Disclaimer: One Piece no me pertenece (por desgracia) si no al magnífico Eiichiro Oda-sama ^^.
Bueeeno, se que he tardado bastante :(, pero aquí está la conti :3, y como dije… Va a haber roces de Shanks y Anne, fufufufu~.
Bueno, sin más demora… Aquí les dejo el capii!
Y muchisisisisisimas gracias por esperar a este capítulo y también gracias a vuestros reviews! :) me hace muy feliz saber que os gusta la historia! ;3
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Habían pasado dos días desde que me hice nakama de Gol D. Roger, dos días en los que me había enamorado de las historias que me habían contado los muchachos sobre sus muchas aventuras. Me llevaba genial con ellos, cada uno tenía sus particularidades como por ejemplo Urô, el cocinero; tenía la manía de amenazar a todos los tripulantes con echarlos de la borda si no se acababan todo lo que había en el plato.
Sonreí. Ahora me encontraba en la cubierta, tumbada boca arriba mirando las estrellas en el techo de la cocina.
También me había hecho muy amiga de Buggy, y pasábamos casi todo el tiempo juntos; también era él el que solía parar las discusiones entre Shanks y yo, aunque siempre salía con un ojo morado o sangrando de la nariz. Mi relación con el (innombrable) idiota pelirrojo seguía siendo la misma: nos peleábamos casi todo el tiempo, siempre porque me llamaba enana.
"Idiota" pensé.
-Enana- "hablando del rey de Roma…", fastidiada ladeé la cabeza y me encontré a Shanks delante de mí.
-Idiota- bufé.
Sonrió.
-Sí, yo también me alegro de verte.-Se sentó al lado mío.
-¿Qué haces aquí , si puede saberse?-volví mi mirada hacia el cielo estrellado. Ahora lo único que menos quería era tener una discusión.
-Eh, eh, menos lobos caperucita- alzó las manos y yo fruncí el ceño "¿caperucita?"-No estoy aquí por querer estar contigo, si hubiese sabido que estabas aquí me habría ido a otro lugar, te lo aseguro.
Solté una carcajada irónica.
-Entonces si tanto te molesta, vete.
Se rascó la cabeza.
-Sí, eso sería muy tentador, pero desgraciadamente este es mi lugar favorito; así que no me pienso ir.
Le miré de reojo.
-Está bien, está bien- dije apartándome un poco para dejarle sitio.-Túmbate si quieres, porque no me pienso ir.
Se acostó y puso sus manos en su nuca.
-Vaya- dijo- hasta sabes ser educada cuando quieres.
-Imbécil- le ladré.
-Enana- replicó.
Nos quedamos unos minutos en silencio, cada uno pensando en sus cosas mirando las estrellas. La verdad era que no me molestaba su presencia, mientras no discutiésemos, no era el típico silencio incómodo, si no un silencio agradable.
-Mi padre solía decirme que cuando alguien muere, su alma vuela hasta el cielo y se crea una estrella- dijo rompiendo el silencio.- Que por eso hay tantas estrellas, y que se quedan observándonos hasta que ya no sienten tristeza por haber muerto y dejan de lucir.
-¿Tu padre?- le pregunté curiosa-¿Tú tienes padre?- no pensé en lo idiota que sonaba hasta que lo pregunté.
Asintió.
-¿Qué te creías?¿Que era un monstruo marino con cuerpo de adolescente, y que el capitán Roger me encontró?- se rió.
-No suena tan descabellado… -murmuré
.Por eso me gusta mirar las estrellas,-continuó diciendo él- porque me recuerdan a él.-¿Era yo o su voz se notaba triste… melancólica?
-Oh… ¿A caso ya no os habláis?
Me miró.
-Más o menos- respondió.- Mi padre y mi madre murieron cuando yo tenía diez años.
"Oh… Ah…Oh…"
-Yo… me incorporé alarmada- No quería… soy tan estúpida… Lo siento de veras, no sabía que, bueno… Lo siento, no tienes que decirme nada si…
-Anne- dijo él- Tranquila, son cosas que pasan.
-Sí, pero yo… bueno… no quería ponerte triste, de veras que lo siento.- Enterré mi cara entre las manos- Soy una bocazas, y una tonta.
-Eh, eh- sonrió el pelirrojo- en serio, está todo bien. Pasó hace mucho tiempo… además- me miró y me regaló una sonrisa encantadora; mi corazón se aceleró- Tienes algo que me recuerda a mi madre.
Levanté la cabeza.
-¿En serio?- abrí los ojos.
-Sí, tal vez tu manía de echarme la bronca por todo.
-¡Eh!- le di un puñetazo en broma en el hombro.
-Y también está el hecho de que tienes la misma sonrisa que ella.- me miró fijamente.
"¿¡Eh!?" Me puse roja como un tomate y aparté la mirada.
-Hm… gracias- murmuré.
Nos quedamos otros momentos en silencio.
-Háblame de tu familia- me pidió.
-¿D-de mi familia?- parpadeé sorprendida y le miré.
-Acabo de darme cuenta de que no se nada sobre ti, a pesar de ser nakamas.
-Y a pesar de que nos peleamos todo el rato- reí.
-Sí, bueno, eso también- se puso de acuerdo conmigo.
Miré al mar.
-Bueno pues… Tengo una hermana pequeña, se llama Emily; tiene los ojos azules como yo, pero el pelo rubio lo ha sacado de mi madre. Ahora tiene ocho años y es un verdadero demonio- le expliqué.-Mi madre se llama Clarisse, es rubia y de ojos verdes, dicen que es una Santa, pero da un miedo que te cagas cuando se enfada, y eso sin mencionar que una vez me tuve que esconder en el armario para que no me castigara sin helados durante dos años por no haber hecho la cama.
-¿De veras?- Shanks empezó a reírse a carcajadas- Ahora se de dónde sale tu mal humor.
-¡No tiene gracia! Realmente ella da miedo- me estremecí- es como si notases un aura negra en todo tu ser que te obligase a correr hasta que hayas escapado lo suficientemente lejos.
El pelirrojo se rió aún más, cuando al final se calmó se limpió las lágrimas de los ojos.
-Continúa- me pidió.
-Bien pues… Mi padre es todo lo contrario a ella, es alegre, le encantan los deportes y hacer bromas aunque no tengan gracia. Tiene mi mismo color de pelo y los ojos azules. Su nombre es Ritchard.
Shanks se quedó un momento en silencio.
-Realmente me gustaría conocer a tus padres.-dijo al final.
Sonreí con nostalgia, los echaba algo de menos.
-Sí… a mí también me gustaría verlos…- le miré a los ojos- Sobre todo a mi hermana.
-¿Pues?- preguntó él.
-Bueno…- me mordí el labio- Ella… Está muy enferma, lleva así mucho tiempo y estoy preocupada por ella.
-Oh, vaya, lo siento, no quería…- se incorporó también.
-No pasa nada, son cosas que ocurren ¿no?- le sonreí.
Me devolvió la sonrisa.
-Y también me encantaría ver a Mary…- miré el cielo de nuevo.
-¿Mary? ¿Quién es?- alzó una deja.
Sonreí con pena, me habría encantado que ella estuviese ahora conmigo.
-Pues… Es como mi hermana mayor, mi mejor amiga, mi compañera… somos totalmente diferentes, pero supongo que eso es lo que nos une.- Me encogí de hombros.
Shanks se quedó unos momentos pensativo.
-¿Totalmente diferentes, eh?- se giró a mí-¿O sea que ella no tiene mala uva?- me preguntó divertido.
-¿¡Pero se puede saber qué imagen tienes de mí!?- me crucé de brazos y giré la cabeza, aparentando estar ofendida.
-¿Respondo a eso?- "eh, eh, ¿acaso se estaba burlando de mí? pensé.
-Idiota.-Bufé y me volví a tumbar en la madera. Shanks pareció pensárselo unos segundos, pero al final acabó tumbado a mi lado.
El silencio volvió a crearse entre nosotros.
-Oye…- le oí decir.
-¿Hm…?- giré mi rostro.
Me devolvió la mirada.
-No, nada, déjalo.
Fruncí el ceño.
-Eh, no seas así, dímelo- protesté, aunque tuve que admitir que estaba curiosa.
-Mejor no- dijo él cerrando los ojos- Quiero seguir con vida durante varios años más…
Le golpeé.
-¡Dímelo! ¡No puedes dejar a una persona así cuando le haces una pregunta!
Se frotó la cabeza con una mueca de dolor.
-¿Era necesario el golpe?
-Nop – sonreí- pero me apetecía hacerlo. Y ahora dímelo.
-Tsk, enana- refunfuñó.-Está bien, pero debes prometerme que no me asesinarás, torturarás, castrarás, echarás por la borda ni me dejarás sin sake.
-¿Por qué iba a hacer eso?- alcé una ceja.
-¡Sólo promételo!- me apuntó con el dedo.
Suspiré.
-Está bien, está bien- me llevé la mano al corazón, como cuando haces un juramento importante- Prometo, por muy tentador que sea, no asesinarte, torturarte, castrarte, echarte por la borda ni dejarte sin sake; ¿contento?
El pelirrojo pareció relajarse, pero aún así se alejó un poco de mí.
-¿Te gusta Buggy?-me preguntó al final.
"¿¡AAAAAAAAAHHHHH!?" Parpadeé y abrí la boca para decir algo.
-¡No me pegues!- se tapó la cara con las manos y se levantó rápidamente-¡Me lo has prometido!
Empecé a reírme a carcajada limpia. "¿Buggy y yo? ¿Juntos? ¿En serio?". Empecé a reírme aún más, tal vez era porque hacía tiempo que no lo hacía, o por lo ridículo de la situación, pero no podía parar de reírme.
-Oye…- hizo un mohín con la boca- No te rías, no es gracioso. He tenido que sacar fuerzas de flaqueza para preguntártelo.-Se había destapado la cara y se había acercado a mí al ver que no iba a matarle por la pregunta.
-Lo siento, lo siento- dije al final cuando pude serenarme- Pero realmente, de todas las preguntas que puedes hacerme… ¿me haces ésta?
Sus mejillas se tiñeron de rojo por la vergüenza.
-¿Eso es un sí o un no?- preguntó fastidiado.
-¡Claro que no!- respondí, ¿era yo o parecía más relajado ahora?-¿A qué viene la pregunta?
Se rascó la nuca, avergonzado.
-Bueno… como estás siempre con él… pensé que… bueno…ya sabes- me miró a los ojos y volvió a desviar la mirada inmediatamente.
Sonreí pícaramente.
-¿Celoso?- pregunté rápidamente.
-Tsk, más quisieras, enana- se acercó de nuevo a mí y se volvió a tender en el suelo. Le imité.
En ese momento me di cuenta de que estaba sentada mirando las estrellas con Mr. Soyuntiogenialytueresolounaniñapequeña como si nada, hablando de cosas de las que no había hablado con nadie desde que me uní al Oro Jackson. "Sí´, es un idiota" pensé "pero saber sabe ser agradable y no irritante cuando quiere".
Volví a mirar las estrellas y esta vez fui yo la que hablé.
-Yo también solía mirar las estrellas, pero no con mi madre, si no con mi hermana- vi como Shanks se giraba.-Siempre buscábamos formas en ellas, y cuando las encontrábamos nos poníamos a chillar como locas y riendo como niñas pequeñas.
-¿Las estrellas tienen formas?- me preguntó extrañado.
-¿No lo sabías?- abrí los ojos con sorpresa y encarné las cejas.
-No.
-De verdad…- me arrimé más a él-Mira allí- señalé un punto concreto en el cielo.-Fíjate en esas tres estrellas que están muy juntas, justo ahí.
-¡Todas las estrellas están juntas!- entornó los ojos para buscar a lo que yo me refería.
Suspiré.
-Esas de ahí- me acerqué más- Las que brillan mucho mucho mucho y están muuuuuuy juntas.
-Hm… Ahá, ya las veo- dijo al final-¿qué pasa con ellas?
-Pues esas forman el Cinturón de Orión- le expliqué.
-¿El cinturón de qué?
-Si te fijas- le dije- alrededor de esas tres hay más estrellas, pero unas en concreto forman la figura de una persona, es difícil distinguirla, por eso solo se ve el cinturón.
Se quedó pensativo unos momentos.
-¡Ya lo veo!- excalmó-¡Enséñame más!
Reí.
-Bien… Hmm… A ver… Ahá- señalé otro punto en el cielo nocturno-¿Ves esas de ahí? ¿Las que forman como un cuadrado y que luego les salen otras como una cola?
-Cuadrado… cuadrado… cuadrado… ¡Sí! ¡Ahí está!
-Bueno, pues esos forman la osa mayor.
-¿Porque tiene forma de osa?
-Exactamente- afirmé.
-Genial- dijo- ¿hay más?
-Claro que sí, hay centenares de estrellas que tienen formas, y cada una es distinta a la otra, pero obviamente yo no las conozco todas.
Hizo un puchero.
-¿Y conoces alguna más?
-Solo una- afirmé- mi favorita.
Su boca se dibujó en una "o" por la sorpresa.
-¿Cuál es?
-Esa de ahí- moví mi brazo a la derecha- La constelación del Cisne.
-No veo nada- se arrimó más a mí para poder ver bien dónde estaba apuntando.
-Es que es difícil de ver- me apretujé más contra su cuerpo-Pero si te fijas bien, puedes ver la forma de un cisne en pleno vuelo: con las alas extendidas.
-¡Tú te imaginas cosas!- volteó su rostro para mirarme.
-¡Claro que no!- repuse-¡Es tu culpa si estás cieg…!- giré la cabeza para mirarle y no terminé la frase. Nuestras caras estaban muy cerca, demasiado cerca.
Me puse roja cual semáforo y mi corazón empezó a bombear mucho más deprisa. Sentía la garganta seca y de pronto me costaba respirar con normalidad.
Shanks al parecer lo estaba pasando como yo, ya que podía sentir sus mejillas de un color carmesí y su respiración entrecortada chocando contra mis labios.
-S-Shanks…- murmuré nerviosa.
El se acercó un poco más. Nuestras bocas debían estar a dos centímetros de distancia. Uno y medio. Uno. Medio.
-¡SHANKS! ¿¡SE PUEDE SABER DÓNDE TE HAS METIDO, PEDAZO DE VAGO!?- se oyó la voz furiosa de Rayleigh y él y yo nos separamos como movidos por un resorte.
Me levanté temblando y con la cara como un tomate. Maldita sea, ¡no podía mirarle a los ojos!
El segundo de a bordo pareció reparar en nosotros.
-¡TÚ!-señaló a Shanks con el dedo-¡A fregar los platos, ahora! ¡No pienso dejar que te escaquees como la última vez!
El pelirrojo fastidiado, bajó de un ágil salto de donde hace apenas dos segundos estábamos tumbados hasta el suelo.
-Sí, sí…- dijo- Ya voy, ya voy.
Me miró de reojo y yo aparté la mirada.
-Gracias- me dijo- me divertí mucho- me sonrojé aún más si cabe- enana.
Me quedé en shock, ¡se estaba burlando de mí, todo eso había sido para ponerme nerviosa!
-¡IDIOTA!- le grité, esta vez roja por el enfado también.
Él se despidió con la mano, y siendo arrastrado por Rayleigh, entró en la cocina.
Cuando hubieron entrado, me desplomé de rodillas en el suelo. El ritmo cardíaco de mi corazón no había disminuido y me sentía como una estúpida.
Me tumbé y me propuse dormir, aunque fuese al aire libre, para refrescar mi muy enredada mente.
Lo último que pensé antes de caer dormida, fue en que no me habría importado que me besara.
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Chan chaaaan~ Qué les pareció? Tomatazos? Bananazos? Melonazos? Acepto de todo!
Quiero dedicarles este capi a todos mis fieles lectores que han esperado con paciencia este capi, ya que los hice esperar demasiado.
Espero que hayan disfrutado el capi, esta vez lo hice más largo para compensar ^^, nos vemos en el siguiente capi!
Me merezco un review?:)
Besitooos~
