VII

Lágrimas de hombre

Japón, horas después del envío del correo de Onodera Ritsu a Hatori Yoshiyuki.

¿Chiaki? – el castaño caminó a tientas hacia su habitación. Había sido el día más extraño de todos. Comenzando porque, por enésima vez desde la partida inexplicable de Onodera, Takano-san no había ido a trabajar. Sospechaba que, o estaba ebrio una vez más en su departamento, o se le había ocurrido un nuevo destino mundial que no había revisado. Sea como fuere, pensó, ese hombre se estaba muriendo – Yoshino…

Hum – Chiaki se desperezó, y al verlo, se incorporó. Medio sonrojado, le dio un rápido beso en la mejilla, haciéndolo sonreír – Te ves cansado… Intenté cocinar algo, espero que esté bien…

Así no lo esté yo me encargaré de arreglarlo. Pero, primero quiero que veas algo – le entregó el correo impreso de Ritsu. Y Chiaki lo leyó, sin expresar sus emociones – Me siento… halagado… al saber que ha pensado en mí, y que se ofrece a apoyarte en todo. Pero, es tu decisión… Aún no le respondo…

Creo que deberíamos intentarlo… Aunque, si aceptamos, supondrá un montón de cambios…

¿Hablas de Yanase? – no pudo evitar sentir celos.

Jamás le pediría que nos acompañe… Ya es suficiente con que me celes aquí – Hatori sonrió – Hablo de mis otros asistentes. Dejaron a sus otros autores por mí… y ahora se quedarían sin empleo…

Creo que Onodera podría contratarlos, siempre y cuando ellos acepten. Y aún si no… con esto de las facilidades de viaje…

Sería un gasto enorme…

Esa editorial es muy grande… la estuve investigando…

¿Viviríamos juntos? – su pregunta lo descolocó. Chiaki estaba adorablemente sonrojado – Onodera-san… ¿sabe sobre lo nuestro…? ¿O es que está enamorado de ti…?

¿De nuevo con ese tipo de pensamientos, Yoshino? – el otro parpadeó al notar su fastidio – Por favor… ¿no me digas que tu cabecita ha olvidado lo que le conté en confidencia, amor? – Yoshino dio un respingo – La única cosa que me preocupa en estos momentos… es que ahora tú y yo somos los únicos que conocemos su paradero real… Desde que recibí el correo, supuse que tú y yo estaríamos de acuerdo en aceptar, pero eso implica dejar Marukawa cerca a la fecha de entrega de los trabajos… Renunciar, exponiendo una excelente excusa que no genere preguntas molestas a las que no pueda responder… No quiero ni imaginar lo que le diré… No sé si podré mentirle sabiendo que su felicidad depende de mi silencio…

Takano-san… – Chiaki recordó a lo que se refería. Y agradeció a Dios el no encontrarse en su misma situación.

X.X

Era viernes, viernes a las ocho de la noche… Viernes en que había terminado su manuscrito a tiempo y por ende merecía un premio… Pero no. Algún imbécil acababa de arrebatarle a Misaki de las garras, perdón, manos, al tocar con insistencia.

Puede ser Aikawa-san, Usagi – logró escapar de la cama en la que era aprisionado – Voy a abrirle…

Si es mi hermano o mi padre mejor ni me lo digas…

Si son ambos los dejaré pasar hasta aquí para que vean tu miseria – a regañadientes, Usagi se levantó también y lo siguió. Fue el encargado de contestar, llevándose la mayor sorpresa de su vida. Misaki no pudo evitar asustarse – ¿Takano-san?

Usami-sensei… ¿podría robarle unos minutos…? – un desaliñado, ojeroso y flaco Takano Masamune lo miró implorante a través de la pantalla. Y se desplomó en brazos del mayor en cuanto éste le abrió la puerta. Evidentemente había estado bebiendo.

Misaki les alcanzó las infusiones recién preparadas y luego, sin palabras, colocó sobre los hombros del visitante una manta gruesa, para abrigarlo, ya que se encontraba sólo en camisa, pese al frío. Takano intentó sonreírle, pero al mirarlo a los ojos, su color le recordó la razón de su visita. Y se puso a llorar como un niño.

Misaki, por favor, ve a tu habitación…

Sí, Usagi-san. Si me necesitan, me llamas, por favor. Takano-san… – el otro parecía no escucharle. Intercambió una triste mirada con Usagi, quien estaba igual de conmovido. Y se marchó, subiendo con rapidez las escaleras.

Takano-san, si gusta, puedo cederle mi habitación. Está llena de juguetes y medio sucia, pero la tendremos lista en un instante…

No tengo intención de molestarlo aún más…

No es una molestia… Misaki lo aprecia mucho – los ojos marrones lo miraron, aún húmedos – Sé, que a usted le duele tenerlo cerca, por su parecido con Onodera-kun, pero puedo pedirle que se quede con algún amigo si así lo prefiere… Lo que no queremos ambos es que le ocurra algo debido a su estado emocional…

Si no desea eso… dígame por favor dónde está Ritsu – Usagi bajó la mirada. Señal de que él sí lo sabía – Se lo ruego… Perdóneme si lo ofendo al decirlo, pero venderé mis cosas, mis posesiones, si usted me pide algo a cambio… Usami-sensei – se tiró de rodillas – se lo suplico… Ya agoté mis opciones… No había venido antes porque lo consideraba una ofensa imperdonable, temía que usted se ofendiera con mi comportamiento y decidiera dejar la editorial… Pero ya no puedo más… Sin Ritsu – se dejó caer sobre sus propias pantorrillas – nada tiene sentido…

Usagi lo miró con tristeza, contagiándose enfermizamente con su dolor. Era como verse a sí mismo si es que algún día perdía a Misaki. Alzó la vista, implorando una iluminación divina. Y vio a Misaki espiándolos, apoyado en la baranda del segundo piso. Llorando, porque su sensibilidad de seguro lo había hecho identificarse también con su dolor. Usagi no podía ver a Misaki llorar, era como arrancarse el corazón de a poquitos. Y la iluminación le llegó de golpe. Claro, ya sabía por qué se identificaba con el dolor del hombre que tenía al frente… Misaki mismo había, años atrás, comprendido a la perfección ese sentimiento… cuando le ayudó a sobrellevar el dolor de perder para siempre a Takahiro.

Takano-san… ¿usted es un hombre de palabra? – el otro detuvo su llanto. Y alzó la vista, confundido.

Sí…

Yo también lo soy. Y Onodera es, como sabe, un amigo para mí y Aikawa. Sé, por él, lo que ocurrió – las mejillas de Takano se tiñeron de rubor – y como le dije en su oportunidad, estoy convencido de que fue, una vez más, un malentendido…

Así es…

El muy terco no quiso escucharnos, mucho menos a An-chan – los ojos marrones se abrieron por completo – Y nos hiso jurar, incluyendo a Misaki, que no le diríamos que no se iba a América con ella – un destino menos – Sólo yo, sin embargo, sé a qué continente marchó. Pero no estoy capacitado para decírselo – Takano se puso de pie.

¡Por favor, póngase en mi lugar!

Si yo estuviera en su lugar ni siquiera sabría a dónde no fue… porque ya me habría muerto… Si no se lo puedo decir, es porque cometí la brutalidad de decirle que se fuera a un continente que usted no pudiera ver desde el mar – el silencio fue tal, que los grillos dejaron oír su canto.

¡Usagi-baka! – Misaki bajó como toro embravecido y lo jaloneó de la camisa, dejando perplejo a Takano, quien empezaba a recobrar la sobriedad– Tu sugerencia no ayuda para nada… ¿cuántos continentes no pueden verse desde nues – calló. Y él y Takano se miraron fijamente – tro mar…?

Europa… – Takano se quedó estático, con la mente en blanco.

¿Europa…? Vaya, yo había pensado en Oceanía… O en África… O en

Usagi-san, ¿nunca has visto un globo terráqueo…? – Misaki lo miró con lástima.

Hum… la verdad… no – Misaki se dio de golpes contra Suzuki-san – Si ustedes lo dicen, Europa es el único continente que no podemos ver – pareció en verdad estar sorprendido – Pero no tengo la más mínima idea de a qué país fue Onodera… Pero, sé que usted podrá encontrarlo – Usagi lo miró fijamente, mientras reaccionaba de a pocos y luego se inclinaba ante ambos, con respeto.

Me alegra que Usami-san haya podido mantener su palabra… nunca podré agradecerle la lealtad que ha demostrado hacia Ritsu… Le agradezco la ayuda a Misaki también.

No tiene que repetirlo. Ya le dije, Onodera es un amigo para mí, y para Misaki, aunque él lo haya tenido que conocer en una circunstancia tan poco deseada…

Eso sólo es culpa mía y de nadie más… Prometo que si las cosas se solucionan, haré hasta lo imposible para que Misaki pueda ingresar a Esmeralda – el aludido lo miró emocionado – Es decir, veré la manera de, antes de mi partida, dejarlo todo solucionado para su ingreso… Lamento haberlos incomodado, no se volverá a repetir – sin mirarlos, caminó hacia la puerta.

Takano-san – la voz del mayor lo obligó a detenerse – El viernes iré a visitarlo a la hora del almuerzo. Hablaré con Isaka para que no le programen ningún evento.

Si gusta que lo aseso

Usagi-san suele tener ideas espontáneas, por lo general no recibe mucha asesoría – entendiendo a medias a su escritor, Misaki le habló, con amabilidad – Por favor,
Takano-san, espérelo a esa hora – la sonrisa sincera del niño lo relajó. Exponiéndose a una muerte segura, lo despeinó con la mano derecha antes de irse, regalándole una sonrisa triste.

Pero Usagi no se sintió celoso. Sabía perfectamente bien que el corazón de ese hombre era tan fiel como el suyo, y que el sentimiento que Misaki le inspiraba era mas bien del tipo paternal. Y no podía reprochárselo: era el mismo que él sentía por Ritsu.

Pobre hombre – se encargó de peinarlo nuevamente. Pero con una expresión que Misaki nunca había observado en su rostro.

Sí. Perder a su primer amor por una tontería… Yo me moriría… – le permitió abrazarlo por la espalda – Usagi-san…

Dime…

¿Para qué lo citaste? Sólo si me lo puedes decir…

Claro que sí. De pronto, creo que ese billón que dejé ir puede sernos útil… – su afirmación logró lo que los años de convivencia no habían podido hasta ese momento. Al fin Takahashi Misaki se atrevió a atacarlo… Directamente.

X.X

Yoshino-sensei… Hatori-san… Es un honor para mí que hayan accedido a venir – Onodera estaba igual físicamente. Pero sus ojos verdes habían perdido el brillo que hasta hacía un año iluminaba todo Esmeralda.

Nosotros le agradecemos a usted el honor de sabernos valorados – Yoshino habló con timidez, mientras Hatori apoyaba su mano derecha sobre su hombro izquierdo, sonriendo con afecto – Y el que se tomara la molestia de enviarnos los pasajes.

Olvídenlo, corrió todo por cuenta de la editorial… Pero, por favor, acompáñenme, he estacionado el auto cerca de aquí. Denme sus maletas – ambos se miraron con espanto… ¿Auto?

Onodera, ¿conduces…?

Oh, sí, Hatori-san. Es lo bueno de la remuneración aquí. Me lo compré a los tres meses de iniciada mi labor. No es el último modelo, y es de segunda – un auto bonito de color negro los esperaba a la salida del aeropuerto – Pero dado que soy soltero y no tengo mayores intereses me sirve a las mil maravillas. Entren, por favor – Yoshino se ubicó en el asiento de atrás, mientras Hatori ocupaba su lugar en el del copiloto – Encontrarán que mi departamento es pequeño, pero nos arreglaremos por esta noche… No pude reservar un hotel, lo lamento… La secretaria no lo hizo a tiempo.

Descuida. Entre amigos estaremos mucho mejor, toma en cuenta que tenemos un pequeño problema de comunicación – rieron.

Oh, cierto… ¿Yoshino-sensei, sabe un poco de inglés?

El mínimo…

No importa, yo puedo traducirle lo que se trate en la reunión de mañana…

Yo manejo el idioma. Atiende a tus jefes, que del mío me encargo yo – Chiaki se ruborizó. Ritsu, sintiendo nostalgia, intentó concentrarse en el camino – Has sido muy ingrato…

Lo sé, y me disculpo… Pero no podía hasta ahora someterme al peligro de ser encontrado… ¿Tuvo problemas con el permiso?

Hum, no muchos en realidad. Le dije a Takano-san que Yoshikawa necesitaba inspiración y que me iría con ella de vacaciones prenupciales a provincia durante toda la semana –Chiaki y él rieron, pero Ritsu ni siquiera parpadeó.

Ya veo…

¿Eh? – Chiaki lo observó por el espejo retrovisor. Y, ahora que ya sabía identificar los sentimientos por su nombre, comprendió que estaba sufriendo.

Onodera… no voy a hablar sobre ello. Pero, si en algún momento puedes escucharme, si lo prefieres sin la presencia de Chiaki, quisiera decirte algunas cosas…

Hatori-san, le agradezco. Pero, estoy bien así, sin tensiones ni presiones de ese tipo – se tomó su tiempo para estacionar el auto en el garaje de un soberbio edificio. Y prosiguió con su explicación – Si le preocupa saber si aún pienso en él, le diré que sí, es inevitable hacerlo… Y lo amo, con toda el alma – ambos se sorprendieron. Aparentemente había cambiado por dentro – Pero he decidido quedarme así. No quiero volver a verlo…

Ufff, no cabe duda que eres un terco… Entonces centrémonos en el trabajo – bajaron del auto. Chiaki iba a tomar su maleta, pero él no se lo permitió – No quiero que malogres tus manos – logró sonrojarlo.

Ni que fuera a construir un edificio…

Jajaja, Hatori-san tiene razón, sensei. Hace una semana yo sufrí un pequeño estirón por culpa de una imprudencia – ayudó a Tori con su maleta y luego de ingresar al edificio, pulsó el botón de llamada del ascensor con la mano izquierda… La del anillo, sorprendiéndolos. Pero ninguno emitió su comentario mental – Les voy contando, es muy tarde y necesitan descansar…

Descuide, podemos tolerar el cambio de horarios, Onodera-san…

Por favor, llámeme Ritsu a secas, sensei…

En ese caso… yo soy sólo Chiaki – sonrieron.

Y yo el ogro de Tori – rieron – Cuéntanos.

Verán, están pensando abrir en la editorial en la que trabajo una especie de… de Esmeralda – se trabó ligeramente – Y me han pedido ser el Jefe – ambos lo felicitaron – Gracias. Por ello, quería proponer a Tori como mi Sub Jefe – el castaño mayor se sintió halagado. Si bien es cierto él ya tenía ese cargo en Marukawa, alcanzarlo le había costado años de esfuerzo. El que lo consideraran ahora como una primera opción, era maravilloso, aunque obviamente no podía evitar pensar que si Takano y Ritsu hubieran estado en buenas relaciones, él habría sido relegado a la segunda – Me tomé el atrevimiento de consultar el salario promedio en Japón. Me han autorizado a ofrecerle el triple de ese monto – Chiaki tuvo que sostenerlo.

Eso es… demasiado…

Créame, para este lugar es un monto incluso ínfimo, pero puede incrementarse más adelante. Llegamos – las puertas del ascensor se abrieron. Y llegaron a un ambiente donde una única puerta esperaba ser abierta – Bienvenidos a mi pequeño mundo – les cedió el paso. Y ellos casi se desmayaron de la impresión. La extensión del hogar de Ritsu era casi tan grande como la totalidad de cincuenta Esmeraldas juntas. Y estaba sutilmente decorado, como correspondía a la vivienda de un hombre con sentimientos de mujer.

Dijiste pequeño, Ritsu…

Esto es casi el cuádruple de mi departamento – Chiaki respiraba con dificultad.

Estaba siendo un poco irónico… Otra de las ventajas de trabajar aquí… Nos ponen vivienda, bueno, a los directivos… Afortunadamente, hasta los Sub Jefes – los invitó a sentarse – Como les decía – dejó las maletas junto a una puerta que supusieron sería su habitación – esa es mi oferta para usted, Tori. Entenderá que el primer, quizás hasta el tercer mes, estaremos con mucho trabajo… Pero ya a partir del cuarto podríamos estar felices. Estoy diseñando una estrategia para lograr ampliar los veinte días sin afectar las ventas, y mantener nuestros descansos y un horario de ocho horas únicamente. Si usted acepta, estaré presto a escuchar sus sugerencias… En cuanto al trabajo de sen… Chiaki, pues, es mucho más simple. Yo me comprometo a no separarlo de Tori, será su editor exclusivo. Y a vender los mangas que produzca como productos especiales. Ya he sugerido la posibilidad de que tenga usted una oficina en Hatsukoi – entendieron que así se llamaba o el departamento o la editorial. No lo preguntaron – El único problema que tengo ahora es que no cuento con otros editores…

Eso es lo menos importante… Kisa y Mino

No quisiera quitarle a Marukawa su personal. Ya tengo bastante de culpa al quitarle a su segundo más importante editor. He estado pensando contratar a editores de comics, y luego los capacitaríamos en este rubro…

Cuenta con ello, es lo más inteligente – Ritsu se emocionó. Tori estaba diciendo tácitamente que aceptaba – Sólo tengo una consulta para ti…

Dígame.

Yoshino suele trabajar con tres ayudantes… que son exclusivos para él…

Les enviaré una invitación formal, denme sus datos y lo haré inmediatamente por correo y luego por escrito. Y pediré les asignen una vivienda a cada uno o en conjunto, según ellos o ellas indiquen, no será de lujo como la de ustedes, pero estarán muy cómodos…

¿Una vivienda… para los dos? – se puso nervioso. Ritsu intentó tranquilizarlo.

No se preocupe. Nadie va a cuestionar sus sentimientos… Acá, la mayoría de la gente sabe que soy… bueno – no pudo decir la palabra gay y menos homosexual. Aparentemente a tanto no llegaba su cambio – Sólo mi jefa no lo sabe y agradeceré lo mantengamos en secreto – como lo miraban sin entender, añadió, sonrojado – Está enamorada de mí, lo único que se me ha ocurrido es decirle que tengo novia, para alejarla – entendieron lo del anillo. Y suspiraron internamente con alivio, con Takano-san volviendo a respirar en sus mentes.

Descuida, no diremos nada. Decidido entonces. Mañana firmaremos el contrato – Ritsu aplaudió.

Perfecto. Creo que podemos brindar con un poco de sake… Fue lo único que no pude evitar traerme desde Japón.

X.X

Extrañado por la sorpresiva visita, cuando ya se encontraba a un paso de salir, precisamente para encontrarse con el casero de la persona que había ido a visitarlo, entró en la salita de reuniones. Y le sonrió dulcemente, con su clásico estilo de vestir, al niño que tenía al frente.

¡Ah, Takano-san, buenas tardes! – Misaki casi se golpeó la frente contra la mesa al momento de inclinarse.

Misaki… Me alegra volver a verlo… ¿En qué puedo ayudarle?

Oh, verá. Usagi-san me envía para disculparse. Aikawa tuvo que llevárselo a rastras a una presentación en el interior. Lo lamento…

No hay problema. Igual lo llamaré más tarde. Hoy… será mi último día de trabajo… Ya lo conversé con mi jefe…

Lo sé. Usagi-san habló también con Isaka-san – se sorprendió – En realidad, aquí entre nos, es un hombre muy inmaduro y extraño, hasta el punto de ser escalofriante… Pero es muy bueno. Entendió los sentimientos de Takano-san tanto como los de Usagi-san por mí… Y le aseguró que usted no tendría problemas, siempre y cuando asegurara un reemplazo…

El cual ya elegí. Hatori Yoshiyuki es el editor de mayor experiencia…

¡Qué alegría...! Ah, debe ser bonito editar – Takano se enterneció ante su carita avergonzada. No era que le atrajera. Era simplemente que jóvenes menores que él con esa actitud tan infantil lograban despertar su paternidad dormida… y la maternidad negada, por cierto, en la misma medida.

Tal y como dije ayer, ya me he asegurado de encontrarle un puesto – Misaki no lo podía creer – No es inmediato, pero dentro de dos meses podrá usted ingresar a Esmeralda sin inconvenientes. He solicitado a Kisa-san y a Mino-san que lo guíen. De todas maneras, si en algún momento yo regresara a Marukawa, contará conmigo como senpai directo, de modo que no se asuste, sus nuevos compañeros le ayudarán en todo…

¡GRACIAS, TAKANO-SAN, NO SABE LO FELÍZ QUE ME HACE ESTO! – estuvo a un paso de abrazarlo – Esperaré con ansias a que pasen los días… ¡Oh, lo olvidaba…! Usagi-san me pidió que le entregara esto – le dio una cajita de madera. Intrigado, la abrió con cuidado. Y abrió los ojos como platos al ver el contenido.

Pero… esto…

Es la tarjeta de su cuenta por un billón – tuvo que sentarse – Todo está ya a su nombre y puede disponer del dinero cuando quiera…

No puedo

¿Aceptarlo? Usagi-san y su familia son los seres más ricos del universo, esa cantidad es como una ofensa... como el sencillo por el que nosotros nos peleamos en el carro o en el mercado… Por eso, él había renunciado a esa herencia. Pero, ayer, me dijo "Ese dinero nos sobra, sin embargo, representa la felicidad de dos hombres que se aman como nosotros, pero que por una tontería están lejos. Creo que puedo pasar la vergüenza de recuperarlo, si con eso Misaki se da cuenta de que también tengo sentimientos nobles por otras personasAsí, Takano-san y Onodera-kun podrán tener otra oportunidad". Créame… Tomar esta decisión fue muy difícil para él. Pero la asumió porque en verdad quiere ayudarle. Aprecia mucho a Onodera-san. Y yo a usted, Takano-san – bajó la mirada.

Lamento… haberme alejado de usted por su color de ojos… Ahora veo, que podría haberme sentido menos solo – se miraron y sonrieron – Veré la manera de devolverle a Misaki su herencia…

¡Ah, no, ni lo piense! – negó de todas las formas posibles – Usagi y yo estaremos juntos siempre, y cuando yo empiece a trabajar podré generar mi propio patrimonio – Takano se sintió indirectamente orgulloso – Así, ese viejo pervertido podrá al fin dejar de derrochar el dinero… Si quería devolvérselo a Usagi-san, ni piense en dárselo, se lo ruego. Guárdelo por favor hasta que él esté viejo y no tenga dónde caerse muerto...