No se como pedir disculpas por este monumental (por que no se puede llamar de otra forma) retraso. Seré sincera, he tenido unos examenes bestiales y acojonantes y este año es mortal para mi. Se que con el verano tendría que haber subido los capitulo, pero...me lo he pasado tan bien que..sencillamente me olvidé XD a parte de que no tenía acceso a internet y por culpa de una mudanza me quedé sin ordenador. Pero ya se que eso no es ninguna excusa. Pido mil perdones por el restraso. Se que prometí que éste capitulo sería largo y me ha salido más corto de lo que pensaba, pero es que en el último momento decidí hacer este capitulo de.."transición" por llamarlo de alguna manera. Espero que os guste, no es muy corto (13 páginas) y prometo que el suguiente capitulo lo subiré más pronto, pero tardaré por que tengo muchisimo que estudiar y casi no puedo tocar el ordenador (llevo más de una semana sin encenderlo siquiera, sniff sniff).

Acabo de darme cuenta de que he escrito mucho, así que resumiré lo de arriba: MIL PERDONES POR EL RETRASO! El siguiente capitulo tardará menos, pero no lo subiré en seguida. (Joder que bien se me da sintetizar!) XD

Disclaimer:Por mucho que me guste...no hablo japonés y nunca he estado en Japón (aunque me encantaría)

Del capitulo solo puedo decir que me parto con el final y que no me matéis por dejarlo así.


Capitulo 7: Tenemos que hablar. Reconciliación a medias.

A la mañana siguiente Neji se despertó casi al medio día, le había costado conciliar el sueño después de las palabras de Hinata. Se levantó de golpe.

¡Hinata! ¡Mierda, seguro que hoy tiene una resaca mortal!

Había llegado corriendo hasta la puerta de su cuarto, pero se debuto ¿Sería bueno que entrara? ¿Y si seguía durmiendo? Decidió ir a verla más tarde cuando su estómago protestó. Fue al cuarto de sus padres para saludarles y se llevó una sorpresa al ver ahí a Hinata, tumbada en la cama.

-Tía Yumi, por favor dime que tienes algo, esta resaca me está matando.

-Si, tranquila Hinata que lo tengo-contestó Yumi desde el baño-solo que no recuerdo dónde..ah! ¡Aquí está!

-Genial...me va a estallar la cabeza.

-Vaya Neji ¿Ya estás despierto?

En ese momento Hinata levantó la vista, miró a Neji y volvió mirar el techo. Neji se sorprendió al ver la mirada de indiferencia de su prima. No era posible que recordara lo que había pasado, estaba totalmente borracha, era imposible.

-Si...me acabo de levantar.

-¿No tendrás resaca verdad? La pobre Hinata se ha levantado hace media hora y no encontraba unas pastillas para ella.

-No, yo estoy bien...bueno, me voy a desayunar.

-Neji, por favor, no me hables de comida, que vomito.

El aludido rodó los ojos, posteriormente se marchó a desayunar a la cocina, donde Yakumo le había preparado un café y unos bollos para desayudar, desayudo típico Occidental.

Horas más tarde Yumi se volvía a marchar junto con Hizashi, por negocios, prometieron estar en Tomoeda cuando Neji e Hinata fueran a competir, en unos pocos días. Yakumo se quedó al cuidado de Hinata hasta que se fue a pasar dos días con su familia, dado que su hija mayor había vuelto del extranjero, a punto de dar a luz. Por lo que Neji tuvo que cuidar a su prima.

Hinata no hizo otra cosa que dormir en todo el fin de semana, se sentía agotada por el concierto, pero también era por que no quería ver a Neji, sabía que él y Nagisa se habían besado, pero no sabía si le había besado ella furiosa, o había sido un sueño.

De todas formas daba igual, ella no se sentía para nada celosa, él tenía todo el derecho del mundo de besar a quien quisiera, le daba exactamente igual.

-Pues yo creo que te molesta y mucho-le dijo Yuki como quien habla del tiempo.

-¡No es cierto!-Hinata golpeó la mesa y un poco del zumo le cayó en la mano.

-Ya, y por eso estás de tan mal humor. Mira Hinata, si te molesta lo que hace Neji...combate el fuego con fuego, dale donde más le duela.

-En su masculinidad-dijo Hinata sin pensar.

Yuki puso los ojos en blanco, llevaba media hora intentando calmar a su amiga y no había manera. El domingo la había levantado de la cama por la tarde y se la había llevado a una pequeña pastelería donde vendían unos dulces que Hinata adoraba, y llevaba toda la media hora pegando golpes en la mesa levantándose de pronto, gritando, haciendo que su bolso saltara por los aires, y espantando a la clientela con su actitud.

-Me refiero a que le pongas celoso, con Naruto no...pero a lo mejor alguno de los hermanos Uchiha quiere ayudarte, sabes que siempre he pensado que Sasuke y tu hacéis muy buena pareja...

-No voy a traer a Sasuke hasta aquí para que me bese delante de Neji y conseguir que se ponga celoso.

-Solo era una sugerencia-dijo Yuki bebiendo un sorbo del quinto sorbete de fresa que había pedido-¿Y si...no haces nada?

-¿Qué quieres decir?-preguntó la Hyuga.

-Quiero decir que pases de él.

-Yuki, vivimos bajo el mismo techo, y estamos solos no puedo "pasar de él".

-¿Solos? Pues eso cambia las cosas, te puedo decir muchas cosas que podéis hacer solos en una casa tan grande.

-¡Yuki!-exclamó Hinata sonrojándose.

-Hinata, tienes ya 17 años, no puedes seguir sonrojándote cuando tocamos estos temas, tanto tiempo sin mi te ha afectado, voy a tener que pervertirte...otra vez.

Hinata volvió a sentarse. Debía admitir que Yuki y ella habían sido unas pervertidas y sabían encontrarle el doble sentido a todas las palabras, pero eso fue después de muchos años en los que Hinata no lo había pasado precisamente bien.

-Bueno, no me has traído aquí para hablar de cosas que puedo hacer con Neji. Así que dime, ¿Qué puedo hacer?

-Bueno, si es cierto que le besaste... está claro que te pusiste celosa y no digas que no.

-Vale. Es que, lo que más molestó es que él se pusiera celoso por un simple pico entre Naruto y yo. Después se comporta como una caballero. Y al final le acaba metiendo la lengua a esa cosa que no voy a nombrar hasta dios sabe donde. ¡No es justo!

-Bueno, para empezar, que tengas que casarte con él no es justo.

-Ya. Pero eso no se puede cambiar. Nos comprometieron cuando yo tenía cinco años y él seis. Pero mi padre y mi tio no le dijeron nada a Neji hasta ahora.

-¿Y eso?

-No se. Supongo que para saber si era digno de Hinata Hyuga. Pero no te vayas por las ramas. Ayúdame.

-Si los demás estuvieran aquí...seguro que tu querido primo se moriría de celos. Te tratan como a una diosa.

Hinata sonrió.

-¿Qué? ¿Qué he dicho?

-¿Y si nos vamos unos días antes a Tomoeda?

-¿Para? Itachi y los demás están en Kyoto.

-Si, pero seguro que Sasuke irá a Tomoeda. Y si va Sasuke...

-...irá Itachi, y si va Itachi...¡Irán todos! ¡Soy un genio!

-¡Pero si no se te ha ocurrido a ti! Solo me has dado la idea.

-Bueno, lo que tú digas. Vendrán todos ¿Y qué harás?

-Le empezaré a tratar bien estos días. Y luego, cuando estemos en Tomoeda, me lo pasaré bien sin él.

-¿Solo eso? ¿No vas a intentar ligarte a...algún tio? ¿Dónde está la gracia?

-Tienes razón. Tengo que subir la apuesta.

-Yo tengo una idea, solo necesitas una cama y un tio cualquiera.

-¡Yuki!

-Bueno, la cama no es imprescindible, solo el tio, si no...

-¡Cállate!

-Hinata, antes adorabas hablar de estos temas.

-Tu lo has dicho antes. Pasado. Ahora no. Presente.

Una melodía acalló lo que iba a ser una buena reprimenda de Yuki a Hinata.

-Salvada por la campana. ¿Hola?...¿Qué quieres?...estoy, fuera, con Yuki y...unos amigos ¿Pasa algo?...vale...no hace falta puedo volver yo solita...adiós.

-¿Neji?-preguntó Yuki. Hinata estaba de morros, otra vez.

-Es peor que mi padre. Dice que quiere que vuelva a casa por que mañana hay clase y que quiere hablar conmigo.

-¿Crees que quiere darte una explicación?

-Me da igual.

-No, no te da igual.

-Tienes razón, pero eso Neji no lo sabe.

Yuki suspiró.

-Bueno, pues espero que vuestra reconciliación sea fructífera.

-¿Podrías dejar de usar frases con doble sentido al menos un día?

-No.

-¿Y hasta llegar al metro?

-Vale. Pero mañana seguiré. Y delante de tus amigas, que me da que ellas nunca han...-se calló ante la severa mirada de Hinata-Pero dime que tengo razón ¿Crees que si?

Hinata suspiró. Pagó sus tres helados de dulce de leche, dos zumos y los seis sorbetes de Yuki. Ambas se encaminaron hacia el metro dando un paseo, hablando sobre lo que pensaban de las nuevas amistades que tenían.

-Bueno Hina-chan. Nos vemos mañana. Pásatelo muy bien.

Hinata rodó los ojos.

-Si. Adiós Yu-chan.

Neji estaba a punto de salir a buscar a Hinata. Hacía más de una hora que la había llamado y todavía no estaba en casa. Llevaba todo el fin de semana enfadada y hacía unas horas había aparecido Yuki hecha una furia diciendo cosas incomprensibles, entrando en la habitación de Hinata y saliendo con ella a rastras. Lo único que pudo entender fue un «Te la devolveré más tarde Neji-kun».

Estaba claro que Hinata no tenía claro que era la puntualidad. Momentos después se oyó el timbre.

-Llegas tarde.

-¿Tenía que estar a alguna hora? Solo me has dicho «Ven cuando puedas, hay que cenar y quiero hablar contigo». Y en cuanto he podido he venido.

-Tu pones la mesa. Voy a calentar la pizza.

-¿Pizza?

-Ha llegado hace un buen rato, pero como tardabas se ha enfriado.

Neji se fue a la cocina, todavía un poco enfadado con su prima. Ahora venía lo más difícil. Hablar de lo que había pasado en la fiesta. Hinata llegó unos minutos más tarde. Se había quitado la ropa de calle y los tacones y se había puesto una camiseta de tirantes, unos shorts y unos calcetines.

-¿No vas a tener frío así?

-Si tengo frío me pongo una manta y listos.

Llevaron unas bandejas con platos y la pizza al salón. La cena transcurrió en silencio. Hinata quería que su primo sacara el tema de una maldita vez, pero parecía que necesitaba un pequeño empujón.

-Bueno, como bien has dicho mañana hay clase. Así que me voy a dormir.

Hinata fingió un bostezo y se giró dispuesta a irse. Cuando su primo la detuvo.

-No creas que te vas a escaquear del tema.

-No me intento escaquear de nada. Pero al perecer tu no quieres hablar.

-Bien. Hablemos.

-Hablemos.

-Siéntate.

Hinata volvió sobre sus pasos, se sentó en frente de Neji y esperó a que él decidiera hablar primero. Ella por su parte no tenía nada que decir.

-¿Hasta donde te acuerdas de lo que pasó?

-¿Cuándo?-preguntó ella a su vez.

-Vamos Hinata no me digas que no sabes de lo que te estoy hablando. Dejemos de dar vueltas, como has hecho durante todo el fin de semana, y vayamos directos al grano.

-Cuando nos metimos en la limusina. Luego me empecé a marear y no se si lo que pasó fue real o lo soñé o estaba delirando.

-Bueno. Es más de lo que pensaba. Me besaste.

Hinata suspiró.

-Que susto, ya me estaba preocupando. Mira que soñar que te besaba. Menos mal.

-Déjate de bromas.

-Estoy intentando hacer la situación algo menos incómoda. Por si lo has olvidado yo no besé a... Nagisa.

-No me has dejado que te lo explique. Hay una buena razón.

-Neji. No te voy a decir que no me dolió por que mentiría. Me sentí muy mal. Pero lo que peor me sentó es que tú te pusieras celoso por un simple beso de nada con Naruto y yo tenga que quedarme tranquila mientras veo como te estás morreando con una chica que no soporto.

-Yo tampoco soporto a Naruto.

-¡Deja a Naruto en paz! ¡Esto no tiene nada que ver con él!

Neji vio que los ojos de su prima se humedecían un poco.

-Yo creo que Naruto tiene mucho que ver en este asunto. Seguramente a tu padre no le gustaba nada y para separaros me usó a mi. Por que sabe lo que quiero hacer. Conoce mis ambiciones muy bien y me utilizó en su provecho.

-¡Estás totalmente equivocado!-exclamó Hinata-Nuestro compromiso se acordó hace muchos años. Te lo han dicho ahora por que dentro de un año seré mayor de edad y si tú no estabas de acuerdo el compromiso se anularía. ¡Pero aceptaste! ¡Aceptaste maldita sea! ¡Y ahora tendremos que casarnos por tu culpa!

-¡Pero si estabas de acuerdo!

-¿¡Cómo voy a estar de acuerdo con éste compromiso! Toda mi vida me he opuesto a él y he hecho todo lo posible para que tu lo rechazaras. ¡Pero no me querías escuchar!

-¡Pero si te lo pregunté! ¡Te lo pregunté y me dijiste que te daba igual! Y hasta me escribiste una carta.

-¿Qué carta?

-¡La carta que me dio tu padre! Esa en la que eras muy grosera, por cierto. En la que me decías que querías adoptar a nuestros hijos.

Hinata palideció.

-Neji...

-¡Tengo la carta! ¡Y también tengo guardada la conversación por msn que tuvimos! ¡Así que no me vengas con eso de que nos vamos a casar por mi culpa!

Hinata se llevó las manos a la cara y se echó a llorar. Odiaba llorar. Siempre le habían dicho que llorar era de débiles. Pero en esos momentos se sentía utilizada. Utilizada por su padre.

-Neji...llevo siete meses castigada sin ordenador. Y cuando tengo que usarlo para hacer algo de deberes mi padre está delante para vigilarme. No había vuelto a hablar contigo hasta que nos vimos en el aeropuerto. Y nunca te escribí esa carta de la que me hablas.

-¿Cómo? ¿Nunca escribiste la carta? ¿Ni eras tú la que habló conmigo por msn?

-Te lo juro. He hecho todo lo posible por impedir este matrimonio desde que mi padre me lo contó hace seis años. Por eso cuando me dijeron que habías aceptado...

-Pero si es tu letra. Estoy seguro de que la letra de la carta es la tuya.

-Enséñamela.

Neji e Hinata fueron al cuarto de Neji a buscar la carta. Hinata no había entrado desde que tenía más o menos ocho años, por lo que la decoración había cambiado. Tenía posters de sus grupos de música favoritos, algunas fotos con sus amigos y otras de viajes con sus padres, también tenía algo de ropa tirada por el suelo. Para ser un chico, tenía que reconocer que Neji no era muy desordenado. No como Naruto, que daban ganas de tirarse por la ventana nada más entrar a su apartamento.

Neji sacó del cajón de su escritorio la carta y se la entregó a Hinata. Ésta miró el papel con sumo cuidado y pasó las yemas de los dedos por encima de las letras y por la parte trasera de la hoja. Finalmente leyó.

-No está mal-dijo al final-No sabía que mi padre podría llegar a estos extremos.

-¿Qué quieres decir?

-La letra es la mía, tú lo has dicho. Pero yo no la escribí.

-Ya. La letra es la tuya pero tú no lo has escrito. Claro, tiene lógica.

-Mira la hoja. Mírala, no la leas. ¿Notas el tacto del papel?

-Si, es una hoja de papel como cualquier otra.

-No. eso no es lo que quiero decir. Coge otra hoja, de algún cuaderno de clase por ejemplo. Notarás que el tacto es diferente. Y pasa la mano por las letras, se nota mejor si lo hacer por el dorso de la hoja. ¿Notas que haya había algún tipo de presión?

Neji hizo lo que le pedía su prima. ¿A qué venía tanto misterio de repente? Ni que estuvieran en una novela policíaca o algo por el estilo.

-No noto presión alguna.

-Exacto. Eso quiere decir que nadie ha escrito en esa hoja.

-¿A dónde quieres ir a parar?

-Neji, no me digas que nunca has falsificado una nota de tus padres.

La respuesta le vino a la cabeza de inmediato. Era muy simple, solo tenía que hacer que sus padres escribieran un texto cualquiera, pero que contuviera las palabras necesarias para él. Luego recortaba esas palabras y las pegaba en otra hoja. Lo escaneaba. Lo retocaba. Y por último lo imprimía. Luego si era necesario con una pluma repasaba las letras de sus padres y la firma y se lo entregaba a sus profesores. Nunca le había pillado, era un truco infalible.

-¿Quieres decir que...

-Yo al final ponía un papel en blanco encima del de donde estaban las letras de mi padre y escribía lo que me daba la gana.

-¿Quieres decir que esta carta es una falsificación? ¿Y la conversación por msn?

-Pudo hacerlo cualquiera que me haya visto escribir por msn alguna vez, abrevio todo lo posible. Pudo ser alguien de la oficina de mi padre o incluso sus hijos o...Nagisa.

-¿Nagisa? ¿Cómo pudo ser ella? ¿No se supone que está enfadada contigo por lo de su padre?

-Ella fue la que le dijo a mi padre lo que había entre Naruto y yo. Supongo que no se conformó solo con eso.

-Muy buena hipótesis, ¿Pero acaso tienes alguna prueba?

-No. Pero se como conseguirlas. Tengo muchos amigos que se dedican al falsificar notas y podrán decirme si esta carta es o no una falsificación. En cuanto a lo de la conversación por msn...Shogo es muy bueno con el ordenador y podrá decirnos si se utilizó mi ordenador para hablar contigo o fue otro. Así sabremos quien lo usó.

-No está mal para empezar.

-Llamaré a Shogo mañana. Y en poco tiempo podremos saber quién demonios nos tendió esta trampa.

-Hinata...todo eso está muy bien...

-¿Pero? No me vengas ahora con que no quieres saber quién lo hizo.

-Ya da igual. Aunque lo sepamos ya nos hemos comprometido. Los dos firmamos los documentos. En cuento tengas dieciocho años podremos casarnos.

-¡No! ¡Tiene que haber alguna forma de impedirlo!

-Hinata, ya está firmado ¿No lo entiendes? Tu padre me hizo creer que hablaba contigo para que yo aceptara y en cuanto lo hice corrió a decírtelo. Así los dos firmamos ese maldito documento en el que ambos estamos supuestamente de acuerdo en casarnos cuando cumplas la mayoría de edad.

Hinata se sentó en la cama de Neji. Tenía que haber alguna forma de impedirlo. Ahora que por fin sabía como había convencido su padre a Neji y a su tio, ¡No podía darse por vencida! Sin darse cuenta algunas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos sin que pudiera evitarlo.

-No es justo que te eches a llorar. Yo he sido el más engañado de los dos.

-¿Y por qué no lloras? ¿Por qué no eres débil? ¿Por qué eres un hombre?

-No. Por que llorando no vamos a solucionar nada Hinata.

-Tienes razón. ¿Pero qué puedo hacer yo? Yo siempre he sido la débil, lo peor que le ha pasado a esta familia. Estoy cansada de que me usen como a un simple muñeco Neji. Desde que murió mi madre ha sido siempre así...

Neji abrazó a su prima. No era justo. Para ninguno de los dos. Hinata se abrazó a él. Ambos necesitaban el consuelo del otro. Ambos necesitaban el apoyo del otro. La camisa de Neji estaba empapada de las lágrimas derramadas por Hinata.

-No me dejes sola...no quiero estar sola esta noche.

Neji la miró. No, no debía ser un mal pensado. No debía ser un pervertido.

-Hinata...necesitas tranquilizarte.

-Estoy cansada Neji...estoy cansada de hacer siempre lo que me digan. De ser su muñeca de trapo. De ser la niña buena.

-¿Y qué vas a ser, la niña mala?

-Ya lo fui una vez.

-¿Y cómo te fue? No te veo en el papel de niña mala.

-Era estupendo hacer lo que quisiera aún sin el consentimiento de mi padre.

-¿De verdad?

Neji no pudo evitar una pequeña risa.

-De verdad.

Se miraron. Neji con una ceja levantada e Hinata con tristeza, estaba cansada de todo. Cansada de las reglas. De las imposiciones. De ser un peón para su padre. En el fondo sabía que nada de lo que hiciera cambiaría las cosas. En un año sería la prometida oficial de Neji Hyuga.

-Estoy harta de todo.

Y sin esperar nada a cambio besó a Neji. Necesitaba desahogarse y como bien había dicho Neji, llorando no conseguiría nada en absoluto.

Lo que no se esperaba era que Neji le devolvería el beso. ¿Qué se había creído Hinata? ¿Qué a él no le fastidiaba todo ese asunto? Estaba hasta las mismísimas narices. Y ahora más aún al saber que todo era un truco por parte de su tío. Estaba harto de que Hinata fuera la que llorará he hiciera lo que le daba la gana. De que le tratara como a un juguete. Se estaba comportando de forma muy parecida a la de su padre, solo que en menor medida.

Cuando Hinata le besó recordó unas palabras que le dijo en la puerta de su casa. «Si juegas con fuego te acabarás quemando». Muy bien. Ella lo había querido.

Empujó a la chica bruscamente contra la cama. Ella le miraba con furia. No había habido magia en el beso. Solo desesperación. Frustración. Furia. Ambos estaban enfadados y se descargaban con el otro. Les daba igual lo que pasara a continuación. Solo querían desahogarse y calmarse un poco.

Cuando volvieron a besarse lo hicieron con más furia aún si era posible. Hinata abrazada a Neji, impidiendo que se fuera, mientras que él había dejado su boca para empezar a darle besos por el cuelo.

-Hinata...tú...

-Solo quiero desahogarme.

Neji no estaba seguro de las palabras de su prometida, pero se olvidó del asunto cuando ella le desabrochó la camisa y la tiró a alguna parte de la habitación. Neji se deshizo con rapidez de la parte superior de la que pronto sería su prometida. Volvieron a besarse, tocarse y arañarse. No había amor. Solo enfado, un gran enfado por parte de ambos.

Ambos pantalones había desaparecido hacía un buen rato. De momento estaba bien. No necesitaban llegar más lejos. Pero ese pensamiento solo duró unos pocos minutos más. Neji miró de forma insistente a su prima, buscando algo de miedo. Hinata no quería que Neji parara en ese momento, por lo que con suavidad le fue acariciando la espalda. De arriba a bajo. Neji sonrió. Subió su mano hasta la cara de Hinata y empezó a acariciarle la cara. Los ojos. La nariz. Los labios. Y la besó, bajando esa misma mano hasta su muslo.

Cada vez había menos furia y más cariño. Ya hacía un buen rato que ambos se habían calmado, pero no estaban dispuestos a parar. Hasta que sonó el teléfono.

-Déjalo-gruñó Hinata cuando Neji fue hacía al móvil.

-Es el de la empresa-dijo él.

-Da igual-protestó Hinata levantándose y volviendo a besar al Hyuga.

-Por eso es por lo que tu padre no quiere que dirijas la empresa. No coges las llamadas importantes.

Hinata suspiró y se volvió a tumbar en la cama. Enfadada con la persona que llamara, empezó a acariciarle el brazo a Neji.

-¿Diga?...

Los ojos de Neji se abrieron a más no poder y se apartó de Hinata de forma tan rápida que la chica pegó un bote en la cama.

-¿Qué pasa? ¿Quién es?-susurró Hinata, un tanto preocupada al ver como la cara de Neji empezaba a ponerse blanca.

-Si..claro..No hay problema alguno...Adiós.

En cuanto Neji colgó, tiró el teléfono al suelo, le lanzó la ropa a Hinata y empezó a vestirse.

-¿Qué pasa?-repitió Hinata.

-Mis padres estarán aquí en quince minutos.

-¿¡Qué!-exclamó Hinata con una voz de pito y vistiéndose como nunca antes lo había hecho.


¿Tengo derecho a pedir algún review? Me encantaría. Aunque se que me merezco una buena bronca, pero pliiiiis más vale tarde que nunca no? (no os da penita mi cara)

Mitsuki Sakurai.

SdlN.