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Como imagino ya saben nada del Universo de Naruto me pertenece ni lo inventé yo.

Eso para que no se les ocurra a los verdaderos dueños llevarme a juicio y quitarme lo que sí me pertenece, ya saben, mi gata y mi ropa.

Aunque mi gata posiblemente opine que mas bien yo le pertenezco a ella.

Y en cuanto a esta historia, para los que no lo sepan también, es yaoi, entre lime y lemon o sea para un público maduro y aunque en la descripción de la historia puse humor/romance este capítulo al principio me quedó un poco angs, al final mejora así que no se preocupen, aunque sorry por el cambio.

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Las parejas son de dos. (No es tan evidente como pareciera)

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Capítulo 7.

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De sonrisas y despertares.

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Iruka de nuevo se encontraba en lo que se había convertido en su rutina en los últimos días; en la mañana pasar en carrera por la casa para bañarse, cambiarse, comer cualquier cosa como de huída y recoger lo que fuera que fuera a necesitar para preparar la clase del día siguiente, después Academia y turno en la Torre para al final pasar la noche en el hospital, revisando tareas, corrigiendo pruebas y alistando clases.

Pero sobre todo hablándole a Kakashi, contándole como había sido su día, diciéndole que lo extrañaba y que deseaba que regresara de donde fuera el lugar al que se había marchado…

La gente que los conocía parecía haberse habituado a esa rutina, en el hospital las enfermeras no le preguntaban nunca hacia donde se dirigía, ya lo sabían, y en la Academia, la Torre o la calle, las personas que los conocían lo saludaban siempre de la misma manera;

-¡Buenos días (tardes, noches), Iruka-sensei! ¿Cómo se encuentra Hatake-san (Kakashi-san, Kakashi)?

Y siempre la misma respuesta, la misma sonrisa;

-¡Buenos días (tardes, noches)! ¡Mucho mejor, muchas gracias!

Preguntas vacías.

Respuestas falsas.

En la Torre ese día igual que los días anteriores los segundos pasaban dolorosamente lentos para el maestro, mientras que esperaba que su turno terminara para poder ir a acompañar al jounin esperando ver un cambio que hasta el momento nunca se presentaba.

-¡Buenas tardes Iruka-sensei! ¿Cómo se encuentra Hatake-san?

(Sonrisa)

-¡Buenas tardes Okita-san! ¡Mucho mejor, muchas gracias!

El hombre iba a preguntar todos los días, pero no al hospital, no a los médicos y no a las enfermeras.

Sabía que ellos le dirían que el paciente se encontraba en las mismas condiciones y que no podían darle más información.

Prefería la sonrisa que aliviaba su culpa.

Aunque reconociera en ella una mentira.

Detrás del joven jounin seguía Anko en la fila, mientras que Iruka revisaba su informe de la última misión la joven observaba a su amigo y cuando este con su sonrisa habitual le dijo que el papel estaba bien y que le agradecía mucho su ardua labor la kunoichi le pidió que tomara su rato de descanso para un café y la acompañara a comer algo.

-No sé Anko-chan, hay mucho movimiento y…

La mujer le hizo una seña con la cabeza a Izumo que estaba sentado en el otro escritorio también recibiendo reportes, el hombre suspiró;

-Por favor llévatelo.

Anko se dirigió de nuevo al chunin;

-Ya oíste, muévete…

Caminaron un rato en silencio hasta llegar a un discreto café en donde eran los únicos clientes, pero aún así la kunoichi escogió el lugar más oculto para sentarse y luego de que les llevaron un par de cafés por fin dijo la pregunta que le había llevado allí;

-Y.., ¿Cómo se encuentra Kakashi-kun?

(Sonrisa)

-¡Mucho m…!

La jounin lo interrumpió tomándolo por el brazo;

-Iruka.

El chunin ya no pudo mantener la sonrisa y liberando su brazo escondió su rostro en las manos mientras su voz sonaba ahogada;

-Con el nivel de chakra que tiene debería haber despertado hace días, Tsunade-sama no sabe que es lo que está mal y ya no hay ningún cambio, dice que si pasara algo, si mejorara más o empeorara o algo podría intentar un tratamiento diferente, algo que lo hiciera reaccionar, pero de momento no se le ocurre nada que pueda hacer…

El hombre se quedó callado mientras siempre con su rostro oculto respiraba profundamente.

Anko puso una mano en su espalda y empezó a acariciarla tratando de consolar un poco a su atribulado amigo;

-Iruka-kun, sabes que estas cosas casi siempre se llevan mucho más tiempo que el que quisiéramos y que Kakashi-kun es muy fuerte, ya verás como todo va a salir bien, pero a él no le va a gustar cuando despierte verte tan flaco y ojeroso, anda, comamos algo y por una vez duerme en la cama, sabes, hablé con Shizune-chan y dado lo mal que te ves y como última opción antes de hacer que Tsunade-sama te drogue y te obligue a descansar en las noches obtuvo el permiso para que te acuestes con él, ¿Qué te parece?

El chunin alejó sus manos del rostro para dirigir una mirada asombrada con sus enrojecidos ojos;

-¡No, sus heridas podrían empeorar!

La kunoichi llevó una mano a la cara de su amigo;

- Sus heridas ya sanaron lo suficiente, sabes tan bien como yo que el problema que tenga no tiene nada que ver con eso y que tú no podrías dormir en otro lugar, además esas camas de hospital son más grandes que la mía y yo me las ingenio para dormir con Gai, que por cierto es bastante más robusto que tu novio.

Por primera vez en días Iruka sonrió levemente, de manera sincera;

-gracias.

La kunoichi sonrió ampliamente enseñando todos sus dientes;

-¿Qué harías sin mí? Y ahora más te vale que comas porque en este momento pareciera que el viento te podría llevar…

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Luego de que comió mucho más de lo que lo hubiera hecho en los días pasados Iruka regresó a su puesto sintiéndose mejor e inclusive un tanto más optimista, el desahogarse le había dado nuevas fuerzas y terminado su turno se dirigió al hospital como había estado haciendo y como había estado haciendo trabajó un rato en su lección del día siguiente y como los días anteriores le comentó a su novio las noticias nuevas de la aldea, como había sido su día y lo mucho que deseaba oír de nuevo su voz.

Aunque a diferencia de los días anteriores al terminar su trabajo en vez de sentarse en la silla a la par de la cama para quedarse vigilando toda la noche la respiración del jounin, quitándose las sandalias y el chaleco de reglamento se acostó cuidadosamente a la par de Kakashi y tomando una de sus frías manos dejó por primera vez en la semana que el sueño lo alejara de la pesadilla en la que se habían convertido sus días.

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Iruka todavía adormilado sintió donde le quitaban la coleta que retenía su cabello, por lo que haciendo un esfuerzo, pues ya que se había dado el permiso de dormir su cansado cuerpo se resistía un poco a dejar de hacerlo, medio abrió sus ojos.

- ¡Yo!

Ese saludo logró el milagro de despertarlo del todo.

El chunin miró a su novio quien acostado a su lado curvaba su ojo visible en una sonrisa oculta todavía por la mascarilla quirúrgica, mientras que con uno de sus manos sostenía la coleta y con la otra acariciaba el cabello del maestro;

-No deberías dormir con el cabello recogido, te va a doler el cuello.

Iruka llevó sus manos a la cara del jounin asegurándose de que efectivamente no era un sueño y que por fin había salido de su estado vegetativo y bajando la mascarilla que le medio cubría el rostro tomó el lugar de esta besando con desesperación al hombre que pareció muy de acuerdo con ello, aunque luego de un momento apartó al chunin;

-Oye, me parece una muy buena manera de empezar el día, pero imagino por la manera en que siento la lengua que debo haber pasado algunos días recobrando mi chakra y no debo tener un aliento a rosas.

Iruka sentía que su corazón iba a reventar de la felicidad;

-No me importa, ¡he estado tan preocupado!, hubo un momento en que creí que me habías abandonado.

Luego de eso lo abrazó con más fuerza olvidando la prudencia y sin recordar que las heridas del otro hombre podrían abrirse de nuevo e inclusive colocándose sobre el jounin de nuevo lo beso con pasión.

Bueno, pensó Kakashi, si a Iruka no le parece impedimento quién soy yo para opinar de otra manera, y aprovechando que al chunin no parecía molestarle ni el lugar ni el momento el copy-nin procedió a acariciar entusiastamente a su novio y dándose cuenta de que, al contrario de él quien tan solo tenía puesta una delgada bata de hospital, el maestro estaba vestido con su uniforme decidió que era necesario que ambos estuvieran igual de cómodos por lo que empezó a bajar los pantalones del uniforme con el que había dormido Iruka.

Ese movimiento logró de manera efectiva recordarle al maestro el lugar en el que se encontraban y especialmente el porqué se encontraban allí, por lo que detuvo el beso y empezó a tratar de quitarse de encima del jounin;

-Kakashi, no, has estado inconciente por días, no me parece que estés en condiciones de "eso" todavía.

El jounin opuso la resistencia que podía a que Iruka se moviera de la posición en la que estaba;

-Maa Iruka, hace solo un momento eso no parecía que te estuviera importando mucho…

-Sabes mocoso, Iruka-sensei tiene razón, ahora ya déjense de los cariñitos que necesito revisarte.

El maestro se levantó de la cama de un brinco y por primera vez en semanas de nuevo se sonrojó sin encontrar el valor de mirar a los ojos a ninguna de las otras personas presentes en la habitación.

Tsunade se tomó bastante tiempo revisando a su paciente para luego informarle a él y a su novio que como había supuesto, aparentemente el veneno con el que había sido atacado había retrasado su despertar porque su cuerpo había tenido que tomar toda la energía que pudiera para reparar sus canales de chakra, los cuales aún parecían no haber retomado su fortaleza habitual, aún así lo peor ya había pasado y el resto de su recuperación podía llevarse a cabo en su casa.

Luego dijo con una sonrisa evidenciando que hablaba en broma y que también había estado preocupada, que de todos modos llevaba demasiado tiempo vacacionando allí y que necesitaban la cama del hospital para otros pacientes, además de que ella ya estaba harta de estarlos viendo en ese lugar.

Kakashi sonrió bajo su recobrada máscara al tiempo que hacía un guiño, como podía hacer eso teniendo solo un ojo abierto era todo un misterio;

-¡Cómo si quisiera estarte viendo la cara a ti o a tus enfermeras malhumoradas! Estoy seguro que me va a ir mucho mejor en mi casa con Iruka-sensei.

A dicho Iruka-sensei que estaba medio escondido en una esquina del cuarto le volvieron a subir los colores a la cara y deseó que la tierra se lo tragara.

¡Cómo era posible que Kakashi estuviera haciendo ese tipo de comentarios de doble sentido frente a la Hokage!

El maestro no debería de preocuparse porque dicha mujer se fuera a escandalizar.

-¡Ja! Ya quisiera verte intentar hacer algo con esas heridas y la porquería de reserva de chakra que tienes en este momento, además, ya podrías ser más considerado, no me parece que seas el único que no esté en condiciones para ponerse a jugar de casita, deberías sentirte culpable por haber preocupado tanto a Iruka.

Kakashi luego de oír las palabras de la Hokage observó con cuidado a su novio notando por primera vez y a pesar del sonrojo que adornaba al hombre que este estaba pálido y ojeroso, además de que debía de haber perdido bastante peso.

Iruka a su vez decidió hacer una huída estratégica;

-Oh, bueno, me alegra que ya nos podamos ir, voy a ir a hacer el papeleo para llevarte de aquí y de una vez voy a mandar un mensaje a la Academia para decirles que me tengo que tomar este día, mas tarde regreso, ah, y muchas gracias Tsunade-sama.

Y escapó.

De momento no quería enfrentarse a la mirada avergonzada y preocupada de Kakashi, no era su culpa, además estaba demasiado feliz como para querer echar a perder esa sensación con una discusión sin sentido ya fuera con el jounin o con la Hokage, quien sin duda había aprovechado ese momento para acusarlo con el copy-nin de no haber estado cuidando apropiadamente de si mismo sabiendo que las palabras de ese hombre tendrían más peso y eficacia que las de ninguna otra persona.

El chunin estaba al tanto de las miradas preocupadas que había recibido de la gente a su alrededor por la manera en que estaba reaccionando al estado de Kakashi, pero en ese momento en que todavía lo tenía de alguna manera a su lado era la única manera en que podía comportarse.

No podía darse el lujo de perder un solo segundo que pudiera compartir con él.

Si llegaba el momento de perderlo definitivamente encontraría la manera de seguir adelante, como lo había echo cuando sus padres habían muerto.

La gente parecía olvidar que no era la primera vez que vivía algo como eso, él era un sobreviviente, era una de sus habilidades, pero solo la usaría cuando toda esperanza estuviera perdida, no antes.

Nunca antes.

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Okita iba de camino a uno de los campos de entrenamiento de la aldea cuando vio a Iruka quien aparentemente tenía mucha prisa de ir hacia algún lugar.

Se preocupó.

El maestro se veía desarreglado con su chaleco sin cerrar y el cabello suelto enmarcando su rostro que estaba enrojecido por alguna emoción.

¡Oh Kami!, pensó el jounin, ¡por favor, que Kakashi-sempai no haya empeorado!

Okita, a pesar de su temor preguntó rápidamente aprovechando los segundos en que se cruzó con el chunin;

-¡Buenos días Iruka-sensei! ¿Cómo se encuentra Hatake-san?

-¡Muy bien, ya despertó!

El hombre estaba seguro de que jamás había visto una sonrisa más hermosa.

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Bien, este capítulo me quedó más de romance y angs que ninguna otra cosa pero prometo en el próximo volver al humor, ya tengo algunas ideas.

Como siempre muchas gracias a toda la gente que me ha dejado comentarios, eso de verdad me motiva mucho y me inspira.

Traté de contestar sus comentarios, espero que a la gente que me dejó remitente le hayan llegado mis respuestas, xburbuja, ¡muchas gracias! Espero que este capítulo te guste también.

Por favor déjenme saber que opinan de este.

Besitos, XimeB.

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