Suéltame imbécil! –le exigió Dash.
—shhhh. –sonrió. —Aquí las órdenes las doy yo.
Luego se escucho por toda la sala de torturas ruidos fuertes como de una cierra y el grito desgarrador de K'.
HORA DESPUES...
Athena se detuvo de pronto y comenzó a tener una visión vio pasillos y túneles secretos, el camino donde estaba la estatuilla, respiro hondo volviendo a la realidad.
—Falta poco... –susurro la psíquica.
—Athena, vamos.. solo falta un poco mas. –dijo también Kyo deteniéndose, estaba exhausto habían caminado por horas.
—Descansemos un poco, esta casa es enorme. –hablo Terry recostándose contra la pared.
— ¿No nos hemos perdido, Kyo?-cuestiono Iori también cansado. — ¿Sabes como usar ese plano?
— ¡No soy idiota, Yagami! –exclamo molesto Kyo. —Estamos yendo por buen camino.
—Eso espero, porque te matare antes que Igniz o esos fantasmas lo hagan. –respondió con odio Iori.
— ¡YA! –hablo la psíquica. —Pueden dejar esa rivalidad por una sola vez.
—Bah.
Iori la miro molesto y se alejo de los demás, Athena suspiro arrepentida pasando una mano por sus cabellos. Mientras tanto el caminaba lentamente y escucho una voz que lo llamaban... "Iori" "Iori" el siguió esa voz, le resultaba familiar y provenía de un cuarto, era la voz de una mujer, el lo sabia, su corazón se lo decía.
Entro a la habitación, en la oscuridad vio a una mujer acostada en una cama, al parecer dormía, tenía el cabello largo y de un color bronce.
— ¿Sera ella? –susurro el al ver su rostro pálido y de repente abrió sus ojos, Iori se exalto echándose para atrás, vio esos ojos color sangre que lo miraban detenidamente mientras se levantaba.
—Iori... –repetía ella estirando sus manos para tocarlo, este dejo que esos finos y largos dedos tocaran su rostro, fuera lo que fuera, era el fantasma de su madre. —Mi hijo..
Su mirada estaba llena de alegría y brillaban de emoción.
—Madre. –hablo el dejando caer una lagrima, la misma que limpio ella con cariño.
Por su mente el vio las escenas de su vida pasada, su madre siendo arrastrada por su padre y se la entrego al director del hospital, ella lloraba y suplicaba ver a su bebe y le aclaro que su bebe había muerto...
— ¡NO! ¡NO! ¡NO!
— Desquiciada ¡Deja de gritar!
— El no esta muerto, no lo esta, no puede estarlo, no no... –repetía tomándose de la cabeza gritando negando, no creía que su bebe había muerto.
— ¡Cállate! A partir de este momento este será tu nuevo hogar...
— ¡NO!.. No no me dejes aquí, por favor, no me dejes... tengo miedo. –le suplicaba ella tomándolo de las piernas, este la empujo con fuerza al suelo.
—Adiós Sakuno. –se despidió saliendo del cuarto.
— ¡NO! NOOOOOOO
Luego otras escenas donde ella pareciera que estaba muerta en vida, sentada en una silla de ruedas con sus ojos mirando hacia la nada y otra dormida en una cama mientras una enfermera rubia le inyectaba insulina para que permaneciera como vegetal.
Iori reacciono mirando a su madre, no parecía un fantasma maldito, ella sonrió de felicidad queriendo abrazarlo cuando la puerta se abrió de repente.
— ¡YAGAMAI! –exclamo Kyo viendo la escena.
La fantasma lo miro y su apariencia cambio de repente, su aspecto era diabólico como si fuera poseída por el diablo, como de la nada apareció en frente de el, sus ojos ahora blancos como si fuera la llorona lo golpeo con sus manos rasgándole todo el rostro, Kyo grito echándose para atrás, ella lo siguió y le clavo sus dedos en el pecho de el atravesándoselos y le arranco el corazón y se la destruyo en frente de el, la sangre de su pecho brotaba sin parar.
Iori quedo estático, todo había sucedido tan rápido, luego ella voltio a verlo con una triste sonrisa y desapareció dejando el cadáver de Kyo tirado en un charco de sangre, después de haber soñado con esa escena, con matarlo y la que cumplió ese deseo fue el fantasma de su madre.
— ¡Hey! –escucho la voz de Terry corriendo hacia el cuarto y se resbalo con la sangre de Kyo y cayo justo enfrente de el. — ¡Waa! –se aparto horrorizado y luego de asimilarlo miro a Iori. —Tu lo...
—No. –lo interrumpió el pelirrojo. —Fue mi madre.
Terry se levanto no podía dejar de ver el cuerpo de Kyo.
— ¿Dónde esta Athena? –le pregunto Iori.
—Se la llevo Igniz. –respondió el rubio con el plano en mano.
—Que dijiste...
—No me interesa lo que pienses Yagami, si quieres irte haya tu pero yo no dejare a Athena con ese psicópata. –le aclaro serio.
—Tampoco pensaba hacerlo. –dijo saliendo del cuarto dejando al rubio confundido.
Continuara...
Próximo capitulo el Final.
