Capítulo 7

Él se encontraba en el parque junto a la escuela, mirando detenidamente a un adolescente en particular salir de allí, no tuvo que girarse para saber que alguien estaba detrás suyo.

-¿Qué crees que estás haciendo Castiel? -Habló una mujer detrás del ángel.

-Lo correcto.

-Lo que se hizo fue lo correcto, no tienes por qué deshacerlo.

-¿Estas segura que eso fue lo correcto? -La voz de Castiel era calmada y sin ninguna expresión en ella, la una expresión en su rostro era la mirada de desaprobación hacia su acompañante.

-Sí y sino ¿qué otra opción tenemos?

-Dejar que todo siga su curso, las cosas tienen que pasar porque así han sido escritas -Tan rápido como la desaprobación había invadido su mirada esta cambio a su habitual sin sentimiento alguno.

-Esto es lo mejor, sin Dean en la vida de Sam muchas cosas cambiarán y la más importante, la jaula nunca será abierta.

-¿Piensas que separarlos será la solución?, ellos tienen un vínculo único y especial -Dijo Castiel mientras mantenía su mirada hacia la escuela donde minutos antes había salido un adolescente de pelo rubio y ojos color jade -El destino se puede torcer o atrasar pero nunca cambiar, tú deberías saberlo más que nadie, Anna.

-Nosotros somos guardianes del cielo, debemos tratar de mantener todo como siempre ha estado y eso significa mantener la jaula cerrada, esto funcionará Castiel.

-¿Y qué si no sucede, Anna?

-Tendré que eliminar al recipiente de lucifer.

-Te estas metiendo en mandatos divinos, desde hace siglos está escrita la historia de los Winchester, todo sucederá a su tiempo y ni tú o ellos mismos podrán evitarlo.

-¿Tan poca fe me tienes Castiel?

-Tengo fe en mi padre, es que no lo entiendes. El vínculo que une a Sam y Dean es irrompible, Dean aún sueña con Sam, él no lo ha olvidado.

-Son solo sueños y con el tiempo desaparecerán, no trates de debilitar la barrera que he construido en la memoria de Dean, sigo siendo tu superior y esto puede ser considerado como traición -Habló un poco más sería mientras miraba a Castiel a los ojos.

-¿Por cuánto tiempo serás mi superior? ¿Qué crees que harán cuando se enteren de lo que has hecho?

-Tiene que evitarse de alguna forma.

-Existen otras formas, tenemos que confiar...

-¿Confiar en qué? No te has dado cuenta que solo somos marionetas, que durante siglos hemos seguido órdenes sin ningún cuestionamiento pero no sabemos si estamos haciendo lo correcto o no, simplemente lo hacemos porque se nos manda pero nunca se nos pregunta si estamos de acuerdo con eso.
¿Nunca te has puesto a pensar que quizás exista algo más allá de una existencia controlada? -Esta vez la voz de Anna sonaba más alterada y casi se podía decir que más humana en vez de lo monótona de siempre.

-No deberías de hablar así Anna, esos pensamientos solo te causarán problemas además nosotros somos ángeles y nuestro sitio en el cielo es seguir órdenes, no cuestionarlas -Dijo Castiel mientras se daba la vuelta y se alejaba de Anna, no sin antes girarse y decirle algo -Recuerda que por pensamientos así lucifer tuvo su caída y aún paga su castigo -Después de haber dicho aquellas palabras el ángel desapareció en un simple aleteo.

Algún día abrirás los ojos Castiel -Pensó en voz alta mientras sonreía.

Dean caminaba hacia su casa totalmente distraído, todavía no se podía explicar lo del maldito amuleto el cual ahora se encontraba en el fondo de su mochila.
Tan distraído iba que no se percató que un tipo lo iba siguiendo, esperando el momento justo para hacer su movimiento.

Eso no puede ser real, seguramente alguien me está jugando una broma de mal gusto, pero cómo podría suceder algo así, esto no tiene sentido alguno.

Quizás tengo un tipo de súper poder o quizás estoy exagerando.

Diablos tanta pensadora me está volviendo loc...

Dean fue sacado de sus cavilaciones cuando sintió que alguien tiraba fuertemente de su brazo, guiándolo hacia un desolado callejón y de paso estrellándolo de cara contra la sucia pared de ladrillos.

-Si gritas te juro que te daré un motivo para gritar por algo -Dijo el sujeto muy cerca de su oreja.

Dean se congeló en el acto cuando sintió que el hombre aquel pasaba la lengua por su oreja, dándole a entender el mensaje alto y claro.

-¿Qué deseas? -Dijo Dean mientras sentía que su rostro era despegado de aquella mugrienta pared y el sujeto lo giraba para poder quedar cara a cara con él.

-A ti -Dijo mientras le sonreía mostrándole unos dientes amarillentos.
Dean arrugó la cara y quiso apartar el rostro tratando de evitar respirar el fétido olor que desprendía la boca del sujeto.

El sujeto tomo con fuerza el rostro de Dean haciendo que sus rostros quedarán a pocos centímetros.

-No te preocupes niño bonito, esto te gustara -Dijo mientras le daba un beso en el cuello y hacia su camino hacia los labios del chico.

Dean estaba aterrado, él nunca pensó o se imaginó en una situación por el estilo, su mente trabajaba a mil por hora imaginando todo tipo de escenarios ante lo que estaba a punto de ocurrir y ninguno auguraba nada bueno.
Él sabía lo que el tipo quería y sabía que ocurría si no lograba hacer nada para detener aquello.

Algo dentro de Dean se rompió cuando sintió la boca del tipo en su cuello y pudo sentir una gran ira emergiendo de su cuerpo, cuando el sujeto se acercó a escasas pulgadas de sus labios listo para apoderarse de su boca, Dean actuó por puro instinto y golpeó al tipo en la entrepierna con su rodilla, logrando que el tipo lo dejara libre pero aun así bloqueándole el paso para poder escapar.

-Al parecer lo quieres por las malas, entonces te daré lo que estas pidiendo niño bonito -Dijo el sujeto ya recuperado del golpe mientras se pasaba la lengua por los dientes amarillentos, dándole a Dean una mirada depredadora.

El tipo se sacó una cuchilla de la chaqueta y la blandió frente a Dean.
Dean en ese momento se planteó en gritar y pedir ayuda pero algo en su mente le dijo que no lo hiciera, de alguna manera extraña él sabía que él podía con esa situación.

Gary estaba confiado que hoy tendría un desahogo con ese hermoso chico, ya se podía imaginar teniéndolo boca bajo mientras le sacaba toda clase de sonidos.
Gary se lanzó con rapidez hacia el chico pero no contó con el puño que se estrelló contra su rostro.

-Veo que hablas más de lo que haces -Quizás no fuese muy inteligente provocar a alguien que amenazaba con hacerte su puta y mucho menos si dicho sujeto tenía una navaja en su poder, sin importar nada de eso Dean sintió la necesidad de dejar salir su lado descarado y a su vez sintiendo la confianza de quien nunca ha perdido una batalla.

-Maldito pedazo de mierda, haré que te comas tus propias palabras -Dijo Gary mientras le propinaba un puñetazo a Dean y lo hacía trastabillar.

-Pegas como niña, muy bien mi turno -Dijo Dean mientras escupía un poco de sangre y se lanzaba hacia el tipo y le daba unos cuantos puñetazos seguidos justo en las costillas, sin tiempo que perder le hizo un barrido con la pierna y lo lanzo al suelo, posicionándose sobre él y dándole un puñetazo tras otro hasta dejarlo inconsciente.

-Nadie se mete con un Winchester y sale ileso -Habló Dean, dándole una patada al tipo y escupiéndole encima.

Quince minutos después Dean se encontraba recostado sobre la pared de su habitación, él estaba conmocionado por lo sucedido recientemente, no sabía a qué temerle más, si a un tipo tratando de violarlo en un callejón o a su comportamiento, es como si hubiese sabido luchar desde hace años.

Precisión y agilidad, casi como un soldado luchando por su vida, poniendo en práctica años de entrenamiento.

Castiel se encontraba de pie junto al hombre del callejón, el ángel miraba con detenimiento a aquel humano tratando de entender lo sucedido momentos antes, él sabía que los humanos eran las creaciones favoritas de su padre pero aunque tratase de entenderlas nunca lo lograría, cada ser humano era diferente y en algunos de ellos abundaba bastante maldad en sus corazones.

Castiel observó como un grupo de hombres se acercaba al cuerpo del humano mientras este fue recobrando la conciencia.

-Oye ve a dormir a otro lado, este es nuestro callejón – Dijo uno de los hombres.

-Mejor piérdanse idiotas –Dijo Gary mientras trataba le levantarse.

-¿Qué has dicho?

-Estas sordo o eres retrasado –Dijo Gary, no estaba de humor para soportar a una panda de tarados con aires de grandeza.

Castiel observo como los tipos empezaron a golpear al atacante de Dean sin piedad alguna hasta dejarlo tirado sin vida en un charco de su propia sangre.

Los ángeles no pueden interferir en las vidas humanas pero si pudieran hacerlo él no habría ayudado a aquel ser tan impuro de corazón.

Para cuando John regreso del trabajo, Dean ya se había dado una ducha muy necesitada para eliminar todo rastro de aquel desgraciado.
Dean había pasado todo el resto de la tarde analizando todo lo acontecido ese día, empezando por la noche anterior plagada de sueños con el niño y terminando con su lucha con el tipo aquel.

Dean había tomado un cuaderno dispuesto a apuntar todo lo que creyera importante para llegar al fondo de aquel asunto.

Las primeras hojas estaban llenas de palabras al azar y en desorden total, una de las palabras que más le intrigaba y se le hacía familiar era cazador, era como si ya la hubiese escuchado más de una vez.

-Dean traje pizza, baja a comer -Dijo John desde la cocina mientras sacaba algunos platos del gabinete.

Dean decidió dejar todo el asunto para luego, quizás con el estómago lleno pensaría mejor.

-Mmm huele delicioso -Dijo Dean mientras agarraba una pieza de la caja y la acomodaba dispuesto a comerla cuando su padre lo detuvo.

-¿Qué diablos te paso en el labio? –Dijo John.

Dean se llevó la mano a la boca como si no supiera de que hablaba su padre, al parecer tan absorto estaba en todo lo ocurrido que había olvidado el cómo explicaría un labio partido.

-Ah, te refieres a esto -Dijo haciendo referencia a su labio.

-¿Tu qué crees hijo? -Dijo John mientras le daba una mirada que no aceptaría escusas.

-Em... bueno, simplemente tuve una pelea en el colegio, no es nada grave tampoco hubieron muerto -Finalizó con un poco de burla tratando de suavizar las cosas.

-Esto no tiene nada de divertido Dean, no puedes andar por la vida arreglando todo a los puños.

-Lo siento -Dean bajo la mirada al suelo tratando de mantener la boca cerrada, el deseaba decirle a su padre lo sucedido pero en primer lugar quería olvidarlo a toda costa y segundo si su padre se enteraba era capaz de ir y matar al sujeto, de ninguna manera él podría dejar que eso sucediera.
Él tipo obtendría su merecido tarde o temprano, estaba seguro de eso.

La noche cayó rápidamente dejando a Dean encerrado en su habitación, atrapado con sus pensamientos.

Quizás sí dejó que las cosas sigan su curso, sin importar cuan loca parezca la situación tal vez logre darle fin a todo esto –Pensó Dean.

Dean metió la mano en el fondo de la mochila y sacó el extraño amuleto.

Quizás si lo uso me vendrá alguna epifanía o una visión de todo esto -Pensó mientras se ponía el amuleto y esperaba algunos minutos como sí algo grande y sorprendente fuese a suceder después de colocarse el collar.

Diablos soy un idiota, qué esperaba que se abriera un portal y saliera el niño misterioso -Pensó frustrado y un poco avergonzando ante tal conclusión sin sentido.

Sin darle mucha importancia al amuleto lo dejó en su cuello sin darse cuenta que esa simple acción lo hizo dormir más relajado, como si hubiese recuperado una pequeña parte de su vida y sin saber que aún le faltaba una parte más grande e importante por recuperar.

Gracias por leer .