Capitulo 3 (Sacándome dudas)

Capitulo 7 (La verdad y la triste despedida)

Los días han pasado y cada vez más se acercaba el día del casamiento de Kagome con Koga, ella estaba en su cama durmiendo plácidamente y soñando con aquel momento, pero algo en sus sueños la perturbaba, en vez de la imagen de Koga, aparecía el, pero ¿por qué?, por que no podía olvidarlo, que tiene el que siempre la embriaga en sus sueños de manera que no puede sacarlo de su cabeza ni de sus pensamientos más profundos?.

El sonido del despertador la despertó de su sueño y maldijo al reloj, pegó un manotazo a la perilla de la alarma y se despertó bufando mil veces, otra vez debía manejar esos antiguos trenes. Aunque ya se estaba acostumbrando, le fastidiaba levantarse temprano, se sentía como si volviera al pasado cuando se levantaba para ir a su escuela, saludó a su abuela y se sentó a desayunar su café con leche y masas dulces rellenas. Mientras, en otro lugar de la capital porteña, un afligido y triste joven de cabello blanco plateado y ojos dorados, no tenía ganas de salir de su cama ni de ir a trabajar estaba sumido en toda su tristeza y depresión, Kikyo lo llamó mil veces a su casa, pero no le respondió ninguno de sus llamados, así que ya harta de todos estos juegos, decidió ir a visitarlo a su casa y tomar al toro por las astas y planear algo para evitar la boda de Kagome.

Kagome llegó a su trabajo y se cambió su ropa civil por su uniforme de trabajo, salió de su vestuario y se dirigió a su formación de aquellos 5 vagones antiguos con la letra E, esperan en su anden de vías alternativas para cargar sus pasajeros respectivos y empezar su gira, caminaba lento y despacio, como tomándose su tiempo para pensar en su boda y en el,... le era imposible olvidárselo, quería, pero no podía de ninguna manera, finalmente llega al primer vagón, destrabó la puerta del motorman y entró en su cabina, colocó las llaves de manejo en cada sector y arrancó, pero antes de poner el tren en marcha, se percató de que otra vez esa mujer la estaba siguiendo y observando, era la misma que le dijo sobre la falsa noticia de que InuYasha no pasaría por ella y que la esperaba allá en aquel hipódromo. Empezó a ponerse nerviosa por el seguimiento de aquella malvada mujer, estaciona su tren en uno de los 2 andenes para carga y descarga de pasajeros y espiando por el vidrio donde los motorman observan si ascendieron todos los pasajeros, notó que ella subió a su tren, ¿qué quería de ella?, era lo que se preguntaba una y mil veces, las respuestas eran muy obvias, pero pese a que logró su objetivo parece no haberse contentado con ello. Mientras tanto, en la casa de InuYasha, ese seguía en su cama acostado, ante los miles de esfuerzos de Kikyo por despertarlo y sacarlo de debajo de sus cobijas.

Kikyo : - Vamos, sal ya de esa cama y levántate, tienes que ir a trabajar-. Le dijo tirandole de un brazo y haciendo una fuerza descomunal para sacarlo de la cama.

InuYasha : - Déjame en paz y vete a trabajar, atiende tu a mis pacientes-. Le respondió con su cara aplastada en la almohada y ante los inútiles esfuerzos de Kikyo.

Kikyo : - Uyshh!! (Gruñendo enojada), Eso debes hacerlo tu!-. Protestó, - No yo, vamos sal de esa cama de una maldita vez-. Le rezongó destapándolo para que se despierte.

Por suerte, InuYasha llevaba una camisa y una bermuda de dormir de color azul Prusia con ositos de peluche de color blanco como estampados, Kikyo estaba a punto de explotar, primero expulsó la poca cantidad de aire que tenía y entrecerró sus ojos con mirada desafiante y de decirle ¿ah si?, luego tomó una buena cantidad de aire nuevo en sus pulmones y finalmente lo soltó con un ensordecedor y fuerte grito

Kikyo : - ¡QUIERES LEVANTARTE DE UNA BUENA VEZ!-. Le gritó con tanta fuerza, que lo hizo caer de la cama y caso provocándole un patatús.

InuYasha : - ¿Que te pasa?, Kikyo. ¿Por qué me despiertas de esa forma. Ya déjame dormir-. Le replicó poniéndose de pie.

Kikyo : - NO!, déjate de pavadas y ve a tu consultorio y arregla de una buena vez los problemas con esa chica, o vas a dejarla ir así como así-. Replicó ahora ella colocando sus brazos en jarra y con los puños en su cintura.

InuYasha se tiró en la cama ignorando completamente los comentarios de Kikyo, esta al borde del colapso de furia, estaba temblando de rabia, a pasos agigantados, fue a la cocina, agarró una jarra y la llenó de agua bien fría, se dirigió a la habitación de InuYasha y volcó todo el contenido de la jarra en la cara del peliblanco que se levantó como alma que lleva el diablo al sentir esa agua helada caerle, se secó los ojos y respiró agitado, luego miró a Kikyo con el ceño fruncido.

InuYasha : - ¡¿Qué te pasa, por que me mojaste?!, ¿estas loca o que?-. Protestó indignado.

Kikyo agarró una almohada y empezó a pegarle almohadonzazos completamente furiosa, realmente tenía ganas de matarlo y esa era la mejor forma de desquitarse la furia que en ese momento la invadía por dentro, el peliblanco se cubría con sus brazos al sentir los golpes que le propinaba Kikyo con aquella almohada, la pelinegra estaba que soltaba truenos, pero a InuYasha parecía no importarle, es más hasta parece que le divertía que Kikyo le estase pegando.

Kikyo : - Ya me tienes harta, levántate y vamos!!: Dijo con tono elevado y de mal humor

InuYasha ya harto de que Kikyo lo ande molestando y no lo deje dormir, se levantó hastiado de su cama, se bañó y se vistió sin desayunar pese a que Kikyo le ofreció hacerle algo, bajó por el ascensor y casi la deja a ella sola si no fuera por que se apuró. Kikyo ya estaba cansada de todo esto y cuando salieron a la calle InuYasha iba a parar un taxi cuando Kikyo lo agarró de un brazo.

Kikyo : - Iremos en mi auto-. Le dijo con tono de cansancio y amenazante.

InuYasha no le contestó nada, subió al auto de Kikyo y ambos fueron hasta los consultorios médicos. Durante el viaje, InuYasha no le dirigió la palabra y eso a Kikyo le molestó en demasía sabía lo que le pasa y ya tiene la decisión de hablar con ella hoy mismo, así que dejó a InuYasha en su trabajo e hizo un llamado desde su consultorio.

Más tarde. fue hasta la estación terminal de la línea A en Primera Junta y allí esperó a que Kagome llegue con su tren, miró su reloj y ve que solo faltaban 15 minutos para que sea la hora de descanso y almuerzo y es justo el tiempo en el que llegará Kagome, se sentó en uno de los asientos de cemento de la estación, estaba algo incomoda en ese ambiente pues el olor a humedad y a encierro que había no daba el mejor de los climas.

Kagome llega a la estación y deja su tren en las vías alternativas de depósito, para luego volver a usar su mismo tren E, sale de la cabina y se quita sus guantes y los guarda en uno de los bolsillos de su pantalón y las llaves en cada lugar de su cinto, sube las escaleras, cuando una voz la detiene

Kikyo : - Hola, ¿podemos hablar un segundo si no te es molestia?.

Kagome : - ¡Doctora Atsuko!, que sorpresa, si claro que tengo, justamente ahora iba a almorzar-. Le dijo sonriendo algo sorprendida por su visita.

Así, Kikyo y Kagome fueron juntas a almorzar y finalmente, Kikyo podrá decirle toda la verdad acerca del malvado plan ideado por Koharu, entran a un restaurante y se sientan en una mesa, hacen su pedido y finalmente inician la charla.

Kagome : - Bien, ¿de que querías hablarme?-. empezó

Kikyo : - Es sobre lo que pasó con InuYasha, se que no podré detenerte, pero es necesario que sepas la verdad-. Le dijo con tono serio.

Kagome frunció su ceño y al escuchó atentamente

Kikyo : - Verás, InuYasha es inocente y se que tu también, quien ideó todo esto fue Koharu, ella inventó toda esa mentira de la cita en el hipódromo para que ustedes no se encuentren y todo por que es aloca quiere a InuYasha.

Kagome creyó que le iba a dar un infarto al oírla, se quedó boquiabierta y sus ojos casi abiertos del todo, se empezó a sentir mal y ahora entendía todo.

Kagome : - ¿Pero, quien es esa Koharu?, ¿por qué diablos hizo eso?, ella me dijo que InuYasha no iba a pasar por mi y que lo esperara allá-. Dijo con tono desesperado y con ganas de llorar

Kikyo : - Es que está loca y es una demente, es la hermana de Sango Taeda, ella es diseñadora, pero lo peor es que te mintió de la manera más ruin y descabellada, pero bueno, solo quería que supieras la verdad y que no cometas una tontería, tu tenías una ilusión, no la desperdicies-. Le dijo con un tono de darle ánimos a Kagome.

Durante el almuerzo, Kagome sentía un nudo en el estomago y tenía ganas de hacerle lo mismo que le hizo Sango, llenarle la cara de cachetadas, pero además de piñas por todos lados, sobre todo cuando Kikyo le contó todo con lujo de detalles. Cuando volvió a su trabajo y Kikyo al suyo, Kagome estaba con una bronca feroz, ese día nublado era como su animo y eso que los días anteriores fueron todos de sol antes de que vuelvan las nubes y la lluvia, pero eso era lo de menos a lo que sentía Kagome por dentro, ese fuego de furia que le recorría las venas le quemaba el cuerpo, cerró con violencia la puerta del motorman cuando entró en su tren que dejó antes de irse a almorzar, arrancó el tren, llevándolo hacia la boca de salida de la calle y allí lo dejó antes de ir al último vagón y regresar el tren a los andenes para pasajeros, estacionó la formación y permaneció allí tomándose el rostro, mientras se colocaba los guantes de manejo, que se había olvidado de ponérselos cuando regresó a su trabajo. Mientras, y en secreto, InuYasha había ido a una agencia de viajes para sacar un pasaje a Nueva York y quizá para siempre, lo hizo en secreto para que Kikyo no se entere, pero tarde o temprano se lo dirá y quizá también a Kagome.

A la tarde noche, el cielo estaba muy encapotado y lloviznaba, hacía algo de calor y no era el mejor de los días, excepto para Kagome, que estaba en el hospital y hablando con su recuperado hermano, que aún le costaba un poco, pero ya estaba diez puntos y mañana se lo llevarán de nuevo a Japón para terminar su recuperación y volver a su vida normal. Kagome estaba sentada junto a Sota, sus amigos ya habían regresado al país Nipón menos su padre y su novio Koga, agarraba la pequeña mano de su hermano menor y le sonreía muy orgullosa y feliz por su recuperación y su fuerza de animo y voluntad de vivir, el le sonreía. Esa noche se quiso quedar con el, pero sabiendo que debía ir muy temprano a su trabajo, le dio lástima tener que despertarlo, pero se decidió y se quedó solo por esa noche, ya que mañana se irá y hasta mucho no lo verá, pues ella se decidió a quedarse en el país un tiempo más para estudiar la carrera de medicina y al parecer, le gustó tanto el trabajo que tiene que quisiera quedarse para siempre.

Al día siguiente y sin hacer ruido, se fue a su trabajo, se despidió de sus familiares sumamente emocionada y feliz de volver a verlos, con algunas lagrimas en los ojos por la emocionante despedida, pero más lloró cuando se enteró que todos se quedarían hasta el día de su casamiento y que su madre estará presente en su boda y otros amigos y familiares de estos, luego todo se irán pasada la boda, es decir al próximo día, entró en la habitación y le dio un beso en la mejilla a su hermano menor y le deseó lo mejor sin despertarlo, el día de ayer ni siquiera se quitó su uniforme de trabajo, pero si debió dejar sus materiales de trabajo, mientras Kagome partía hacia su trabajo, una feroz pelea se desataba en el lugar de trabajo de InuYasha, cuando Kikyo se enteró de que InuYasha se irá a Nueva York.

Kikyo : - ¡No puedes irte así como así!, piensas irte derrotado?-. lo reprochaba enojada

InuYasha : - Es difícil luchar contra la corriente, tu misma la escuchaste, está muy decidida y encima su noviecito me viene a presionar-. Dijo sin importarle nada.

Kikyo : - Justo en el momento en que le digo la verdad sobre todo lo que pasó, tu no tienes la mejor idea que irte y tirar la espada antes de la pelea, ¡ERES UN COBARDE!-. le gritó furiosa antes de pegar un portazo e irse de su consultorio. InuYasha pensó que no podrá contener esto mucho tiempo, así que decidió ir a decírselo personalmente a Kagome y pedirle perdón por todo, pero el no tenía que disculparse de nada ni ella tampoco aunque se hayan hecho pequeñas heridas, pero peor sería la puñalada que recibirá Kagome cuando InuYasha le diga la noticia sobre su partida. Kikyo se encerró en su consultorio y llamó a su hermano, que justificó lo que iba a hacer su hermano ante los enérgicos reclamos de Kikyo para que lo haga recapacitar pero le fue inútil, le colgó el teléfono, estaba como volcán en erupción, nadie comprendía su esfuerzo que hizo, llamó a Sango y le dijo que se reúna con ella en el hospital italiano para firmar la planilla y los papeles con el alta de Sota del lugar y su traslado al hospital de Tokio, InuYasha ya lo había hecho el día anterior, antes de que llegase Kagome y tener que darle la mala noticia.

InuYasha partirá el día martes, justo el día del casamiento de Kagome y Koga, era viernes y mañana Kagome, tenía el día libre así que irá con su abuela a ver tiendas de vestidos de novias. InuYasha salió a dar una caminata solo, necesitaba tiempo para pensar y aclarar sus pensamientos. Su tristeza de saber que perdería a aquella mujer de la que empezó a enamorarse, le sería muy difícil olvidarla, ahora solo restaba saber como reaccionará ella ante esa noticia, la fina llovizna caía en su cara, pero ni siquiera eso parecía hacerlo reaccionar.

El fin de semana había pasado, Kagome y su abuela compraron el vestido de novia más hermoso que encontraron y Koga ya había alquilado su traje de novio, el día sábado, InuYasha estaba en un bar tipo boliche de baile, cuando vio a Kagome y a sus amigos bailar en el, ella estaba con Koga, bailaron sumamente felices y abrazados al ritmo de la música que se tocaba, todos estaba sumamente contentos, excepto InuYasha, que veía con recelo y asco a la pareja de Koga y Kagome, ya harto de verlos se fue, ya que si no tendría que venir la policía a separarlo de Koga ya que tenía ganas de matarlo del todo, Kagome creyó verlo salir, pero creyó que era un espejismo y siguió bailando feliz junto a su novio.

Era día Lunes y finalmente ese día InuYasha tomó la decisión de hablar con Kagome y quizá hasta despedirse de ella de la manera más indirecta posible, la noche anterior ya había preparado todo su equipaje para irse a Nueva York y en donde todas sus cosas ya serían llevadas hacia allá, a su nuevo domicilio en el país norteamericano de las 5 islas, los rascacielos y los bancos mundiales. Kagome ya con su uniforme, se disponía a subir a su tren, ya había firmado la planilla de personal y revisar que le tocó otra vez el mismo tren letra E, una masculina y ronca voz la detiene en seco, era el, el hombre que tanto anhelaba y que aún quiere, tragó aire, se volteó lentamente y lo miró a los ojos, su mirada dorada la miraba de forma triste y desconsolada, como rogándole que no cometa una locura, la respiración de la pelinegra se agitó, su corazón estaba desbocado y su cara palideció, pero luego se tranquilizó.

InuYasha : - Ehh,... bueno... yo, quería decirte, que seas feliz y...- Dijo tímidamente

Kagome : - (lo interrumpe), Esta bien, no te preocupes, Kikyo ya me contó todo, y créeme que tengo ganas de matar a esa Koharu, me rompió mi ilusión, pero, mi decisión está tomada y no puedo dar marcha atrás, lo siento tanto-. Dijo con profunda tristeza.

InuYasha creyó que una catarata de agua helada le cayó encima, como si miles de lanzas de hielo le atravesaran el corazón, repentinamente se acercó a la pelinegra muy lentamente, Kagome sintió que sus nervios aumentaban, la arrinconó contra el tercer vagó de la formación y su corazón latía con fuerza, su piel se erizó y estaba asustada, pero cuando el peliblanco unió sus labios a los de ella, Kagome sintió que su corazón estaba más desbocado que nunca, sus ojos se pusieron como platos y su respiración se agitó totalmente, luego el peliblanco se separó de ella y le dijo.

InuYasha : - Guarda esto como un bello recuerdo mío, fuiste lo más hermoso con lo que pude haber soñado y se que el sentimiento fue mutuo, que seas muy feliz-. Dijo con una solloza vos y bajando su mirada casi a punto de llorar, luego se separó del todo de ella y salió corriendo sin darle oportunidad de que la chica de cabellos azabaches le dijera algo, cayó de rodillas al piso y tocó sus labios, una lagrima cayó de su ojo derecho y luego se tapó el rostro con sus manos y se largó a llorar amargamente, sus compañeros corrieron al ver que sucedía y la ayudaron a levantarse.

Cuando todo se calmó, Kagome regresó a su trabajo, no se explicaba que pasó, pero la cuestión es que el la besó, le dejó un beso que la pelinegra nunca olvidará. Volvió a tocarse sus labios, ese dulce sabor de los labios del peliblanco la hizo sonreír del todo, pero ¿por que?, ¿por qué lo hizo?, se preguntó, acaso el los vio y no se equivocó cuando lo vio salir?, quien sabe, pero a ella la inseguridad ya la estaba empezando a invadir acerca de su casamiento.

Llegó el día de boda, esa tarde nublada, no pareció empañar el feliz acontecimiento, Kagome no mostraba signos de felicidad, aún estaba triste y no dejaba de pensar en aquel beso. Koga ya estaba en el altar esperando a Kagome, estaba con un pantalón gris negruzco, una corbata tipo pañuelo de color amarillo dorado, una camisa blanca con volados en tiras y un saco negro, además de sus zapatos negros, de pronto entró Kagome del brazo de su padre, vestía un hermoso vestido de novia blanco largo hasta los pies y de caída libre y de tirante, con un hermoso escote con borde abrillantado, la larga cola transparente, era llevada por 2 niños de la parroquia, tenía una bincha decorándole su recogido pelo negro, era de 5 arcos, decorados con brillantes y su ramo de flores blancas en sus manos, sus aros de diamantes y sus guantes blancos, además de sus zapatos blancos de taco alto, la hacían ver una novia sumamente hermosa. Repentinamente cuando estaba por subir al altar una voz de alto detiene todo, era Kikyo, todos la miraron y el murmullo invadió la sala, se acercó a Kagome a pasos agigantados y le dijo lo que pasaba, Kagome se puso pálida, su boca estaba entreabierta y su expresión era de impresión y de largarse a llorar, salió corriendo de la iglesia, dejando solo a Koga y a todos, Kikyo corrió tras de ella igual que algunos de sus amigos. InuYasha estaba por abordar su avión para irse a Nueva York, miró la hora y vio que solo faltaban 20 minutos para la partida. Cuando llegó ese tiempo, fue al sector de embarques, presentó su pasaporte y su pasaje y cuando se disponía a bajar las escaleras mecánicas, una voz lo detiene, era Kagome que con su vestido de novia, corría a detenerlo, pero InuYasha ya puso los 2 pies en la escalera que lo llevará a la manga del avión, levantó su mano derecha y se despidió de ella, kagome lloraba rogándole que vuelva, pero fue imposible, luego de un tiempo, solo pudo ver como aquel avión despegaba hacia suelo estadounidense con el hombre de sus sueños, sus lagrimas de dolor la invadieron pedía a gritos que regresaran el avión, pronto sus padres llegaron al lugar y la vieron , pero era imposible consolarla, había perdido su sueño, su amor y al hombre que más amaba,... ¿para siempre?.

Perdón y mil perdones por la tardanza, anduve un poco ocupado con temas de laburo, pero aquí les dejo otro nuevo capítulo, vaya, Kagome habrá perdido a InuYasha, parece que si y todo por querer ser feliz y sin saberlo perdió lo que más quería, pero,... que sucederá si ella renuncia a todo? Averígüenlo pronto, arrivederchi y hasta el próximo capitulo.

Guille (KITT, el auto fantástico)