Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia a Gumersinda y a mí.


Capítulo 7: Ropa rota

BPOV

Llegamos a casa al mismo instante que toda la familia, pero las luces estaban abiertas.

Me abrió la puerta.

- Mierda, ¡qué fastidio! Tenemos visita- me dijo con una cara que parecí u vampiro.

¿Quién sería?¿No le gustaba la visita?¿Por qué?

- Edward ¿A quién tenéis de visita?- le pregunté confusa

- Tenemos de visita a una persona que no me gusta nada como piensa de ti sobre todo porque sus pensamientos hacia mi son menos molestos- me dijo remarcando el tenemos, tardía a acostumbrarme a vivir en casa de mi marido.

- ¿No me lo vas a decir?.

- No prefiero que lo veas por ti misma- me dijo.

Entramos en casa y allí estaba, la visita, me agradó saber que a mi tampoco me agradaba que ella estuviera en la misma sala de mi marido y menos que solo le miraba a él.

- Hola- nos dijo a los dos pero solo miraba a uno de nosotros y no era yo.

Se acercó a darle un abrazo a mi Edward y luego a mi, este ultimo duró la mitad de tiempo.

-Hola- le dije con una sonrisa, no debía de ser maleducada con ella ya que era de la familia.

- Hola Tanya, ¿ qué te trae por aquí?- le saludo Edward.

- Necesito una excusa para ver a mis primos favoritos – preguntó con tono incrédulo.

- No, sabes que te puedas pasar por nuestra casa siempre que quieras – le dijo amable.

- Bella, ¿cómo te ha ido el viaje hasta aquí, cansado?- me dijo Tanya.

¿Tan pronto se quería deshacer de mi?

- Muy bien, por suerte me lo pasé durmiendo todo y ahora no estoy cansada- le respondí.

- Bella, ¿Por qué pesa tan poco tu maleta? Creia que te había puesto mucha más ropa- me dijo Alice con la maleta en su mano, se iba a dirigir a abrirla cuando fui hasta ella.

- Por favor Alice, no la abras ahora, más tarde si estamos solas…- que vergüenza, me estaba poniendo como un tomate.

Pude escuchar como se le escapaba la risa a Edward.

- Sabes, a mi no me hace gracia, Edward- le dije en tono de reproche.

-A mi si- me dijo.

- ¿El qué hace gracia?- preguntó Emmet.

Perfecto, vino Emet y detrás suyo estaba Rosalie, Esme, Carlise y Jasper.

Ahora estaba toda la familia al completo contando con Tanya que no sabía de lo que iba.

- Bella no me deja abrir su maleta- explicó Alice.

- ¿Por qué?- quiso saber Emmet.

- Ya entiendo, ¿qué has hecho con la ropa Bella? Si no te gustaba me lo podrías haber dicho- me dijo herida.

- Si que me gustó la ropa. Y no le he hecho nada- le dije aún más colorada de lo que ya estaba.

-¡Pero si tu has contribuido!- me dijo Edward.

En ese preciso instante toda la casa se giró para ver a Edward y entonces fue él el centro de atención.

- ¡Qué le has hecho a su ropa Edward!- quiso saber Alice casi gritandole.

-Mmm… es difícil de explicar- coincidí plenamente en eso.

- Ya nos lo puedes estar explicando a todos o te juro que el resto de mi existencia no te dirijo la palabra- de verdad Alice estaba enfadada.

- Alice te lo explico si no te enfadas con él – le dije con cara de pena.

- Acepto- coincidió.

- - le dije de carrerilla con la falsa ilusión que a lo mejor no lo entendía.

-¿Qué?- dijeron todos los vampiros de la casa a la vez, seguro que todo Forks se había enterado de la pregunta.

- Edward ¿Por qué has rasgado la ropa de… ?- comenzó Emmet, después pude ver que la bombilla de su cabeza se encendía y sabía la respuesta.

Comenzó a reírse como un loco, al final todo el mundo se rió, incuso Esme y Carlise.

No me lo podía creer, era el día más vergonzoso de mi vida.

Edward se me quedó mirando con un claro "no fue mi intención que ocurriera esto" en la clara y se acercó a mi y me abrazó.

Pude ver como se ponía la cara de Tanya, con la boca abierta al ver nuestro contacto.

- Vamos a nuestro prado- me dijo en la oreja.

- Por favor, me quiero ir de aquí- le dije.

Nos disponíamos a salir de la casa cuando Emmet se paró de reír.

- Bella, ¿Cómo encontraste la llave del cinturón de castidad de Edward? Me parecía que la tenía bien escondida- me dijo riéndose de la ahora ya no castidad de mi marido.

- No había ninguna llave Emmet, iba en dígitos, mucho más moderno – le dije- además ¿cómo sabías lo de su cinturón? ¿Tanto te interesa?- me reí de él.

Esta vez todo el mundo se rió, incluso yo y Edward, Emmet se quedó parado con la vista baja. Su broma le había quedado mal.

En unos segundos estábamos en nuestro prado, aunque era de noche, se veía espectacular a la luz de la luna.

Edward se estiró en la hierba y me puse encima de él.

- Lo siento mucho por las risas que he causado- me dijo con un beso de consolación.

- No fue tu culpa- le dije- sabía que iba a pasar- y era verdad.

- Aún tenemos que explicarle a Esme lo de la isla, y allí no habrá piedad- me dijo riendo.

- Ya me lo imaginaba.

- ¿Y lo de mi cinturón de castidad?- me preguntó haciéndose el herido.

- Tenía que callar a Emmet- esta vez fui yo la que le dio un beso de consolació- además agradezco de todo corazón tu castidad.

- Ya no soy tan casto y veo que no te desagarada- me dijo con esa sonrisa torcida

- Es verdad yo tampoco.

- Ya pero tu no has tenido que pasar más de un siglo de absoluta castidad.

- Vale, tu ganas en lo de casto.

Nos pasamos un rato muy apetecible abrazados a la luz de la luna.

- ¿Por qué te molesta tanto la visita?- le pregunté.

- Porqué no se quiere enterar de las cosas a la buenas y piensa fatal sobre ti- me dijo enfadado.

Me incorporé y me quedé sentada enfrente suyo.

- ¿De qué no se quiere enterar?- le pregunté.

- De que tu eres el amor de mi existencia y no me podría separar de ti ni para un segundo, también no se quiere enterar que yo la odio un poco por la forma en que te trata, como si no existieras- me dijo.

- Ya se como te trata- le dije- y a mi me fastidia más tener que ver como te abraza y no poder separala de ti- estaba triste de que era verdad si él se cansara de cuidarme no habría forma de competir contra ella.

- ¿Qué estás pensado?- me preguntó.

- En una verdad: si te cansaras de cuidarme y te gustara, no habría forma de competir contra ella- le dije y me cayó una lágrima de mi ojo.

- Eres tonta- me dijo dándome un beso en la lagrima- nunca me cansaré de cuidarte y de estar contigo, te he estado esperando demasiado tiempo para que ahora digas esa sarna de estupideces- me dijo.

- Lo siento, pero es que me siento mal, ella es tan guapa.

- Sabes que en verdad tu lo eres más, para mi eres la mujer más hermosa que he conocido entre humanos y vampiros, mira que con mi edad he conocido a gente- me dijo y me besó con ansia, estaba ansioso y eso me gustaba.

Nos besamos, y el con cuidado se puso encima mío, pudiendo notar todo su cuerpo.

Me encantaba estar así en este lugar.

Acto reflejo me acordé de cuando me dijo que me quería y me deseaba aquí y ahora, ese mismo día que les dijimos lo de nuestro compromiso a todos.

Me separé y lo miré.

- Tienes una faena que acabar en este lugar: Aquí y ahora en este preciso momento, ¿te acuerdas?- le dije.

- Como no acordarme, será un placer acabar lo que comencé- me dijo y comenzó subirme el vestido con cuidado de no romperlo.

Estaba muy feliz de que ya no se tuviera que detener como lo hizo la última vez en este prado.


Hola chicas!

No sé vosotras, pero yo si fuera Bella, también me habría muerto de verguenza, jajajajajaja =)

Mil gracias a: BiteMeNOW, yolabertay, Zoe Hallow, klaxi, Tast Cullen, isa-21, lexa0619

Chicas, tengo una mala noticia, y es que hasta el viernes no podre actualizar... es que estoy llena de exámenes =S

Lo siento.

Nos leemos

Saludos, bss i abrazos

Laura