Maligno
Capítulo VII
Dave estaba verdaderamente preocupado por su hermano Nick. Tenía un par de semanas ensimismado. Estaba seguro que dormía poco, comía menos y siempre parecía preocupado por algo. No podía dejar de notar eso cambio de humor tan terribles que aquejaban a su hermano. Además, había hecho dos o tres viajes largos hacia Westerville y sólo Nick sabía lo que hacía en ése lugar. Dave no quería pesar mal pero Nick no le estaba dejando muchas opciones, ¿en que estaría metido?
Ten cuidado hijo, a veces ser tan pacifico puede confundirse con ser indiferente.
Las palabras de su padre retumbaban en su cabeza con tanta nitidez. Su padre siempre se había quejado de que en ocasiones Dave parecía tan ajeno a las cosas. Que a veces parecía indiferente e incluso egoísta. Su padre no quería que diera esa imagen errónea porque sabía que Dave se preocupaba realmente por su familia. Lo único importante, lo único realmente importante era la familia. Esa había sido la máxima enseñanza de sus padres y tenía que recordarlo siempre.
Estaba dispuesto a hablar con Nick esa misma noche, después de la cena. Tenía pensando presentarles a Kurt como su pareja. Había esperado sobre todo por Dominic quién parecía cada vez más cercano a su amigo John y en fondo Dave aceptaba esa relación, después de todo John no era tan mal muchacho. En general todo estaba bien de no ser por Nick y su extraño comportamiento.
Dave giró su rostro y vio la fotografía donde estaban sus padres. Dolía tanto su ausencia, le hacían tanta falta sus palabras y sus consejos.
─Papá, ¿lo estoy haciendo bien? Sólo quiero acercarme a Nick pero aún no encuentro el modo. Ayúdame papá, ayúdenme ustedes porque no estoy preparado para esto.
─Lo único que tienen los seres humanos es nuestra palabra, nuestra integridad. La confianza que nos ganamos, recuérdalo siempre hijo. Ganarte la confianza de una persona puede tomarte años, perderla, puede ocurrir en un abrir y cerrar de ojos. Tenlo siempre presente en tu mente hijo. Si tú defraudas la confianza de alguien, puede entenderte, incluso perdonarte pero jamás volverá a confiar en ti.
─¿Por qué me dices esto papá? ─Paul abrazó a su hijo por los hombros y sonrió.
─Porque eres mi hijo. Porque puedo dejarte diez millones de dólares y aún con eso no te habré dejado nada si no te doy valores. Sé que a veces te comparas demasiado con tu hermano Dave pero no tienes por qué. Los dos son únicos, maravillosos y los amamos.
─¿Esto también se lo dijiste a David? ─Paul asintió.
─Y se lo diré a Dominic cuando tenga la edad suficiente ─sonrió cariñoso y Nick abrazó a su padre con fuerza ─. Tu madre y yo los amamos, los amaremos siempre…
Nick se despertó sobresaltándose, se había quedado dormido en su camioneta que estaba estacionada en la acera frente a la casa de señor Neuer. Tenía semanas sin dormir más que un par de horas, siempre y cuando fuera de día y lejos de su casa. No podía dormir en su casa, las dos veces que lo había intentado después de haber terminado de leer el diario habían sido una pesadilla en todos los sentidos. Había soñado con Lucas y había terminado frente a la habitación de Dave con un cuchillo en mano.
Le hubiera gustado pensar que esas dos ocasiones sólo eran producto de su imaginación pero él sabía que no era así. De verdad había estado a punto de hacerle daño a su hermano.
¿Qué era? ¿En qué se estaba convirtiendo? Había metido a su familia en esa pesadilla, les había fallado. Se había enfrascado tanto esa estúpida rivalidad con Dave; todos esos años había estado peleando contra un espejismo de perfección que sólo existía en su mente, había alimentado ese odio por su hermano de una manera casi patológica porque en el fondo quería ser idéntico a Dave. Pero no al verdadero Dave sino al Dave que tenía en su cabeza.
Todo ese odio, toda esa envidia se le había pegado al alma y había impedido que viera a su hermano tal cual era. Porque a pesar de la aparente indiferencia de su hermano, Nick sabía que no era así, que Dave se la pasaba pensando en ellos e intentando acercarse a ellos para salvar ese abismo que había y del cual se sentía responsable. Pero si Nick era honesto consigo mismo, Dave no tenía que sentirse responsable de nada. Estaba viviendo su sueño, estaba realizando sus metas, no estaba haciendo nada realmente malo o egoísta.
Y después de la muerte de sus padres Dave había dejado todo con tal de darles un futuro y seguridad. ¿Qué quería hacer Dave? ¿Cuáles eran sus sueños? ¿Qué había abandonado por hacerse cargo de sus hermanos? Nick empezó a sentirse realmente mal y conforme más pensaba en su hermano más se daba cuenta que había asumido una pose de victima que no se merecía.
Escuchó el motor del coche del señor Neuer y cogió con cierta reticencia el diario que se había convertido en la puerta de su infierno personal.
─Her Nick ¿me estuvo esperando mucho tiempo? ─Negó intentando parecer tranquilo pero era como si el señor Neuer pudiera ver a través de él como si de una ventana se tratase. El señor Neuer podía ver el terror que crecía desde lo más hondo de su corazón.
Ése terror que le estaba consumiendo poco a poco sobre todo porque cada día se preguntaba con más intensidad si todo aquello que negativo que había se había pegado a su alma a tal grado que se estaba convirtiendo en Lucas Reynolds. El señor Neuer le sonrió con esa mueca de compresión que Nick agradecía porque le hacía tener esperanzas de que toda esa pesadilla fuera a terminar.
─¿A podido dormir? ─Nick dejó el diario en la mesa de centro mientras negaba.
Ésa iba a ser otra tarde intensa intentado desvincular eso que había estado guardado en el diario, lejos del mundo material, al cual Nick le había abierto la puerta. Habían intentado infructíferamente encontrar algo, un ritual, un hechizo, una explicación o lo que fuera. Habían ido desde los celtas hasta los griegos, los indios nativos, libros prehispánicos y no habían encontrado la respuesta a lo que sea que hubiese hecho Lucas con ese diario.
─Estaba dormido hace un momento, en el coche. En casa no puedo ─Nick desvió la mirada porque le daba mucha vergüenza admitir lo que pasaba cada vez que bajaba la guardia ─. Me enojo con Dave o con Dominic. Me pongo furioso sin motivo y cada hora que pasó en casa es un martirio porque no puedo bajar la guardia.
─Her Nick no se desanime. Lo encontraremos ─Nick asintió. Había algo muy similar entre el señor Neuer y Dave, los dos mantenían la calma aún en los momentos más difíciles.
El señor Neuer tomó un gran libro con las páginas acartonadas y amarillentas, añejas por el tiempo y la humedad. Empezó a dictarle palabras inconexas que traducía de ese libro en que Nick esperaba encontrar una solución.
Un par de horas después Nick estaba perdiendo la fe. Sólo un profundo suspiro y el señor Neuer paró con su lectura para observarlo.
─Lo siento, sólo… me siento muy cansado y frustrado. No sé cómo me metí en esto y estoy a punto de lastimar a las personas que más quiero en el mundo. A veces creo que todo fue una gran conspiración; la muerte de mis padres, Dave consiguiendo trabajo en Lima y esa maldita casa. Siento miedo señor Neuer, estoy aterrado todo el tiempo, no puedo acercarme a mis hermanos sin pensar que los puedo dañar. A veces quisiera que Dave fuese como lo imaginaba, egoísta y patán. Capaz de dejarnos a Dominic y a mí, así no nos hubiera arrastrado a éste maldito lugar.
─Terribles coincidencias unieron su vida a la de los Reynolds. Pero si usted siente ese terror es porque ama a sus hermanos y la bondad existe en su alma.
─Odie tanto a Dave por razones tan estúpidas y tuvo que pasar esto para que aprendiera a verlo tal y como es. Lo peor es que también terminé por conocerme a mí y no me ha gustado lo que descubrí.
─Descubrió la posibilidad de empezar de nuevo Her Nick y lo hará. Podrá disfrutar a su hermano mayor y a… ─el señor Neuer cogió el grueso libro y entre abrió los labios como una forma de sorpresa ─. Hemos estado muy equivocados, hemos buscando en el lugar incorrecto y con el ser erróneo ─Nick observó la página con un enorme dibujo que era terriblemente escalofriante que le provocó que su pulso se detuviera ─. Tiene que sacar a su familia de esa casa, corren un gran peligro ─Nick asintió sin poder moverse aún─. Escuche Nick, tenemos que actuar rápido, en cuanto tenga la forma de liberarlos lo iré a buscar. ¿Comprende?
─Si… ─la voz de Nick era un murmullo que se perdía en el temor más absoluto.
─Se alimenta de usted, de su odio, de su temor. Tiene que concentrarse en el amor que siente por ellos, no dejé de luchar. El arma más poderosa que tenemos es el amor y nuestra capacidad para sentir compasión.
─El diario…
─Déjelo, lo voy a necesitar.
Nick subió corriendo hacia su camioneta, la encendió y respiró profundamente cerrando los ojos. En su mente se dibujaron los momentos con sus hermanos y sus padres, cuando recibieron la noticia de la muerte de Paul y de Nora, el abrazo de Dave que fue fuerte y contundente mientras le entregaban las cenizas.
Las imágenes fueron cambiadas por las de los últimos días, su odio, su rencor cada vez más marcado y todas las veces que estuvo a punto de lastimar a Dave. Abrió los ojos y hasta ese momento pudo notar que había llorado. Tenía que salvarlos a pasar de todo, a pesar de él mismo si fuera necesario.
Dave llegó cargado de bolsas. Estaba en casa más temprano que nunca y como siempre la encontraba sola a pesar de que la señora Taylor debería estar ahí esperándole para ayudarle con la cena. La señora Taylor era muy amable, hacia bastante bien su trabajo pero tenía el pequeño defecto de ser increíblemente comunicativa, sobre todo con los vecinos. Dave estaba seguro que la señora Taylor estaba enfrascada en una conversación con algún vecino y se le habían ido las horas en ello.
Llevó las cosas hacia la barra y sonrió al recordar que su madre le tenía prohibido entrar a su cocina. Siempre le decía que terminaba quemando hasta el agua y eso hizo sonreír a Dave con una nostalgia que le calaba muy profundo. Una ola de frío se coló por su espalda y le erizó el vello. Dave giró su rostro preso de la sensación de ser observado pero evidentemente no había nadie detrás de él. Regresó su mirada hacia las compras sin notar que una sombra negra se reflejaba en el vidrio delante de él.
La figura se desvaneció en el instante en el que Dave volteó de nuevo porque la sensación de ser observado no lo abandonaba. Dave negó, estaba nervioso, sólo tenía que controlarse. Empezó por marinar la carne para la cena, eso lo había aprendido en un vídeo, así que estaba no equivocarse. Cogió el cuchillo para hacerle pequeños cortes a la carne. El trozo de carne que estaba por cortar resbalo de su mano y el cuchillo terminó en su palma, el filo del metal penetró sin resistencia en su piel.
─Joder ─se dolió terriblemente. Cogió una toalla cualquiera y se fue corriendo mientras unas gotas de su sangra caía en forma de gotas sobre el piso de madera. Llegó al cuarto de baño para abrir el grifo del agua fría, apretó los ojos cuando el agua tuvo contacto con la herida.
Dave tenía los ojos cerrados cuando los abrió vio una figura fantasmagórica que estaba detrás de él. Se quedó pálido e inmóvil, con el grito pugnado por salir de su garganta, se giró de inmediato para enfrentar lo que el espejo reflejaba pero no había nada detrás de él.
─¡¿Señor?! ─La voz de la señora Taylor hizo reaccionar a Dave.
─Aquí ─habló sólo como un acto vegetativo, inherente de una persona a la que le hablaban.
─¿Está bien? ─La señora Taylor vio su mano llena de sangre y soltó una exclamación de terror ─. Muchacho, le dije que no se metiera a la cocina, es peligroso para usted si no tiene experiencia con los cuchillos, ¿miré lo que se ha hecho? Déjeme lavarle ─Dave sintió sin apartar su vista de la parte en el espejo donde unos segundos antes se había reflejado esa figura ─. Señor ¿se encuentra bien? ─Dave negó ─. Venga, le haré un vendaje y luego le serviré una copa.
La señora Taylor le curo la herida y puso un vendaje bastantemente bueno, Dave había olvidado que la señora Taylor era una enfermera jubilada que se aburría en su casa y que necesitaba trabajar para mantenerse ocupada. Dave quería encontrar en ese momento una explicación lógica y que evitara que siguiera temblando.
─Venga chico, tomase su whisky y dejé que la experta les haga una cena espectacular ─Dave asintió. Permaneció sentado en su sofá por un momento pero estaba seguro que lo que sea que se había reflejado no había salido de su mente.
Su herida empezó a sangrar de nuevo y el olor fétido que había percibido únicamente en el cuarto de Nick empezó a extenderse por toda la casa. Dave se puso de pie al sentir de nuevo la presencia de alguien, de algo más. Fue hacia la cocina y vio a la señora Taylor encendiendo las hornillas, las flamas de pronto se extendieron, se agradaron hasta casi llegar al techo de la casa.
─Por Dios ─la señora Taylor estaba pávida ante lo que sus ojos presenciaban.
─Salga de aquí señora Taylor ─la mujer negó pero Dave la cogió del brazo y la llevó hacia la puerta trasera y la abrió para que la señora Taylor saliera, cuando él quiso salir la puerta se cerró con fuerza impidiendo que Dave se marchara. El vendaje estaba empapado de sangre y la mano de Dave empezaba a doler terriblemente ─. Dios…
Las llamas de las hornillas se elevaron de nuevo y Dave no podía creerlo, la cocina prácticamente se estaba incendiando sin motivo alguno. Quiso correr hacia el comedor pero la puerta corrediza se cerró, sellándose delante de sus ojos. Estaba atrapado en la cocina, con el fuego levantándose embravecido. El móvil de Dave estaba en su sacó pero no podía alcanzarlo sin quemarse porque el fuego ya estaba sobre la barra.
Nick se estacionó frente a su casa y vio a la señora Taylor corriendo hacia él. Nick empezó a temerse lo peor.
─¿Qué sucede? ─La señora Taylor no podía hablar pero señalaba la casa con una cara de terror que hizo estremecer a Nick.
Corrió hacia la casa, abrió la puerta principal y de inmediato olió ése maldito aroma pero además algo se estaba quemando. Fue hacia el almacén y cogió el extintor, el fuego parecía salir de la cocina. Cuando vio a Dave en medio del fuego intentó abrir la puerta corrediza pero era imposible, cogió el extintor y me empezó a destrozar la puerta. Con tres golpes fortísimos pudo romperla, desesperado entró a la cocina para ayudar a Dave.
─Tenemos que apagar el fuego ─Dave cogió el extintor y empezó a apagar las llamas, poco a poco el fuego fue muriendo. Nick empezó a sentirse cada vez más debilitado mentalmente en aquel viciado ambiente.
─Vámonos ─le rogó a Dave ─. Por favor hermano, vámonos ─Dave pareció notar que Nick estaba degradándose, arrojó el extintor y salió con su hermano de la casa.
Una vez afuera Nick soltó un gran suspiró, se sobresaltó cuando sintió el abrazo de Dave al que se aferró como nunca.
─Lo vi ─le susurró Dave ─. Tú sabes que es ¿cierto? ─Los ojos de Nick se aguaron y por fin pudo sentir que podía relajarse en los brazos de su hermano ─. Dios Nick, ¿qué has estado pasando? ¿Qué ocurrió? ─Nick no podía hablar, necesitaba llorar, necesitaba tranquilizarse y sentir el cariño y protección de su hermano.
─¿Qué sucedió? ─Dominic se arrodilló a su lado ─. David, estás herido ─Nick se apartó de su hermano para ver la herida en su mano.
─La cocina se incendió y esto no es nada ─dijo Dave intentando zanjar el asunto ─. Tenemos que marcharnos, no podemos pasar ni un solo minuto aquí. Llámale a Kurt y dile que estaremos en el hotel.
Todos subieron a la camioneta. Dave llevó a su casa a la señora Taylor quien no paraba de disculparse por haber quemado la cocina, Dave no podía ni imaginarse como es que la señora Taylor podía creer haber sido capaz de eso. Después de dejar a la señora Taylor en su casa se marcharon hacia el hotel. Dave le pidió a Dominic que pagara las habitaciones mientras él se quedaba para hablar con Nick en el estacionamiento.
─¿Estás bien? ─Fue lo primero que Dave pudo preguntarle a su hermano.
─No. Dave… yo lo siento tanto. Los puse en riesgo. Eso que viste hoy, yo lo desperté, yo tuve la culpa. Empezó como un maldito juego, una idiotez.
─Espera, ¿qué empezó? ¿Qué hiciste? ─Dave se temía tanto la pregunta como la respuesta.
─Encontré un diario. Era el diario de un loco enfermó que asesino a sus padres y mantuvo en cautiverio a su hermana mayor de la cual estaba enamorado. Él la violó, la mató y luego se mató en nuestra casa ─Dave estaba aterrorizado ante el relato de Nick ─. Esa cosa, estaba en el diario. Yo le abrí la puerta para que saliera y lo hice cada vez más fuerte. Ahora me quiere a mí, quiere que yo…
─¿Quiere que tú qué? ─Nick estaba más pálido que nunca y con los ojos hundidos. Dave no había notado que los ojos de su hermano habían perdido ese brillo y calidez que los caracterizaba. Entonces supo cuál era el final de esa frase ─. No regresaremos jamás a esa casa, nos marcharemos de Lima si es necesario.
─No es tan sencillo hermano. Eso que habitaba el diario ahora está pegado a mí. No importa a donde vaya, tarde o temprano encontrará la forma de manifestarse. Quiere mi alma, quiere… quiere que los mate…
