Disclaimer: Todos los personajes de InuYasha pertenecen a Rumiko Takahashi.

-Sesshomaru… - Rin titubeó unos instantes antes de atreverse a preguntar – Aquella vez me dijiste que en ocasiones veías a alguien con quien no tenías ningún compromiso, pero… que se "veían". Entiendes a qué me refiero, ¿no? – Dijo, dejando ver que se refería a un concepto más sexual.

-Claramente.

-…La mujer que acaba de irse… ¿es ella de quien hablabas?

Sesshomaru la miró fijamente por unos instantes los cuales a Rin se le hicieron eternos, antes de finalmente responder.

-Sí, es ella.

Rin pudo sentir un frio recorrerle la espalda ante esas palabras. Era doloroso.

-Ya veo…

Stay away

Por Kuruma Chidori

Capítulo 7. I can't stay away

-Rin… - Dijo con suavidad el demonio, al notar que a la joven se le habían acumulado las lágrimas en el rabillo del ojo, pero era lo suficientemente capaz de resistirlas ahí.

-No es nada, está bien. – Dijo, desviando la mirada de la de él.

-Me atrevo a pensar que estás malinterpretando las cosas. – Sesshomaru limpió con un dedo una de las lágrimas que estaba a punto de deslizarse por la mejilla de la joven, pero Rin, al sentir el tacto del youkai, ladeó la cara, rechazándolo. Sesshomaru retiró la mano ante el desplante.

-¿Lo hago? – Cuestionó. Más que tristeza, la joven detonaba resentimiento en su voz y mirada – Creo que está claro lo que pasa, no debí venir, fue mi error… creí que sería una sorpresa para ti y que podía ser agradable salir a cenar esta noche.

-Lo sería.

-…¿Cómo puedes ser así de cínico? – Replicó la joven. No soportaba el hecho de que actuara como si nada pasara cuando evidentemente él estaba viendo a otra persona y al mismo tiempo intentando algo con ella, pero, sobre todo, no soportaba el hecho de que ella misma se estaba prestando para eso.

-Rin, como dije, creo que estás mal interpretando las cosas. -Su voz sonaba tan fría y tranquila como siempre- Pasa, no hablaremos este asunto a gritos en el pasillo.

-No, no quiero pasar. -Rin arrugó aún más el ceño.

Sesshomaru la miró unos instantes. Sabía que si la dejaba ir se marcharía con las ideas equivocadas y era un hecho que no lo querría volver a ver, pero en todo caso, no planeaba disculparse por algo que no había hecho, por lo que, en lugar de insistirle, Sesshomaru hizo lo que mejor se le daba: ser una bestia.

-¡Qué haces! ¡Sesshomaru, déjame! – Gritó y le golpeó la espalda cuando el demonio la alzó de un movimiento, la colocó boca abajo sobre su hombro y entró a su departamento, cerrando la puerta tras de sí – ¡Suéltame! ¡te digo que me sueltes!

-Por más que forcejees, es imposible que logres bajarte por tu cuenta – Le dijo, con el mismo tono tranquilo y frío de siempre – Si te bajo ¿estarás tranquila y me escucharás?

-Si me bajas, saldré de aquí. – Respondió por lo bajo.

Sesshomaru se dirigió a la mesita pegada a la pared de su sala en donde tenía la botella de bourbon, y con el brazo libre se sirvió y bebió de un trago para después tomar a Rin entre sus brazos y sentarse en su sofá con ella encima.

-Suéltame.

-Lo haré una vez que me escuches, después de eso puedes reclamarme tanto como quieras – Respondió mirándola fijamente.

-¿Por qué haces esto? -Aquella réplica sonaba más a lamento. Rin ocultó su rostro entre sus manos, no deseaba que Sesshomaru la observara y eso no pasó desapercibido por el demonio.

-Porque eres necia, siempre has sido necia y no dejaré que un mal entendido arruine las cosas. Tampoco me disculparé por algo que no hice. – Sentenció ahora con cierta fuerza en su voz y con cuidado la colocó a lado suyo para después ponerse de pie y observarla.

Rin se descubrió la cara y lo miró de pie frente a ella.

-Me soltaste… estás enojado – Observó.

-Eso no significa que te retendré contra tu voluntad. – Sesshomaru se dirigió al escritorio que estaba al fondo de la sala, y de un cajón sacó una fotografía para después tendérsela a Rin.

- ¿Qué es esto? – Dijo al tiempo que la tomaba y la observaba. En la fotografía se podían observar siete personas: cuatro mujeres, entre las cuales se encontraban Byakko y Kaoru, y tres hombres que desconocía.

-Mi familia, mis hijos.

Rin sintió que el corazón le saltaba.

-Todos ellos están involucrados en la Taisho Company – Explicó, sentándose a lado de Rin y encendiendo un cigarrillo. La joven tenía la mirada fija en la fotografía la cual estaba en blanco y negro, por lo cual intuía que había sido tomada a mediados del siglo XX. – Y él … - Sesshomaru señaló a uno de los hombres de la fotografía, es Takeshi. En orden de nacimiento, es mi cuarto hijo. - El demonio hizo una pausa para exhalar el humo del cigarrillo y Rin le observó – La mujer que acabas de conocer se llama Kagura, quien además de ser lo que acepté hace unos momentos, primeramente, es colaboradora de Takeshi. Ellos trabajan muy de cerca ya que Kagura tiene aptitudes excepcionales en administración y relaciones internacionales y ha demostrado ser un elemento sumamente útil en la compañía.

Rin bajó la mirada.

-Ahora bien – continuó el youkai sin mirarla - Takeshi lleva un par de meses en Osaka arreglando asuntos de algunas embarcaciones y Kagura es quien está haciendo su parte de forma temporal en la empresa. En el momento que llegaste, ella y yo estábamos terminando de arreglar unos documentos que como observarás, siguen ahí – Sesshomaru señaló con la cabeza varios papeles que se hallaban desplegados en la mesa del centro de la sala.

-Oh… - Rin mantuvo la mirada en el suelo, avergonzada por haber pensado lo peor.

-No te mentiré – Sesshomaru apagó lo que quedaba de cigarrillo en el cenicero y la miró fijamente – La noche en que me sobrepasé contigo y me echaste, la busqué para lo que imaginas. – Rin se sintió sumamente incómoda al escuchar esas palabras- sin embargo, esa fue la última vez que tuvimos esa clase de contacto, y también determiné que no volvería a repetirse, y ella lo sabe.

-…Por eso dijo que le habías hablado de mi – susurró.

Sesshomaru no dijo nada al respecto, en cierto modo, el hecho de que Kagura le hubiera mencionado eso a Rin, le hacía sentirse algo vulnerable.

-Lo siento – dijo casi por inercia y Sesshomaru negó levemente con la cabeza.

-Tú no tienes que disculparte, dado lo que hice… dado lo que soy, es normal que pensaras mal.

Rin le devolvió la foto a Sesshomaru y este volvió a ponerla en el cajón en donde se encontraba, para después sacar de ahí mismo un bolso.

La joven abrió mucho los ojos, sorprendida.

-¿Ese es…? – Rin se levantó del sofá y tomó el bolso.

-Al día siguiente de conocernos, hallé al hombre que te lo arrebató y lo recuperé. No había pensado devolvértelo puesto que sería extraño explicar el cómo lo había obtenido, pero dado que tu última cámara se rompió cuando te arrollé con el auto, espero te sea de ayuda.

Rin nuevamente volvió a sentir húmedos los ojos, esta vez de alegría. Con emoción, abrió el bolso para encontrarse con que su cámara estaba en buenas condiciones, además de llevar dentro su cartera con los documentos que ya había dado por perdidos y aún no había tenido tiempo de volver a tramitar.

-…Gracias, Sesshomaru.

El youkai no respondió, caminó hacia la cocina en silencio, y volvió para entregarle una soda.

-No sé si en realidad funcione, pero una de mis hijas siempre ha insistido en que después de enfadarse o llorar, si bebes algo dulce, eso ayuda a que se pase el mal rato. – Explicó de forma casual y Rin tomó la lata, sonriendo levemente.

-Suena a algo que diría Byakko…

-No, fue Yukiko. -Respondió con simpleza, refiriéndose a una de las hijas que Rin no conocía.

Rin sentía una mezcla de sentimientos muy extraña al escuchar a Sesshomaru hablar de sus hijos por primera vez. Le resultaba interesante presenciar esa faceta suya, y es que aunque decía las cosas con su habitual indiferencia, ella podía percibir el profundo amor que el demonio les guardaba. Después de todo, un hombre que recuerda esa clase de palabras provenientes de su hija y guarda fotografías, dejaba en evidencia que se interesaba y preocupaba por ellos.

-Nunca creí que fueras alguien paternal. – Se atrevió a decir después de darle un trago a su bebida. – Digo… siete hijos no es poca cosa.

-Siete hijos en quinientos años – Aclaró y Rin sonrió divertida.

-Bueno, dicho así parece que no son tantos… ahora que lo pienso hasta pudieron haber sido más. – Rió, sintiéndose mejor.

-Mi esposa siempre fue una mujer muy maternal… - Comenzó a contar- sin embargo, en contraste con sus deseos, nunca fue alguien muy fértil ni con mucha resistencia física para los alumbramientos. Eso no varió entre vidas. -Sesshomaru desvió la mirada de la de Rin al decir eso.

-Oh… ya veo… - La joven pudo percibir el dolor del demonio blanco en esas palabras - ¿Alguna vez ellas…?

-Sí. Más de una vez murieron dando a luz.

-Lo siento. -Dijo, y era verdad. La muchacha tampoco pudo evitar pensar que posiblemente aquella situación se repetiría en su persona, no la de la muerte, pero sí lo de la poca fertilidad.

-No hay razón para hacerlo. – Sesshomaru dio un trago al bourbon que acababa de servirse – Ella tomó sus decisiones y yo la respaldé hasta donde me era posible – Dijo, recordando las ocasiones en que con ayuda de tenseiga había podido resucitar a su mujer, en distintas encarnaciones – Siempre has sido necia, imprudente, imparable… pero sabes lo que quieres y lo consigues- Dijo, acercándose a ella y tomándola por el mentón con suavidad.

Rin se sonrojó y desvió la mirada.

-Lo dices como si todas las encarnaciones fueran iguales.

-No lo son, pero esas características se han repetido sin excepción. Tú ya me lo has demostrado.

Ambos se quedaron en silencio unos momentos, sosteniéndose la mirada, hasta que, para sorpresa de Rin, él no pudo hacerlo más y miró hacia otro lado.

-¿Las extrañas? – Preguntó, con el ligero temor de no obtener respuesta. Sesshomaru volvió a mirarla – Sé que, aunque el alma rencarna, por lo que dices, todas eran personas distintas a fin de cuenta, con personalidades, aspiraciones y características diferentes.

-Así es. Cada una de ustedes son personalidades y apariencias distintas, pero la constante es la misma. – Rin le miró sin entender y Sesshomaru aclaró- es a lo que Byakko y Kaoru les gusta llamar "destino". – El demonio se acercó a la ventana de su departamento, observando el paisaje - Y sí. Extraño a cada una de ellas… todo el tiempo, en todo momento, cada día de mi vida. -Hizo una pausa antes de volver a hablar - Esa es mi propia constante.

-Lo lamento… Debe ser duro vivir tanto tiempo, con tantas pérdidas – Murmuró, sin pensar demasiado. - ¿Estás bien? – Rin notó que el demonio lucía pensativo y triste.

Sesshomaru guardó silencio unos segundos y después se volvió hacia ella.

-Está anocheciendo ya, te llevaré a tu casa.

-Oh… está bien. – Rin se levantó del sofá, tomó su mochila y salió del departamento a lado de Sesshomaru. Sabía que había tocado una fibra sensible y lo lamentaba.

Al subir al ascensor, el demonio seguía en total silencio y con la mirada medio perdida, por lo que Rin le sonrió y tomó su mano, llamando su atención.

-No me agrada verte así, así que tengo un plan – Dijo y él la miró – Vamos a cenar.

-Esta noche no es buena idea.

-Sé que no estás con ánimos de invitarme a cenar, así que he decidido que lo haré yo. Yo invito, vamos – La joven amplió su sonrisa y ambos salieron del ascensor camino al auto de Sesshomaru, aún tomados de la mano – Pero tú pagas – Rin rió. No es que no tuviera dinero, pero quería soltar algún mal chiste con tal de verle más animado y sonreír, lo cual, obviamente, no sucedió. -Oh vamos, tú nunca sonríes ¿no es así? – Reprochó, haciendo un pequeño puchero.

Sesshomaru tocó su cabeza en un gesto que Rin deseó interpretar como agradecimiento por la intención de animarlo. Definitivamente el demonio blanco era sumamente patoso para expresar sus sentimientos.

Una vez en el auto, el youkai condujo a donde Rin le indicó, parando en una cafetería bastante modesta no muy lejos del edificio de donde vivía la joven.

-Sé que no es la gran cosa… no comparado con los sitios que probablemente tú frecuentas- Comentó mientras tomaba asiento en una mesa que estaba a lado del cristal que daba a la calle- pero tiene buen ambiente y no es costoso. Yo suelo venir aquí cuando no tengo ganas de cocinar. – Le dijo sonriendo.

Sesshomaru tomó asiento frente a la muchacha y ambos pidieron un café.

-Préstame tu encendedor – Pidió la muchacha, y Sesshomaru se lo entregó. Con cuidado Rin encendió la pequeña vela que se hallaba en medio de la mesa, dándole un ambiente agradable a la luz tenue que de por sí tenia la cafetería.

La conversación entre ambos se suscitó sorpresivamente amena, aún teniendo en cuenta lo callado que podía ser el demonio y el estado anímico en que se había sumergido; sin embargo, Rin lo continuó sintiendo triste, sin importar qué dijera o qué tan amable respondiera él.

Cerca de una hora después, pidieron la cuenta y salieron de la cafetería.

-Me alegra que mañana sea mi día libre – Suspiró Rin – No tengo ninguna gana de levantarme temprano por la mañana. ¿Tú debes ir a trabajar?

-Siempre habrá cosas que hacer en la empresa, pero tengo la libertad de no presentarme si no lo deseo.

-Vaya… qué afortunado poder ser así – La joven le miró con admiración – Básicamente te das el lujo de hacer lo que quieras, las ventajas de ser el dueño ¿eh?

Sesshomaru no respondió nada al respecto. Lo cierto era que la Taisho Company se había levantado con mucho trabajo y constancia por parte del youkai y sus hijos, y aunque como cualquier empresa requería toda su atención, todo el trabajo de años y años rendía frutos y eso le permitía el poder ausentarse y que todo marchara bien de vez en cuando. El demonio blanco incluso era consciente de que podía retirarse y dejar todo a cargo de Tatsuo y sus demás hijos, mientras que él podía permitirse llevar la calidad de vida a la que estaba acostumbrado.

-Te llevaré a tu casa – Anunció el demonio mientras arrancaba el auto.

-Sí, gracias … ¡ah! ¡espera!

-¿Qué pasa?

-Acabo de notar que olvidé el bolso con la cámara en tu departamento…- Se lamentó, sabía que había elegido el momento menos oportuno para sus descuidos- ugh… qué tonta, lo siento mucho.

-Si lo deseas puedo pasar a llevártelo mañana- Dijo, al tiempo que encendía un cigarrillo aprovechando que el semáforo estaba en luz roja.

-No… si no es demasiado pedir, ¿podíamos ir de una vez por el? – Pidió, juntando las manos a modo de súplica – No tendrás que traerme a casa después de eso, tomaré un taxi.

Sesshomaru pareció meditarlo un momento, y sin informar su decisión, dobló en la esquina de la calle para encaminarse hacia la avenida que los llevaría directo al departamento del youkai.

-Gracias – Suspiró Rin, él por su parte, permaneció en silencio y ella lo miró - ¿Sabes? Podría acostumbrarme a esto.

-¿Qué cosa?

-Tus silencios. Normalmente detesto permanecer demasiado tiempo en silencio si estoy acompañada por alguien, pero contigo no me molesta. Es como si pudiera entender tus respuestas sin necesidad de que las digas. Es… agradable. – Una sonrisa tímida se dibujó en su semblante al decir esas palabras.

Nuevamente, el demonio no hizo comentario alguno y Rin rió. Poco después llegaron al apartamento de Sesshomaru y una vez estando dentro, la muchacha tomó el bolso con sus cosas.

-Gracias – Dijo, con una leve sonrisa – Realmente te causo muchas molestias

-No lo haces – Respondió, mientras se servía un vaso de bourbon, dándole la espalda a la joven. Era bastante evidente que se sentía nostálgico, triste.

Había tantas cosas en Rin que le rememoraban momentos que hacía cientos de años no evocaba. Frases, miradas, sonrisas… aquello le hacía trizas la cabeza.

-La anciana Kaede hoy me ha preguntado si no me siento incómoda con la forma de ser de Sesshomaru-sama – Le decía sonriente una Rin de aproximadamente catorce años.

Aquella mañana el demonio había decidido visitarla en la aldea tras meses de ausencia. La muchacha, con facciones cada vez más juveniles, se hallaba sentada a lado suyo sobre la hierba, al pie de un árbol.

-¿Y qué le has respondido? -Preguntó el youkai, que aunque no tenía particular interés en entablar un diálogo acerca de su personalidad, se sentía cordial aquella mañana con la muchacha. Después de todo, no la había visto en varias lunas.

-Me hace reír que diga eso – Confesó, mientras terminaba de armar una corona de flores como era usual en ella – El silencio de Sesshomaru-sama jamás ha sido ajeno a mí, es un silencio que no duele… puedo decir que hasta me gusta.

El demonio la miró fijamente. Era la primera vez que le escuchaba decir algo así a Rin. Era claro que la niña que había encontrado años atrás, había comenzado a madurar y a prestar más atención a las cosas, y eso, aunque no lo aceptara en voz alta, le aterraba. Rin estaba creciendo, y esos cambios acarreaban muchas consecuencias que no estaba seguro si era capaz de afrontar. De lo que no había duda, era que se estaba convirtiendo en una mujer muy hermosa, y eso, representaba un peligro para él mismo.

El youkai contuvo un suspiro ante ese recuerdo, mientras daba un trago al whisky. De pronto alzó la mirada, sorprendido al descubrir los brazos de Rin rodeándolo por detrás, abrazándolo y apoyando su rostro en su espalda.

-Rin…

-¿Sabes? -Comenzó a hablar con suavidad, sin dejar de abrazarlo ni permitir que Sesshomaru se volviera hacia ella - Sé que lo que digo es atrevido, y probablemente me estoy adelantando demasiado… no tengo claro qué es lo que quieres, y creo que es muy pronto para que yo lo pueda determinar, pero… la vida en esta época es muy distinta a otras… me refiero…. la medicina y todo eso – Rin se detuvo un instante para reír un poco con torpeza- ni siquiera sé lo que digo… pero el punto es… que no quiero que te preocupes, si lo que te tiene mal es el recuerdo de la muerte y las pérdidas… sí, soy humana, pero permaneceré a tu lado todo el tiempo que me lo permitas.

-Las pérdidas… - Murmuró más para sí mismo que para ella.

Era verdad. Aquello era un peso que cargaba en su espalda día a día. No podía evitar sentir pena cada que observaba el rostro de sus hijos y percibía algún rasgo de su madre en ellos; incluso, la insistencia de las mellizas porque se encontrara con la mujer que ahora le abrazaba, le había pesado.

Conocer a la mujer que habitaba el alma de Rin, enamorarse, y después perderla, era un dolor tal que lo único que evitaba que perdiese la cabeza por el luto, era la cantidad de años que había vivido y la dureza que eso le daba a su propio corazón; sin embargo, aquel gesto que Rin le proporcionaba en ese instante, derretía la escarcha que le cubría y defendía momentáneamente.

Sesshomaru se volvió hacia la joven quien le miró con una leve sonrisa, y sin pensarlo más, la besó.

Si bien aquella reacción definitivamente había tomado por sorpresa a la chica, no tardó en corresponderle, por lo que rodeó el cuello del youkai con sus brazos, mientras que Sesshomaru la sujetaba por la cintura y hacía más profundo el beso.

El demonio estaba emocionalmente vulnerable en ese instante y lo único que deseaba era sentirla cerca y besarla suavemente, sin embargo, Rin por el contrario intensificó el ritmo del beso y pegó más su cuerpo al suyo, por lo que Sesshomaru aferró su cintura con más firmeza.

Aquello provocó una oleada de calor en el cuerpo de la joven quien correspondió con más fogosidad y tras unos instantes en los cuales el beso lejos de irse haciendo más suave, parecía intensificarse más y más, Sesshomaru pudo percibir que la joven estaba comenzando a excitarse, por lo que separó sus labios de los de ella suavemente, creyendo prudente terminar el beso en ese momento, dada la situación.

-¿Qué haces? -preguntó la joven extrañada, aunque aquello sonaba más a queja que a interrogante.

-Creo que no es buena idea hacer esto en este momento – Aseveró, desviando su mirada de la de ella al notar sus mejillas sonrojadas y escuchar la respiración ligeramente agitada que tenía.

Definitivamente no era el momento adecuado. Sabía que de continuar aquello, estando ella excitada, dejándose llevar por el momento, y él en aquel estado melancólico en el que se acababa de sumergir debido a los recuerdos, probablemente no podrían parar y nada bueno saldría de ello.

La deseaba, eso era un hecho, pero no quería que las cosas se dieran de eso modo, definitivamente no así y con ese pensamiento en la cabeza, Sesshomaru retrocedió un poco.

-Yo no quiero parar – Dijo ella y el demonio la miró ligeramente consternado.

- ¿Qué dices?

-Yo no quiero… - La joven le abrazó y susurró a su oído – parar…

Y tras decir esas palabras, Rin hundió su rostro en el cuello de Seshomaru y lo besó, provocándole un escalofrío en la espalda y consiguiendo así que el demonio instintivamente la sujetara por la cintura y la besara con vehemencia.

-No debemos… – murmuró entrecortadamente sin dejar de besarla. Era ridículo, su cabeza decía con insistencia que debían parar, pero su cuerpo se movía por sí solo. Rin, por su parte, se concentraba en continuar aquella guerra con sus labios, sin prestarle atención a lo que él decía.

La muchacha había enredado los dedos en la cabellera del youkai, sujetándole de la cabeza mientras que la otra mano tocaba su mejilla, y así, entre besos y sin separarse mas que para tomar algo de aire, finalmente llegaron a la habitación de Sesshomaru, y fue ella misma quien le empujó a la cama, colocándose sobre las piernas del demonio para continuar.

-Rin…

-Calla – Dijo, y volvió a besarle el cuello, mientras desabotonaba con algo de torpeza los botones de la camisa blanca del youkai. Sesshomaru se sentía ligeramente mareado, la mezcla de sus sentimientos, el whiskey y el calor que desprendían sus cuerpos le abochornaba y cuando sintió que Rin le terminaba de quitar la camisa, y una erección comenzaba a agolparse entre las piernas de la joven quien ya había enredado a sus caderas, el demonio la tomó de la muñeca y la separó de él con firmeza, pero suavemente.

-¿Sesshomaru? – Rin le miró con consternación, y había que admitirlo, algo de dolor al verse rechazada de ese modo.

-No. -Sentenció. En su voz no había matiz de desprecio, pero tampoco invitaba a que ella pudiera hacer algo al respecto para continuar. Rin retrocedió un poco, desvió la mirada de la de él con franca incomodidad por la situación y cuando comenzó a moverse para bajarse de las piernas de Sesshomaru y marcharse, este la volvió a detener, esta vez sujetándola por el hombro. -No así

-¿Eh?

-No deseo que esto se dé de este modo.

-…Entiendo – Rin bajó la mirada, avergonzada – Me iré entonces. - Anunció y Sesshomaru sostuvo con más firmeza su hombro para que no se marchara. - ¿Qué haces?

El demonio no sabía explicar lo que deseaba con palabras, y de saberlo, probablemente no las diría en voz alta, por lo que en silencio, él se recostó de lado izquierdo de la cama y la atrajo hacia él, recostándola a su lado y acomodando su cabeza en su pecho, de tal modo que él la abrazaba.

La joven sintió sus mejillas sonrojar y él suspiró al tiempo que colocaba su mano izquierda sobre su rostro, tapándolo. Al parecer no deseaba ser visto en ese instante, probablemente a causa de su evidente embriaguez. Rin parpadeó ligeramente confundida, observando aquella conducta fuera de lo común en él.

-Sessho…maru – Susurró entrecortadamente.

-Quédate. -Fue lo único que dijo, sin descubrir su rostro. Entonces ambos quedaron en silencio, y tras unos minutos, Sesshomaru quedó profundamente dormido, descubriendo su cara cuando a causa de la relajación, su brazo izquierdo cayó a su costado.

Rin observó el rostro del youkai desde sus brazos, le parecía curioso que el demonio se hubiera quedado dormido a causa de los efectos del alcohol, aunque tras unos instantes lo relacionó también con el hecho de su aparente tristeza respecto a los temas que recién habían tratado.

La joven tocó la mejilla del demonio un momento para después colocar su brazo sobre el pecho desnudo de él y acomodarse.

Pese a que era consciente de que Sesshomaru no se hallaba plenamente en sus cinco sentidos, no pudo evitar sentirse sumamente cómoda entre sus brazos. La sensación que le invadía era cálida… Era la primera vez que experimentaba ese sentimiento de sentirse protegida por alguien más, y tas sonreír levemente ante tal descubrimiento, pronto cayó dormida.

Horas después y aún muy temprano por la mañana, la sensación suave y cálida de algo esponjoso y mullido despertó a la joven quien había comenzado a sentirse acalorada. Rin abrió los ojos lentamente y se talló los ojos. Sesshomaru, quien seguía profundamente dormido, ni siquiera se inmutó por el movimiento y entonces Rin se encontró con algo completamente sorpresivo: la forma real de Sesshomaru como demonio. Rin observó todo en conjunto rápidamente antes de poder reaccionar. Aquella cosa blanca y esponjosa parecía ser parte de su cuerpo y notó cómo los costados de su abdomen, brazos y rostros poseían algunas franjas rosáceas. Una media luna enmarcaba su frente, y se percató de que sus cabellos, ya de por sí exóticamente plateados, ahora lucían muchísimo más largos y caían en cascada casi hasta tocar el suelo a su costado. También llamó su atención una extensa cicatriz que había en torno a su hombro derecho y parecía enmarcar todo el inicio de su brazo.

La exclamación sorpresiva que salió de su garganta causó que el youkai se despertara.

-Rin… ¿qué sucede? – Preguntó mientras se incorporaba un poco y se tallaba la cara. La muchacha entonces notó que las uñas de Sesshomaru lucían extrañamente largas y afiladas, como si se trataran de…

-¿Garras? – Preguntó. Entonces Rin notó que había pronunciado sus pensamientos en voz alta y se tapó rápidamente la boca con las manos en consecuencia. Sesshomaru reaccionó por completo al escuchar eso, abriendo los ojos de golpe. El demonio, al notar que estaba mostrando su apariencia real, volvió a su aspecto humano de golpe.

La joven no daba crédito a lo que acababa de suceder, y aún mantenía la boca tapada con sus manos, observándolo completamente asombrada.

-No se suponía que verías eso. – Dijo.

Rin no pudo evitar sentir que era un modo de pedirle disculpas por lo que acababa de presenciar.

-Eso fue… - Comenzó a decir, descubriendo sus labios y sin dejar de observarlo con asombro - ¿tu verdadera forma?

-Una de ellas. – Dijo simplemente y se llevó la mano a la frente como con preocupación.

-¿Una de ellas? ¿Qué se supone que significa eso? -Rin cada vez entendía menos y sólo se confundía más.

Sesshomaru se frotó el rostro con nerviosismo, y aquello destanteaba aún más a Rin quien jamás le había visto en esa postura.

- He bajado la guardia mientras dormía – Dijo el demonio, mirándola de reojo – No volverá a suceder.

-¿A caso está mal que pasara? – Increpó - ¿podrías lastimarme en ese estado?

-No.

-¿Entonces? – Preguntó y él no respondió – Al parecer no es algo que te suceda a menudo.

-Es algo que jamás había sucedido. – Admitió. Y era verdad, en otras vidas Rin había visto su verdadera forma, pero por su voluntad, aquello había sido un descuido y eso le consternaba.

-Está bien, no te preocupes – Intentó tranquilizarlo con una sonrisa y se acercó más a él. Rin estaba hincada sobre la cama a su lado, mientras que él se hallaba sentado, también en la cama, con una rodilla flexionada.

De pronto tuvo flashazos de lo que había sucedido por la noche y el demonio intentó recordar con claridad lo que había sucedido. Se percató de que no llevaba ninguna prenda superior, pero notó que Rin lucía todas sus ropas tal cual la había encontrado el día anterior, por lo que no tenía bien claras las cosas. Era una idiotez que un par de bebidas le hubieran causado tantos estragos dada su naturaleza, por lo que lo relacionó más bien al hecho de la mezcla del alcohol con su estado anímico.

-Rin… ¿nosotros anoche…?

-No – Negó con la cabeza – Únicamente dormimos… aunque he de admitir que yo sí intenté algo más pero no me lo permitiste – confesó con la cara sonrojada y una sonrisa nerviosa, pero Sesshomaru ya no estaba escuchando.

Era la primera vez que compartía su cama con una mujer sólo para dormir desde la vida pasada de Rin y hacía casi cien años de ello, ¿qué había pasado con él? Sesshomaru volvió a llevarse una mano a la frente.

-Alguna vez… - La joven rompió el silencio tras unos momentos de duda y también al notar que aparentemente él no pensaba hablar – mmm … ¿has mostrado tu apariencia real a Kagura o alguna chica humana? – Rin volvió a sonrojarse. Se sentía tonta al preguntar eso, pero tenía que admitir que le daba algo de celos la idea de que otra persona hubiera presenciado lo mismo que ella.

-No. Sólo tú… o… bueno, tú entiendes. -Admitió sin meditarlo y su respuesta hizo que Rin bajara la mirada y sonriera levemente, con complacencia. – Rin – La llamó.

-¿Sí?

Sesshomaru la observó fijamente unos segundos y luego volvió a apartar la mirada.

-¿Qué se supone que haremos ahora? – Preguntó, con la mirada fija en la pared.

Aquello la tomó por sorpresa.

-¿A qué te refieres? – Rin parpadeó varias veces.

-Tú… ¿quieres estar conmigo?

Rin sintió un cosquilleo en el estómago al escuchar esas palabras.

-Sí quiero.

Continuará…

N/A

Hola a todos! Este capítulo fue planeado desde el inicio para que no salieran otros personajes mas que los protagonistas, quería que fuera el preámbulo de lo que será su relación, así que también lo pueden tomar como una pequeña pausa después de tanto drama. Espero les haya gustado, ya se viene el lemon en serio pronto jaja. Muchísimas gracias a los que me leyeron y los que se tomaron un tiempo para dejarme un review.

roxana matarrita 96 : Espero que con esto cambie un poco tu punto de vista, muchas gracias por le review =)

Meaow : Pienso lo mismo que tú respecto a Kagura jaja, espero que te haya gustado el avance que tuvieron los protagonistas en este capítulo, gracias por tu comentario!

Kate-Klaroline : Jajaja, con esto seguro cambia tu idea del pobre Sesshomaru, un saludo!

poison girl 29 : Espero te haya agradado el giro que le di a su faceta mujeriega jaja, gracias por tu review!

Yoo Joo : Pronto verás lo que pasará con este "trío" (si se le puede decir así :P) Espero este capítulo haya sido de tu agrado, muchísimas gracias por el review!

Anny-Chan: Fíjate que yo también evito leer fanfic en progreso, pero luego me encuentro con cosas muy buenas y me sale mi lado masoquista de tener que esperar y sufrir jaja, me esforzaré para no hacerte esperar demasiado. Muchas gracias por tus palabras.

serena tsukino chiba: Espero que con esto cambie tu idea, un saludo, gracias por tu review!

claudy05 : Supongo esto representará un giro total para ti con la historia haha, todo mundo ya estaba mal pensando de Sesshomaru y Kagura. Un abrazo gracias por tu review!

Yarisha : Qué bueno que te esté gustando la historia! Muchisimas gracias por leerme y tu review, cualquier consejo que quieras darme será bien recibido, saludos!

Jezabel: Gracias por tu comentario, espero seguirte leyendo por aquí!

Broocklyn : Qué bonito es ver un comentario tan largo, muchas gracias por leerme y tomarte la molestia de dejar un review. Me ha sido un poco complicado plasmar a Rin, no tanto a Sesshomaru, pero espero te agrade como se van desarrollando las cosas, un abrazo!

Sakura521 : Hola! Jaja a mi también me ha emocionado cuando me responden mis reviews, aunque no es que suceda muy a menudo. Muchas gracias por tu review, espero me sigas leyendo, un abrazo!

Sin más que decir, nos vemos el próximo capítulo.

Kuruma Chidori