Disclaimer: Naruto y sus personajes son autoría de Masashi Kishimoto. La historia es mi creación.
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RECUERDOS.
-¿Cuál era su nombre?- el susurro de una voz grave llenó de eco la habitación.
-Sasuke…
El azabache reaccionó de súbito ¿Qué… qué había… hecho? Volteó con brusquedad su rostro, alejado de esos ojos, alejado de esa mirada… La odiaba, odiaba a esa mujer. Sus engañosos ojos lo cautivaron, su falsa voz lo atrapó y… ¡Maldición! Ella era una molestia, una maldita molestia. Se sentía humillado y estúpido, todo por caer en su trampa. Fue débil, en ese momento fue débil, se había dejado llevar por un extraño sentimiento, por algo patético. Sus puños se cerraron con fuerza y sus negros ojos mostraron una furia intensa. Había cometido un error, un estúpido error y ella se burlaría por ello.
Sakura permanecía inmóvil frente al pelinegro. Su mirada perdida en algún punto de la pulida baldosa, su mente en blanco sin poder asumir lo que había pasado segundos atrás. Solo sentía el latido frenético de su corazón y una extraña sensación que crecía en su interior. Se había perdido en sus profundos ojos y pudo ver algo, algo que nunca creyó ver, algo que le removió el alma por completo. Una chispa, un pequeño brillo de ilusión, de esperanza. Por un momento él pensó que era diferente, por una fracción de segundo confió en ella… Y por eso le había hablado… por fin… él le había hablado. Una profunda voz en un susurro…
El tiempo siguió avanzando y ellos permanecían inmóviles, sin hacer nada por cambiar el silencio. Un pelinegro que la maldecía con el odio dilatando en sus pensamientos y una pelirrosa que trataba de comprender lo inexplicable.
El ruido seco de unas cadenas rompió el silencio. Sakura despertó de su turbación y observó al causante de ello. Su rostro palideció y el miedo invadió su cuerpo. Sus oscuros ojos profesaban odio, uno muy real e intenso. No entendía como una simple mirada podía expresar con tanta vehemencia un sentimiento de rechazo y también una implícita amenaza, porque lo veía en sus ojos, en su expresión… la quería muerta, muerta por sus propias manos.
Su corazón se oprimió con fuerza y su respiración se volvió irregular. Escuchar su voz había causado que un sentimiento de felicidad se instalará en su cuerpo, pero ver esa inclemente mirada después de eso, había provocado estragos. Porque dolía, no comprendía la razón, pero dolía y mucho. No era justo, él no era justo con ella. Lo único que quería era ayudarlo y sobre todo protegerlo… pero él, él solo la quería ver muerta. Sintió que sus ojos se humedecían. ¿Acaso… acaso él nunca vería algo bueno en ella?
Ya era suficiente, más que suficiente. Él no soportaba su presencia y ella no quería seguir ahí. Para él, la curiosidad que había sentido ante sus palabras ahora estaba en el olvido y para ella, la felicidad que había sentido por unos segundos se convertiría en recuerdo.
Sakura se levantó con dificultad y se dirigió a su bolsa. Empacó lo que había utilizado y salió de la habitación. Ni una mirada, ni una palabra de por medio. Nada de lo que frecuentaba hacer cada vez que se despedía de él. Ninguna promesa de que volvería, ninguna dulce mirada y ninguna sonrisa diferente antes de salir por esa puerta y dejarlo en soledad, antes de abandonarlo a la oscuridad.
Y eso… eso le disgustó, a pesar de que nunca lo aceptaría.
…..
Se encontraba sentado en un cómodo sofá de seda negro mientras contemplaba sonriente el exquisito vino que había comprado. Necesitaba celebrar su más reciente victoria.
Sus ojos amarillos se desviaron al celular que tenía en la pequeña mesa frente a él, aún no recibía instrucciones pero en momentos pasaría, solo era cuestión de esperar.
Llevó la copa de vino a sus labios y aspiró complaciente el delicioso olor, luego bebió con infinita paciencia disgustando su sabor añejo.
Su celebración se debía a la sorpresiva reunión con uno de los mayores empresarios de Tokio, pues el hombre conocido como Uchiha Itachi no era merecedor de nimiedades. La economía del país se mantenía en gran parte por los acaudalados negocios de la familia Uchiha.
Orochimaru sonrió satisfecho una vez más al recordar su plática ese sábado en la tarde.
FLASH BACK
Sentado frente a su escritorio se apreciaba la importante figura pública de la economía. Al escuchar su entrada, se levantó con evidente cortesía en saludar.
-Buenas tardes Orochimaru-san. Es un gusto verlo de nuevo.
-Itachi-san el gusto es mío. Siéntese por favor.- ofreció con amabilidad mientras le estrechaba la mano y se dirigía a su asiento. Los dos hombres quedaron enfrentados.- Así que ha decidido venir y dar una vuelta por nuestras instalaciones, como siempre.
-Bueno sí, hace meses que no venía. Quería ver el desarrollo que han tenido en ese tiempo.- explicó con una sonrisa.- Además los medios no dejan de hablar sobre los más recientes logros de la CICT.
-Oh si, han sido buenos tiempos. Nuestro equipo trabaja con compromiso y calidad, y como puede darse cuenta han tenido sus recompensas. La ciencia avanza cada día.- concedió Orochimaru.
-Y por eso he venido hoy. Usted sabe que me interesa mucho la ciencia y por eso siempre ayudo en lo que puedo.
-No podría negarlo, usted es uno de nuestros mayores benefactores para el centro. Precisamente su último aporte facilitó el implemento de nuevas tecnologías y como puede ver, los éxitos que han tenido nuestros diferentes grupos de investigación han sido gracias a eso.- reconoció orgulloso al recordar que todo ese capital fue dirigido a su investigación, a sus experimentos.
-Me alegro mucho escuchar eso.- admitió Itachi con una sonrisa. Su interés por la ciencia se relacionaba a los avances que se conseguían para mejorar el futuro de la humanidad, eso lo reconoció desde muy pequeño por medio de un doloroso recuerdo.- Bueno, no dispongo de mucho tiempo hoy, solo pasaba para dejar un pequeño aporte.- extrajo de su saco oscuro una billetera de cuero negro. Los ojos amarillos relucieron de ambición.- Me gustaría venir un día de estos para dar un recorrido a todas las instalaciones.
-Usted sabe que siempre será bienvenido, Itachi-san.- reconoció al tiempo que sus manos recibían el suntuoso cheque.
-¿Está bien cualquier día?
-Si, por supuesto.
-Muy bien.- asintió complacido mientras se levantaba de su asiento y se despedía con afabilidad.- Hasta pronto.
-Hasta pronto.- dijo al tiempo que le estrechaba la mano y con una perversa sonrisa añadió.- Todo sea en beneficio de la ciencia.
-Y la humanidad.
FIN FLASH BACK.
Oh si, sobre todo la humanidad. Porque la base de sus experimentos se concentraba en ello, la humanidad. Quería ver una especie mejorada, capaz de resistir las inclemencias de la naturaleza y avanzar como una sociedad fuerte. No quería hombres débiles ni estúpidos, lo único que ocasionaba ello era un desperdicio abismal. Mantener las razas inferiores, los que no progresaban era el impedimento al desarrollo. Y lo que él buscaba era el desarrollo.
Una risa escapó de sus labios al saber su otra ambición, ser un Dios. Porque él sería la clave para que el mundo diera un cambio y la humanidad alcanzara la cúspide de su desarrollo. Él era quien crearía la nueva raza, los perfectos. Y así mismo, también conseguir esa perfección y la inmortalidad de un Dios.
El mundo ya no andaría en penumbras y oscuridad. Una nueva era comenzaría y él sería el promotor de ello. Aunque si lo pensaba mejor, él ya era un Dios y no cualquiera, él era mejor que las invenciones creadas por las mentes pobres e ignorantes, además él si era real… Había creado una raza perfecta, había jugado con la vida y la había mejorado, había experimentado sin descanso en busca de su creación final y la encontró, pero ahora debía expandir esa creación, esa nueva vida, esa nueva raza. La risa ronca se escuchó con más fuerza entre las cuatro paredes.
Él cambiaría el mundo, él crearía uno nuevo, porque era un Dios…
El sonido de un celular interrumpió sus pensamientos. Bebió de un sorbo el vino que le faltaba en su copa y con deliberada lentitud contestó.
-Estaba esperando su llamada…- expresó con sincera falsedad. Cuando cumpliera con su objetivo, el hombre al otro lado de la línea ya no sería de su utilidad.
…..
-Necesito reunirme con usted.- se escuchó la voz rasposa de un hombre. Por su tono se evidenciaban los años que aquel individuo soportaba.- Si comenzaremos con el plan, debemos tener todo preparado... Así es, aún hay muchas cosas que preparar. Lo esperaré en el Kyube de Tokio este sábado a las 7 de la noche.- se hizo una pausa mientras recibía la respuesta.- Muy bien. Asegúrese de no llamar la atención.- luego de escuchar una respuesta afirmativa, colgó.
Guardó el celular en el bolsillo de su pantalón gris y se dirigió al pequeño estante que estaba en su cuarto. Se escuchó el ruido de cristales mientras llenaba un vaso con agua, luego sacó un par de pastillas y las ingirió con precipitación. El dolor de su pecho se calmó en minutos.
Por último se acercó a la acolchonada cama y se recostó dispuesto a descansar, aunque era temprano no estaba en condiciones para seguir deambulando. Mañana sería un día agotador. Buscó a tientas el control para encender la televisión y dormir con el arrullador sonido, pero en su lugar encontró un objeto liso y frio.
"El cuadro." Pensó y lo tomó en sus manos dispuesto a devolverlo en su lugar, pero antes observó por última vez en el día, los rostros sonrientes de dos ojiverdes.
FLASH BACK.
Humo, eso fue lo primero que vio. Aceleró con más ahínco el vehículo. Ahora había fuego, mucho fuego. Las llamaradas se extendían por una línea de árboles cerca de la carretera. No podía estar pasando eso.
Un policía lo detuvo, no podía seguir más allá. Con desesperación se arrancó el cinturón y bajó del vehículo con movimientos torpes. Un camión de bomberos intentaba desesperadamente apagar el fuego mientras la policía revisaba minuciosamente lo que quedaba de un automóvil, estaba hecho añicos, era casi irreconocible a excepción de la placa que podía leerla sin tapujos.
Cayó de rodillas al reconocer la placa y un dolor agudo se expandió por su cuerpo al examinar con más detenimiento el pedazo de chatarra que una vez fue un automóvil. No podía estar pasando eso, no podía. Era de ella, su hija… su amada hija.
-Señor, no puede estar aquí. Le pido que por favor se retire.- ordenó la voz autoritaria de un jefe de policía. Pero él no lo escuchó, solo quería saber algo…
-¿D-donde está…?- susurró sin fuerzas.
-¿Usted reconoce el vehículo? ¿Es algún familiar?- preguntó con profesionalismo, a lo que el hombre en el suelo asintió suavemente.
-¿Dónde… está?
-¿Qué tipo de relación?- insistió el policía.
-Su padre…
-Fue un accidente, lo siento.
-No, no fue un accidente.- expresó seguro de sus palabras y con el odio aflorando en su interior.
FIN FLASH BACK
Cerró con fuerza sus avejentados ojos tratando así, de borrar el recuerdo. Sabía que no podía hacerlo, siempre estaría ahí presente, atormentándolo día y noche.
Ahora solo le quedaba una persona en el mundo. Su hija había muerto esa fatídica noche, pero el recuerdo de ella aún estaba vivo, pues permanecía en los verdes ojos de su adorable nieta.
Y el mantendría ese recuerdo, aunque tuviera que sacrificar más vidas para conseguirlo.
…..
Sakura suspiró cansada. Había terminado por hoy, las muestras de sangre estaban etiquetadas y listas para comprobarlas, todas excepto una. Se llevó una mano a la cabeza en señal de incomodidad, le dolía mucho.
Había decidido postergar el nombramiento de sus pacientes para otro día, pues cierto acontecimiento con un azabache, hizo que perdiera la emoción de seguir con eso.
Después de salir cobardemente de aquella habitación, alejada de esa oscura mirada inquisitiva y amenazante, había pensado con cabeza fría lo sucedido. Aún no creía que él le hubiera hablado, era simplemente sorprendente. Escuchar su voz la había llenado de una felicidad indescriptible, y no sabía el porqué de ello, lo asociaba tal vez con que era la primera muestra de confianza que le daba. Aunque toda se fue al caño cuando él reaccionó y se dio cuenta de lo que había hecho, su mirada de odio se había adherido en su mente.
Pero no lo culpaba, él tenía sus razones y ella debía ser paciente. Solo con el tiempo la confianza podía crecer y con todo el cuidado que le brindaba, porque eso no cambiaría, ni con él ni con los demás.
Se quitó la bata blanca que siempre llevaba en ese lugar y la dejó en la silla de su escritorio. Abrió la puerta con una única dirección en su mente, la salida. Mañana sería otro día agotador
…..
Sasuke…
Esa palabra seguía resonando en su cabeza, en realidad todas las palabras dichas por esa mujer. No podía olvidarlas, simplemente habían hecho un lugar más en su memoria, pero no cualquier lugar, eso lo tenía claro. La historia se repetía incesante.
Un hombre… un hombre que lo perdió todo. A él nunca le pasó eso, desde un principio siempre estuvo solo, con nada. Sin embargo, en algo si se asemejaban, ambos sufrieron terriblemente y el odio era su única compañía, eso no lo podía negar. Y finalmente, otra diferencia, una gran diferencia, aquel hombre tenía personas que querían ayudarlo, y así lo hicieron. Pero él…
El azabache suspiró cansado mientras se removía en su lugar, sus piernas se estaban entumeciendo. No recordaba cuanto tiempo había permanecido en esa misma posición, tal vez desde que se fue ella, no sabía muy bien.
Volvió a evocar sus verdes ojos, se veían tan sinceros, tan expresivos… Con el tiempo había aprendido a conocer la mentira a través de los ojos, específicamente por un acontecimiento que lo había obligado a desconfiar fervientemente de las personas. Y daba por hecho que ese brillo, casi perverso, estaba en todas las miradas que conocía y había conocido, en todas… excepto en una, la excepción a la regla.
Esa semana había estudiado con detenimiento cada expresión, cada movimiento hecho por parte de la persona que había infringido sus parámetros, cosa que él creía inexpugnables. Y todo se contradecía, lo confundía. Ella no cumplía nada de lo que él había previsto. No entendía por qué, no tenía sentido. Pensó que era cuestión de tiempo, pero ahora comenzaba a dudar de ello. ¿Entonces qué? ¿Qué era lo que ella escondía? Suspiró frustrado. No tenía sentido seguir pensando en eso, solo el tiempo descubriría la verdad o si no, él lo haría.
Se recostó en la pared blanca dispuesto a descansar, solo quería sumergirse en la inconciencia del sueño y no pensar más. Sin embargo, el ardor constate en sus muñecas lo incomodaba y no le permitía gozar del profundo sueño, sumado a que debía siempre estar alerta.
Antes de sumirse por completo en un sueño ligero, recuerdos llegaron a su mente de improviso. Recuerdos que lo seguían por siempre.
FLASH BACK
-Ahora dime ¿Qué es esto?- preguntó una mujer de largo cabello rubio.
Sus ojos oscuros captaron la imagen con gran nitidez y reconoció el objeto colorido impreso en la hoja. Sin embargo no respondió.
-Dime.- insistió la mujer con creciente impaciencia.
Silencio.
-Así que te niegas a hablar. ¿Qué tal si… esto funciona?- amenazó la pelirrubia con un objeto alargado en sus manos.
El niño tembló al reconocerlo y bajó la mirada, no quería ver el momento del impacto.
-¿Nada? Pues bien, tú te lo buscaste…- expresó con fastidio mientras descarga el látigo en la espalda del niño.
Él por su parte intentó protegerse del golpe alzando sus manos, pero el impedimento de unas cadenas le recordó que no podía permitirse eso. Y con resignación recibió el impacto.
-Ahora dime ¿Qué es?
"Flores" pensó "… son flores." Pero eran palabras que nunca saldrían de sus labios. Aunque el dolor que provocaban esos golpes era insoportable, su rostro solo reflejaba una mueca de incomodidad.
…..
-Vamos hazlo.- animó mientras sonreía, pero como siempre con falsedad, con engaño.
El niño empezó a escribir en la hoja blanca, si no lo hacía sería castigado y era mejor evitar los golpes de esa maldita mujer. Las cadenas se arrastraban mientras el movía su mano al compás del lápiz y luego sus ojos se dirigieron a la pelirrubia.
-Muy bien. Lo hiciste bien. Ahora escribe el abecedario.
Bajó de nuevo su mirada al blanco papel y al lado de las palabras anteriores, comenzó a escribir lo que le ordenaban.
-Tu caligrafía me impresiona, es muy bonita. Ahora dibuja algo, lo que quieras.- el niño opuso resistencia.- No me obligues a castigarte.- amenazó con una maliciosa sonrisa.
El pequeño suspiró rendido e hizo lo que se le pedía, con el resentimiento en sus negros ojos.
…..
-¿Está listo?- preguntó un hombre de ojos amarillos.
-Sí, está listo.- confirmó una pelirrubia.
El niño que miraba con evidente temor el lugar, buscaba una forma de salir de ese encierro, pero las cadenas no le permitían el mínimo movimiento y solo podía ver paredes blancas, nada más. Las arcadas de corriente llegaron a su cuerpo y él solo pudo gritar.
…..
-Tranquilo corazón, solo será un momento.- se escuchó una voz que aparentaba dulzura. La mujer rubia le dio un beso en la frente antes de inyectarle una sustancia desconocida para él.
Cualquiera diría que era sumamente cariñosa, pero él sabía lo que ocultaba esa apariencia. No era más que un engaño, un fraude. Y esos ojos marrones se lo decían, ella era una maldita mentirosa. La miró con odio al sentir los efectos de aquella inyección. Los odiaba a todos y sabía que muy pronto ese odio explotaría.
El niño arqueó su espalda al sentir el terrible dolor por todo su cuerpo, era como fuego que atravesaba sus extremidades, era horrible. Vio como la mujer sonreía mientras observaba su sufrimiento. Una asquerosa sonrisa…
…..
-Vamos corazón, sé que te gusta.- comentó con sorna la pelirrubia mientras escabullía una mano por los pantalones del chico.
El joven pelinegro respondió con un gruñido de molestia. Quería arrancarle esa asquerosa mano.
-Déjate llevar por las sensaciones…- susurró sobre su oído mientras su mano subía y bajaba lentamente.
Maldita. Maldita. Quería gritarle, quería golpearla, quería matarla. No la soportaba, la detestaba con cada fibra de su ser. Los movimientos sobre su miembro aumentaron, sin embargo no sentía placer, no sentía nada agradable, al contrario sentía repugnancia, asco por ser tocado por una mujer como ella.
Movió las cadenas de sus manos y pies con fuerza, la suficiente para sobresaltar a la pelirrubia. Ella se alejó temerosa, debía ser precavida. Después el ceño de la mujer se frunció con molestia.
-Así que sigues resistiéndote.- alegó con fastidio.- Muy pronto caerás en mis manos.- sonrió con seguridad y se alejó del azabache.
Eso jamás pasaría, él lo sabía.
…..
Sus manos estaban manchadas de sangre y su cuerpo estaba en las mismas condiciones, aun así no le importó y observó con odio profundo a la mujer que tenía adelante. Estaba asustada, horrorizada y su cabello rubio ahora estaba manchado de un rojo escarlata.
-¡N-no lo h-hagas! ¡Por favor!- gritaba la mujer mientras se arrastraba hacia la puerta.- ¡T-te soltaremos! ¡Te d-dejaremos libre, lo prometo!
El rostro del azabache se mantenía inmutable, no creía ni una palabra. Todos ellos merecían morir y él lo haría. El niño que se mantenía obediente y sumiso se había convertido en un hombre que guardaba todo el rencor contenido por años.
Se acercó con deliberada calma hacía la mujer que gritaba angustiada y sin pensarlo dos veces le dio la muerte que tanto ansiaba, dolorosa y lenta muerte. Cuando la pelirrubia ahogó su último grito, la arrojó al frio suelo y miró a su alrededor, cadáveres, solo había muerte. Los estúpidos que intentaron ayudarlo solo consiguieron adelantar su final.
Se había convertido en un asesino ese día, el odio que llevaba por dentro fue la causa. Y él no podía cambiarlo.
FIN FLASH BACK
…..
-¿Qué te parece?- preguntó sonriente una pelirrosa.
-¿Jugo?
-Sí, he leído tu información y te describe como una persona con doble personalidad.- comentó Sakura mientras terminaba de vendar su herida.- Pero de lo que te conozco, sé que eres muy pacífico.
-No debería confiarse de eso.- acusó el hombre de cabello anaranjado.
-¿Por qué?
-No siempre soy así, podría matarla en este mismo instante.- advirtió con sus ojos opacos.
La pelirrosa solo sintió un escalofrió, aunque ya estaba acostumbrada a las amenazas que le dirigían sus pacientes. Sin embargo, decidió arriesgarse.
-Pero solo cuando te alteras ¿Verdad? Ahora mismo, así como estás ¿Me matarías?- hablar de su propia muerte ya era normal para ella. Extraño pero cierto.
Los ojos anaranjados del hombre la observaron detenidamente, detallándola. Esa mujer era sumamente amable con él, cosa que lo sorprendió los primeros días, bueno seguía sorprendiéndolo, pero en menor medida. Aún sentía desconfianza, sin embargo algo le decía que podía confiar en ella, lo miraba en sus ojos.
-No lo sé.- respondió con simpleza mientras desviaba su rostro.
Sakura sonrió con tristeza. Bueno por lo menos estaba más cerca de lograrlo, no era una afirmación absoluta, por lo que guardaba esperanzas. Se dirigió al estante en busca de un medicamento, pues su paciente en aquella camilla debía ser medicado cada tantas horas para mantenerlo tranquilo, fuera de sus posibles ataques.
-Pero dime ¿te gusta el nombre?- cuestionó la pelirrosa mientras rebuscaba entre los tantos medicamentos que había.- Si no te gusta, podemos buscarte otro.
El hombre permaneció en silencio pensando unos minutos. Nunca le gustaron los nombres que le obligaban a usar, pero siempre terminaba obedeciendo porque no tenía otra alternativa. Pero esta vez…
-¿Qué era lo que significaba?
-Jugo viene de los kanjis 'Tenbin no jyuugo' que significa la balanza principal, por eso me pareció perfecto para ti. La balanza mantiene el equilibrio entre dos cosas diferentes, como tus personalidades. Si le agregas más peso a una que a otra, la balanza se desequilibrará y perderás tu autocontrol, pero si tratas de mantener el mismo peso en ambas, entonces conseguirás el equilibrio perfecto.- Sakura se acercó con el medicamento adecuado y agregó con una sonrisa.- Así, tu nombre siempre te recordará lo que debes hacer para mantener la calma.
El hombre la miró sorprendido. Esta vez, había puesto total atención a las palabras de ella y ahora comprendía mejor su significado. Una balanza, él debía ser una. Detestaba cuando perdía el control porque hacía cosas desastrosas que le aterraban. No quería ser un detestable hombre como los que conocía. No, no quería eso, y aquella mujer le había dado una solución para ello. De solo recordar su nombre, recordaría también lo que debía hacer y lo que siempre sería.
-Entonces ¿Qué dices? ¿Te gusta?- preguntó con ansias la pelirrosa.
-Jugo…- el solo repitió su nuevo nombre en total acuerdo. Definitivamente le gustaba.
Sakura asintió feliz.
…..
-¡Vamos! Mírame, no me temas.- alentó con una sonrisa Sakura mientras miraba a su último paciente en el día.
La mujer encadenada a la camilla la observó con el ceño ligeramente fruncido. Esa pelirrosa era sumamente ruidosa.
-No te temo, te odio.- respondió en un susurro.
Sakura suspiró cansada ¿Cuántas veces había escuchado lo mismo?
-Sí, lo sé y si pudieras también me matarías ¿no?- decidió reconocerlo ella misma, de todas maneras llegarían a la misma conclusión. Mejor rápido a soportar la incertidumbre.
-Ya que lo dices, sí.- aceptó la mujer con largo cabello rojo.
-Lo digo porque ya lo he escuchado de todos ustedes.- susurró con una mirada triste.
La pelirroja la observó por un largo tiempo mientras le aplicaba una crema por sus brazos heridos, luego se sorprendió al ver que sus ojos contenían lágrimas ¿Por qué lloraba?
-Lo siento.- se disculpó Sakura al tiempo que limpiaba su rostro. Debía reconocer que estaba furiosa, siempre se ponía así al ver las heridas de todos sus pacientes. Casi siempre era una nueva por día. Si pudiera, iría ahora mismo a golpear a dos malditos hombres, pero sabía que al hacer eso arriesgaba demasiado.
-¿Sabes? Siempre he pensado que las mujeres nos comprendemos más entre nosotras.- comentó la pelirroja. Sakura la miró sorprendida.
-¿Cómo lo sabes?
-Hay otra mujer entre nosotros.
Sakura asintió. Pero al ver que la mujer permaneció en silencio, decidió alentarla a que siguiera.
-¿Por qué crees eso?
-Es solo un pensamiento.- respondió con sencillez.
-Pero lo que dices es verdad.- comentó animada la pelirrosa, ansiosa por mantener una conversación con su paciente.- Yo tengo una amiga, bueno en realidad es mi mejor amiga. Se llama Ino…
-Amiga…-susurro con aflicción.
-Los amigos son los lazos de amistad que se forman entre personas cuando hay mucha confianza entre ellos.- informó Sakura con una sonrisa al tiempo que buscaba un par de vendas. Regresó y se dispuso a cubrir con infinito cuidado.- Como te decía Ino es mi mejor amiga porque ella siempre está ahí para apoyarme o simplemente para reír un rato…
La pelirroja la escuchaba atenta mientras seguía parloteando. Ella era extraña, no se comportaba como siempre se comportaban las enfermeras. Era amable, cuidadosa y hasta ese momento no le había dado ningún golpe, ni humillado como normalmente pasaba, parecía diferente. Su visión era un poco borrosa pero podía distinguir sus expresiones, también era muy alegre pues siempre la miraba sonreír.
-Recuerdo que un día estaba muy triste y ella estuvo ahí para animarme.- relataba Sakura cada vez más emocionada.- colocó una bolsa con agua en la entrada, arriba de la puerta y cuando la empleada entró, el agua cayó y la mojó toda. Ya éramos muy grandes para hacer eso, pero no nos importó.- y soltó una risa al recordarlo. Definitivamente su amiga Ino le había dado apoyo en varios momentos de su vida.
La pelirroja se sorprendió mucho al ver como se reía aquella mujer, era sumamente contagiosa y sin poder evitarlo, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.
Sakura sonrió más al verla.
-¿Qué te parece si somos amigas?- preguntó feliz con tal idea en su mente.
-¿Eh? P-pero yo… no sé….
-Las amigas se apoyan la una a la otra.- expresó la pelirrosa mientras terminaba de vendar el brazo herido de la chica.- Y yo prometo ayudarte, solo tienes que confiar en mí.
¿Confiar? No confiaba en nadie, la vida dura que soportaba era la razón de eso. Sin embargo, algo le decía que podía confiar en esa mujer… y no sabía que era, tal vez era por el mismo hecho de ser mujer. Podría confiar… ¿Por qué no? Hasta ahora, ella era diferente. Y tal vez la necesidad de apoyarse en alguien, era la razón que la motivaba a fiarse de ella.
-B-bueno.- aceptó dudosa. Solo esperaba no equivocarse.
Sakura se sorprendió enormemente al escucharla. No podía creerlo. Ella aceptaba que fueran amigas, ella la aceptaba. La sonrisa que apareció en sus labios era genuina. Sabía que era cuestión de esperar, sin embargo aún no terminaba, debía demostrar cada día que ella era diferente, que ella los ayudaría. Cuando eso pasara ya no habría duda, ni odio, ni temor en sus ojos.
-No sabes cuánto me alegra escuchar eso amm…- había olvidado proponerle un nombre.
-Llámame Karin.
-¿Qué?- eso sorprendió a Sakura.
-No siempre estuve encerrada en este lugar…- confesó con ciertas reticencias.- Conozco algo de la vida.
-¿Cómo…? Yo pensé…
-Son recuerdos muy borrosos… pero sé que me llamo Karin…- susurró perdida en sus pensamientos.- Yo era muy pequeña cuando todo ocurrió.
Sakura acarició el rojo cabello de la mujer con cariño dándole cierto apoyo, aunque seguía sorprendida.
-Vivía con mi madre, pero la perdí después de un enfrentamiento.- susurró al tiempo que sucumbía a la tentación de decir todo lo que la atormentaba, todo lo que llevaba por dentro.- Éramos muy pobres… caminaba sola por las calles buscando algo de comida y refugio, pero nunca lo recibí. H-hasta que un día… sin poder aguantar más, caí dispuesta a morir en ese mismo instante, no soportaba más.- seguía relatando con lágrimas en sus ojos.- Lo último que vi fue a un hombre acercarse… me ofrecía comida, refugio. Todo lo que yo buscaba. Acepté ir con él antes de caer inconsciente. Fue el peor error de mi vida… él era Orochimaru…- terminó de decir con su rostro empapado de lágrimas.
-L-lo siento.- susurró Sakura con el corazón encogido. También sentía unas inmensas ganas de llorar. ¿Cuánto odio podía llegar a sentir por aquel despreciable hombre? Sabía que cada día crecía más. Se arrodillo frente a la camilla y como pudo, le dio un sencillo abrazo. No sabía que más hacer pero sentía que debía hacerlo.
Karin se sorprendió por el gesto de ella, pero sintió un reconfortante sentimiento. Cuanto había extrañado el afecto de una persona. Apenas recordaba el cariño de su madre. Quiso devolverle el abrazo pero no podía, las cadenas lo impedían. Aun así, decidió desahogarse con ella y expulsar todo su sufrimiento.
…..
-Orochimaru-sama.
-Kabuto, por fin estás aquí.- comentó con tranquilidad al tiempo que daba la vuelta hacia el peligris.- Dime… ¿Está todo listo para mañana?
-Sí señor, todo está preparado.
-La mujer Sakura ¿Cómo va en su trabajo?
-Los Anbus me han informado que está tomando mucha confianza con los experimentos. Ella los llama 'pacientes.'- respondió con burla.
-Oh eso es nuevo. Así que ellos la están aceptando.
-Eso nunca había ocurrido señor.- expresó Kabuto con preocupación.- ¿No cree qué es peligroso?
Orochimaru arrugo su frente y preguntó de nuevo.
-¿El perfecto también?
-Parece que no. Eso es lo que creen los Anbus, siempre se muestra hostil con ella.
-Eso es bueno.
-Pero Orochimaru-sama…
-No te preocupes Kabuto. No importa si los experimentos confían en ella. ¿No crees que será más fácil tratarlos?
-No entiendo señor…
-Piensa en esto.- dijo Orochimaru mientras se acercaba al sillón de su habitación y se sentaba complacido.- Ella es una persona muy indulgente, en cualquier momento vendrá a reclamarme por los tratos que reciben. Ya lo he pensado todo.- sonrió orgulloso de su estrategia.- En un determinado momento los experimentos confiaran plenamente en ella, cuando lo hagan, serán sumisos a lo que ella les diga y en ese momento empezaremos nuestro plan. Ejerceremos nuestro control en ella y así obtendremos lo que buscamos.- terminó con una expresión de victoria.
-Así que piensa usarla…- ahora lo entendía todo. Sin duda ella era una pieza importante para el plan.
-Por temor al daño que les podría ocasionar, ella hará todo lo que yo le diga.- sonrió con prepotencia. Ya podía saborear la victoria.
-Sin duda alguna usted es una mente brillante.
Claro que lo era, nada escaparía de sus manos y todo saldría como él lo había planeado. Tomó la botella que estaba a un lado y sacó dos copas del estante más cercano.
-Ven Kabuto. Disfrutemos un rato por nuestra futura victoria.
El mencionado sonrió mientras se acercaba al sillón de al lado y tomaba la copa llena del más exquisito vino.
-Por usted señor.- brindó el peligris.
-Por mí.- concedió con arrogancia.
…..
Sakura caminaba segura de sus pasos por aquellos blancos pasillos, tenía una dirección en mente y pensaba llegar cuanto antes. El anterior día no pudo verlo, pues estaba ocupada con la revisión de seis pacientes. Ese día terminaría con el resto.
Sin embargo, estaba sumamente impaciente por verlo. Quería comprobar que se encontraba bien, que no estaba herido y también quería saber si la seguiría mirando con aquel odio. No soportaba esa idea, pero debía afrontarlo. La última vez, había salido como una cobarde y ahora estaba dispuesta a cambiar eso. Necesitaba verlo.
Llegó a la última puerta de ese pasillo, ahora se sabía de memoria el camino. Deslizó la tarjeta como siempre e introdujo el código. Su corazón se aceleró cuando escuchó el sonido que le permitía ingresar. Todavía se seguía preguntando el porqué de ese comportamiento, no le pasaba con ninguno de sus otros pacientes. Entonces ¿Por qué?
Entró con los nervios de punta y buscó el interruptor. Cuando la luz iluminó la habitación sus ojos se llenaron de sorpresa y desilusión. No había nadie, él no estaba. Recorrió con su mirada todo el cuarto, pero solo pudo ver los gruesos tubos que afianzaban las cadenas solas… ¿Dónde estaba? La angustia comenzó a crecer en su interior al comprender la gravedad del asunto. Si no estaba con ella en su consultorio, entonces…
Su rostro palideció. No, no podía ser eso. "¿Dónde estás?" preguntó en su mente preocupada al tiempo que sacaba su celular. El timbre sonó dos veces y contestaron de inmediato.
-Haruno-san ¿Ya…?
-¿Dónde está?- inquirió demandante interrumpiendo la voz masculina.
-¿De quién habla?- preguntó el líder de los Anbu.
-De sas… de S-012606.- se mordió la lengua ante su error. Él todavía no aceptaba ese nombre y tal vez nunca lo aceptara.
-Ah él… está en una de sus pruebas.- contestó con simpleza.
-¿Qué?
-Rutina Haruno-san.
Entonces… lo que temía era verdad. ¡¿Qué podía hacer?! Sakura colgó de golpe la llamada. La impotencia que sentía en esos momentos la estaba consumiendo por dentro. Se llevó las manos a su cabeza en un claro signo de desconcierto y preocupación. ¿Qué podía hacer? Se repetía incesante esa pregunta, pero la respuesta era la misma, fría y cruel, nada…
Buscó otro número en su celular y llamó. Dos, tres veces y no recibía respuesta. ¡Maldito Kabuto! Buscó de nuevo y llamó con la misma insistencia. Nada. No había respuesta. ¡Maldito Orochimaru!
Salió de la habitación y comenzó a correr por el extenso pasillo hacia… ¿Hacia dónde? Sus ojos se llenaron de lágrimas al saber lo que pretendía, un inútil plan de ir donde estaban ellos, pero no tenía ni idea de cuál era el lugar…
Las lágrimas ahora corrían por su rostro. Se sentía inútil, no podía hacer nada. Sin embargo, una fugaz idea paso por su mente.
Corrió con una dirección en mente y llegó a una puerta. Deslizó la tarjeta y trató de desesperadamente de introducir el código, pues sus manos estaban temblorosas. Entró rápidamente a la habitación y la puerta se cerró a sus espaldas.
-¡Suigetsu!- gritó con lágrimas en sus ojos.- ¡Dime por favor! ¡¿A dónde se los llevan cuando van a rutina?!
El chico peliblanco se llevó un susto tremendo ante la inesperada situación. La pelirrosa lloraba angustiada y en su rostro podía verse la desesperación que sentía. ¿Qué diablos había pasado?
-¿Qué?- preguntó sin comprender nada.
-¡¿Cuál es el lugar de la rutina?! ¡De la experimentación!
-No lo sé.- respondió con sinceridad.- Siempre nos cubren el rostro.
-¿Qué…? No puede ser…
-¿Qué pasó?- inquirió con curiosidad. Quería saber lo que había pasado para que la pelirrosa se alterará de ese modo. ¿Habría muerto alguien?
-S-sasuke…- susurró dolida mientras se deslizaba por la pared y sus manos cubrían su rostro.- Sasuke… c-cuanto lo siento…
¿Sasuke? ¿Quién era Sasuke? ¿Por qué no sabía nada de lo que estaba sucediendo? Observó a la pelirrosa llorar en silencio, en verdad estaba dolida, pero la pregunta era ¿Por qué? Resopló molesto, no le gustaba ser el estúpido que se enteraba de todo a lo último.
Sakura trató de serenarse un poco. La impotencia que aún sentía era insoportable. No podía hacer nada por él. En ese momento estaba sufriendo y ella no podía protegerlo como lo había prometido. Negó con la cabeza mientras más lágrimas caían por su rostro, no podía cumplir su promesa…
-Oye… ¡oye! ¡Pelirrosa!- Suigetsu la miró con el ceño fruncido. Lo sentía por ella, pero la curiosidad lo estaba matando. Un momento… ¿lo sentía? Bah claro que no.
Sakura limpió su rostro al tiempo que respiraba profundo. Debía calmarse y… esperar, era lo único que podía hacer.
-L-lo siento Suigetsu…
-Sí, sí. Me da gusto que me llames por mi nombre… Ahora dime ¿Qué pasó?
-Se lo llevaron…
-¿Qué? ¿A quién? ¿Y a dónde?
-Se lo llevaron…- repitió la pelirrosa y concluyó con voz temblorosa.- A experimentación.
-¿Qué solo eso? ¿Pero a quién?- eso era normal para el peliblanco, la rutina como la llamaban ellos.
-Sasuke…- dijo ignorando la poca reacción del chico.
-¿Quién es Sasuke?- cuestionó impaciente. Ya no sabía cuantas preguntas había formulado para enterarse de todo.
-E-el perfecto…
Un escalofrio recorrió el cuerpo de Suigetsu al comprender. Las rutinas de ese pelinegro eran peores que las de ellos.
-¿Qué p-pasa?- preguntó Sakura al notar la tensión del peliblanco.
-Bueno… las rutinas de él no son para nada agradables…
-¿Q-qué?
-Que son muy diferentes a las nuestras por ser un… perfecto.- admitió Suigetsu resentido. Esos malditos…
-N-no p-puede ser…- como siempre el chico hablaba demás.- ¿Qué h-hago? Por kami… ¡¿Qué hago?!- gritó desesperada mientras las lágrimas aparecían de nuevo.
El peliblanco miró sorprendido la reacción de la mujer. Realmente estaba preocupada… y comprendió. En verdad ella era diferente.
-Neh, él estará bien. Siempre ha pasado por eso ¿y no ves lo bien vivo que está?
-S-sasuke…
El peliblanco resopló cansado. Hablar con ella era tan complicado como hablarle a las paredes. Sí, ya lo había intentado.
-Volverá en la tarde. Te lo aseguro. Ven a esa hora para que revises su estado.- propuso el chico.
-¿No p-puedo hacer nada más?- preguntó con un amargo sentimiento.
-No.
Era la verdad.
…..
-Aumenta la corriente, Kabuto.- ordenó una voz con autoridad.
-Señor, si hago eso sobrepasará el límite.
-No importa.- respondió Orochimaru al tiempo que observaba a través del cristal un cuerpo que agonizaba.- Podrá resistirlo.
-Por algo es un perfecto.- concedió el peligris con una perversa sonrisa, dispuesto a cumplir la orden.
…..
Blanco. El techo era blanco. Cerró con fuerza las manos al sentir la quemazón en sus brazos. Joder. Dolía, dolía mucho. Quería arrancarse los malditos cables que tenía por todo el cuerpo, eran la causa de su sufrimiento.
Sintió otra oleada de calor extenderse por todo su cuerpo, le quemaba, le ardía. Percibió que esta vez era más insoportable. También podía oler la carne quemada y sin soportarlo más un grito salió de sus labios.
Odiaba esa maldita situación, prefería morir en ese mismo instante. No lo soportaba más, no más. El blanco techo ahora estaba borroso, las sombras de la inconciencia se apoderaron de su visión. Sus ojos se mantenían abiertos con dificultad y decidió… decidió rendirse. Ahora solo veía oscuridad, una abrumadora oscuridad. Tal vez nunca vería algo de luz, algo paz.
Antes de caer en la inconciencia una imagen apareció en su mente, una imagen con toda la nitidez posible. Tal vez era el efecto de su agotamiento o tal vez la desesperante sensación de atenerse a algo, a alguien… porque deseo, poder verla de nuevo.
Sakura…
…..
-¡Corta la corriente! ¡Córtala!- gritó desesperado el hombre de los ojos amarillos.
Kabuto obedeció de inmediato. Bajó todas las palancas necesarias y el silencio reinó por unos segundos.
Orochimaru observaba con gran atención al azabache encadenado en la plancha de metal. No se movía, no había reacciones. El terror se instaló en su cuerpo al concluir lo peor. Si perdía al perfecto, perdía todas sus ambiciones. Todo su plan se iría a la mierda. No podía permitir eso.
-¡Llama a los Anbus de inmediato!- ordenó alterado.- Que lo lleven al consultorio de esa mujer.
-¡Si señor!
Kabuto sacó su celular y comenzó a llamar con urgencia. Sabía lo que pasaría si el perfecto moría. No podían darse el lujo de perder tantos años de trabajo, aunque lo odiaran hasta la muerte, no podían perderlo.
Orochimaru consultó su reloj mientras Kabuto ordenaba con voz imperiosa al líder de los Anbu. Era tarde, a esa hora la mujer ya no estaba en su consultorio, estaría en su investigación. ¡Maldición!
-¡Kabuto, llama a la mujer! Que llegue en menos de diez minutos a su consultorio. ¡Es una emergencia!
El aludido comenzó a marcar el número de la pelirrosa.
…..
Sakura sintió un escalofrío recorrerle la espalda y su corazón se aceleró con fuerza. Tenía un mal presentimiento, algo estaba mal. Arrugó el papel que estaba en sus manos… por Kami ¿Qué pasaba?
-¿Estás bien?- preguntó un ojiperla que la miraba atento.
La pelirrosa asintió con dificultad. No, no estaba bien, pero no servía de nada preocupar a los demás. Sus manos temblaban imperceptible. Algo estaba mal, muy mal.
-Sakura-san ¿Qué pasa?- preguntó ahora Hinata. Se levantó de su escritorio y fue directo hacia su amiga.- Desde que llegaste no has estado bien.
-Yo…
-¡Sakura-chan!- interrumpió con un grito el pelirrubio y llegó corriendo, pues había notado la cara de preocupación de la peliazul y percibió que algo andaba mal.
-Sí, estoy bien… solo me duele un poco la cabeza.- era verdad le dolía desde esa mañana.- Tomaré una pasta y…- se interrumpió al escuchar el timbre de su celular. Sus amigos la observaron atentos.
Era Kabuto… ¡Era el número de Kabuto! Contestó de inmediato y por su acción desesperada casi suelta el pequeño aparato.
-¡Kabuto! ¿Qué…?- el rostro de Sakura palideció al instante y su expresión cambiaba gradualmente conforme escuchaba las palabras del peligris, de la sorpresa al terror.
No tuvo el tiempo de gritarle e insultarlo por ser un maldito bastardo. No tenía tiempo para eso, debía ir rápido. La vida de alguien importante para ella estaba en peligro, no podía perder más minutos.
Guardó el celular en el bolsillo de su bata blanca y salió corriendo de la habitación tan rápido como sus pies se lo permitían. Chocó con varios cuerpos, pero sin importarle los empujaba y apartaba de su camino, tal vez algunos caían al suelo, otros la insultaban por su desfachatez, aun así nada de eso veía o escuchaba, nada de eso le interesó.
Llegó al ascensor e hizo lo que debía hacer para ingresar, no obstante la tarjeta resbaló de sus manos. Un improperio salió de sus labios por su descontrol. Debía calmarse, necesitaba calmarse.
El descenso hacía la planta Z nunca le había parecido tan largo y por eso su pie golpeaba con impaciencia el suelo de metal. Cuando las puertas se abrieron, salió disparada hacia el pasillo sin prestar atención a la revisión diaria. No tenía tiempo para eso.
Comenzó a sentir la fatiga en sus pies por el esfuerzo que exigía, no era momento para recriminarse lo mal atlética que era. Atravesó varios pasillos blancos que antaño eran confusos y por fin vio la puerta de su destino, su consultorio.
Abrió con precipitación y lo que vio la dejó sin pulso. No podía ser. Las lágrimas hicieron acto de presencia, resbalando por su rostro. ¿Él estaba… estaba…? No pudo completar la pregunta.
-¡Sasuke!
Y corrió hacia el cuerpo magullado.
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¡Hola! Espero que estén bien :3 Aquí reportándome con un nuevo capítulo como lo prometí. Espero que les guste, aunque es bastante… am angustiante (?
Bueno, como siempre muchas gracias por leer y muchas gracias por sus comentarios! La verdad es que siempre me animan a seguir escribiendo, por eso siempre trato de publicar lo más rápido posible… :D Además está vez recibí muchos más reviews que me hicieron condenadamente feliz…
Me gustaría preguntarles… ¿Qué personajes les gustaría que fueran los otros pacientes? Tengo en mente unos, pero me gustaría saber su opinión o si por el contrario solo quieren que sea el team taka! No sé, me lo hacen saber…
Ahora sí, a la parte seria. Responderé sus hermosos reviews :3
Lala-Oro: Gracias por tus palabras y por leer! Espero verte en este siguiente capítulo. :)
Luna Haruno: Gracias por leer y por dejarme tu opinión! Me alegro que a ti y a tu inner les haya gustado mi historia, espero no decepcionarlas con lo que se viene 7u7
Dayanaduarte: Como siempre tu comentario 7u7 Muchas gracias por brindarme ese apoyo, de verdad me hace muy feliz! También me encanta como es Suigetsu por eso no podía dejarlo afuera, él debía estar presente en la historia. Y en cuanto a Sasuke… hay que tenerle paciencia ya que él siempre ha sufrido, solo esperen como continúa su relación 7u7 Jajaja no sabía que significado darle al nombre, pero me surgió la idea de la leyenda... parece que fue buna idea… Y yo también grite cuando escribí el final jajaja, aunque no en mi mente… es que me emocioné mucho XD Bueno espero verte en el siguiente capítulo con tus bellas palabras y tu gran apoyo :3 cuídate!
Loriana: Jajaja muchas gracias por tus palabras! Me alegro mucho que te esté gustando mi loca idea… y claro que no me molesta que me escriban anónimos, al contrario, amo todos sus reviews, como siempre he dicho, me motivan a seguir escribiendo! Espero verte de nuevo :3
Victoria SyS: Y tú también como siempre brindándome tu apoyo y tus hermosas palabras 7u7 Muchas gracias! Jaja Naruto y su indispensable seriedad a los asuntos :v Siempre me imaginé la relación de Sakura y Suigetsu así, como buenos amigos y hasta echándose bromas… me alegro que te haya fascinado :3 Y con Sasuke hasta yo me emocioné con eso cuando lo escribí xD y la leyenda... espero no me demanden por copyrigth (? Yo también estoy orgullosa de Sakura :'v Es un alma muy caritativa… Alias 'el papucho sexy' jajaja oye si ¬u¬ buen apodo, felicítame a tu profesor por ese buen nombre… Yo también amo las cosas conspirativas *-* son tan lkfgds jajaja y bien cumplí mi promeso! 7w7 No me vayas a salir en la sopa por favor XD Cuídate y espero leerte pronto!
Esperen descanso…
Melina Fernandez: Muchas gracias por tus palabras! Me alegra mucho que te haya fascinado esta trama que pasó por mi mente, y dije ¿por qué no? Espero que te siga gustando mi historia porque seguiré dando lo mejor! Cuidate :3 espero verte de nuevo!
Amanda: Muchas gracias por tus bellas palabras! Y por tomarte el tiempo de dejarme tu review me hace muy feliz enserio 7u7 El sasusaku es amor 3 Jajaja espero que te siga gustando mi historia, siempre trato de actualizar lo más rápido y claro que seguiré, gracias en verdad por tu apoyo, espero también que te siga sorprendiendo… Estaré esperando tus hermosas palabras! Cuídate :3
AluE: Muchas gracias por tus palabras! Espero que te siga gustando a medida que avanza la historia y que este capítulo haya llenado tus expectativas… Cuídate :3
Zinty: Muchas gracias por tus palabras! Me hace muy feliz que hayas tomado de tu tiempo para escribirme :3 espero que te siga gustando mi historia y vuelva a verte de nuevo! Gracias por tu apoyo… Cuídate :3
