Me parece que cada vez tengo menos lectores en este fanfic, pero ¿qué se le va a hacer? Como sea traigo nueva entrega para el único lector que posiblemente me lee XD jajajaja. Pienso que aún le faltan como 5 capítulos para culminar. ¡Que disfrutes!


NEJI Y TENTEN

CAPUCHINO DESTINO

Sai ladeó un poco el rostro, para que sus ojos pudieran notar a la peculiar pareja. El caballete que había puesto frente a él, aún se encontraba en blanco, como esperando la nueva historia de vida qué tratar.

Sábado. Si bien su cafetería jamás carecía de clientes desde que la abrió, ese día parecía destinado por los alumnos de la escuela cercana, a visitar el bar y la discoteca de la calle siguiente. Pero siempre quedaban aquellos que preferían la intimidad de la taza de café en lugar de las salvajes fiestas nocturnas.

-El espíritu del grupo ha huido del compromiso sincero, y se ha internado sólo en la superficialidad del sexo salvaje y diversiones vanas.

Esa fue la voz del varón de cabellos largos. La muchacha con ese gracioso peinado, era la que había estado hablando largamente, pero al no recibir respuesta, prefirió quedarse callada unos momentos, para seguir sorbiendo con el popote, el resto de su frappe.

-Vamos, Neji, eso es normal cuando no conoces a una persona lo suficiente especial como para desear tener algo que te ligue a ella totalmente.

El muchacho cerró sus ojos clarísimos, como meditando profundamente antes de hablar. Sai sólo había visto ese gesto en los pocos adultos muy serios y ancianos maduros que habían ido a su café. A veces en algunos intelectuales mucho mayores a ese muchacho.

-Su filosofía tan burda no les ayudará en nada, Tenten.- Bebió un sorbo de su capuchino de vainilla, pedido peculiarmente amargo y sin azúcar. A Neji le gustaba frecuentar ese lugar porque realmente te complacían y te daban la bebida según tu gusto, era como si el tipo aquel que servía personalizara el café.- En el fondo están deseando que su corazón ceda ante los encantos de alguna persona. Pero al final de cuentas no serán la que ellos elijan, sino aquella que el destino les coloque en el camino.

Tenten sonrió un poco, girando su rostro hacia el cielo nocturno gracias al balcón entre abierto. Neji en ocasiones era extremadamente callado, pero cuando se decidía a hablar, podría arrojar sin duda largos monólogos. Si bien es cierto que sus caracteres contrastaban a sobre manera, porque Ten Ten era alegre y optimista, además de parlanchina, también era muy buena para escuchar, y sobre todo poseía la paciencia para resistir estar con alguien de carácter tan complicado y mente cerrada como Neji Hyuuga.

-Escuché que Hinata iba a ir.- Dibujó una risita cuando notó cómo un par de venas bastante prominentes, se comenzaban a dibujar en la blanca piel de Neji. Estaba comenzando a molestarse y se notaba aunque no quisiera. –Probablemente la vida ha querido ponerle a Naruto en el camino… digo… quien sabe y tienes razón, y lo tiene como destino, aunque tú seas el que está comprometido con ella.

Tenten suspiró, poniéndose las manos en el pecho, miró soñadora hacia el humo de la taza de Neji.

-¿Y qué si el destino decide ponerse romántico al respecto?... ¡Sería genial que de pronto, Naruto se la robara un día de su casa!

Tenten paró la broma, en el momento en que los ojos grises, casi blancos, parecían atravesarla como si pudieran ver aquel flujo que le daba fuerza y vida. La muchacha bajó las manos, uniéndolas sobre sus muslos para luego bajar la mirada. Apreciaba a Neji, pero a veces le daba miedo.

-Hinata sama, pertenece a la familia principal de los pocos clanes honorables que sobreviven en este país, uno al que yo también pertenezco. Agradecería que tuvieras más respeto de su situación y la mía.

Tenten ladeó la boca y luego la cabeza, mirando con curiosidad a Neji. Pasaron un rato en silencio, hasta que Tenten decidió cambiar el tema. Eso del destino le aburría ahora.

-¿Quieres casarte con ella? Digo… por eso de conservar el clan y esas cosas tendrás qué hacerlo cuando lleguen a la mayoría de edad si no protestas.

Neji frunció el seño, meditándolo unos instantes.

-Aunque un hombre se esconda en su casa al lado del fuego, de todas maneras el destino llegará tarde o temprano a él. –Bebió otro sorbo de café, mirando las estrellas.

Tenten no supo cómo interpretar eso, se limitó a suspirar y recargar el codo en la mesa, mientras sorbía del popote. Pero algo había seguro, Neji quería a Hinata, y no precisamente como a una hermana o prima.

-No me casaré con ella porque su estatus es demasiado alto para el mío.

La forma en que le defendía parecía a veces el sincero respeto para guardar el honor de la heredera de su familia, pero sus amigos más íntimos sabían que era por el simple y puro impulso de defender aquello que se ama, lo único que podía superar el grado de responsabilidad de Neji.

El problema consistía en dos cosas y ambos se relacionaban a la terquedad de las ideas cerradas de Neji: uno era el que Neji, pensaba que Hinata aceptaba el compromiso arreglado desde su infancia para conservar la pureza de su clan sólo por la responsabilidad que ambos cargaban en sus hombros. El otro era que Neji estaba seguro que a su prima lo que sentía por Naruto Namikaze, superaba el gusto de un adolescente.

Para Neji, quien inicialmente no aceptaba a Naruto, fue difícil aceptar que el era un ser humano valiosísimo, repleto de virtudes de todo tipo, y cuando lo hizo, se convirtió también en un férreo defensor de la idea, de que sólo alguien con esa calidad y optimismo era digno de Hinata.

Por eso se hacía sordo –y silenciaba a golpes si era necesario,- a los rumores que circulaban sobre las preferencias de Naruto. O mejor dicho, sobre el hecho de que a pesar de que era por demás sabido que le encantaban las mujeres, estaba enamorado del segundo hijo de la familia principal del clan Uchiha, que ni siquiera era tan digno para ser el heredero primario de una familia de tal magnitud. El destino prefirió tener primero a alguien más merecido como el primogénito Itachi para serlo, antes que a ese Sasuke. La sangre pura de Hinata, se conservaría incluso si ella estaba destinada a tener a otra persona fuera de su propio clan, y se conservaría, por el simple hecho de ser la primogénita de la familia primaria, nada difícil de entender.

-¡Ay no te pongas tan serio!- Tenten movió la mano de lado a lado, como si espantara una mosca frente a su rostro.- Piénsalo de esta manera… ¿qué tal si se da el feliz accidente de que su padre decida que eres digno heredero del clan?

Neji frunció el entrecejo.

-No existe la casualidad. Lo que nos parecen accidentes surge de las profundas entrañas en la fuente del destino.

Tenten pareció mosqueada, dejó caer un poco la cabeza, y prefirió darle otro trago al frappe. Sacó de su bolso un chocolate, y comenzó a golpetearlo con el puño para hacerlo trocitos y comerlo con cierto aire distraído, mientras veía el cielo nocturno.

Ella tiró un poco de azúcar en la mesa, dejando que sus dedos se hundieran en los cristales, que al tacto se sentían como diminuta y fina arena.

Neji estaba perdido en los finos dedos que según su pensamiento, manipulaban a su antojo aquellos insignificantes granos, como si dios mismo estuviera esgrimiendo la vida de los hombres.

-Para ser alguien que cree tanto en el destino estás siendo muy engreído.- Sorbió sonoramente el último trago de su café. Evitando ver cómo Neji, frunció profundamente sus cejas.- Dices que esperarás tu destino y no sé que cosas, pero hablas como si ya supieras cuál es.

Tomó con las yemas de los cinco dedos toda la azúcar que pudo y la vertió en el capuchino de Neji. El muchacho apretó los puños mirándola fijamente pero no dijo nada, y observó también cómo su atrevimiento no paró, y ella puso dos de los tipos de las cremas que estaban en la mesa para consumo preferencial de los clientes. Neji odiaba la crema en el café, de hecho su "capuchino" era hasta oscuro... Para rematar la muchacha había echado trozos de chocolate que se quedaron flotando en la poca espuma del café.

Suficiente.

Neji iba a abrir la boca, le diría un par de cosas a esa muchacha pero…

Ella fue más rápida, y quien sabe de dónde estaba sacando tanto valor. Se levantó y tomó su bolsa, la aferró un momento a su costado para darse la fuerza de soportar la penetrante mirada de esos ojos clarísimos.

-Pareciera que se te olvidó lo que Naruto dice: si no puedes con el destino, ¡pégale, véncele y hazlo tu cómplice! Aceptaste esa idea cuando él te demostró que su destino no era perder cuando se pelearon a golpes ¿te acuerdas?

Neji entreabrió sus labios, pero sólo boqueo, porque no alcanzó a ser tan rápido como la boca de la muchacha.

-No vayas contra el destino entonces, ¡vete con él!... estás siendo pretensioso si supones desde ya que Hinata no es tu destino.- Le guiñó el ojo.- Eso entonces lo estarás decidiendo tú, no tu destino.

Y le dio la espalda sin más.

Perdido en las palabras de su amiga, que de un instante a otro siendo una loca superficial que estaba a su lado sólo porque sabía escuchar muy bien, se había vuelto profunda y casi hasta coherente. Sin duda, Neji pensó que finalmente era buena la influencia que ejercía en la vida de Tenten. Y hasta sonrió un poco –sólo un poco,- al pensar en que la influencia de ella no era mala para sí.

Distraídamente bebió un trago del capuchino –ex vainilla,- y se dio cuenta que era terriblemente dulcísimo. Y delicioso. ¡Y él que estaba seguro, que había nacido en contra de las cosas dulces! Hasta había pedido ese capuchino sin azúcar y con la mayor cantidad de vainilla pura posible. La vainilla tenía un sabor dulce, pero en grandes cantidades en poca sustancia se hacía muy amarga.

Y si sólo había pedido algo distinto a su amado exprés o americano, era por las simples palabras de Naruto tiempo atrás, y ahora, en boca de su amiga, tenían un exquisito sabor distinto. Probablemente lo novedoso no estaba tan mal… y no estaba destinado a ser tan –anticuado,- férreo en sus ideas fijas –o cerradas-.

Tras el pago a Sai, -que tuvo que cerrar ya muy entrada la noche, porque no deseaba interrumpir los pensamientos del muchacho al que estaba pintando, para no perder ese rostro hasta que culminara de retocarlo en su pintura,- se retiró, y entonces el joven dueño se acercó a la taza. Metió el dedo saboreando el resto del café de Neji en la taza.

Después de aquel día, en el café de Sai, era regularmente solicitado el capuchino destino.

Aquel que se hacía con la receta descuidada y no autorizada de Tenten y las manos prodigiosas de Sai, que mejoraron todavía más el sabor y le dieron una vista agradable a la taza servida, cuando los trocitos de chocolate se quedaban suspendidos sobre la espuma formando distintas figuras.

El bebedor entonces estaba obligado a imaginarse si el artista había hecho alguna forma abstracta ahí, o como se rezaba en el menú, se podía leer en el café su suerte si hacían el esfuerzo por intentar leerla.

Sabía a capuchino vainilla, dos tipos de mucha azúcar que no empalagaba, crema de avellana, crema blanca espesa, chocolate… y la secreta promesa de imaginar un destino formado por uno mismo.

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Continúa