CAPITULO 7.

PVO: LANCER.

En cuanto nuestros pies tocaron el suelo Rin giro molesta a verme, pero antes de que abriera la boca decidí ser yo quien comenzara con la palabrería.

-No volverás a salir sola de ahora en adelante – Ante mis palabras Rin abrió los ojos con sorpresa, pero a pesar de eso continúe – Ni siquiera si tienes que salir a encontrarte con Archer.

-¡¿Qué?! – Dijo pero la interrumpí.

-Sé que eres suficientemente capaz de cuidarte por ti misma, pero también soy responsable de tu seguridad. Por tanto seré tu sombra a todos lados – Quería seguir hablando con ella de otros temas, pero aún me encontraba molesto y no quería comportarme grosero con ella por ningún motivo, así que decidí dejarlo así y comencé a caminar hacia la puerta que daba hacia el segundo piso, pero…

-¡Detente ahora mismo! – Acate su orden y me detuve. Escuche el taconeo de sus zapatos acercarse y en unos segundos ahí estaba…delante de mí, observándome con esos ojos aguamarina que desde los últimos días no salían ni por un instante de mi cabeza - ¿Quién te crees que eres para tratar a tu ama de esta manera? ¿Acaso escuche bien? – Coloco ambas manos en su cadera - ¿Me estas ordenando que te avise a donde debo y no debo de ir? ¡Ja! – Escupió con molestia – Para tu información el que me encontrara con Archer fue una coincidencia.

-No tienes que darme explicaciones – Dije con firmeza – Lo que hay o haya pasado entre tú y ese tipo me tiene sin cuidado. Solo no salgas sola – Trate de pasar de largo para retomar mi camino, pero para mi sorpresa Rin me tomo de la mano evitando que continuara.

-Perdona…– Dijo con un tono más suave. Aquella simple palabra derrumbo cualquier sentimiento que hubiese tenido con anterioridad – Sé que estuvo mal haberte mentido – Una pequeña sonrisa curvo mis labios al escuchar que se estaba disculpando por la cosa menos importante que había pasado en el día. Claro que con eso no me refería a que su seguridad no fuera importante, pero de todas las cosas que habían pasado en el día, aquel acontecimiento era el que menos me había molestado. Decidí aclarárselo para no hacerla sentir tan mal por aquello.

-No estaba tan molesto por eso – Gire a verla y tal como lo imagine la chispa de la duda se dibujó en su rostro.

-¿Entonces?

-Fue porque me estabas evadiendo – Me sincere y en automático ella me soltó la mano, pero esta vez fui yo quien la sujeto y la atrajo hacia mí para que no tuviera escapatoria.

-¿Q-que haces? – Trato de soltarse pero fue inútil - ¡Suéltame! – El modo "escudo" de Rin se activó.

-No, hasta que me digas porque me estabas evadiendo.

-Estas alucinando – Dijo mirándome a los ojos con supuesta seriedad pues el tintineo en sus ojos demostraba otra cosa – Nunca he estado evadiéndote – Sonreí con malicia, si quería jugar… jugaríamos. ¡La haría hablar! Así que la acerque aún más, tanto que nuestros alientos se mezclaban. Nos miramos por unos segundos y entonces ella sonrió de una manera tan seductora que hizo que me alejara un par de milímetros.

-¿Qué quieres escuchar Lancer? – Su pregunta me sorprendió pues había dado justo en el blanco ¿Qué era lo que en verdad anhelaba escuchar? Me sumergí por unos momentos en mis pensamientos y reaccione cuando se acercó bastante cerca de mis labios. Estaba seguro que si me movía unos 3 milímetros más la distancia entre nuestros labios se acabaría.

-Quiero que vuelvas a repetir que soy tuyo – Mis labios se movieron por si solos sorprendiéndome a mí mismo por tales palabras. Me sonroje, pero me di cuenta que no había sido el único pues al igual que mis mejillas, las mejillas de Rin también habían adquirido un leve tono rojizo. Pero sorprendentemente no se movió, me seguía mirando de una manera que hizo que mi ritmo cardiaco aumentara considerablemente.

-Y-yo…

-¡shhh! – Coloque uno de mis dedos con suavidad en sus labios interrumpiendo cualquier palabra que quisiera decir. Pase mi dedo pulgar contorneando sus carnosos labios, seguí después con su mejilla y termine sujetándola de la nuca dispuesto a terminar con la poca distancia que nos impedía tocar nuestros labios.

-¡¿Qué están haciendo?! – En un abrir y cerrar de ojos sentí como Rin me empujo con fuerza terminando con aquella perfecta atmosfera.

-¡Shirou!... ¿Qué éstas haciendo aquí? – Pregunto con nerviosismo Rin, mientras Shirou se acercaba.

-¿Por qué? ¿Acaso interrumpí algo? – Miro a Rin primero con molestia y después termino en mí - ¡Aléjate de ella! – Aquellas palabras se me hicieron conocidas y yo rodé los ojos con fastidio. Me cuadre enfrente de el con molestia ¿Quién se creía ese mocoso para decir algo así? ¡Aishh! ¡Estaba molesto! ¡Muy molesto!

-¡Basta! – Antes de que pasara otra cosa Rin se colocó en medio de ambos y nos miró con advertencia. Decidí alejarme de ahí por la seguridad del mocoso.

-Estaré abajo – Me dirigí a Rin y desaparecí.

.

.

.

PVO: RIN.

Ante las últimas palabras dichas por Lancer aclare mi garganta incomoda por la mirada penetrante que Shirou me lanzaba. Desvié mi mirada y rápidamente pedí ayuda a Saber con la mirada. Ella sonrió y camino hacia Shirou.

-Sera mejor que bajemos a la sala para que descanses de tus heridas Shirou.

-¡Saber tiene razón! – Comencé a caminar hacia la puerta para bajar, segura de que Shirou y Saber me seguían unos pasos atrás – Tomen asiento, enseguida vuelvo – Ni siquiera los mire cuando emprendí mi huida hacia mi habitación. Me asegure de que no había nadie y me deje caer detrás de la puerta tocando mi pecho que subía y bajaba a gran velocidad - ¿Qué fue eso? – Me pregunte a mí misma refiriéndome obviamente a lo que había pasado con Lancer – Si Shirou no nos hubiera interrumpido… - Susurre mientras dirigía mi mano hacia mis labios – Mi cara se sintió en extremo caliente y una oleada de vergüenza se apodero de mi al imaginarme lo que habría pasado - ¡Oh! Porque hace tanto calor de repente – Comencé a abanicarme con mi propia mano - ¡Recupérate Rin! ¡Recupérate! – Me di ánimos a mí misma dándome unas palmadas en mis mejillas con ambas manos. Respire por última vez y totalmente "recuperada" me coloque de pie sintiendo a los pocos segundos como el suelo comenzaba a cimbrar tenuemente. Levante la cara y observe como del techo caían unas motas de polvo. Fruncí el ceño levemente y a continuación una gran explosión me hizo volar por el aire varios metros atravesando mi ventana con fuerza. Trate de sujetarme con lo primero que encontré a mi alcance para que la caída no fuera tan dolorosa, pero había sido tan fuerte la detonación que al tocar el suelo perdí la conciencia al instante.

.

.

.

PVO: SHIROU.

Afortunadamente después de lo ocurrido Saber pudo mantenerme a salvo de la explosión, sin embargo todo había sido tan rápido que no podía decir lo mismo de Rin. La había encontrado tirada, inconsciente y con algunas heridas que gracias a dios no eran graves, dado que su casa había quedado destruida la lleve a la mía. Llevaba dos días sin recuperar la conciencia, así que Saber se encargaba de asearla por lo menos una vez al día, mientras que Saber se encargaba de esas cosas yo optaba por hacer otros quehaceres de la casa, claro que después de lo ocurrido también me mantenía alerta en todo momento. Deje mis pensamientos a un lado y me dispuse a hacer la merienda.

-¡Shirou! ¡Rin despertó! – Al escuchar esas palabras por parte de Saber deje todo lo que estaba haciendo y me apresure a llegar a su cuarto. Entre y la vi acomodándose en la cama para quedar sentada con la ayuda de Saber. Me miro y me sonrió.

-Gracias por ayudarme.

-No fue nada, todo lo contrario – Nuestras miradas chocaron y baje la cabeza avergonzado – No fui capaz de protegerte…Lo siento. – La escuche reír y levante la cabeza para poder mirarla.

-Sabía que te culparías – Paso unos cabellos detrás de su oreja – Claramente fue algo que a todos nos tomó por sorpresa. Kotomine me tomo con la guardia baja.

-¿Por qué dices eso Rin? – Pregunto Saber.

-Pase por alto algo de suma importancia. Olvide que Kotomine sabia como desactivar la protección de mi casa ante posibles ataques…Es por eso – Me miro con seriedad – que no debes culparte – Termino regalándome una pequeña sonrisa. Dio un largo suspiro al momento que se estiraba y temí lo peor - ¿Dónde ésta ese idiota de Lancer? Debería de ser el quien cuide de su master – Fingió molestia mientras se tocaba el puente de su nariz. Tanto Saber y yo nos miramos preocupados por lo que nos acababa de preguntar y fue entonces cuando ella nos miró con extrañeza - ¿Qué sucede? – Su pregunta y su semblante comenzó a tornarse preocupado.

-Veras… Lancer desapareció- Si bien apenas termine de decir la última palabra ella ya había saltado de la cama con rapidez. Tomo su ropa y se colocó detrás de un panel comenzando a vestirse

-¿Desde cuándo? – Di un sobresalto ante lo rudo de sus palabras.

-Desde el día de la explosión – Dije observando como salía completamente cambiada con el ceño fruncido. Tomo su chaqueta y se dirigió a la puerta. Comencé a seguirla y antes de que cruzara la puerta principal la tome del brazo.

-¿Estás loca? ¡No puedes ir en ese estado!

-Déjame ir – Me miró dándome a entender que ella ya había tomado la decisión de ir tras Lancer. Me moleste y grite.

-¡Es una trampa! ¡¿Tu para que crees que se lo llevaron!? ¡¿Qué pasa contigo?!

-¡Lo sé! – Grito zafándose de mi agarre – Lo sé, maldita sea – Trago saliva tratando de pasarse el nudo que comenzaba a formarse en su garganta. Sonreí con decepción al darme cuenta de algo que desde hace días venia sospechando, pero a pesar de eso quise intentar detenerla una vez más. La mire con más calma.

-Es muy peligroso… ¿Si quiera sabes donde se encuentra? – Ella negó.

-No, no lo sé. Pero ellos me encontraran a mí… ¿Shirou? – Bajo un poco la cabeza apenada - Tengo que ir… - Me dio una última mirada y se fue corriendo. Me deje caer en el marco de la puerta y pase la manga de mi camisa por mis ojos para limpiar cualquier rastro de algunas lágrimas que se habían escapado.

-Shirou… ¿Estas bien? – Aspire fuertemente y me coloque de pie. Mire a Saber y le sonreí dándole en esa sonrisa mi respuesta. Ella me regreso la sonrisa y hable con resignación - ¿Vamos?

-¡Por supuesto! – dijo cambiando su vestimenta actual por la de batalla.

.

.

.

CONTINUARA…