Capitulo 7 - Segunda Luna de Miel
Faltaban solo 2 meses para navidad, Lizzie ya le había enviado a su hermana Jane la confirmación de que pasarían las fiestas en Netherfield para poder preparar las cosas para el bebe, parecía ayer cuando su hermana le envió una carta con esa feliz noticia y de que ella junto al señor Darcy habían conversado sobre sus ganas de tener un bebe propio, sin embargo Elizabeth aun no quedaba embarazada y esto le preocupaba, cada mes esperaba ansiosa que su periodo no se presentara pero con tristeza veía que sus deseos no eran cumplidos, Fitzwilliam le repetía constantemente que no se angustiara, que ambos eran jóvenes y que los hijos ya llegarían, pero Lizzie no podía evitar preocuparse, es por esto que Darcy decidió sorprenderla un día en la cena.
- Señor Folks, por favor sírvanos el postre especial que mande a pedir para esta noche – le dijo el señor Darcy al mayordomo. – Enseguida señor – respondió el joven mayordomo.
- ¿Pediste alguna comida en especial? Me sorprende Will, por lo general confiamos en lo que la señora Wilks decida preparar – le dijo Lizzie sorprendida
- En esta ocasión quisiera sorprenderte con algo distinto, querida – le expreso Darcy tomando su mano a través de la mesa.
De pronto apareció el señor Folks solo con una pequeña bandeja de plata tapada dejándola para que la señora Darcy se pudiera servir, el hombre empezó su retirada del comedor cuando la señora le pregunto confundida.
- Disculpe señor Folks – le expreso Elizabeth confundida – creo que olvido algo, la bandeja del señor Darcy – continuo Elizabeth confundida.
- Lo siento señora, pero se me ordeno traer el postre de esta noche y es esa pequeña bandeja – dijo el señor Folks manteniendo la seriedad.
- No Lizzie, no es un error – le contesto Darcy riendo – por favor disfruta de tu postre. Vamos destápalo – le dijo alentándola. Lizzie aun confundida miraba a su esposo y al señor Folks, pero los dos la miraban expectantes a que destapara la bandeja. Al destaparla lo que vio fue una pequeña nota sobre un paño perfectamente doblado, "Para recibir tu postre especial, debes ponerte esta venda en los ojos y esperar las próximas instrucciones". – Will, que clase de postre es este – le dijo Lizzie riendo. – Cariño sé que me tratas de hacerme reír, pero no me siento de muy buen ánimo hoy – dijo Lizzie volviendo a su desanimo de los últimos días
- No sé a qué te refieres querida, la señora Wilks es la encargada de la cocina, si tienes algún reclamo puedes decírselo a ella – le respondió Darcy dulcemente.
- Muy bien Will, seguiré tu juego – le respondió Elizabeth rindiéndose. A los pocos minutos Elizabeth ya se encontraba con los ojos completamente vendados, Darcy se puso de pie rápidamente y tomo a su esposa por debajo de los brazos levantándola de su asiento, la llevo por diversos cuartos de la casa.
- Señor Darcy, me subestima, en este tiempo he aprendido a conocer muy bien nuestra casa así que creo saber a qué cuartos me está llevando – dijo Lizzie soberbiamente
- ¿Eso crees? – le dijo él aceptando el reto. – Pues muy bien, entonces te llevare entre mis brazos hacia la sorpresa – le dijo tomándola en sus brazos.
- Will! – dijo Elizabeth sorprendida. A lo que él respondió girando y girando, llevándolos a ambos a un ataque de risas. – Tú querías ser sorprendida – le dijo él entre risas. Lizzie se sentía totalmente perdida, sus sentidos no podían ayudarla en este momento, de pronto sentía que subían, luego bajaban, entraban de la casa, salían, hasta que de pronto Darcy la bajo suavemente sentándola en algo que parecía ser una especie de sillón, luego un silencio y un golpe.
- Muy bien, ahora puedes abrir los ojos – le dijo Darcy sonriendo. Rápidamente empezó a inspeccionar donde se encontraban, estaban en un carruaje. – Will que significa esto? - le pregunto sorprendida.
- Significa que tú y yo tendremos una segunda luna de miel. Sé que la primera no duro tanto como hubiéramos querido por culpa de los negocios, pero esta vez nos iremos 2 semanas tú y yo solos a recorrer el norte del país y luego pasaremos unas semanas en Escocia – le dijo él alegremente. Al ver la cara aun sorprendida de su esposa la tomo por la mano y le hablo tiernamente – Lizzie sé que estas preocupada porque no has podido quedar embarazada, pero el doctor dijo que tenemos que relajarnos y esta será una buena oportunidad para hacerlo, Georgiana aún se encuentra en Rosings y está feliz con nuestro viaje. Luego de la luna de miel pasaremos por ella a Rosings para quedarnos unas semanas y después iremos a Longbourn con tu familia.
- Pero.. pero.. – balbuceo Lizzie aun confundida – No traemos equipaje. – Y qué? No lo necesitamos, pienso tenerte completamente desnuda para mi todas esas semanas – Darcy sonrió satisfecho al ver como el rostro de su esposa se sonrojaba. – Lizzie tu ayudante de cámara preparo tus maletas, y si te hace falta algo podemos ir de compras. Ahora relájese señora Darcy y disfrutemos este viaje – le dijo para posteriormente besarla intensamente.
En la primera semana de viaje Lizzie y Darcy recorrieron bellos parques y ciudades, pero la mayor parte del tiempo la pasaron juntos en su habitación disfrutando de la libertad que les entregaba estar lejos de su hogar, si bien los empleados de Pemberley entendían que era un matrimonio joven, Lizzie se sentía un poco incomoda al pasar muchos días en la cama, pero en estos lugares donde nadie los conocía se sentía libre de pasar días enteros con su esposo en la habitación, por las tardes recorrían los lugares cercanos a la hostal y por las noches desataban sus pasiones nuevamente.
En la segunda semana juntos, encontrándose más lejos de casa se empezaron a sentir más relajados, evitaban todo tipo de eventos sociales, olvidándose del resto del mundo, solo existían ellos dos. Un día de noche decidieron caminar por la playa, Lizzie escogió un vestido ligero que se moviera libremente con el viento, Fitzwilliam unos pantalones color crema y una camisa suelta para sentirse libre, estando en Pemberley o Londres nunca podrían vestirse así, pero estaban en un lugar al norte del país lejano a todos, un amigo de Darcy le había prestado una casa por unos días y este le pidió que contara solo con una cocinera y un mayordomo para no ser molestados, así decidieron salir a caminar por la playa. Al poco rato, ya ambos se habían despojado de sus zapatos caminando descalzos por la playa, corriendo como niños persiguiéndose.
- Will, que tal si hacemos una locura – le pregunto Elizabeth mientras se encontraba juntos a su esposo recostado en la playa mirando el mar.
- ¿Qué tipo de locura? – le pregunto él arqueando una ceja, conocía esa cara de su esposa y normalmente venia acompañada de algo que lo dejaba atónito
- Pues veras, un día en la biblioteca de Pemberley encontré un libro que se encontraba entre unas enciclopedias sobre Roma, era una novela romántica y apasionada. – le dijo ella sonrojándose ligeramente.- en ella los protagonistas se encuentran en una playa y como era su última noche juntos deciden hacer algo especial, y bueno ya sabes, tu entiendes, dos jóvenes apasionados, una playa, solos.- le dijo la joven tratando de ser entendida por su esposo
- Dos jóvenes, apasionados, una playa, solos – repitió Darcy tratando de entender a su esposa, hasta que por fin entendió lo que trataba de decirle. – Emmm Lizzie, ¿estas insinuándome aquí en la playa? … Humm .. ¿Sobre la arena? – le pregunto el dudoso, la idea de su esposa lo tentaba fuertemente, definitivamente era algo que nunca habían hecho, y era una locura porque alguien los podría ver, pero era una idea muy tentadora como para resistirse. Con esto en mente y antes de que su esposa tuviera tiempo para arrepentirse empezó a besarla fervientemente, buscando sus labios desesperadamente, dejo que sus manos hicieran su trabajo recorriéndola. Ella se dejó llevar por la pasión, había escuchado del mayordomo que la casa se encontraba a varias millas de otra vivienda por lo que sabía que nadie los molestaría ni vería, siguió besando a su esposo, despojándolo de su camisa y dejando que el bajara su vestido hasta su cintura, hasta que sintió cierto incomodes con la arena de la playa. – Will, la arena, me duele – le dijo ella apenada – Quizás no fue una buena idea – Él que estaba besando su cuello y recorriendo sus largas piernas con sus manos, no estaba dispuesto a dejar de hacer lo que estaba haciendo, quería terminar lo que empezaron, miro a alrededor en búsqueda de alguna solución para las molestias de su esposa y diviso su camisa, tomo a su esposa y rápidamente la levanto para estirar la camisa sobre la arena, dejando posteriormente a su esposa sobre ella, y continuo amándola, cada vez deseando más, apretó ambos muslos de su amada y se dejó llevar haciéndose uno, entregándose todo su amor sobre la arena. Ambos se sentían tan deseosos y disfrutaron tanto que no recordaron ni por un segundo donde se encontraban. Más tarde en la noche los recibió el mayordomo en la casa, ambos con la ropa desaliñada y con arena en el cuerpo, pero a ninguno de los dos les importaba, solo querían volver a tener la oportunidad de amarse así.
En las semanas siguientes Lizzie y Darcy siguieron recorriendo el norte y Escocia, descubriendo nuevos lugares para amarse, con la adrenalina de que era algo prohibido amarse de esa manera fuera de la habitación, pero esa adrenalina los hacía sentirse libres, para suerte de ambos no fueron descubiertos aunque en una ocasión en un bosque al sur de Escocia vieron un carruaje pasar cerca de ellos, por suerte se encontraban escondidos en una pequeña cueva por lo que no alcanzaron a ser descubiertos, sin embargo ambos acordaron dejar esos encuentros en cuanto volvieran a Inglaterra, habían disfrutado pero no querían ser descubiertos, guardarían su pasión para habitaciones cerradas. En su última noche en Escocia ambos decidieron acudir a una fiesta que se realizaba en las calles, toda la gente bailaba y disfrutaba sin importarles nada, al igual que en la playa utilizaron vestimentas simples, no querían parecer de la alta sociedad y tener que pasar por largas presentaciones con los caballeros y señoras del lugar, solo querían aprovechar su última noche juntos donde nadie los conocía, bailaron toda la noche riendo y disfrutando, conversaron sobre sus vacaciones y sobre los distintos lugares que habían conocido, en esas hermosas semanas que pasaron juntos los problemas y preocupaciones no tuvieron lugar, no hablaron en ningún momento sobre tener un bebe, o sobre los Wickham o sobre nada que les arruinara la felicidad.
Cuando llego el momento de subir al carruaje para emprender el camino hacia Rosings Park ambos miraron con melancolía el paisaje, tendrían que volver a sus responsabilidades y dejar atrás las maravillosas semanas juntos.
- Gracias Will, tenías razón. Estos días junto a tu fueron maravillosos, no podría imaginar un viaje mejor a este, eres el amor de mi vida y nunca dejes que un enfado o algún problema te haga olvidarlo – le dijo Elizabeth mirándolo a los ojos mientras viajaban hacia Rosings
- Fue una maravillosa segunda luna de miel amor mío – le respondió el feliz de que su esposa recuperara su sonrisa en este viaje. – Humm que te parece una última aventura juntos? – le pregunto Darcy poniendo una peligrosa mano sobre la pierna de su esposa.
- Darcy – le respondió ella coquetamente. – Chofer, continúe sin detenerse hasta que anochezca y en ese momento busque una posada para hospedar – le dijo Darcy seriamente, para luego empezar a desprenderse de su ropa mientras besaba apasionadamente a su esposa.
Hola, espero que les guste este capitulo. Elizabeth y Darcy ya son nuevamente un matrimonio feliz y relajado. Gracias por leerme, espero sus comentarios.
