CAPÍTULO7: ECHADO A PERDER

Abby retrocedió asustada ante lo que Luka acababa de decirla. Sus ojos se llenaron de lágrimas, que de momento no dejó que cayeran.

-Luka... no estás hablando en serio. Sé que tienes un humor pésimo... – dijo Abby intentando convencerse a sí misma de que no era verdad lo que Luka acababa de hacer.

-No Abby. Hablo en serio, pero te juro que no quise hacerlo. El me tentó, me insultó de alguna manera...y no podía permitir que volviese a ponerte la mano encima...

-¡No-me-ha-tocado! – gritó Abby rompiendo a llorar, alejándose de Luka.

-Tu mano, tu venda... , mis sueños... – dijo Luka levantándose del silloncito, mientras se dirigía hacia ella , con dos torrentes de lágrimas precipitándose por su cara.

-¡Me caí, maldita sea...!¡Estaba haciendo el gilipollas en la ducha! ¡Resbalé! – dijo al borde de la histeria. Sentía que sus lágrimas le quemaban las mejillas... un dolor punzante...

Luka dejó caer todo su peso sobre la alfombra del cuarto de estar de Abby. Estaba realmente abatido Ella le miraba con cara de asco. Se sentía asqueada al ver a aquel hombre al que consideraba su mejor amigo, llorando, confesándola haber matado a su novio, y todo por unos sueños que no eran ni medio reales, por una maldita paranoia de su perturbada mente. Estaba loco.

Se acercó a él y le levantó por el cuello de la camisa llena de sangre. Dificultosamente Luka se incorporó y Abby comenzó a golpearle en el pecho mientras Luka lloraba y hacía amagos de rodearla con sus brazos. Abby sentía que cada golpe que le daba era un segundo de vida que podía estar perdiendo Carter, pero sin embargo sintió que debía hacerlo...debía abofetearle. Poco a poco, sus fuerzas se fueron apagando hasta que cayó rendida y abatida a la alfombra justo a los pies de Luka. Este se agachó, con los ojos hinchados de tanto llorar, y solo pudo decir unas palabras que lo complicaban aún más todo.

-Te quiero Abby... lo hice para protegerte. – dijo Luka limpiando sus lágrimas con el puño de la camisa. Intentó abrazar a Abby , extendiendo sus brazos, pero Abby hizo de tripas corazón y se levantó. Luka seguía agachado. Se levantó detrás de ella y se quedó con la mirada fija en la muchacha. Abby cerró los ojos y cuando los abrió, le soltó un sonoro bofetón a Luka. No se movió. Aquello le había dolido, sin embargo, mantuvo la vista fija en Abby.

-¿Dónde, Luka? ¿Dónde os habéis pegado?¿Dónde ha sido? – preguntó Abby recogiendo su chaqueta de la percha de detrás de la puerta, comenzando a ponérsela sobre el pijama. Se calzó unas deportivas que tenía en el salón y rebuscó las llaves en una cestita de mimbre que había sobre el mueble de la entrada. Necesitaba mantenerse con templanza para no matar a aquel desgraciado.

-No sé... no me acuerdo Abby... Me ha costado un gran esfuerzo encontrar tu casa. No recuerdo nada... pero puedo ir contigo y buscarlo, así avanzaremos algo más. – dijo poniéndose en pie con el máximo esfuerzo que pudo realizar. Estaba totalmente hecho pedazos... le dolía el cuerpo, le dolía el alma... había hecho llorar a Abby, y eso era lo que más le hería.

-Ni se te ocurra salir de aquí. Tú te quedas en la casa. Estoy segura de que si le encuentras y no está muerto, le rematarás... – dijo Abby muy enfadada con los ojos irritados por el berrinche. – Intenta recordar... ¿saliste del hospital antes que él o después?

- No era mi intención matarle Abby, y te aseguro que no le mataré si me lo encuentro vivo... – dijo Luka conmocionado por la impresión que Abby estaba concibiendo de él. –Salí antes... recuerdo que me llamó a lo lejos y se acercó a mí para decirme algo... pero no sé el que. – Luka volvió a acomodarse en el sillón y se pasó las manos por el pelo frenéticamente. Parecía estar tomando conciencia de lo que había pasado.

-¿Y...? ¿Caminasteis o le mataste ahí mismo, eh, ¡¡estúpido!!? –dijo Abby empezando a perder los nervios que aún le quedaban sin desatar.

-Estábamos en un callejón, oscuro, con cubos de basura...¡Si, había cubos de basura!¡Ya te he dicho que no quería matarle! – dijo Luka muy confuso. Parecía que su mente estaba completamente llena de lagunas.

-¡¡Eso es estupendo!! ¡¡Todos los callejones de Chicago son oscuros y tienen cubos de basura, Luka!! ¡¡Pareces tonto!! – dijo Abby apretando los dientes con rabia.

-No sé Abby... sé que anduve mucho hasta llegar aquí. Recuerdo que intenté buscarle, pero estaba demasiado lejos. -El callejón estaba muy cerca del hospital... ¡El callejón del Doc´s Maggo´s! ¿Podría ser? No te muevas de aquí. Espero por tu bien que no le hayas matado, pero si lo has hecho un coche patrulla vendrá a recogerte. Esto no te lo voy a perdonar nunca. Jamás. Eres el ser más despreciable que pueda conocer una persona. – dijo con cara de asco.

-Abby, te aseguro que no quise hacerlo. No estoy bien, llevo semanas sin dormir por no poder dejar de pensar en ti... no debes culparme Abby... yo solo quería protegerte. – dijo Luka levantándose y acercándose a Abby llorando mucho más de lo que hasta ahora había llorado.

-Ya, ya sé que no estás bien, y no había nada de lo que debieras protegerme. Jamás me he sentido tan segura con alguien como con Carter. Te juro que como la cosa haya ido más allá de una pelea, no volverás a ver la luz del día. Te meteré entre rejas y me aseguraré de que no salgas. Me das pena... y asco a la vez. ¿Te crees con derecho a inmiscuirte en mi vida? ¡Maldito seas, Kovac! –dijo Abby llorando por lo que estaba diciendo a alguien a quien realmente quería. – No has llegado a aceptar que rompiésemos e iniciase una relación con él. Te carcome algo por dentro, que te impide dejarme ser feliz, y eso es una tristeza, porque incluso llegué a pensar, que me querías. ¡Que estupidez! ¡Debo de ser la persona más ilusa el mundo! ¡Sentir amor...! JA... tu nunca has sentido eso por mí, ni creo que llegues a hacerlo nunca. Te duele verme feliz. – dijo lo más duramente que pudo, con cara de asco.

- Si que te quiero Abby, ese es el mayor problema, que he hecho esta gilipollez porque te quiero demasiado. – dijo Luka tragando saliva, y reteniendo sus lágrimas con esfuerzo. Abby le estaba hiriendo con sus palabras... más de lo que ella creía.

-No Luka. Deberías saber que el amor no es tener a una persona contigo, sino dejarla ser feliz, como desee serlo, poniéndolo todo de tu parte, y te aseguro que tu por mí no sientes nada. La envidia te ha corroído, te ha echado a perder...has echado a perder todo. Si quedaba algo de amor en mí, que pudiese haberte dado algún día, ha desaparecido... Tu egoísmo ha hecho desaparecer hasta nuestra amistad. No quiero saber nada más de ti. – dijo Abby abriendo la puerta. Cogió las llaves de la cestita y salió. Ya en el descansillo, se giró y miró a Luka. -Te odio Luka... ojalá nunca te hubiese conocido. Estás completamente loco. No sabes aceptar una maldita derrota. Y pensar que yo si te quise... – dijo Abby sabiendo que sus palabras estaban siendo realmente duras. Lo peor de todo, es que se lo estaba diciendo sin casi sentirlo. Sabía que esto dejaría huella en Luka, pero después de todo, había matado a su novio. – Quédate aquí. Regresaré, y espero por tu bien, que sea con Carter en vez de con la policía. – concluyó Abby con la cabeza gacha y los ojos nuevamente llenos de lágrimas. – Me llevo las llaves. No podrás salir.

Tiró de la puerta y bajó las escaleras de dos en dos. Luka se quedó solo en la casa. No podía creer lo que Abby le acababa de decir...Acaba de decirle que le odiaba... Se encaminó hacia un rincón y se sentó dificultosamente. Encogió las piernas y agachó la cabeza hasta apoyar la frente en las rodillas. Necesitaba pensar.

-¿Qué he hechooooo? – Luka comenzó a llorar como no lo había hecho hasta entonces. Quería gritar, pero se contuvo.

Se levantó del suelo y empezó a destrozar todo lo que estaba a su paso: pateaba los muebles, las sillas, volteó el sofá, arrojó los libros de los estantes al suelo, arrancó las hojas de las revistas, lanzó todo tipo de objetos contra las paredes... necesitaba desahogarse.

Había hecho algo demoníaco y eso no tenía perdón de nadie. Algo tenía que hacer para enmendar aquel error fatal.

Asestó un fuerte puñetazo al espejo de la entradita haciéndolo añicos. Miles de cortes aparecieron al instante en su mano. Sintió un dolor punzante de nuevo. Acababa de recordar lo mucho que le había estado doliendo la mano. Se tiró de espaldas al suelo sobre la alfombra y miró hacia el techo. Miles de figuras se le dibujaban ahí. Dejó su mente en blanco. Deseaba olvidar lo que había ocurrido esa noche. Cerró los ojos. En ese momento deseó volver a Croacia...

volver allí, trece años atrás... sus hijos corriendo por la casa, su mujer cocinando algo exquisito que olía a cielo...

Volvió a abrirlos y sintió la agonía de Carter... algo le decía que no estaba muerto, sin embargo Abby le había dejado claro que casi mejor hubiese preferido verle a él muerto antes que a su novio.

Era un ser despreciable. Quizás no fuese amor lo que sintiese por ella, quizá solo fuese una obsesión...tal vez, Abby tuviese razón cuando decía que nunca había llegado a amarla. Dos personas le habían dicho esa misma noche, que no sabía perder, así que, sin duda alguna, llevaban razón... estaba siendo un egoísta.

Lo mejor sería que se apartase de Abby para siempre, y sólo conocía una manera. Lo que Abby le había dicho le había dolido, pero tenía razón: estaba completamente loco, y el mejor sitio dónde podría terminar era en la cárcel. Ese amor obsesivo que sentía por ella le había echado a perder...