Los personajes de Pokemón no me pertenecen


1 de Abril de 2017

Paul le dió otra pitada al cigarrillo antes de levantarse de la cama. Después, lo apagó usando la plantilla del zapato de su acompañante, que reposaba en la asquerosa mesa de luz del motel.

Se puso su ropa sin molestarse en no hacer algún tipo de sonido.

Si la chica, cuyo nombre ya había olvidado, como le pasa con casi todas las mujeres, despertaba, no le interesaba demasiado.

A veces despertaban, otras veces no.

Y el jamás les daba explicaciones.

Porque como se sintieran no le interesaba. Verlas de nuevo no le interesaba. Pagarles, a veces era una de las condiciones, tampoco le importaba si ellas no lo reclamaban.

Ya a esta altura no le importaba nada.

Salió del motel y sacó otro cigarrillo del bolsillo de su chaqueta. Se lo puso en la boca, lo encendió y se subió a la moto de su hermano. La encendió con las llaves que (esta vez) no había perdido, y a toda velocidad arrancó.

Sentía el viento golpear su rostro con fuerza. Algunas cenizas producidas por el cigarro le tocaban la cara debido a la fuerza, pero claro que eso no le molestaba. No cuando eras el elegido de Arceus del fuego.

No cuando te habían elegido para salvar al mundo.

Pero aquel mundo ya le parecía insalvable. Además de que no tenía una motivación, no tenía nada por que pelear.

Gracias Kinomoto y gracias a Gary Oak.

Pensar en ellos solo aumentaba su enojo. Y no es que le importaran los demás conductores de la atestada avenida, pero no se sentía con ganas de lidiar con escándalos en caso de incendiar todo como hacía ya más de un año.

Se metió en la calle sin salida que lo dirigía hacia donde estaba viviendo en ese momento. Apoyó la moto sin cuidado contra la pared del callejón e ingreso por la pequeña puerta. Le era inevitable recordar a Drew y lo mucho que tendría que agacharse para ingresar. Después de todo, él era el más alto.

Claro que siempre podía ingresar por la enorme puerta principal de vidrio del centro de entrenamiento físico de su hermano. Pero no quería tener contacto con las personas que estaban entrenando allí a altas horas de la noche, dos de la mañana para ser exactos.

Y porque Tyler se lo prohibió después de que tuviese relaciones sexuales con tres de las empleadas de allí.

Arrojó el cigarrillo ya consumido al suelo de la calle antes de cerrar la puerta con llave.

Después, como hacía todos los días, se dirigió al viejo ring de boxeo y se acostó en medio.

Olía a humedad, a polvo y a depresión.

La humedad ayudaba a calmar al Flareon que desde hacía más de un año no podía quitar de su interior, y todo lo demás no le importaba.

Ya no le importaba nada.

Cerró los ojos disfrutando de la oscuridad y del silencio que la habitación del asqueroso motel no le otorgaban. La chica con la que se había acostado roncaba demasiado.

Obvio que no duró mucho, porque un clavo en el culo llamado Galla, su nombre si lo recordaba, interrumpió su paz-no-paz

—Diablos solo eres tu— Exclamó la muchacha, molesta, dejando caer al suelo un bate de beisbol.

—¿Ibas a atacarme con eso si no era yo?— Preguntó, sintiendo la luz del viejo ring pero sin abrir los ojos

—Ya estoy cansada de que regreses a la hora que se te cante— Podía imaginarla con el cabello rubio ceniza atado en un ridículo moño, los ojos color almendra con el ceño fruncido, y esa estúpida bata azul cubierta de Seels que le recordaba a Waterflower y que todavía no sabía su nombre.

Waterflower y lo insoportable que era. Waterflower y como lo siguió hasta que desapareció, una vez que le dijo lo que verdaderamente lo atemorizaba aquel día.

Drew, Waterflower, Oak. Todos lo hacían llegar a la misma cosa.

Necesitaba un buen trago. O emborracharse, mejor

Cualquier cosa que contribuyera a su autodestrucción.

—Paul. Te estoy hablando— Replicó Galla.

—Yo no te estoy hablando.

—¡Tyler!— La rubia gritó y Paul cerró los ojos con un poco más de fuerza. Era peor que...

Peor que Dawn.

—¿Que demonios...?— Escuchó la voz de Tyler apareciendo por la misma puerta que Galla. Cesó cuando lo vio acostado en el medio del ring. —¿Y ahora que hiciste, Paul?

—Solo regresé, y a tu noviecita le molesta.

—Esposa.

Paul sonrió irónicamente— Mejor que papá no se entere de eso, porque la liquidará. O te liquidará a tí— Giró hacia el costado, dándole la espalda a su hermano y a su novia esposa o lo que fuese— Casi lo hace conmigo

—Ya estoy cansada de ésto, Tyler— Comenzó Galla, con su discurso de siempre. ¿Que tan tontamente enamorado estaba Tyler de ella como para no echarla a volar? De lo que recordaba de él antes de volverlo a ver hacía un año, era que era más frío que Paul a los once años.

—Lo hablaremos después, Gal— Tyler avanzó unos pasos con esas ridículas pantuflas de Charmander. Hacían juego con las pantuflitas del estúpido niño— Ahora voy a hablar con él.

—¡Siempre dices eso y sigue haciendo lo que se le canta! ¡Ya bastante difícil es vivir escondidos del maniático de tu padre! ¡Tyler, Drake ni siquiera va a la escuela!

—¡Dije que lo hablaremos después, Galla!— Gritó Tyler. Se había ablandado un poco con toda esa estupidez de la familia, pero seguía sin tener un gramo de paciencia. Galla probablemente iba a contestar, e iban a discutir mientras Paul se quedaba dormido, como siempre sucedía. Pero un llanto interrumpió el halo de discusión. —Ve a ver que le ocurre a Drake.

—Lo que le ocurre es que escucha a su padre gritar— Contestó Galla. Paul escuchó sus maldiciones a lo lejos, dándole a entender que se había marchado al fin.

Tyler no fue detrás de ella, de todos modos. Así que ahora sí se le venía el sermón.

—Paul

No respondió. Fingió estar dormido. Todavía le estaba dando la espalda.

—Se qué no estás dormido, maldita sea— Tyler se subió al ring, lo hizo voltear y le pegó una patada con sus pantuflas de Charmander.

Paul sonrió irónicamente— No tienes idea de cuanto me ha dolido eso. La próxima deberías intentar con unas de Togepi.

—¿Por qué haces de todo ésto algo tan difícil?— Preguntó Tyler. Paul abrió los ojos y lo vio con los brazos cruzados frente a él. Sus ojos verdes le recordaban a Natsume, por eso odiaba mirarlo a los ojos. Era, de los tres, el más parecido a su madre. Excepto por la piel, tenía la misma piel morena que Paul y que Naoki.

—Yo no lo estoy haciendo difícil. Yo solo salgo de éste basurero, porque no me importa que Naoki me mate. Y a ella le molesta— Respondió el pelimorado menor, sabiendo que cada palabra molestaba más y más a Tyler.

Pero Tyler se contenía, porque al igual que ocurría con Reggie, Paul jamás lo perdonaría.

—Tenemos un hijo, Paul— Contestó Tyler, como si esa fuese la justificación hacia Galla

—Ese es tu pequeño y asqueroso problema, no mio.

Tyler dejó caer la bolsa de boxeo que se encontraba oculta sobre unas barras encima del ring. Paul estaba justo debajo, pero no se movió ni un centímetro.

—¿Que vas a hacer? ¿Descargarte a las dos de la mañana contra una bolsa de box, porque tu hermano menor es un clavo en el culo, tu novia una quejosa y tienes un fango apestoso de tres años en la habitación contigua?

Tyler se quitó la camiseta del pijama y las pantuflas, quedando solo con el pantalón de algodón que usaba para dormir.

—Huele a cigarrillo. Te dije que no fumaras adentro— Dijo Tyler, golpeando la bolsa sin guantes. La costura estaba gastada, y el relleno se salía por algún lado que comenzaba a caer sobre Paul. Ésto hizo que se levantara y se recostara despreocupadamente contra uno de los bordes del ring.

Se olió la chaqueta disimuladamente— No fumé adentro.

Las cadenas de la bolsa también estaban gastadas. Hacían demasiado ruido. El relleno seguía cayendo sobre el piso del ring...

Detuvo la bolsa con una mano, mientras el puño de su hermano se enterraba en ésta.

Tyler lo miró con los ojos verdes expectantes, esperando una explicación, pero Paul solamente se quitó la chaqueta y comenzó a golpear la bolsa el también.

Sabía que ese había sido el objetivo principal de Tyler, de todos modos.

—No puedes seguir así, Paul.

Golpeó con ambas manos. Había aprendido más de defensa personal en aquel ring abandonado que de uso de sus poderes en el subterráneo con Satoshi.

—¿Así como?

—Acostándote con cualquiera. Emborrachándote sin límites. Fumando sin parar. No es algo que te hace bien— Pasaron varios segundos durante los cuales Paul golpeó y golpeó sin responder. Tyler volvió a detener la bolsa— Te lo digo por experiencia.

El pelimorado menor rodó los ojos y siguió golpeando. La historia de Tyler ya se la sabía de memoria.

Tyler había huido de casa a los trece años, con Paul de ocho y Reggie de diez. Natsume ya estaba internada para ese entonces, Paul solo se lo había cruzado un par de veces en el hospital, pero no habían cruzado palabra. Tyler comenzó a meterse en actividades ilícitas, incluso fue a la cárcel varias veces por posesión de armas o drogas. Naoki lo había liberado en todas las ocasiones, para tener control sobre él, pero Tyler siempre escapaba.

Un día un compañero de su banda de delincuentes decidió infiltrarse en la universidad de Ciudad Azulona, para realizar un secuestro a cobrar. La víctima resultó ser Galla Montgomery, nieta del dueño de la mayoría de los centros pokemón de Kanto. Tuvieron apresada a Galla durante seis meses, en los cuales Tyler cayó por ella. Al momento de entregarla a quienes les pagaría, los traicionó, salvó a Galla y todos (él incluido) fueron a la cárcel.

Galla lo sacó sabiendo todo el asunto de Naoki y que no podrían estar juntos. (Tyler para ese entonces tenía dieciocho años) A Galla no le importó. Se fueron a Sinnoh, a Ciudad Rocavelo, para ser precisos (considerando que Naoki nunca los buscaría allí), se casaron y vivieron ocultos en el centro de entrenamiento físico que Tyler había conseguido comprar y refaccionar casi por completo, con los ingresos que había tenido como delincuente.

Dejó las drogas, el alcohol, el cigarrillo y tuvieron un bonito mocoso a quien llamaron Drake.

Y en todo ese tiempo, jamás se había molestado en buscar a Paul

Lo único que sabía de Paul era que estaba en algún internado fuera de Sinnoh, gracias a Reggie que se lo había contado.

Pero nada más.

¿Y cual era su excusa?

"Era muy peligroso que yo fuese a buscarte por el mundo. Algo malo podría haberle pasado a Galla o a Drake"

Golpeó la bolsa con más fuerza, recordando su patética historia.

—Ya sabes que no voy a tomar ninguno de tus estúpidos consejos— Golpeó otras tres veces antes de proseguir— Ni a ti ni a Reggie les importé. Me dejaron a merced del maniático de Naoki. Nada de lo que salga de tu boca servirá— Finalizó, haciendo énfasis en el "tu"

Tyler resopló impaciente. No había día en el cual Paul no le reclamara eso.

—Yo creía que era un caso perdido, Paul, ¿que iba a poder hacer por tí?

Golpeó con fuerza, y cuando la bolsa le vino de regreso la detuvo con la mano— Oh, no lo se. ¿Sacarme de cualquiera de esos internados, denunciar a Naoki, pedir mi tenencia?— Volvió a concentrarse en la bolsa. Flareon se estaba alterando dentro de él.

—Fui a sacarte del hospital después del incendio de Hoenn...

Paul apretó más los dientes. Tyler se refería a eso como si fuese un favor.

Reggie aparentemente le había llamado después de que huyeran del subterráneo para encontrar a Dawn y Gary. Paul carbonizó el bosque al verse atacado por tantos Hellkens, desmayándose en medio por estar fuera de control. Despertó en el hospital. El mismo hospital en el que estaba internada su madre.

Se quitó todos los artefactos que tenía enchufados, notando luego lo bien que había hecho, dado que probablemente notarían algo extraño en su organismo con un pokemón tipo fuego dentro de él. Caminó los pasillos tan conocidos del hospital, colocandose frente a la puerta de la habitación de Natsume Shinji...

Pero la placa decía otro nombre. Y en esa camilla no estaba su madre. Se encontraba un anciano de unos ochenta años.

Recordó buscar con la vista al médico de su mamá, pero no lo vio por ninguna parte. Comenzó a desesperarse, y Flareon con él, hasta que se topó con Tyler.

Y ahí sí comenzó a gritar.

Tyler logró sacarlo del hospital, con lágrimas en los ojos, y explicarle la situación.

Natsume simplemente había muerto. Su corazón había dejado de latir. El veneno había intoxicado todo su cuerpo.

Luego volvió a desmayarse, como por tercera vez en un período de dos días, y despertó en la "casa" de Tyler.

Ese día su vida se había vuelto más miserable de lo que lo era hasta ese momento.

Dawn había muerto y Natsume también. Ya no había nada por qué luchar.

Golpeó la bolsa otras cuatro veces tras los minutos de furia y pensamiento.

—Nadie te pidió que lo hagas.

Tyler volvió a detener la bolsa con las dos manos —Si no lo hacía, Naoki o ese loco director de escuela te encontrarían. ¿Por qué crees que son tan poderosos? Por que tienen acceso a todo. No tardarían en darse cuenta de que estabas internado allí.

—Les hubiese carbonizado la cara yo mismo.

—No— Tyler sostuvo su puño en el aire, y a regañadientes Paul clavó su mirada en la suya— Y quiero que dejes de hablar así adelante de Drake.

Sonrió irónicamente— ¿Ahora lo quieres bienedeucar?

—No empieces Paul... Lamento no haber estado ahí para ti. En verdad que lo lamento. Galla me hizo darme cuenta de todas las cosas de mi pasado que lamento, y por eso estoy tratando de hacer las cosas bien ahora— Tyler soltó el puño de su hermano menor— Algún día encontrarás algo por lo que seguir adelante, pero tienes que dejar de cometer errores ahora porque para cuando notes que es un error será demasiado tarde...

Paul miró al techo con una sonrisa irónica, negando con la cabeza. Que ingenuo, que tonto. Paul siempre había considerado a Reggie como la oveja negra entre ellos tres, pero viendo el estúpido actuar de su hermano estaba empezando a creer que era él.

—Si, hasta hace un año yo decía las mismas estúpidas cursilerías— Empujó la bolsa con fuerza hacia su hermano. Tyler la tomó con una mirada seria— Pero la vida va a quitarte todo por lo que elijas pelear— Tomó su chaqueta y se dirigió hacia la puerta por la que había salido Galla— Yo ya no tengo nada— Exclamó, como última palabra.


2 de Abril de 2017

—¡Paul!

Siguió con los ojos cerrados. Últimamente era lo que más hacía. Tener los ojos cerrados para no ver el asqueroso mundo en el que se encontraba

—¡Paul!— La chillona voz de Gala comenzaba a sacarlo de sus casillas. Estaba por emitir un "¿que mierda quieres?" pero la apertura de su puerta se le adelantó. Abrió los ojos y Galla se presentó en el marco de la puerta. El mocoso no tardó en aparecer también, y abrazarlo apoyando su cabeza en su pecho con un estúpida sonrisa.

—¡Hola tio Paul!— Exclamó la criatura de tres años. Parecía prestar atención a todo lo que Paul hacía, a pesar del rechazo, y le daba abrazos o buscaba jugar con él siempre que podía

—Quítate, niño.

Pero Drake, como siempre, no se quitó. Solo lo abrazó más fuerte. Su abundante melena rubia le tocaba la cara sin afeitar. Paul se la quitó de encima como si fuesen insectos.

—Hay alguien que te busca en el centro— Dijo Galla, sin sacarle los ojos de encima a su insoportable hijo

Paul se alarmó un poco, pero no lo demostró. No le importaba que lo maten, ya lo había dado a entender, pero le llamaba la atención que alguién esté buscando por él y que Galla o Tyler le hayan afirmado su presencia. Ambos sabían del contexto en el que se encontraba y que formaba parte de una selección de ocho jóvenes (aunque ahora no sabía exactamente cuantos eran) con poderes que no tenian una explicacion cotidianamente escuchable.

—¿Y le dijiste que estoy aquí?— Preguntó Paul, tomando a Drake del cogote para sacárselo de encima. El niño estaba usando una sudadera naranja parecida a la que él tenía puesta el día que todo se fue a la mierda. Drake lo miró con sus enormes ojos verdes, iguales a los de Natsume, y le dedicó una sonrisa mientras Paul lo sostenía en el aire.

—No. Tyler está tratando de ver que quiere...— Galla no parecía dedicarle tanto desprecio por más que estuviese tomando a su hijo como si fuese un muñeco de trapo— Es extraño porque... Es una niña.

Frunció el ceño por primera vez en mucho, mucho tiempo. Se recostó con los codos en la cama y se quitó al niño de encima, colocandolo al otro lado de la cama. Drake rió— ¿Una niña?

—¿Ahora no oyes bien?— Paul la miró amenazadoramente. Ese era el tipo de comentario que ella le diría a él en caso de que la pregunta fuese al revés.

—Llévala al ring. No voy a ir al centro— Respondió Paul, rascándose los ojos.

Galla alzó los hombros— Como tu quieras— Fijó los ojos en su hijo, que estaba jugando con las sabanas de su tío— Vamonos Drake.

—Pero mami yo quiero...

—Nos vamos— Repitió la rubia, autoritariamente. El niño resopló, pasó por encima de Paul sin ningún cuidado para bajar de la cama, y salió de la habitación.

El chico de dieciocho años se sacudió la cabeza, teniendo por primera vez en mucho tiempo un pensamiento reflexivo. ¿Quien demonios podía estar buscándolo?

Quiso tomar un cigarrillo de su mesa de luz, pero como solía ocurrir cuando Drake entraba a su cuarto, la caja no estaba.

—Mocoso insolente.

Se vistió con las mismas ropas del día anterior. Lo cierto era que no tenía demasiadas. Galla le había conseguido algunas cuando recién había llegado, y todavía no sabía que iba a odiarlo con todo su ser, pero además de eso solo tenía esa chaqueta que había ganado en una partida de póker y la ropa que usaba en el subterráneo.

Se dirigió con rapidez al ring, atravesando un húmedo pasillo de paredes sin ningún tipo de revestimiento, dispuesto a sacarle la caja de cigarrillos a Drake. Tyler le había llenado la cabeza con esos discursos antifumadores, porque Drake hacía todo lo que Paul hacía. Y Paul fumaba, y mucho

—...tengo que pedirle su ayuda, yo ya se que él fue al tecnológico de Hoenn, y todo eso, pero no es por eso que quiero que me ayude, es porque mi papá me dijo que...— Escuchó al fondo del pasillo.

Una voz extrañamente familiar.

Una voz que no escuchaba como hacía siete años.

Apresuró el paso mientras Tyler seguía hablandole.

—¿Alguna vez te dijeron que hablas demasiado?

—Eh... bueno... si me lo dijeron, pero es porque tengo algo importante que decirle a Paul Shinji, de verdad...

—¿Y quien crees que eres como para tener algo importante que decirme...?

La niña se encontraba de espaldas a él, mirando a Tyler.

Cabello corto.

Azul.

Un azul extrañamente familiar.

Una voz extrañamente familiar.

Y luego volteó,

Era como volver siete años atrás, y ver a la fastidiosa Dawn que una vez acompañó a Ash.

Se quedó estático. Sintió como si a Flareon le sucediera lo mismo.

De hecho algo había sucedido con él, porque pudo expulsarlo de su cuerpo inmediatamente.

—¿Tu... eres Paul Shinji, verdad?

Pero no podía responder.

Pudo ver de reojo como Drake se escondía detrás de las piernas de su madre. Ver a un Flareon de repente no debía ser algo de todos los días.

—¿Paul?— Preguntó Tyler, avanzando un par de pasos, hasta estar a la misma distancia de él que esa niña.

Pasaron otros segundos, hasta que reaccionó.

Por eso sabía de él, por eso quería encontrarlo.

Era una trampa.

Se fusionó con Flareon entendiendo que le costaría sacarlo de su cuerpo de nuevo. Junto a la velocidad y la fuerza que el pokemón le proporcionaba, se acercó rápidamente a la niña. La tomó del cuello y la presionó contra la húmeda pared de hormigón resquebrajado.

Una llama en una mano, y en otra el cuello de la copia de Dawn.

—¡Paul!— Gritó Tyler. A penas dio un paso, Paul generó una línea de fuego delante de él. Sus siguientes palabras fueron demasiado predecibles— Galla, sal de aquí con Drake, rápido.

—¡Tío Paul!— Chilló el niño

—¡Rápido!— Urgió el mayor, otra vez

—¡¿Quién rayos eres y para quien trabajas?!— Gritó, con los dientes tan apretados y tanta furia en su interior— ¡¿Cómo sabes mi ubicación?!

—¡No trabajo para nadie!— Consiguió decir la niña, antes de que Paul la zarandeara y apretara más su cuello

—¡No me mientas!

—¡Ya cálmate, Paul!— Dijo Tyler desde atrás. Las llamas que le impedían el paso se hicieron más intensas

—¡No miento!— Logró decir la niña. Cuánto más la miraba, más sentimientos encontrados tenía. Kinomoto había hecho un buen trabajo. Era igual, igual, igualita a Dawn.

—¡Entonces dime quien demonios eres!

—¡Me llamo Luna!— Redujo la presión y abrió los ojos como platos, comprendiendo al fin. Sin embargo, no la soltó hasta que dijo lo siguiente— ¡Soy Luna Berlitz, la hermana menor de Dawn!


Galla le trajo de tomar a Luna después de semejante situación.

—Es una bestia, cariño, lamento que tengas que haber pasado por eso...

—Estás hablando de mi hermano, Galla— Replicó Tyler, mientras Paul fumaba un cigarrillo con impaciencia apoyado en el borde de la mesa que usaban para comer. Nadie se había atrevido a decirle que no lo haga.

—Él sabe que yo pienso eso, no hay nada que ocultar. Además, tu hijo de tres años acaba de presenciar como casi te mata, ¿Por qué lo sigues defendiendo?

—Algo tiene que haberle pasado para que se alterara así...

—Ya cállense— Dijo Paul, tajante, aunque Tyler ya había terminado de hablar. Volvió cenizas su cigarrillo y apoyó ambas manos en la mesa frente a Luna.

La niña lo miró con sus enormes ojos azules mientras parpadeaba repentinas veces. Como ocurría con Dawn antes de que ambos tuviesen sentimientos el uno por el otro, la niña no se sintió intimidada como sucedía con el resto de las chicas, que le tenían miedo.

—¿Que tanto me ves?— Preguntó Luna, con el ceño fruncido

—Eres idéntica a Dawn— Se le escapó. Es que de tanto pensarlo era casi imposible que no lo dijera

—¿Quien es Dawn?— Preguntó Galla. Ella solo conocía el contexto y el asunto de Natsume. No los personajes.

Tyler le hizo un favor a Paul y le pidió que se callara.

—Ella está viva.

La repentina revelación hizo que Paul casi cayera al suelo. Tyler también abrió los ojos más de lo normal, sorprendido.

Se sentó en una silla y tomó otro cigarrillo. Las manos le temblaban. Demonios, ¿Cuando había sido la última vez que le habían temblado las manos? Podía contar con los dedos de una mano cuantas veces había ocurrido eso durante su vida.

Estaba efectivamente nervioso, porque eran demasiadas las cosas importantes que comenzaban a rondar por su cabeza después de que por tanto tiempo nada sucediera por allí.

Si era una trampa estaba nervioso, porque la niña que se hacía llamar Luna Berlitz acababa de tirar una bomba que hacía que la frase que su hermano le dijo ayer comience a tomar sentido.

¿Como reaccionaría en caso de que fuese una trampa?

—¿Paul...?

Tyler había tenido que sacarlo de varios transes en el mismo día.

—¿Cómo estás tan segura?

Luna se quitó la mochila rosa con corazones y la abrazó. Recordaba que Dawn tenía una igual pero amarilla. Tal vez no eran tan parecidas. Dawn cuando tenía esa edad... o esa altura, ya que la verdad no se caracterizaba por determinar correctamente la edad de los niños, tenía el cabello por los omóplatos, y una mochila de un color no tan femenino.

La niña le recordó un poco a Selena Gabena también, o como se llame.

—Cuando mis papas se separaron yo era muy pequeña— Paul ya sabía esa parte de la historia, pero la dejó continuar para ver que tanto sabía y para asegurarse de que no fuese una trampa— Casi ni lo recuerdo. Dawn se quedó con mi mamá en Sinnoh y yo me fui a vivir a Kalos con mi papá.

—¿Qué edad tienes?— Preguntó Paul, para ver si la historia coincidía con la que Dawn le había contado aquel día en el bosque Hoenn, cuando todavía no tenían idea de nada

—Voy a cumplir doce, ¿que tiene eso de importante?

—Continúa— Replicó con fastidio. Esa palabra...

Ok. Cada vez comenzaba a creer menos que fuese una trampa.

—Mi papá tiene una empresa de maquinaria pesada para fábricas en Kalos. Su socio le había estado insistiendo que a pesar de la situación de Hoenn debía tener algun negocio con empresarios de esa región para globalizar aún más la marca.

Paul frunció el ceño— ¿La situación de Hoenn?

Tyler rodó los ojos e intervino— Tu no miras la televisión ni nada, no tienes idea. Hoenn está en una de sus peores crisis económicas, aunque afecta principalmente a la clase media-baja. Por eso el maniático director de tu escuela, que ahora es el ministro de educación, está propagando propuestas que le saca dinero a todo tipo de inversión destinada a los pokemón.

Tenía sentido. Kinomoto había eliminado las materias que tenían que ver con los pokemón poco antes de que escaparan de la escuela. No tenía ni idea que de una entre tantas escuelas el loco llegaría al gobierno de la región a influenciar de tal forma las mentes de los habitantes.

—Si, yo de eso tampoco entendía nada, pero luego mi papá me lo explicó— Prosiguió Luna, tras darle un sorbo a su jugo— Así que llamó a éste tipo que quería hacer negocios con él. Lo llamó por videollamada. El señor parecía querer quedar bien con papá. Estaba bien vestido y tenía una oficina bonita. Hablaron un rato, de lo más normal, lo se...

—Al grano— Interrumpió Paul, como si fuese un dejavú

—¿Por qué tienes que interrumpir? El tipo le presentó a su esposa y luego le presentó a su hija "Emily Rose Cornelmann"

—¿Y eso es importante porque...?

—Porque Emily Rose Cornelmann es Dawn Berlitz

Paul frunció el ceño y miró la tabla de madera vieja de la mesa.

Había entendido perfectamente lo que Luna dijo, no era tan tonto y ya a esta altura de las circunstancias nada le sorprendía: La chica que era la supuesta hija de este hombre era Dawn con otro nombre.

—¿Ella se está ocultando ahí?— Preguntó Paul. Una bola de esperanza comenzó a generarse en su interior

—Mi papá no pudo evitar llamarla por su nombre. El otro tipo lo corrigió, y en el momento que mi papá dijo su apellido... Dawn se desmayó.

Paul intentaba organizar un mapa mental, aunque no quería apresurarse, ya que seguramente había cosas que Luna no había dicho todavía.

—Ella no... no parecía reconocerlo... Y además, ese tipo, el de Hoenn, afirmaba que era su hija, adoptiva, pero su hija en fin.

—¿Qué fue lo que hizo tu padre?— Preguntó Tyler, dado que Paul seguía tratando de buscar explicaciones

—Llamó a Johanna, mi mamá— La frase salió de la boca de la niña con un deje de dolor. Pero como Dawn, parecía saber mentir muy bien— Estaba desesperada. Había ido al tecnológico para una reunión de urgencia con el director hacía como seis meses o más, allí le dijeron que Dawn se había escapado junto a otros siete chicos. Entre ellos la reina de Kalos. Y tu.

Paul resopló. Esa parte también la sabía

—Le dio a mi padre los nombres de todos los que faltaban, sabiendo que algo grave ocurría, ya que Serena y su madre son buscadas por el padre de Serena desde hace mucho tiempo, pero no sabía por donde empezar a buscar. Mi papá no podía abandonar la compañía de repente, porque su socio sospecharía, y la verdad es que no confía mucho en él. Así que me pidió que busque a alguno de esos siete nombres.

—Dime los nombres.

Luna lo miró con el ceño fruncido. Diablos, era idéntica idéntica— Aún desconfías de mí...

—¿Encontraste a alguien?

—Llamé al tecnológico de Hoenn. Pregunté por todos menos por Serena, porque ya se que está desaparecida... quería ver que me decían... Dijeron que no existía nadie con el nombre de "Gary Oak", "Misty Waterflower", "Drew LaRousse" o "May Balance" en su base de datos, y que "Paul Shinji" y "Ash Ketchum" ya no acudían a esa escuela.

—A quien te lo dijo seguramente le dijeron eso...

Si Dawn no reconoció a su propio padre, era probable que a Gary, Waterflower, Drew y May, les hayan hecho lo mismo.

Y no le sorprendería. Satoshi habló de como hizo que Serena haga lo que él quisiera el día que planeó el estúpido concurso para introducir los Eevee en ellos. Kinomoto había trabajado durante mucho tiempo con él, era posible que sepa hacer lo mismo o incluso peor.

—No lo se. Volví a llamar a mamá después de eso, y me dijo que tu habías sido el novio de Dawn o algo así.

Paul cerró los ojos de la humillación. Tyler sonrió de lado, aunque ya lo sabía, pero para Galla parecía el chisme del año

—Aguarda, aguarda, aguarda... ¿Me estás diciendo que Paul, con su carácter de hielo y sus extraños poderes, pudo flirtear con una chica?

Luna la miró con ojos grandes y parpadeó varias veces— Eh, bueno... yo no se como haya sucedido, pero mi mamá lo sabía...

Paul solo quería que Dawn lo recordara para reclamarle por que demonios le había contado a su madre de lo suyo cuando habían acordado no decírselo jamás a nadie.

—¿Y cómo llegaste hasta aquí?

—Mi papá tiene contactos con la alcaldía de Rocavelo, que según mi mamá era donde tu habías crecido. Así que encontraron a "Tyler Shinji", y la dirección de éste lugar.

Tyler se puso algo nervioso, Paul lo presintió. La idea era que Naoki nunca supiese que estaba allí. Ahora que Drake existía, Tyler perdía todo derecho a cobrar la herencia, por ende el dinero no llegaría a manos de Naoki. Y esa niña lo había encontrado con tanta facilidad...

—Entré, pregunté por ti, y aquí estás.

Paul la miró a los ojos durante unos segundos, de fondo se escuchaba a Galla en el ring entreteniendo a Drake.

—¿Y que es lo que necesitas de mí? Hasta hace media hora yo creía que tu hermana estaba muerta. Creía que todos los nombres que te dieron estaban muertos, exceptuando a Ash. No se más de lo que tu sabes.

—Dawn o "Emily Cornelmann" se encuentra en Ciudad Petalburgo con esas personas...

Ciudad Petalburgo le sonaba de alguna parte. Seguramente había vencido a algún líder de gimnasio o algo.

—Ciudad Petalburgo fue tomada por la oposición a su alcaldía hace más de un año— Acotó Tyler— Prohiben a los pokemón y expulsaron al líder de gimnasio de esa ciudad junto a su familia.

—El líder de gimnasio...— Dijo Paul para sí mismo. Alzó la mirada cuando lo comprendió— Ya recordé... La familia de Balance.

—El punto es— No es que Luna lo haya ignorado, tal vez no sabía nada al respecto. Pero su mente comenzó a funcionar, como no lo había hecho durante mucho tiempo, cuando creía que todo estaba perdido. Que no quedaba nada. Y ahora ella aparecía, con tantas pistas... —Que no puedo ir a Hoenn a buscarla sola. Además— Se señaló la cara— Soy igual a ella, no pasaría desapercibida.

Uno de los líderes de Hoenn lo quería muerto. Él tampoco pasaría desapercibido

Pero estaba dispuesto a morir por nada hacía un año, cuando la creyó muerta.

Y más ahora, que podía considerarla viva...

—Partiremos a Hoenn en media hora— Enunció Paul, para la sorpresa de Tyler.


~Hanna McCatter~