Fin de la Semana Kataang TT-TT
Quiero agradecerte por haberme acompañado en esta locura de derrame emocional y mental TTwTT
Y sin más que decir, te presento el último capítulo...
Recomendación: Un camión lleno de pañuelos desechables.
Clasificación: T
o-o-
Día 7: La Última Vez.
Aang ya no recordaba la última vez que sostuvo a uno de sus bebés por primera vez. No recordaba la última vez que habían hecho el amor bajo una radiante luna llena...
...ya ni siquiera recordaba la incontable cantidad de veces que le había repetido las palabras "Te amo." en ese mismo día; aunque, curiosamente, siempre existió esa urgencia de decirlo.
Katara se había quedado sentada a su lado sobre la cama desde que Aang le dijo que quería tomar una siesta. Las últimas dos horas parecieron una tortura, pues el ya viejo Avatar no podía conciliar el sueño y su nublada memoria hacía que -al intentar recordar algún momento alegre en su vida- la mayor parte de sus recuerdos no coincidieran con los de la mujer de blancos cabellos que sujetaba su mano en silencio. Lágrimas secas sobre sus mejillas.
Katara estaba consciente que ese podía ser el último día para su esposo, que las secuelas de estar encerrado en un sólido bloque de hielo tenían que llegar tarde o temprano. Sabía que después de ello todo, absolutamente todo lo que alguna vez compartieron, su hogar, su habitación, su cama...todo se convertiría en nada más que un colosal puñado de recuerdos fantasmagóricos de una armoniosa vida de felicidad e incondicional amor.
Simplemente no era justo...
Él ya no recordaba el día de la semana...
Ella aún frecuentaba el lejano recuerdo de aquel primer beso en la oscuridad.
Aang parecía estar seguro de solo dos cosas: Amaba a Katara y que las pérdidas de memoria eran temporales. Por ello, cuando sintió que el golpe de recuerdos que le llenó los ojos de lágrimas, hizo lo posible por incorporarse sobre la fría cama.
-No...no llores, mi amor...- Suplicó cerrando los ojos con fuerza. Se había precipitado al querer moverse como si tuviera 19 años de nuevo.-...por favor.
Preocupada por la repentina acción de su esposo, Katara colocó una almohada detrás de su espalda.
-No te muevas mucho, amor.- Dijo con un aire de tristeza mientras remojaba una toalla en la cubeta de agua tibia ubicada sobre la cómoda. Limpió su frente con delicadeza.
Una cálida sensación se albergó en el pecho de Katara cuando sintió la mano de Aang posarse sobre su mejilla, limpiando una nueva lágrima con su pulgar.
-No llores...- Murmuró con voz quebradiza.
-Lo siento...- Dijo Katara soltando la toalla. Sus ojos se llenaron de lágrimas y se lanzó a sus brazos, hundiendo su rostro en la tela de su camisa-...tengo tanto miedo, Aang...
La mano sobre la mejilla de Katara descendió hasta llegar a su barbilla, alzando su rostro en dirección a los grises ojos que le miraban con ternura.
-Lo sé...- Dijo acariciando su cabello dulcemente antes de envolverla en un fuerte abrazo.-...yo también.
-Sé que tengo que ser fuerte, pero...no sé si pueda serlo por mi cuenta...- Sollozó al sentir como la temperatura del cuerpo de su esposo se desvanecía en el aire.
-Amor...- Llamó. Su voz era temblorosa y rasposa.-...tu ya eres fuerte. Eres la persona más maravillosa que pude conocer. Cariño...eres el amor de mi vida.
Una risita escapó de los labios de Katara, sabía lo que significaban aquellas palabras, él mismo se las había explicado hace mucho tiempo.
La morena subió a la cama para ser recibida por los brazos de su esposo, recargó su cabeza en su hombro y alcanzó a escuchar el leve latir de su corazón. Aang respiró profundamente, sintiendo como el aliento de la vida se le escapaba lentamente.
-Katara...
-¿Sí?...-Murmuró en silencio.
-¿Ya te había dicho que te amo?
-Sí...-Afirmó con lágrimas resbalando por sus mejillas, una triste sonrisa en sus labios. Ojos clavados en el vacío.
-...entonces solo me queda agradecerte...- Respiró profundamente.-...por ir en trineo-pingüino conmigo...
Tomó la mano de Katara, entrelazando sus dedos lentamente. Ella giró su cabeza con cuidado, encontrando una débil sonrisa sobre los labios de Aang.
-Te amo...- Musitó acercando su rostro al de él.
El espacio entre ellos se desvaneció y sus labios se encontraron...por última vez.
o-o-
Gracias por leer.
