Dualidades
La muerte toma siempre la forma de la alcoba Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa, Los dos sabemos que la muerte toma
que nos contiene.
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.
la forma de la alcoba, y que en la alcoba
es el espacio frío que levanta
entre los dos un muro, un cristal, un silencio.
Nocturno de la alcoba
Xavier Villaurrutia
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A&R
Los seres humanos nos regimos en la vida ante ciertas dualidades: bondad y maldad, amor y odio, el ying y el yang, amanecer y ocaso. Lo sorprendente es que a partir de dichos conceptos se construye un mundo tan complejo y magnifico que es difícil posicionarnos en uno de esos extremos. La vida es tan envolvente, incierta y confusa que en ocasiones es imposible saber en qué lugar nos encontramos postrados.
Cada quien elije la manera de vivir, ya sea por amor u odio, hielo o fuego a final de cuentas ambos serán maravillosamente absurdos y a la vez dolorosos.
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A &R
Sentados en la penumbra de la noche escuchábamos el rítmico palpitar de nuestros sentidos. Cada cultura en distintos momentos ha asociado el tema del amor con un órgano de nuestro cuerpo: los antiguos griegos decían que esa emoción la percibíamos mediante el hígado, los occidentales lo relacionaban con el ritmo constante de un corazón, para los egipcios la raíz estaba en el pecho, pero en ese momento estaba segura que esas sensaciones se había consolidado en la boca del su estómago.
No sabía muy bien a donde los llevaría esa plática pero estaban seguros que había muchos temas por trabajar.
Es la segunda noche que impides que cumpla con mi rutina de sueño Saotome, así que espero que al menos esta vez tengas un buen motivo que tratar- comentó ella mientras bostezaba inconscientemente.
Por un breve instante él se sintió culpable de provocar en Akane aquellos síntomas de cansancio que había estado distinguiendo desde hace unos días, sin embargo lo meditó un poco y no lo consideró motivo suficiente para abandonar la inquietud que lo había llevado a ese lugar. Tenía que hablar con ella, así que sin más preámbulo soltó la daga- Dime ¿qué pasó?
¿He?- comentó ella saliendo del estado somnoliento en que se había cobijado-¿De qué hablas?
Quiero saber qué pasó hace tiempo…. entre nosotros, con el compromiso, nuestras familias, la vida que teníamos, qué pasó?- dijo él enfocando su mirada en el techo, mientras con la yema de sus dedos repasaba de forma nerviosa el contorno de la taza que minutos antes Akane le había ofrecido con un poco de café.
No entiendo la pregunta Saotome- comentó ella, mientras bajaba la vista.
A oídos de Ranma había sido una respuesta de lo más indiferente, por esa razón no midió la forma de sus expresiones y en un arranque de coraje agregó- Por una maldita vez deja de hacerte la tonta y respóndeme! Además deja de llamarme Saotome, mi nombre es Ranma, el absurdo nombre que gritabas cuando me mandabas volando por el Furinkan, el estúpido nombre que vociferabas cada vez que se te ocurría levantarme con un cubo de agua, el nombre al que recurrías cada vez que necesitabas ayuda…
Ella no esperaba esa reacción, la taza que minutos antes reposaba de manera neutra en sus manos, ahora yacía esparcida en trozos entre sus gruesos dedos. Inmediatamente ella se levantó. Por un breve instante él pensó que huiría, por un momento temió perderla nuevamente para siempre, la vio desaparecer por la cocina y encogió la mirada. Otra vez lo había arruinado todo.
Pero no fue así, ella volvió con un trapo y un botiquín, con delicadeza apartó la mesa de centro, se sentó en la alfombra y con una tierna caricia lo atrajo a su lado. Sin decir una sola palabra quitó los restos de porcelana de sus manos y comenzó a atenderlas con gran dedicación.
El silencio se hizo presente durante la curación. No hacían falta palabras para ese momento.
Cuando ella finalizó dejó el botiquín a un lado y con sumo cuidado recargó su espalda en el sillón y mientras miraba el blanco techo de su sala comentó-La persona que tiene que hablar no soy yo. Yo no fui la que salió huyendo hace años sin dar ninguna explicación. Yo no fui la que partió dejando todo atrás como si no importara.
¿Cómo si no importara? ¿Cómo podía decir eso? Salir de Nerima había sido una de las decisiones más difíciles que tomó en su vida, dejar a sus amigos y enemigos, familia y a ella, en especial a ella. Habían pasado muchos años, ya no era un niño, tenía que hablar con la verdad -Y qué querías que te digiera si tú salías con Ryoga.
¿Qué?- ella abrió los ojos desmesuradamente esperando cualquier tipo de respuesta menos esa.
¿Me vas a negar que tú y él estuvieron viéndose a mis espaldas? Los vi mientras se besaban debajo del puente- lo dijo de tal manera que a Akane le dio la impresión que llevaba años queriendo gritar aquello. Lo miró detenidamente a los ojos y se dio cuenta que no podía ni quería mentirle.
No, no te lo voy a negar- dijo ella conteniendo las lágrimas y el aire que amenazaban con abandonarla en breves instantes- Pero no es como tú crees.
¿Me vas a salir con el cuento barato de siempre que todo se trató de un malentendido? ¿Que él te besó a la fuerza o que simplemente te convenció diciéndote que tenía algún padecimiento mortal? Por favor Akane soy más inteligente que eso- Ella lo miró apesadumbrada, hace varios años había tenido una inquietud, un deseo oculto, una sensación que se consumía a llamaras, pero nunca pensó que esa acción le cobraría facturas tan caras.
No fuimos pareja, nunca salimos, jamás fue mi novio o algo parecido. Sin embargo eso no quiere decir que él me haya forzado, que me haya robado un beso o que todo fue obra del destino. Yo lo besé a él, yo se lo pedí- Fue una sensación confusa en el cuerpo de Ranma, sintió un gran alivio al saber que las cosas nunca fueron más allá, pero la traición se hacía presente. Así fuera un beso, una caricia o una noche de amor compartida la traición tenía el mismo trasfondo de dolor cómplice e ilícito.
¿Entonces qué pasó?
Fui una estúpida- dijo mientras una sonrisa forzada se colocaba en sus labios, enfocó la vista el frente, como si se avergonzara de ser ella la que comenzó con ese relato- hace ya varios años fueron Shampoo y Ukio a verme al instituto. Una pelea más no había duda, sin embargo el enfrentamiento fue distinto, fue cruel. Y yo caí de la manera más tonta posible.
No me digas que te obligaron a que besaras a Ryoga?
No, no fue eso. Me retaron a besarte a ti.
¿Qué?- eso no tenía lógica las chicas competía por él entonces como podían querer ayudar a la persona que simbolizaba la mayor competencia.
No entiendo-
Sabes muy bien cómo eran, tenían una lógica muy retorcida. Así que pensaron que si yo te besaba y tú me rechazabas era la muestra que necesitaban para romper el compromiso. O al menos eso fue lo que me dijeron, nunca creí que tuvieran otras intenciones.
¿Entonces por qué no lo hiciste?- más que un reclamo parecía una súplica.
Akane se sonrojó ante esta pregunta, bajó la mirada y comenzó a hablar- Intenté hacerlo, esa mañana te vi en el dojo, pero como siempre terminaste burlándote de mí y yo te mandé en un paseo por los cielos antes de poder contarte todo lo que estaba pasando. Después de eso me costó todo el día encontrarte.
Él volteó a verla con una mirada inquietante así que ella decidió seguir con el relato- El reto consistía en tener que besarte antes del ocaso, no podía ser un beso "simple" tenía que ser uno profundo- en ese instante volteó a ver a Ranma el cual estaba con la mirada perdida y un profundo sonrojo en su rostro- tú tenías que corresponderlo, no podía ser forzado o hecho a base de engaños, yo tenía que pedírtelo. Para asegurarse que seguía las normas la abuela me lanzó un hechizo donde me impedía hablar del trato, sólo era cuestión de pedirte un beso y que tú lo aceptaras sin saber las condiciones.
¿Y porque no me lo pediste?
¿Y qué me hubieras dicho? la marimacho cae ante los encantos del gran Saotome o peor aún no te hubieras atrevido a hacerlo: ya conocían demasiado bien nuestra dinámica Ranma, sólo hacía falta que ellas prendieran la mecha y tu y yo nos encargábamos de lo demás- Ranma la miró sin comprender lo que ella quería decirle, ella entendió su duda y agregó-primero yo te lo hubiera pedido, tú te hubieras puesto demasiado nervioso, yo habría tenido que esperar por eternos instantes para finalizar en una sarta de insultos.
Afuera el sonido de una puerta abriéndose interrumpió la conversación. Amantes que se encontraban en secreto habían iniciado su danza de placer y era la música de fondo que ahora tenían nuestros protagonistas: caricias subidas de tono, constantes gemidos y susurros eróticos fue lo que suplantó el tic tac del reloj. Cuando Akane se recompuso un poco continuó su relato.
Y pese a que sabía que todo estaba en mi contra intenté buscarte-Ella procuró calmarse y habló- estuve buscándote todo el día, pero al parecer tú te habías enganchado en una de tus eternas rivalidades con Kuno, Mousse y Ryoga- sus labios fueron apretados y un suspiro escapó de su boca- estaba desesperada, en ese instante necesitaba encontrarte, ya no me importaba si accedías o no. Necesitaba recuperar aquello que me habían quitado y que estaba dentro del reto.
¿Qué era?
El cuaderno de recetas de mi madre. Shampoo lo había robado por la mañana.
Ranma sintió un nudo en la boca del estómago y aunque se sentía culpable tenía que aclarar todas sus dudas- y en toda esta historia, donde entra Ryoga?
Finalizaba el día, el lugar de reunión había sido el parque yo iba corriendo, esperando encontrarte en el camino, iba demasiado inmersa en mis pensamientos cuando Shampoo me sorprendió. Me dijo que el hechizo que la abuela me había puesto tenía otras consecuencias así que si deseaba estar bien para recuperar ese cuaderno tenía que besar a alguien que tuviera un gran cariño por mí, de lo contrario no sólo perdería el recetario de mi madre, sino también… otras cosas.
Ranma veía como la mujer que ahora estaba sentada a su lado tenía los ojos cubiertos de lágrimas, se sentía fatal por obligarla a que siguiera hablando, pero necesitaba salir de sus dudas de una vez por todas.
Iba demasiado atemorizada cuando escuché un estridente grito debajo del puente, era Ryoga que había vuelto de Okinawa o eso decía él-Una sonrisa de incredulidad se coló por su bello rostro- Te confieso que no lo pensé, estaba demasiado asustada, no por las consecuencias del odioso hechizo, sino por perder uno de los tesoros de mi madre- Habían pasado muchos años, el escenario había cambiado sin embargo no pudo evitar sentir un remolino de celos situarse en su corazón- así que le rogué a Ryoga que me besara. De haber sabido todas las consecuencias que tendría nunca se lo hubiera pedido.
…Silencio…
Me tengo que ir, es tarde-un Ranma agotado y con la cabeza empotrada de sentimiento se había incorporado del sillón, levantó la vista y en un suspiro agregó- así que el estúpido cerdo se salió con la suya después de todo.
No tienes idea de lo que estás hablando Saotome. Nunca tuviste la maldita idea de todo lo que siguió a tu partida. Eres un idiota, siempre lo has sido. Tú lo único que hiciste fue largarte dejando a todo y a todos atrás- Akane estaba fuera de sí, no le importaba que los vecinos se despertaran, necesitaba sacar toda la frustración que sentía en ese momento- Nunca volviste, rompiste tu promesa!
Ranma no lo pensó, en cuestión de segundo capturó su boca entre sus manos y como un saco de patatas la cargó para dirigirse a la cama. Con una tosquedad exagerada la tiró sobre el colchón dejando caer su cuerpo sobre el suyo, si la cama no fuera de una excelente calidad se hubiera roto por la brusquedad de las acciones del chico.
Con una mano sujetando su boca y con la otra sujetando sus manos recorrió con un brillo en los ojos el contorno del bello rostro de la chica.
¡Yo no te abandoné, volví varias veces!
Se arrepentía de haber dicho aquello pero ya era muy tarde para echar atrás sus palabras, sin soltar del agarre a su presa agregó- volví cuando te enfermaste en aquella ocasión que estuviste varios días en cama. Vele tu sueño desde el techo, pero cuando me disponía a hablar contigo el estúpido cerdo se apareció- pausadamente dirigió su mirada a sus pechos perdiéndose entre el escote de la chica.
También estuve aquí en tu graduación- con una sonrisa melancólica agregó- no me la perdería por nada. Debo de decir que te veías bien con ese vertido azul turquesa- sus mejillas se tiñeron de color- después de todo lucías como una marimacho decente.
Suspiró sobre el cuello de su acompañante-Y también volví cuando el señor Soun Tendo enfermó. Regresé cuando le diagnosticaron cáncer y pasaron horribles momentos de agonía familiar. Volví cuando me necesitabas, pero siempre fuiste demasiado testaruda para ver las señales.
Ella no salía de su asombro. Ranma Saotome nunca se había ido, siempre se encontró presente como una eterna y maravillosa sombra. Ahora entendía el por qué siempre se sintió cobijada y protegida pese a que él no estuviera.
Mientras su acompañante miraba de forma inquieta sus labios agregó-Mi partida definitiva fue hace año y medio cuando sucedió lo de tu amigo Touya en el dojo. ¿Lo recuerdas?- un brillo de odio y recelo apareció en sus ojos, mientras que los de ella completamente atemorizados le dieron a entender que se acordaba muy bien.
¿Que si lo recordaba? Fue uno de los acontecimientos que más la aterraron en su vida, aquél accidente, todas las personas buscándola. Ella a punto de sucumbir ante los estúpidos deseos de un tipo que decía ser su amigo. Esa noche de agosto, pese a que todo fue muy confuso y que nadie supo explicarle muy bien cómo habían pasado las cosas, ella había estado segura que él había estado presente.
Poco a poco el agarre sobre su boca fue menguando la mano de su acompañante dejó sus labios y la fue deslizando pausadamente por el contorno de su figura. En contadas ocasiones había visto en él ese brillo en los ojos, como si se tratara de otra persona, una tan distinta que la cohibía pero a la vez fascinante. La presión sobre sus muñecas se deshizo. Mientras su mano izquierda recorría sutilmente su silueta la otra acariciaba entre sus dedos su corto cabello. Parecía no percatarse de lo que sus manos habían comenzado. Continuaba encima de ella y nulas intenciones de apartarse se vislumbraban en sus ojos.
Afuera la lluvia había comenzado a caer. El sonido de los dos amantes que habían escuchado hace horas tenía tintes de ir intensificando lentamente su danza de amor hasta que ambos soltaron un alarido de placer en medio de la noche.
A&R
Los personajes de Ranma no me pertenecen son de Rumiko mi narración es sin fines de lucro y sólo por el placer de compartir algunas viejas ideas.
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Hola a todos. ¿Cómo están? Por acá en México hemos tenido unos maravillosos días de lluvias por lo que había estado un poco inspirada, pero entre la escuela, el trabajo y distintas ocupaciones no me había dado el tiempo de subir este capítulo. Sin embargo sus comentarios me ayudaron a comprometerme y aquí estoy de nuevo con un capítulo más que espero se ade su agrado.
Agradezco los comentarios de sofí brindis, karla, Monikawaii, Massy13, kikko, LINAAKANE, mechitas123,SUSYAKANE, Iztrela Taisho, Eleniak , MAITNEG, Rosemary, 39, lenaia21, Miztu Akari, EVELYN LOVE. Gracias a todos y este capítulo va pensado especialmente a cada una de ustedes y tiene impreso en cada una de sus letras sus valiosos aportes.
BESOS Y ABRAXOS
&JANE&
