Perdoooooooooooooooooon, pero esté capitulo lo hice largo e.e

Tal vez no lo subí ayer como lo tendría que haber dicho, gomen :C , pero hoy lo subo y ¡es largo! así que espero que lo disfruten ^^

Los personajes no me pertenecen, son del fantástico Kishimoto-sensei; así como la historia tampoco me pertenece, es una versión pasada a mi anime favorito, eso es todo, la verdadera historia se titula: The boy who sneakes in my bedroom window. Como la historia me encanto, quise que tuviera.. otros personajes, ¡y que mejor los personajes de Naruto!:D

Eso es todo, disfruten la lectura ^^


El chico que se escabulle por mi ventana

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Capitulo 7

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Puse mis ojos en blanco, tratando de no pensar en los estúpidos juegos que él propondría.

-No estoy jugando contigo; será algo como un juego de quitarse la ropa, o algo que implicará que me veas desnuda- dije, frunciendo el ceño y haciendo una mueca con los labios.

Él se rió y tomó mi labio inferior entre su pulgar y dedo indice.

-Son pucheros, Ángel. Si el viento cambia te quedarás atascado así- bromeó, corriendo su pulgar por mi labio.

El movimiento me hizo agua por alguna razón. Saqué mi lengua y lamí su pulgar en broma, esperando que él se alejara y me dijera que era asqueroso. Pero no lo hizo. En cambio, un pequeño gemido surgió de su garganta. El sonido hizo que algo muy profundo dentro de mi cosquilleara y palpitara.

Movió su cabeza cerca de la mia y luego se detuvo, sus labios estaba a pocos milímetros de los míos. No podía respirar, mi corazón estaba acelerado, pero no era el usual miedo que tenia, era porque quería que me besara. Él parecia estar esperando que le diera una señal para decir que estaba bien.

Tragué saliva y cerré la distancia, presionando mis labios a los suyos ligeramente. Se sentía como si él me diera un shock, mi cuerpo empezó a temblar y vibrar con la necesidad de él tocándome. Un millón de mariposas parecían alzar el vuelo en mi estómago, pero sabía que no era causado por el alcohol.

Respondió de inmediato acercándome a él recorriendo mi espalda con sus manos. Levanté mis brazos y los puse alrededor de su cuello, enredando mis dedos en su cabello castaño y sedoso. Sus labios eran suaves y encajaban perfectamente en los mios. Él chupó ligeramente mi labio inferior y abrí mi boca, sin realmente saber que esperar de mi primer beso adecuado.

Deslizó su lengua en mi boca y masajeó la mía con ternura. El sabor de él era increíble mientras explotaba mi boca entera. Todo mi cuerpo estaba quemando, queriendo más...

De repente, se apartó, haciéndome gemir y me pregunté en que me había equivocado. Él levantó la cabeza a mi puerta, apretando su mano sobre mi boca para mantenerme callada.

-Grita que estás bien. susurró. Lo miré, confundida.

-¡Hinata! ¡Abre la puerta!- gritó Neji, golpeando la puerta con fuerza.

Naruto asintió con la cabeza y me retiro su mano de mi boca. Me aclaré rápidamente la garganta.

-Neji, estoy bien. Estoy cansada, así que vete- grité, tratando de hacer mi voz sonar enojada.

-Hinata, ¿viste a Naruto?- pregunto Neji, a través de la puerta. Miré a Naruto, horrorizada. ¿Qué diablos se supone que tengo que responder a eso? Si, en realidad está en la cama conmigo, medio desnudo, y acabo de tener mi lengua en su garganta. Ahora te puedes ir, que estas interrumpiendo. Si, no creo que eso le agrade mucho a mi hermano.

-Me fui a casa- susurró Naruto, asintiendo con la cabeza alentadoramente.

-Dijo que se iba a casa, Neji. Ahora vete- grité, mordiéndome los labios y esperando que él se lo hubiera creído. Naruto inclino su cabeza hacia abajo y sentí sus suaves labios en los míos de nuevo, alejándose con un suspiro cuando Neji vuelve a gritar.

-Hinata, ¿estas bien? Suenas un poco extraña.

Me reí.

-Si. Me enfermé así que vine a la cama, pero ahora estoy bien. Te veré en la mañana. Oh, y por cierto, no voy a limpiar, así que necesitas hacerlo todo- bromeé, sonriendo ante la idea de que él limpiaría toda la casa solo.

-Lo que sea, Hinata, ambos sabemos que me ayudaras de todos modos- dijo Neji, riendo.

Miré hacia Naruto, que sonreía con su hermosa sonrisa y presionó sus labios contra los míos de nuevo, haciendo que el cosquilleo volviera al instante.

Su mano se deslizó lentamente por mi lado mientras su lengua regresaba a mi boca, su sabor en mis papilas gustativas. Él llego a la parte inferior de la camisa que usaba y deslizó su mano por debajo, recorriendo mi muslo con su mano y tocando mi cadera. Sus dedos trazaron lo largo del material de la tanga, de modo que su mano estaba en mi trasero.

Mi piel parecía arder dónde el me tocaba.

Fue en ese momento que regresé en mi misma. Esto era demasiado rápido. Moví mi cabeza hacia atrás y saqué su mano para que dejara de moverse por mi top.

-Oh lo siento. Demasiado rápido, ¿cierto?- preguntó, un poco culpable. Asentí con la cabeza, tratando de recuperar el aliento y calmar mi cuerpo-. Está bien, Ángel. Vamos a dormir, entonces. sugirió, con una gran sonrisa.

Se alejó un poco de mi y se recostó, halándome a su lado.

Puse mi cabeza en su pecho y colgué mi pierna sobre él y mis brazos en su cintura. Él se agachó y tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos.

Sus labios rozaron la parte superior de mi cabeza y cerré los ojos, sintiéndome más feliz de lo que había estado por mucho tiempo.

Justo antes de dormir tuve una horrible sensación de que esto era un error que terminaría pagando por la mañana. Quiero decir, estaba con el mejor amigo de mi hermano, que era un total mujeriego, y que sólo se preocupaba por él mismo.

Me desperté por la mañana con un dolor de cabeza punzante. Mi teléfono móvil estaba sonando en algún lugar cercano. Extendí mi mano para conseguirlo, pero no lo podía alcanzar. Me estiré un poco más y logré golpearlo sobre la cama para que pudiera responder-

-¿Hola?- bostecé.

-¡Hinata! ¿Dónde diablos estás? Se supone que debemos estar practicando- una voz de hombre gritó enojada- Hice una mueca lejos del sonido y traté de levantarme, pero Naruto estaba lo suficientemente cerca encima de mi. Me estaba fijando en mi estómago, el brazo y la pierna echada sobre mi, él estaba usando mi espalda como una almohada. En realidad, era sorprendentemente cómodo.

-¿Suigetsu?- dije con voz ronca, mirando mi reloj de alarma, pero los números era borrosos, no lo pude distinguir. Cerré los ojos, luego los abrí para ver que era las 8.42 am. ¡Mierda!

-Si, ¿quién demonios crees que iba a ser? Se supone que estarías aquí a las ocho treinta, Hinata. ¿Vas a venir o qué?- sonaba claramente enojado.

-Oh, si, estoy en camino.

Naruto gruñó.

-Dile que es sábado Ángel y estoy cansado. se quejó en mi espalda haciéndome dar risitas.

-Escucha, Hinata, patea a ese pedazo de mierda fuera de tú cama y ¡vente para acá! Tenemos una nueva rutina y necesitas aprenderla- dijo Suigetsu, sonando divertido ahora, él obviamente había escuchado a Naruto.

Suigetsu era la única persona que sabía que Naruto se estaba quedando conmigo, él no sabía la historia completa por así como porqué, pero sabía que lo hacia. Naruto me llevaba a mis prácticas de baile todos los sábados, con resaca o no. Sus dos condiciones eran que yo comprara su almuerzo, y no le dijera a mi hermano. Las cuales estaban muy bien conmigo. Neji sabía que yo bailaba, pero nunca me había visto hacerlo, tenía la sensación de que no le gustaría mucho si lo hacía. Naruto y Suigetsu se llevaban muy bien, lo que en realidad me sorprendió al principio, porque yo no hubiera pensado que un machista jugador de hockey sobre hielo podría ser amigo de un hombre abiertamente gay que le gusta llevar algo rosa cada día. Muestra de lo mucho que sé.

-Voy a estar allí en un momento y voy a comprar donas para disculparme, ¿de acuerdo?- le ofrecí dulcemente. No quería que se molestara conmigo toda la mañana, ya que me haría trabajar dos veces más duro.

Suspiro- Bien, apúrate.

Me revolví un poco y empuje mi teléfono de vuelta.

-Naruto, Suigetsu dijo que tengo que patear tu culo caliente fuera de mi cama y llegar rápido-Me reí entre dientes. Él gimió y enterró su cara en mi espalda.

-Maldición, los sábados son un dolor en el culo- murmuró, rodando sobre su espalda. Volví la cabeza para mirarlo, él me estaba dando su sonrisa marca registrada.

-Tu camiseta está levantada un poco allí. ¿Quieres que baje eso por ti?- preguntó, mirando a mi trasero.

Rápidamente tiré mis manos hasta sentir que su camiseta que llevaba puesta, ya se había levantado alrededor de mi cintura, lo que significaba que él tenia una visión clara de mi culo en mi tanga. No sabía muy bien donde estábamos después de anoche, pero creo que tenía derecho a tomarle el pelo un poco. No es como que nunca me había visto en mi ropa interior antes, vio lo suficiente de mi ayer por la noche mientras estaba enferma ¡sólo con mi ropa interior!.

-No, gracias. Ya lo tengo.-Salí de la cama y me quité su camiseta, arrojándosela a la cara, así que estaba allí de pie en mi sostén y bragas-. Gracias por el préstamo-le dije con una sonrisa, caminando seductoramente a mi armario, tratando de encontrar algunos pantalones de chándal o algo que podría llevar a bailar; lo oí jadear, a continuación, gemir, en silencio me mordí los labios para no dejar escapar la risa. Los resortes de la cama crujían de repente, su cálido aliento estaba soplando en mi nuca, por lo que todo mi cuerpo estalló en piel de gallina.

-Por lo tanto, ¿se me permite tocarte hoy?- pregunto en voz baja.

Vaya, ¿está realmente pidiéndome permiso? Me volví hacia él, estaba de pie justo detrás de mi en tan sólo sus calzoncillos, pareciendo un dios griego.

-Um... No se... ¿Quieres hacerlo?- le pregunte, un poco isegura de mi misma.

Él había estado con muchas chicas antes, todas ellas probablemente más bonitas que yo, y ese fue mi primer beso de verdad la noche anterior por amor de Dios, apuesto a que ¡apestaba majestuosamente en eso! Asintió con la cabeza con impaciencia, sus ojos estaban clavados en los míos Ni siquiera estaba mirando a mi cuerpo, a pesar de que estaba casi desnuda, lo cual hizo que mi estómago diera un tirón por alguna razón.

Me puse rígida mientras levantaba sus manos, poco a poco, dándome la oportunidad de detenerlo, él las peso en mis caderas. Su toque envió un sofoco a mi piel y mariposas a mi estómago. Me empujó hacia delante en su pecho, arrastraba sus dedos lentamente alrededor de mi espalda, por un lado agarraba la parte de atrás de mi cuello suavemente y la otra mano haciéndome cosquillas en su camino hacía abajo. Me pasó la mano por el trasero con suavidad, sólo una vez, antes de volverla a subir gradualmente u ponerla en la parte baja de mi espalda Sus ojos no abandonaron los míos todo el tiempo. Excitación nerviosa estaba corriendo por mi cuerpo y me quedé allí, congelada, sin saber realmente lo que debía hacer.

Todo esto era tan totalmente nuevo para mi y estaba asustada casi hasta la muerte, pero en el buen sentido de alguna manera. Inclinó la cabeza lentamente y sentí que mis ojos se agrandaban a la espera de que sus suaves labios hicieran contacto con los míos Justo cuando estaba a punto de conectar, mi celular volvió a sonar, haciéndome saltar. Miramos el teléfono, mi corazón estaba regresando lentamente a un ritmo normal cuando empecé a volver a la realidad. Naruto estaba mirando el teléfono, y tuve la impresión de que estaba tratando de disparar rayos láser de los ojos para que dejara de sonar. Me reí de su expresión exasperada y me aparté de él para responder. El identificador de llamadas, dijo Suigetsu, una vez más. Suspiré y lo abrí.

-¡He dicho que estoy en camino!- puse los ojos en blanco a pesar de que sabía que no podía verme.

-Sólo para asegurarme que tú y tu amigo culo caliente no se vuelvan a dormir- dijo con una sonrisa mientras colgaba.

Cerré el teléfono y volví a mirar a Naruto, él seguía observándome, pero se estaba vistiendo al mismo tiempo. Le sonreí y devolvió la sonrisa, que era agradable. Por lo general, se transformaba en Naruto el imbécil de día, burlándose de mi casi tan pronto como se despertaba, pero hoy en día parecía diferente. No pude evitar preguntarme cuánto tiempo duraría. Fui a mi armario y cogí un par de leggis negros y un top blanco ajustado que apenas cubría mi culo, agarré ropa interior fresca y me fui al baño a cambiarme. Mientras caminaba junto a él, me agarró la mano, haciendo que me detuviera.

-Sabes que tiene el más sexy culo en el mundo, ¿verdad?-susurró, justo antes de que presionara sus labios con los míos ligeramente, enviando lo que sería como relámpagos en todo mi cuerpo.

Cuando me soltó, lo miré un poco sorprendida.

-Si, apuesto a que se lo dices a todas las chicas- murmuré, sacudiendo la cabeza y caminando dentro del baño cerrando la puerta y tomando una respiración profunda.

¿Qué hay de malo en mi? ¿Porqué él estaba haciendo que me sienta así? ¡Es Naruto por amor de Dios! Él te va a aplastar y vas a terminar como esa maldita perra de Sakura, rogando por su atención una vez que él ha terminado y consiguió lo que quería.

Pero él no me haría eso a mi. Había pasado toda la noche conmigo por los últimos ocho años. Lo necesitaba para poder dormir, él mantuvo las pesadillas alejadas de mi. Él no me haría daño, ¿verdad? Confió en él para mantenerme a salvo, pero ¿podría confiar en él con todo mi corazón? Sabía que la respuesta era que no, no podría, pero por alguna razón quería. Cuando salí del cuarto de baño se había ido, pero esto no fue sorpresa.

Me acerqué a mi ventana para bloquearla como de costumbre y vi una pequeña margarita blanca en la repisa de la ventana. Miré por la ventana y sonreí, estas flores crecían a las afueras de mi ventana, tiene que hacer elegido una para mi cuando salió, y la dejó allí sabiendo que la vería cuando cerrara la ventana. Mi corazón dio un vuelco y sonreí, un poco confundida. No era costumbre de Naruto hacer esas cosas.

Suspiré mientras metí la pequeña flor en mi cola de caballo y luego me dirigí a la cocina, tomando dos cajas de jugo. Garabateé una nota para Neji diciéndole que había ido a bailar, y que le ayudaría a limpiar más tarde si deja que Ino y Matsuri vinieran a ver una película esta noche. Sabía que iba a ir a por ello, este era mi soborno de costumbre por ayudar a limpiar después de sus fiestas, que venia a la nuestra casa en la tarde y él pagaría la pizza y una película. Todo lo que él tenía que hacer era aguantar a dos chicas coquetas golpeando sobre él y Naruto toda la noche, ya que por lo general él se acercaba demasiado, si no tenía una cita.

Salte fuera de la puerta de entrada al coche de Naruto que estaba esperando fuera de mi casa.

-Oye, ten esto. dije, dándole la bebida.

-Gracias. Ten esto.- Sonrió, y me entregó una rebanada de pan tostado.

Me eché a reír.

-Ese es un cambio bastante bueno- le dije, sonriéndole y comiendo-. Oh, tengo que ir a Benny y conseguir rosquillas, si eso esta bien.- Lo miré esperanzada mientras conducía por la calle. Él asintió con la cabeza y aún estaba radiante.

-¿Porqué tan feliz hoy?- pregunté con curiosidad por saber porqué sonreía tanto. No podía haber dormido mucho y sabía que él estaba todavía cansado, me di cuenta por sus ojos.

-Tuve una buena noche ayer, eso es todo. Finalmente anoté con una chica muy caliente que he estado deseando por un tiempo.- Me guiñó un ojo, su sonrisa autentica cambiada en una sonrisa *beep*

Mis entrañas se sentían como si alguien hubiera empujado una moto-sierra en mi estómago. Había conectado con alguien, y luego ¿vino a mi en la cama? ¡Qué idiota estúpido! Lo besé, un beso adecuado también, y él ¡había utilizado a una chica para tener relaciones sexuales antes de eso! Uf, estúpido gigoló, sabía que no debería haber esperado algo diferentes. Me di la vuelta para que no pudiera ver que estaba herida, y miré por la ventana, negándome a llorar. El llanto es para débiles. Casi nunca dejaba que nadie me viera llorar, pero algunas personas traspasaban las defensas que había construido, así que no podía evitarlo. Él se detuvo delante de Benny y salté, con ganas de estar lejos de él. Pedí veinte donuts en toda la variedad de chocolate, porque eran mis favoritas. Cuando llegué de vuelta al coche, Naruto sonreía.

-¿Tienes lo suficiente allí?-bromeó, mirando a las dos grandes cajas que tenia en mi brazo.

-Me gusta esta canción- mentí, no teniendo idea de lo que era, pero no quería hablar con él. Me lanzó una mirada extrañada.

-Odias la música de reventón- dijo, frunciendo el ceño y bajándole el volumen.

En realidad, estaba en lo cierto, odiaba eso, pero me gustaba más en este momento que hablar con él, *** mentiroso. Nos detuvimos en lasa fueras del estudio donde mi grupo ensayaba todos los sábados, nosotros éramos un equipo de baile de la calle y éramos bastante buenos también. Habíamos entrado en una batalla de baile la semana pasada contra diez equipos de la zona y habíamos llegado en segundo lugar, ganando más de $1.000 en premios. No es que hayamos visto nada del dinero, se fue directo al estudio, los uniformes, la música y volantes o afiches. Me encantaba la danza, danza callejera era mi favorita y todo lo que era con un ritmo hip hop tenia mi voto. Siempre había sido mi sueño desde que era niña tener mi propio estudio de baile, tal vez algún día me gustaría llegar allí, pero parecía muy poco probable.

-Ey chicos, lo siento, me quedé dormida- dije, mirando a todos ellos disculpándome, mientras entraba.

Suigetsu me haló a un gran abrazo y traté de no retroceder lejos de él, llevaba hoy su marca de fábrica de piezas de color rosa en forma de una gorra.

-Eso está bien. También me quedaría dormido demasiado si tuviera ese culo en mi cama- bromeó con una sonrisa mientras asintió con la cabeza sobre mi hombro hacia Naruto.

Rodé los ojos y puse las donas sobre la mesa, tomando una de chocolate con rapidez antes de que todos fueran y se las acabaran. Me dirigí a saludar a los otros chicos. Había ocho personas en nuestro equipo, cuatro chicas y cuatro chicos. Estaba feliz de hablar con los chicos, cuando Naruto llamó a todos para empezar.

-En vista de que ya estamos con cuarenta y cinc minutos de retraso porque alguien no podía arrastrar el **** de la cama a tiempo, es mejor que empecemos-afirmó, lanzándome una mirada fingida haciéndome reír

Nos pusimos a trabajar en una nueva rutina que era muy difícil y complicada, e incluso tenía algunas elevaciones que daban miedo. La peor fue cuando estaba en los hombros de Shino y tuve que dar la vuelta, y girar en el aire, así que quedaba mirando hacia atrás, entonces él me atraparía mientras caía hacia su cuerpo. Casi al instante, tenía que envolver mis piernas alrededor de su cintura antes de inclinarme totalmente hacía atrás poniendo los brazos en el suelo y rodar mi cuerpo en este. Por suerte, teníamos colchonetas, incluso me tomó más de una hora aterrizar una vez, y déjame decirte que incluso aterrizar en la espalda o el estómago en una colchoneta duele, sobre todo si el musculo de chico que se supone que te atraparía, aterriza en la parte superior de ti. Después del intento número veinte, empujé a Shino fuera de mi, riendo. Ni siquiera podía levantarme, estaba tan cansada; el sudor me corría por la espalda.

- Está bien, oficialmente renuncio a esto por hoy. Me duele la cabeza, me duele la espalda, mi trasero me duele, incluso los brazos y las piernas duelen de tanto sostenerme-me quejé, yaciendo al igual que una estrella de mar en la colchoneta.

-Está bien, es casi las una de todos modos, así que será mejor que despejemos el estudio- dijo Suigetsu, tendiendo la mano para ayudar a levantarme. Negué con la cabeza, riendo.

-No puedo. Sinceramente, no puedo moverme- murmuré, cerrando los ojos, tratando de recuperar el aliento.

La siguiente cosa que sé es que Naruto estaba allí; me agarró, me levantó y me tiró por encima del hombro como si yo no pesara nada, se dirigió hacia el cuarto de baño.

-¿Qué demonios estás haciendo?-grité, todavía molesta con él por lo que me hizo ayer por la noche.

-Ayudándote- afirmó- Me di cuenta que estaba sonriendo por su sexy *beep* voz.

-¡Suéltame!- le ordené, tratando de zafarme, pero me agarró con más fuerza.

Oí la ducha abriéndose.

¡No! ¡Él no lo haría!

Continuara...

Hasta acá por hoy!

Inner: últimamente estas cortando la historia en las mejores partes... lo haces a propósito¬

¿Y que si lo hago? Les quiero dejar con un poco de intriga a mis queridos lectores:3

¿Qué dicen? ¿Qué creen que hará Naruto? ¿Hinata seguirá enojada con él? ¿Lo perdonara? ¿o no? Muchas muchaaas preguntas.

Inner: que se responderán el viernes con la continuación ;)

Exaaaaaacto, entonces.. ¡Nos despedimos! ¡Sayonara! ^^