Os traigo un nuevo capitulo de mi historia. Creo q este es el más largo de todos pero me sabía mal dejaros a la mitad. Espero que os guste y sigais comentando como hasta ahora. Se acerca el final de la historia y vosotras decidireis si hay una segunda parte. ^^
Capitulo 7:
Habían pasado dos días desde la llegada de Seiya y Luna al futuro. El joven había contado detalladamente a las sailors y a la Reina como fue su llegada a la Tierra y la amistad de él y sus hermanos con las chicas, así como todo lo ocurrido en la batalla contra Galaxia. Todas se sorprendieron mucho con esa parte del pasado que no habían vivido.
El Rey Endimión, que se encontraba de viaje cuando Luna y el chico llegaron, había vuelto ya y no le hizo mucha gracia la historia. Si bien era cierto, por todo lo que se descubrió, que ese pasado ya no se correspondía con el futuro en el que él vivía, era demasiado extraño conocer a la persona que había causado que la antigua Serena no lo amase de la manera que lo hacía su esposa.
Pero sin duda, la más feliz con la llegada de Seiya era la Pequeña Dama. Desde que el joven llegó no se había separado de él y lo cierto es que al chico también le encantaba estar con la niña. Quizás era el gran parecido que tenía con Serena, tanto en aspecto como en forma de ser, lo que les hacía llevarse tan bien.
En ese mismo instante, mientras Luna investigaba con las sailors en los archivos, Seiya y la pequeña jugaban en los jardines del palacio.
- Venga Seiya – dijo la niña riendo – ahora te toca a ti pillarme.
- Pero Rini – el chico intentaba recuperar el aliento, llevaba una hora jugando a pillar con la pelirosa y ya le faltaba el aire – espera que descanse un minuto por favor.
- Vaya Seiya – una dulce voz femenina sorprendió al muchacho que no había escuchado a nadie acercarse – parece que tienes muy buena mano con las mujeres Tsukino.
- ¡Mami! – Rini se abrazó corriendo a la mujer, quien correspondió su abrazo con una dulce sonrisa.
- Eso parece bom... ¡quiero decir! ¡Majestad! – Seiya se inclinó torpemente ante la reina. Le resultaba muy difícil olvidar que esa mujer no era su bombón y tratarla como alguien desconocido.
- Jajaja – rió la mujer feliz – no tienes que hacer eso. Aunque no soy la Serena que tú conoces siento como si de verdad fuéramos amigos por todo lo que me has contado – el chico levantó la cabeza para mirarla a los ojos -. Además, es muy gracioso la manera en que la llamas. Estoy segura que ella se enfada por eso.
- La verdad es que al principio si – recordó Seiya sonriendo – pero se ha terminado por acostumbrar.
- Es sorprendente… - murmuró la Reina.
- ¿Eh?
- La forma en que te brillan los ojos cuando hablas de ella. Debes de amarla muchísimo.
- Más que a mi propia vida – contestó Seiya de forma solemne.
- Es raro ver que tu Serena y yo no somos ya la misma persona, sobre todo para mi marido – dijo la Reina riéndose al recordar como a Endimión casi le da algo cuando le explicaron que Serena estaba enamorada de otro, creyendo que hablaban de ella misma y no de la Serena del pasado – pero me alegra ver que si no es con Darien, al menos puede ser feliz con alguien que la quiere tanto como tú.
Seiya iba a contestar cuando fue interrumpido por Mina y Lita, que buscaban a la reina.
- Serena – dijo la sailor del amor visiblemente alterada – tienes visita.
- ¿Visita? Si creo que hoy no esperábamos ningún invitado.
- Tu también deberías venir – dijo Lita mirando a Seiya – seguro que te va a interesar.
El chico miró extrañado como las dos sailors soltaban una pequeña risita y se encaminó al Palacio con ellas y la Reina, mientras que Rini se quedaba en el jardín jugando. Al llegar a la sala de reuniones, pudo ver a las demás sailors y a Luna en círculo hablando con alguien que no conseguía distinguir.
- ¿Quién es chicas? – preguntó la Reina.
Las guerreras dejaron de hablar y abrieron el círculo para descubrir a una joven en su interior. Una joven que no podía apartar la mirada del muchacho que acompañaba a la Reina y que casi ocasiona que este se desmaye al verla.
- ¡Bombón! – Seiya corrió hacía ella y la abrazó. No le importaron las miradas sorprendidas de las sailors y ni si quiera se paró a pensar en que a lo mejor la propia Serena evitaba su contacto. En ese instante sólo le importaba que ella estuviese allí. La había echado terriblemente de menos, aunque ahora sabía, por todo lo que habían descubierto, que su decisión de marcharse fue la mejor que pudo haber tenido nunca.
- Seiya… - Serena no podía creerlo. Había venido al futuro buscando respuestas y en vez de eso lo encontró a él, al que ya creía perdido para siempre. Estaba tan feliz de verlo que … un momento … Seiya estaba allí. El mismo Seiya que se marchó sin decirle adiós y por el que llevaba una semana llorando. Su cabeza podía entender que lo mejor para él era marcharse y no sufrir más a su lado, pero su corazón, que es el que al final siempre manda por mucho que lo intentemos evitar, estaba demasiado dolido por ello y terminó explotando - ¡Te fuiste! – le gritó enfadada liberándose de su abrazo y causando la sorpresa del chico -. ¡Te marchaste sin decirme nada! – los ojos se le llenaron de lágrimas - ¿tienes idea de lo preocupada que he estado todo este tiempo? Pensaba que no volvería a verte o que eras capaz de cometer alguna locura por mi o…
- Shhh – Seiya puso un dedo en sus labios para que parara y la miro con dulzura – tu elegiste, ¿recuerdas? Y yo no podía soportar ver cómo te casabas con otro.
La Reina, que hasta entonces había observado la escena sin decir nada, decidió intervenir.
- Serena – la aludida aparto los ojos de Seiya y se sonrojo de inmediato, con la emoción de verlo se le había olvidado que no estaban solos – creo que deberías saber que hemos descubierto algunas cosas bastante interesantes.
- ¿Cómo?
- Así es bombón – Seiya la miró sonriendo – ya no estás obligada a casarte con Darien.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó desconcertada.
- Será mejor que te sientes – dijo Luna – tenemos noticias que te van a sorprender.
La chica obedeció a su fiel amiga y se sentó mientras ella y Seiya le relataban su llegada al futuro y todo lo que habían descubierto. Serena escuchaba sin decir nada, intentando asimilar toda la información que estaba conociendo de golpe. Cuando se enteró de que ese futuro no se correspondía con su pasado casi salta de alegría pero se tranquilizó por un momento, temerosa aún de creer que de verdad todo estaba solucionado.
- Pero… - comenzó ella al concluir el relato de Luna – yo no estoy segura de que todo sea tan fácil, por eso estoy aquí.
- ¿Por qué dices eso? – preguntó Seiya preocupándose de repente. Había esperado verla feliz en cuanto supiese la verdad pero al contrario de lo que creía, Serena no parecía muy convencida. ¿Sería que en realidad no le importaba cumplir ese supuesto futuro?
- Bueno – la rubia apartó la mirada de Seiya y miró a la Reina – Haruka me hizo comprender que no podía darme por vencida y debía luchar por mis sentimientos y por eso he venido, pero hay algunas cosas que n puedo ignorar.
Tengo que acordarme de agradecerle esto a Tenoh cuando vuelva – pensó Seiya.
- ¿Qué cosas? – preguntó la Reina.
- Por ejemplo, ¿qué ocurrirá con Tokio de Cristal? – Serena bajó la voz como si le costara decir eso – si no me caso con Darien, ¿podré salvar a la tierra?
- Realmente no podemos saberlo – contestó Luna -. El destino ha querido que existan dos líneas temporales distintas pero no podemos saber con precisión en qué puntos exactos difieren. Todo es distinto a partir de la batalla con Galaxia así que no conocemos el alcance que ese evento ha podido tener para acontecimientos futuros.
- A pesar de todo – interrumpió la Reina al ver la cara de decepción de Serena – debes saber que cuando yo creé Tokio de Cristal pude hacerlo gracias al poder del Cristal de Plata y el de las guerreros y eso es algo que reside sólo en ti, no depende de la persona con la que te cases.
- Entonces – dijo Serena - ¿por qué tenía visiones en las que vía desaparecer todo esto?
- Quizás lo único que está desapareciendo para ti sea este futuro – contestó Luna – eso no significa que el momento en el que estamos ahora desaparezca físicamente, simplemente que para ti va a dejar de existir porque ya no es el futuro que te corresponde – la gata hizo una pausa -. El tuyo aún no está creado.
- No podré volver más aquí… - dijo Serena suavemente.
La gata asintió - Es probable que cuando regresemos y decidas que quieres hacer con tu futuro la puerta que lleva a este se cierre.
- Y Rini tampoco podrá volver a visitarnos...
- Es lo más seguro, pero al menos sabes que ya no tienes de que preocuparte. El futuro no está despareciendo, simplemente ya no es el que tu conocías.
Seiya notó la mirada indecisa de la chica. Algo no iba bien. Desde que le habían contado lo que habían descubierto parecía más confusa que nunca. Su mirada se cruzó un momento con la de ella pero la chica la apartó de inmediata, causando que se preocupara aún más.
- Tengo que pensar en muchas cosas – dijo Serena levantándose de la silla – necesito salir a dar una vuelta un momento – la Reina asintió indicándole que lo entendía.
- Bombón… - Seiya se acercó a la chica antes de que saliera del cuarto – decidas lo que decidas, voy a seguir amándote – le susurró al oído -. Mi corazón es tuyo pase lo que pase – Serena lo miró a los ojos y en seguida se sonrojó de ver el amor que había en ellos.
- Gracias – le contestó dándole un suave beso en la mejilla antes de salir.
Serena salió al jardín y estuvo dando vueltas por un rato. Tenía miles de pensamientos dando vueltas en su cabeza. Es cierto que parecía que todo estaba solucionado, el futuro no estaba desapareciendo por su culpa pero no era capaz de asimilarlo del todo. Sabía que Haruka tenía razón, no podía dejar de lado toda su felicidad por algo que aún no existía, sobre todo ahora que sabía que quizás nunca iba a existir aunque siguiera con Darien, pero se había pasado tantos años creyendo que esa iba a ser su vida que se encontraba descolocada, como si de repente una parte de su existencia desapareciera. Era el miedo lo nuevo, a lo desconocido, el miedo a no saber que va a pasar de aquí en adelante. Una sensación aterradora y a la vez maravillosa. Por primera vez en mucho tiempo, Serena se sentía dueña de su vida y de su futuro.
- ¡Serena! – una voz conocida interrumpió los pensamientos de la chica - ¿qué haces aquí?
- ¡Rini! – las chicas se abrazaron sonriendo - ¿cómo estás?
- Muy bien, tía Haruka y tía Michiru me están enseñando nuevos golpes para ser la sailor más fuerte – Serena rió ante el comentario - ¿es que hay problemas en la Tierra?
- ¿Problemas? – preguntó la rubia extrañada – no, ¿por?
- No sé, la visita de Luna hace unos días y ahora la tuya…
Serena miró a la niña y sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas. La quería muchísimo pero no podía seguir engañándose.
- ¿Qué te ocurre Sere? – preguntó Rini preocupada al verla casi llorando.
- Rini escúchame – la niña la miró con atención – quiero que sepas que pase lo que pase te quiero muchísimo y jamás voy a olvidarte – dijo abrazándola – estoy segura de que vas a ser una gran sailor y quizás pasen cosas que ahora no entiendas pero cuando seas mayor tu mamá te lo contará todo y espero que puedas comprenderme.
Las chicas se quedaron abrazadas unos minutos sin decir nada más. Rini era aún muy joven pero se dio cuenta de que las palabras de Serena anunciaban una despedida.
Una hora después en la sala del trono.
Serena volvió de su charla con Rini sin decir nada más. Seiya se moría de ganas por saber que había decidido pero no se atrevía preguntarle nada, tenía que ser ella la que diese el paso porque él tenía demasiado miedo de equivocarse de nuevo.
- Muchas gracias por todo – dijo Serena mientras se despedía con un abrazo de su alter ego, la Reina.
- No tienes que darlas, sólo deseo que seas muy feliz decidas lo que decidas, tanto como yo lo soy en este futuro.
Serena, Seiya y Luna se despidieron de todas las sailors y de la reina. No sabían si alguna vez podrían volver a verlas o la puerta se cerraría para siempre a su vuelta. Ahora todo era nuevo y desconocido. Los tres se colocaron ante la puerta del tiempo.
- ¡Ey Kou! – llamó sailor Venus antes de que cruzaran – si vuelves alguna vez tráete a tus hermanos que tengo curiosidad por conocerlos.
- Vaya Mina – Seiya soltó una carcajada ante el comentario de la chica – hasta en este futuro quieres coquetear con Yaten eh – la aludida se sonrojó causando las risas de todos.
Unos segundos más tarde aparecían junto a Setsuna y Hotaru, que miraban sonrientes a su princesa y a los dos acompañantes.
- Bienvenida princesa – dijo Setsuna – me alegro de que haya vuelto tan pronto.
- Chicas yo…
- Princesa, soy la sailor el tiempo ¿recuerda? No tiene que explicarme nada que no haya podido ver ya – Luna y Hotaru rieron ante el comentario que causó el sonrojo de Serena – pero debería saber que Darien ha vuelto ya de Estados Unidos mientras estaba fuera.
Seiya notó una presión en el corazón al escuchar ese nombre y ver la sonrisa en la cara de Serena que le hizo sentir un miedo enorme a conocer la decisión de la chica. Lo que el joven no sabía es que esa sonrisa no se debía a la felicidad de la rubia por saber que Darien estaba en Japón, sino al hecho de que por primera vez desde que se conocían, Setsuna no se había referido a él con la palabra "príncipe" si no por su nombre de pila.
- Gracias por informarme – Serena sonrió a la sailor del tiempo - Seiya – se volvió hacía el chico, pero este notó como de nuevo ella no le miraba a los ojos, algo que venía pasando desde que regresó de su paseo por los jardines de Tokio de Cristal –– deberías ir a ver a tus hermanos, han estado muy preocupados por ti.
- Pero – el chico no entendía nada - ¿no vienes conmigo bombón?
- Yo voy a ver a Darien – el chico casi se cae del asombro – luego te veo Sei.
Seiya la vio marcharse sin ser capaz de reaccionar. ¿Para esto había vuelto? ¿Para qué Serena se fuera con Darien?
- Seiya – Hotaru lo sacó de sus pensamientos, preocupada al ver el cambio de expresión del chico al ver la reacción de su princesa – no saques conclusiones precipitadas y haz caso a Serena. Tus hermanos se alegraran mucho de verte de vuelta.
- Está bien – el chico se sorprendió ante las palabras de la sailor, parecía como si le hubiese leído el pensamiento – iré con mis hermanos.
El chico se marchó de la sala del tiempo sumido en sus pensamientos. Una parte de él estaba convencida de que Serena lo amaba, aunque fuera un poco y que después de lo que habían descubierto ella iba a elegirlo a él pero la actitud de la chica desde que habían vuelto no hacía más que confundirlo. ¿Qué significaba esa repentina timidez? Esa forma de evitarlo y huir de su mirada como si no se atreviese a mirarlo a la cara. ¿Y si eso suponía que ella había decidió quedarse con Darien y no tenía valor para decírselo?... nada tenía sentido por mucho que intentara entenderlo. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que se sorprendió al verse de repente enfrente del apartamento que compartía con sus hermanos. Abrió la puerta esperando que ellos estuviesen dentro.
Yaten y Taiki se encontraban en el saló viendo televisión cuando escucharon sorprendidos como se abría la puerta del apartamento. Al mirar, los dos hermanos se quedaron sin habla.
- ¡Seiya! – exclamó Taiki mientras abrazaba a su hermano - ¿dónde has estado?
- Estábamos muy preocupados por ti – dijo Yaten también abrazándolo.
- Lo sé – dijo el chico – y lo siento, sé que no fue la mejor forma de irme.
- Tranquilo Sei – Taiki puso una mano en el hombro de su hermano – te entendemos y estamos muy felices de que hayas vuelto.
- Tengo muchas cosas que contaros chicos…
Seiya comenzó a relatarles todo lo que había ocurrido desde su marcha. La vuelta a Kymonku, la forma en que pidió ayuda a la princesa y su viaje al futuro, lo que allí habían descubierto y el reencuentro con Serena. Sus hermanos escucharon en silencio mientras relataba la historia.
- Entonces – empezó Yaten – todo está solucionado, ¿no? Tu y la coneja podéis estar juntos.
- Eso pensé al principio pero ya no estoy muy seguro de que sea tan sencillo.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó Taiki extrañado.
- Desde que regresamos está actuando muy extraño, como si tratara de evitarme – Seiya suspiró frustrado – y lo primero que ha hecho nada más llegar es ir a ver a Darien.
- Quizás necesite hablar con él primero – dijo Taiki – técnicamente siguen estando prometidos.
- Supongo… - contestó Seiya no muy convencido – ahora no quiero pensar demasiado en eso o me volveré loco – el chico se sentó en uno de los sillones de la sala – mejor contarme vosotros, ¿qué tal todo por aquí? ¿alguna novedad?
Los dos chicos se sonrojaron en seguida y miraron al suelo, intentando disimular, pero Seiya los conocía demasiado para saber que le ocultaban algo.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó extrañado, pero en cuanto los vio cada vez más rojos algo se encendió en su cabeza - ¡no puede ser! – dijo levantándose del sillón - ¡os habéis declarado! – los chicos asintieron levemente – ¡me alegro muchísimo por vosotros! Por fin algo de alegría para los Kou en temas amorosos.
Los hermanos se abrazaron sonriendo, al fin volvían a sentir que estaban completos de nuevo.
Mientras todo eso ocurría, Serena llegaba a casa de Darien. Ahora que había tomado una decisión necesitaba aclararlo todo. Darien se merecía saber todo lo que había ocurrido desde que se marchó y además era algo necesario si quería avanzar hasta un futuro nuevo y desconocido. Empezó a sentirse nerviosa en cuanto escuchó pasos al otro lado de la puerta que se acercaban.
- ¡Serena! – exclamó el chico sorprendido al abrir la puerta - ¿cómo sabías que estaba aquí? Acabo de volver y no he avisado a nadie para darte una sorpresa.
- Setsuna me lo dijo.
- ¿Setsuna? – preguntó el chico extrañado.
- Si – asintió con la cabeza y lo miró seriamente – tenemos que hablar Darien.
N/A: creo que me vais a matar de nuevo por este final... en el próximo episodio, la conversación ta esperada entre Serena y Darien...¿sabremos por quien se ha decidido al final?
