Capítulo 6

- ¡Daryl! ¡Emilia! Cubrid por detrás – "¡a sus órdenes señor!" Emilia le estaba cogiendo asco a Shane, mandaba mucho, pero hacía poco.

Todo el grupo seguía mirando hacia la puerta por donde salía una resplandeciente luz, ¿serían eso imaginaciones por qué realmente estaban todos muertos y esto era el famoso túnel en el que al final se veía una luz? Entraban despacio y sin prisa, ya que no se fiaban, a lo mejor era una trampa.

- ¿Hola? – gritó Rick mientras todos los demás le seguían por detrás - ¿Hay alguien ahí?

- Vigilad las puertas por si hay caminantes– esta vez fue Dale el que dio la orden, eso era bueno, porque como Shane la diera, Emilia cogía una de sus dagas y se la incrustaba en el cráneo. Ese pensamiento hizo que en la cara de la joven se mostrara una sonrisa. Daryl la miró de reojo, lo que hizo que sonriera un poco.

- Hola – todos apuntaron donde se escuchó la voz. Un solo hombre con una escopeta en la mano y con pinta de desaliñado apareció - ¿Hay algún infectado?

- Había un infectado. Le abandonamos – Emilia miró a Jacqui la cual cuando Rick dijo eso último, bajó la mirada al suelo.

- ¿Qué es lo que queréis? – "¿Qué te crees que estamos aquí por gusto tío?" Bobby se estaba empezando a cansar, lo único que quería es comer y dormir, nada más. El hombre de la escopeta se iba acercando sin dejar de apuntarlos.

- Una oportunidad – Rick tenía la habilidad de llegar a lo más hondo, ese hombre había visto demasiadas películas.

- Es pedir demasiado hoy en día.

- Lo sé – Bobby empezó a mirar a todos los del grupo, como buen chico observador, y pudo ver que estaban todos cansadísimos mirando al hombre, menos Emilia que miraba a Shane con ganas de retorcerle el pescuezo y a Daryl mirando disimuladamente a su tía, lo cual hizo que Bobby hiciera una pequeña mueca.

- Os haré un análisis, es el precio de la admisión.

- Tiene sentido – el hombre bajó el arma.

- Si queréis traer algo, hacedlo ahora. Cuando cierre ya no abriré – todos fueron a coger sus cosas. Shane le entregó a Bobby su mochila verde y negra de adidas, y a Emilia su mochila negra.

- Vai, cierra la puerta y corta la corriente – pasó una tarjeta por un aparato de esos de seguridad y la puerta se volvió a cerrar.

Se metieron en un ascensor, en el que todos estaban en silencio ya que estaban agotados.

- ¿Crees que nos dará de comer? – le dijo Bobby en voz bajita a su tía, la cual le dio una colleja. Gleen intentaba aguantarse la risa, ya que eso lo había visto muchas veces.

- ¿Aquí los doctores van siempre armados así? – Daryl era borde y un estúpido muchas veces, pero a Emilia le caía bien, al menos era sincero.

- Había muchas armas tiradas, me he familiarizado – Gleen iba a explotar, necesitaba reírse de la situación, ya que Bobby y Emilia se estaban mirando con odio, pero Emilia siempre ganaba, daba más respeto que el chico – Parecéis inofensivos. Excepto tú – miró a Carl que levantó la mirada hacia el hombre – A ti tendré que vigilarte.

Cuando salieron del ascensor, empezaron a caminar por un pasillo de paredes blancas.

- ¿Estamos bajo tierra? – dijo Carol que tenía a Sophia agarrada de la mano.

- Tiene claustrofobia.

- Un poco – Emilia con un lado a Bobby y al otro Daryl seguía andando, mientras veía a Gleen que estaba teniendo problemas con su mochila, se le caía.

- Intente no pensarlo – llegaron a una sala que estaba a oscuras – ¡Vai! ¡Enciende la luz de la grande! – las luces empezaron a encenderse, mientras Bobby miraba el sitio como cuando a un niño le regalan un juguete nuevo – Bienvenidos a la cinco.

- ¿Y todo el mundo? Los otros doctores, el personal… – Rick seguía al hombre y preguntaba como buen líder del grupo.

- No hay más, estoy solo aquí.

- ¿Y la persona con la que habla usted? Vai – los dos jóvenes miraron en ese momento a Lori. Emilia se puso la mano en la cara de la estupidez de la pregunta, y Bobby levantó una ceja incrédulo.

- ¡Vai! Saluda a los invitados. Dales, la bienvenida.

- Hola invitados, bienvenidos – Bobby estaba alucinado, su sueño se estaba haciendo realidad. Siempre quiso estar en un sitio de estos, estaba disfrutando como un niño chico.

- Yo soy el único – todos se miraron. Ya tendría que estar la cosa mal para que solo quedara él – Lo siento.

Como lo prometido es deuda, el doctor empezó a sacar sangre a todos. Le tocaba el turno a Emilia, se sentó y le estiró el brazo al doctor para que le sacara sangre. El doctor pudo ver que en el brazo de la chica había una cicatriz que empezaba por la parte del codo y subía un poco más.

- Me clavé un pincho con 10 años – el hombre la miró mientras ella le miraba serenamente. El hombre sonrió y la pinchó.

- Solo aviso, hábleme para que no esté atento al pinchazo – el que estaba sentado ahora era Bobby – Le tengo miedo a las agujas.

- Está bien. He visto que estabas disfrutando con esto – Bobby sonrió y asintió, ya que era cierto.

- Mucho, me encantan este tipo de sitios, ya que soy un friki de las pelis de ciencia ficción.

- ¿Qué edad tienes chico?

- 16, y sí, lo sé, me voy a perder lo mejor y blablablá, no me lo repita – el hombre rio ante el comentario del chico.

- ¡Pues ya está! – cogió un algodón y se lo puso en el pinchazo.

El doctor los llevó a todos a la cocina y sacó unas botellas de vino. Al cabo de un rato, todos estaban muy contentos y no paraban de reír mientras bebían vino.

- Os juro que en Italia, los niños toman un poco de vino con la comida, y también en Francia – Dale estaba de pie rellenándole la copa a Lori.

- Pues cuando Carl vaya a Italia o a Francia, lo probará – y bebió de su copa. Bobby, Gleen y Emilia, estaban sentados en la encimera, mientras los tres reían y se decían cosas, como en los viejos tiempos.

- Un poco no va a hacerle daño – nunca había visto a Rick tan contento y feliz, parecía otro – Sólo un poco – Lori le miró y los demás reían.

- Aquí tienes chaval – Dale le dio la copa a Carl y el niño empezó a beberla bajo la atenta mirada de todos.

- ¡Orrrrggg! – todos empezaron a reírse de nuevo – ¡Es asqueroso!

- Limítate a los refrescos – Shane estaba tranquilo, no había bebido casi nada.

- Tú, ¡bebe hombrecito! – Daryl señaló a Gleen mientras éste sonreía - ¡Quiero ver tu cara roja! – Emilia le cogió la botella y la abrió. Se la ofreció a Gleen, que no había bebido. El chico se la negó.

- ¡Venga Gleen! Solo una – ojos de corderito degollado, Emilia estaba un poco borracha – ¡Por favor!

- No hemos dado las gracias a nuestro anfitrión como se merece – Rick se levantó de la silla y alzó la copa en lo alto.

- ¡Más que un anfitrión! – T-Dog también alzó la copa, y los demás le siguieron.

- ¡Por usted doctor! ¡Por él, hurra! – Emilia no paraba de reírse de Daryl, le hacía gracia verlo borracho.

- ¡Si es hasta buena gente! – Bobby no bebía, solo refrescos, como los niños. A él no le hacía falta emborracharse para pasarlo bien.

- ¿Cuándo va a decirnos que pasó aquí? – Shane miró al doctor que estaba bastante serio, apartado de todos – Todos los otros médicos, que debían averiguar lo que pasaba, ¿dónde están? – miraba a su copa fijamente.

- Estamos de celebración – Rick le interrumpió mientras se sentaba de nuevo en la silla – No hay que hablarlo ahora.

- Un momento, por eso hemos venido ¿no? – menos mal que estaba borracha y sus sentidos no estaban disponibles, sino Emilia se levanta y le estampa la cara contra la mesa – Es lo que tu querías, para encontrar respuestas, y lo que hemos encontrado, es a él – señaló al doctor con esa sonrisa de falso – esta vez era Bobby el que lo quería matar – A un solo hombre, ¿por qué?

- Cuando la cosa se puso mal, mucha gente se fue – todos escuchaban la explicación del doctor desde sus sitios – Se fueron con sus familias, y cuando se puso peor, el cordón militar fue superado, huyeron los demás.

- ¿Todos menos usted?

- No, muchos no se atrevían a salir por la puerta. Así que, escaparon de otro modo – la gente empezó a coger su copa y a beber de nuevo – Hubo una serie de suicidios. Fue una mala época.

- Usted no se fue, ¿por qué? – Andrea le preguntó al doctor.

- Yo seguí trabajando, esperando hacer algo útil.

- Tío, te aseguro que eres un aguafiestas ¿sabes? – Gleen iba andando mirando a Shane mientras todo se quedó en silencio.

- Falta electricidad en muchas partes – estaban por la parte de las habitaciones, mientras el doctor se las enseñaba – Así que van a tener que quedarse aquí. Los sofás son cómodos, hay catres guardados si los quieren. Hay una sala de juegos, a los niños os gustará, pero no pongáis la consola, – los niños asintieron a las explicaciones del doctor - nada que sea eléctrico. Si se duchan, usen poca agua caliente – todos se miraron sorprendidos.

- ¿Agua caliente? – una sonrisa apareció en Gleen al decir eso.

- Quiero a ese hombre – Emilia estaba dando palmadas de la emoción mientras Bobby decía eso.

- Eso ha dicho, si – a todos de repente les subió el ánimo.

T-Dog, Gleen y Bobby se fueron a una habitación juntos, mientras Emilia se fue a una sola, teniendo como vecino de enfrente a Daryl. Cuando entró y cerró la puerta, se quitó la ropa dejándola por el suelo.

- ¡Oh Dios! – abrió el grifo y salió agua caliente - ¡Que maravilla! – se llevó como media hora en la ducha, tarareando alguna canción. Cuando salió, se lio en una toalla y recogió la ropa que había dejado por medio. Buscó en su mochila y se puso un conjunto de ropa interior negra que no había estrenado, una camiseta de tirantas negras de "Ramones" y unos shorts de pijama, grises. Se cepillo el pelo y dejó que se secara. Salió de la habitación con una baraja de cartas y se dirigió a la habitación de al lado. Abrió T-Dog.

- ¿Echáis una partidita? – le enseñó la baraja mientras T-Dog sonreía.

- Gleen y yo nos vamos a la cocina un rato, ¿te vienes? Bobby se ha quedado dormido – se asomó a la habitación y vio a Bobby en cruz durmiendo.

- Quizás luego – le sonrió y se fue. Fue a la habitación de Andrea pero no estaba, así que decepcionada se iba a su habitación. En ese momento vio a Daryl salir, le miró y le enseñó la baraja - ¿Juegas? – el hombre la miró de arriba abajo, ya que así no parecía ni la misma. Asintió y la chica sonrió.