Nota: Bueno, primero que nada quiero decirles que se me ha hecho complicado escribir esta historia porque creo que arruiné de alguna manera la forma en la que quería que fuera, así que trataré de enderezarla porque se me salió algo del margen. PERO… POR OTRA PARTE... algunos de ustedes me han dicho que les gusta muchísimo mi historia y no sé cómo sentirme.
Bueno, al final del capítulo hablaré de esto.
Capítulo 7
Sorpresas Que No Sorprenden
El siguiente día, o sea hoy, es el último que tenemos antes de que nos obliguen a entrar a los Juegos. Todos están tan apresurados que ni las mismas personas del Capitolio saben qué pasará ahora. Las entrevistas se adelantaron para último minuto. Las pruebas para saber nuestra puntuación han sido canceladas –algo que nunca se había hecho antes.
Panem se ha hecho un desastre desde el pequeño discurso que el presidente mostró al público.
No había visto a Effie tan acelerada como hoy y parece como si ella fuese a explotar; en cambio Haymitch no ha aparecido y están a punto de empezar las entrevistas.
–Snow se ha vuelto un lunático. Está casi estrictamente prohibido cambiar las reglas –replica ella con su voz chillona mientras sus tacones golpean el piso de mármol.
–Pues ya no están "estrictamente" prohibidas, ¿no? – Katniss suelta una risa disimulada y toma con sus manos el vestido negro con franjas rojas alrededor y lo hace girar.
En verdad se ve radiante como siempre, no lo puedo negar. Lo que me recuerda lo que pasó ayer después de lo de Snow. Cato casi me arrastra hasta su piso y a lo que creo que sería a su habitación si no hubiera sido porque nos obligaron a todos a retirarnos a nuestros debidos lugares –lo que hizo que Cato se enfureciera–, pero ahora que sé que no me debo de acercar a él a menos que sea necesario, entonces no lo haré.
–Eso parece –Gale termina y me sobresalto. Casi olvido que él estaba aquí.
Effie se acomoda su propia peluca de color turquesa–. Tenemos que irnos ya. Y no olviden todo lo que les dije, actúen como son ustedes mismos pero con un toque de sutileza. Recuerden que esta es la única forma de conseguir patrocinadores. Conquístenlos con lo mejor que tienen ustedes.
Hundo mis hombros un poco y me compongo en menos de un segundo inhalando profundamente e irguiéndome.
Me sorprende una mano oprimiendo mi hombro y una cara bien definida me sonríe y me guiñe. No puedo evitar abrazarlo así que no me abstengo de hacerlo y me lanzo contra él. Siento sus brazos rodear mis hombros. Su cuerpo se pega al mío y me estruje con tanta fuerza que puedo oler la colonia que trae puesta mezclada con su aroma natural.
–Chicos, no es hora de que demuestren su amor, no creo que estén listos para mostrarlo en público –Katniss se mofa de nosotros y es cuando me aparto de Gale y mantengo mi distancia.
–¡N-No es lo que parece! Lo puedo e-explicar, lo juro –mis ojos se dilatan y no encuentro las palabras para poder explicar lo que pasa.
–Oh, vamos, Peeta, no me digas que ahora negarás nuestro secretito –ahora él es quien está tratando de ponernos en ridículo por el amor a Dios. Mis mejillas se calientan hasta que parezco un tomate. No necesito verme en un espejo para saberlo.
Trato de fingir una risa pero termino riéndome de los nervios sin querer. «Lo voy a matar, ahora sí lo mato»
–No creo que debamos de hacer este tipo de bromas en este momento, ¿no lo creen? –trato de cambiar de tema. No estoy de ánimos para bromear en este momento.
–En verdad que no hay tiempo de nada. Tenemos que irnos ya o no llegaremos a tiempo.
Effie es mi salvación y me siento feliz por sus palabras. Casi salto de alegría.
Los tres caminamos por detrás de Effie y atravesamos las puertas de metal. Descendemos y siento esa sensación de cosquilleos en mi estómago. Pasa todo tan absolutamente rápido y nada se detiene. Justo ahora es cuando solamente pienso en querer salir de este maldito lugar de una vez y nunca volver.
Espacio
El escenario es suficientemente grande como para llenar casi a un cuarto de la población del Capitolio. Y no es sólo eso, hay cámaras en todas partes. Pasamos por detrás del lugar como si fuera un pasadizo de emergencia, aunque demasiado angosto como para que sea en caso de incendios o algo por lo parecido.
Todos los otros tributos están formados en una hilera tomando cada quien su posición. Nosotros somos los últimos.
–¡Bienvenidos queridos ciudadanos de Panem! ¡Estamos por conocer a cada uno de nuestros Tributos y tendremos grandes sorpresas muy, muy pronto! –Caesar Flickerman, el anfitrión de todos los Juegos, o también conocido como Maestro de Ceremonias, inicia hablando de cómo es que estamos todos los tributos aquí. Igual que en todos los años anteriores.
–Pero basta de charlas, ¡empezaremos con el Distrito 1!
Los primeros tres tributos pasan al escenario y toman su asiento. Todas las pantallas esparcidas por todas las paredes mostrando el espectáculo con luces saliendo por doquier.
Los tres llevan trajes lujosos con muchos diamantes incrustados y de muchos colores. Las dos chicas mostrando sus largas piernas con sus vestidos diseñados especialmente para ellas y el traje de Marvel de un color azul marino y joyas de un color verde obscuro adornándolo.
–Mis queridos chicos del primer distrito. Se ven tan llenos de vida y con ánimos de ganar estos Juegos, ¿no es así? –Caesar suelta con sutileza y fluidez, sin tartamudear.
En cuanto los tributos comienzan a hablar individualmente los tres minutos que tienen pasan volando como si estuviera en un sueño y de repente me despertara sin saber qué pasó. Noto sus intenciones de atraer a más patrocinadores cuando terminan y mandan besos al público. Todos se vuelven locos y gritan con euforia. Glimmer, Marvel y Lena salen del escenario y los siguientes tres tributos pasan al frente.
Cato se ve… extraordinario. Tanto que me aterro a mí mismo por pensar en ello. Es inevitable poder voltear a verlo; su cabello rubio y sus músculos marcados en su traje lo hacen… DEMONIOS.
–Deja de respirar tan fuerte, te vas a lastimar un pulmón o algo –Gale me distrae y me recupero en breve. Me río de lo tonto que soy y por no darme cuenta de mi propio comportamiento en realidad. ¿A caso no es algo espantoso?
–Lo siento, es que… me faltaba un poco de aire. El lugar es muy angosto y estamos todos nosotros aquí –invento la primera cosa que se me ocurre.
Golpea mi hombro de una forma juguetona que me empiezo a reír –Gale, ya basta–. Lo golpeo de regreso para que pare de hacer lo mismo.
–Chicos, pongan atención –Katniss interrumpe nuestra propia distracción y creo que se lo agradeceré después.
Pongo atención a lo que dicen y Clove está hablando de algo que no escuché por la culpa de Gale.
–…Entonces creo que no tengo tanta suerte ahora que saben que me interesa alguien que está participando en estos Juegos –hace una pausa y Caesar rápidamente le pregunta si todos pueden saber de quién se trata–. Claro que sí, ustedes tal vez piensan -o tal vez ni lo piensan- ustedes saben que es un chico irresistible.
Cuando pienso que es más que evidente que le gusta el otro chico, Blake, todos voltean a verlo. La cámara se acerca al rostro de Clove y estamos todos en un momento crucial, esperando la respuesta.
–El chico está aquí mismo sentado a mi lado –definitivamente todos voltean a ver a Blake–. Cato. Su nombre es Cato.
En menos de cinco segundos se hace un tumulto y las pantallas enseñan a Cato y a Clove juntos. Blake frunce el ceño y lanza una mirada hacia los otros dos, especialmente a Cato. Lo ve con desprecio y con una cara de desquiciado.
–Pero qué sorpresas hay con los tributos este aniversario, ¿no lo creen? –La audiencia se vuelve aún más inestable. Todos de pie y aplaudiendo y gritando sin fin–. Pero ahora es turno del siguiente distrito. Lo siento querido Panem.
La alarma zumbe y los tres se levantan de sus asientos para poder seguir con su rutina.
En un instante Clove se trepa al cuerpo de Cato y le da un beso en los labios sin que nadie se lo espere. Un piquete en mi estómago surge y mis piernas se tambalean. Apenas y me mantengo de pie. Mi visión se vuelve borrosa como si mis pupilas se dilataran y un sudor frío me rodea por completo.
Es la primera vez que siento esto y no sé qué es.
Con fuerza me aferro al brazo de Gale para no caerme y quedar inconsciente por falta de aire.
–¿Qué te sucede, Peeta? –Mi mejor amigo me recarga sobre él para que yo no me colapse–. Te ves muy pálido.
–¡Por Dios! Todos están haciendo un desastre por lo que hizo Clove. –Katniss estresada. Mi cerebro confundido por lo que acaba de pasar y Gale ayudándome.
Respiro hondo varias veces para recuperar mi visión. El ambiente es más denso cada segundo que pasa.
Los demás distritos asisten a su debido tiempo, y para cuando llega nuestro turno, yo estoy completamente devuelta a mi forma normal.
Los tres cruzamos por las puertas hasta llegar a nuestros asientos asignados y nos acomodamos. Todos los tributos ya entrevistados se sientan frente a nosotros y nos pueden ver claramente al igual que nosotros podemos verlos a ellos.
Sé que Cato me está viendo, todos me están viendo y siento el pánico aumentar gradualmente. Por una maldita vez intento no verlo a los ojos como lo he hecho antes. No estoy dispuesto a verlo. A ninguno de ellos. Lo haré hasta que estemos en la arena.
–¡Nuestros queridos tributos del distrito 12! Son él último distrito faltante –Caesar anuncia con gran inspiración–. Katniss Everdeen, Peeta Mellark y Gale Hawthorne. Empezaremos contigo, mi querida Katniss –se aclara la garganta y comienza a decir–. ¡Primero debo de aclarar que te ves despampanante, Katniss!. Pero debo de preguntarte, ¿qué nos puedes contar sobre tu experiencia cuando escuchaste tu nombre al ser elegida para los Juegos de este año?
Katniss sentada y erguida en su silla comienza a hablar –Muchas gracias, Caesar. ¿Pero es en serio? Lo que puedo decir es que no fue algo que quisiera que me hubiera pasado–. Termina de decir y sigue con su postura derecha y con la frente en alto, volteando a ver a todos.
–¡Pero claro! Aunque demuestras gran valentía detrás de tus palabras, querida –todos aplauden y gritan con euforia después de Caesar–. Silencio todos. Nuestro siguiente tributo es ni más ni menos que... ¡Peeta Mellark!
Se me suben los nervios con los gritos de la audiencia. Necesito concentrarme y dejar que mi mente se abra.
–Peeta, tú luces deslumbrante y elegante. Podría apostar a que tienes a alguien esperándote allá en el 12, ¿cierto? –Todos guardan silencio y esperan a que diga mi respuesta. Un calor invade mi rostro y trato de evadir mis pensamientos.
–Lo cierto es que… no hay nadie. Eso creo.
–¿Eso crees? –Se ríe al unísono con la audiencia–. Eres muy atractivo. Deberías pensarlo de nuevo. Seguro que tienes muchas admiradoras –suelta una risita que termina transformándose en una carcajada.
–Estoy seguro que no hay nadie –lo dije tan fluido que en verdad creo que no hay nadie esperándome en mi hogar, absolutamente nadie–. Pero creo que eso es mejor que tener a alguien y dejar que me vea morir y destrozar su corazón.
La temperatura se eleva y la atmósfera se hace más densa. Mi cuerpo está inmóvil y de un momento para otro todo se mueve otra vez.
–¡Qué palabras tan profundas y sabias de nuestro querido Peeta, señores!
Creo que me siento un poco aliviado. Todos aplauden y gritan mi nombre como si fuera alguien famoso y es sensacional. Los tributos sentados en la hilera de enfrente nos ven con caras hipócritas y con ceños fruncidos y resoplando; son los de los primeros distritos. Cada uno de ellos, excepto Cato, y sé que me dije a mí mismo que no lo vería hasta los Juegos pero es prácticamente imposible no fijarse en él.
Sus dos brazos musculosos cruzados sobre su pecho ancho. Su fijación está en el suelo. Quisiera saber qué es lo que piensa sobre lo que acabé de decir.
Demonios. No debe de interesarme en lo más mínimo, pero mi cerebro no deja de pasar imágenes de él.
–Queda nuestro último caballero. El último, pero no el menos importante, ¡Gale Hawthorne! –Muchos gritos femeninos se adornan en el fondo–. Te haré la última pregunta también, mi querido muchacho.
Los gritos cesan y al fin dejan hablar a Caesar y a Gale después de cómo quince segundos.
–Para terminar con te preguntaré algo personal, igual que a Peeta. A todos nos encanta saber sobre nuestros Tributos, ¿no es así? –Caesar señala al público y todos gritan sus fuertes 'sí's, seguidos de muchos aplausos–. Está bien cálmense todos.
Caesar se recorre las mangas de lo que podría llamarse su saco y se prepara para decir lo siguiente.
–Entonces… Como ya les he preguntado a varios esto, creo que será bueno terminar con la misma pregunta –se aclara la voz suavemente–. ¿Existe alguien que te esté esperando allá en tu distrito?
La misma pregunta que me preguntó a mí, obviamente. Era de esperarse en mi opinión.
La sonrisa plasmada en el rostro de Gale no muestra nada más que satisfacción al escuchar esa pregunta.
¿Según yo a Gale no le gustaba nadie? Creo que cada segundo que paso en este lugar aprendo más cosas que no sabía de otras personas. Sin mencionar que no conocía a muchas otras personas desde antes hasta ahora. Creo que casi pude olvidar que había pasado toda mi niñez solo.
–Estas en lo correcto Caesar, sí hay alguien.
Sin duda volteo a ver a Katniss porque yo ni tengo ni idea de quién es. Gale nunca me lo dijo.
–Quiero aclarar que no es una chica, sino un chico, y es estupendo –mi sangre se congela y me quedo tan tieso como una estatua–. Su nombre es Peeta.
Me estoy muriendo por dentro, mis tripas se mueven y se retuercen como si pequeños organismos se alimentaran de mis entrañas lentamente y estuvieran escarbando dentro de mí; en cambio, mi corazón se detiene.
–Creo que se ha vuelto un poco cliché esto, ¿no? Creo que tendré que hacer algo mejor que dejar esto así –absolutamente todos se callan, pero en un instante una mano me levanta de mi asiento y unos labios son presionados contra los míos.
–Lo siento, no me pude contener. –mis ojos captan la imagen de Gale frente a mí pero mi cerebro no lo procesa muy bien.
–¡Vaya, vaya! Un amor que floreció más rápido que en la primavera. Lástima que ya es hora de acabar. ¡Ustedes lo cerraron con broche de oro, chicos!
Gale me lleva recargado en su costado mientras caminamos lo más rápido hacia un varios agentes de la paz que nos guían por un pasadizo hasta llegar a las instalaciones donde se encuentran nuestras habitaciones. De vuelta a donde estábamos. Todos los tributos salen dispersos y cada quien va a su piso asignado.
¿Qué está pasando?
–Peeta, tengo que hablar contigo –mi mejor amigo -o lo que pienso que Gale sigue siendo- me toma del brazo–. Lamento haber hecho eso en públi–
–No pueden hablar. Deben de ir a sus respectivos cuartos ahora, no pueden mantener una conversación hasta que estén dentro de la arena mañana en la mañana.
Un maldito agente de la paz me separa bruscamente de las manos de Gale y me mete al elevador consigo dentro y deja a Gale fuera.
Otro de esos idiotas llega con Gale y conduce hacia otro lugar. Lo pierdo de vista justo cuando se cierran las puertas. No digo ni una palabra hasta que llego a mi habitación y me arrojo a mi cama.
Estos son los últimos momentos en los que estaré vivo. Tal vez mañana no dure ni una hora dentro de los Juegos… o tal vez ni media hora.
El miedo me rodea hasta quedar hecho un desastre en mis más profundos pensamientos. La temperatura decrece causando que mi piel se erice.
El beso de Gale aún lo siento sobre mis labios. Hay algo que en cierta forma no me molesta sobre ello, pero hay entra en la que estoy tan confundido porque el mundo y mi vida en sí se ha vuelto un disparate.
Cato… no sé qué pasó con Cato. No lo vi después del beso.
He perdido toda la estúpida y maldita razón…
Pero sí que toda.
Nota: Okaaaaaay… emmm.. no sé si les gustó mucho porque está demasiado corto este capítulo y sé que varios de ustedes han estado esperando por un largo tiempo. Lo lamento con todo, TODO mi corazón, chicos y chicas. Soy un horrible escritor, o al menos así me siento. :((((
Quiero en verdad agradecerle a los que me han dejado reviews porque me han dado un toque de inspiración y me alaga saber que hay personas a las que les gusta mi historia. ^_^ No quiero ser cursi pero los amo demasiado! Y también a los que leen la historia sin dejar review, aunque creo que no es igual por obvias razones.
Quiero agradecerle a TributeRusher, ale Cullen Patt, patata(guest), victor-kun, EPuppy1, THGshippsfanEspaol, angie(guest), peetato love(guest), Alice Hiddleston, gabilu(guest), Juampi. del .29(perdón por los espacios pero no me dejaba escribirlo sin ellos), PanDeCanela y a Sunako1993.
Creo que no me faltó nadie… espero que no. :D
Quiero agradecerle especialmente a Josué (TributeRusher) porque siempre está ahí esperando a que actualice y pues gracias. ERES UN AMOR.
PERO GRACIAS A TODOS HASTA AHORA, CHICOS Y CHICAS.
Por último (espero no haberlos enfadado ya), quiero disculparme por si tengo cualquier falta de ortografía o algo así. Nunca edito mi historia, sólo la escribo y no me fijo exactamente si dejé algo con un error ortográfico. :0 Meeeeh. Bueno, hasta la próxima y espero actualizar ahora sí más pronto, pero es que en serio que me encantan sus reviews. ¡TODOS!
Parece que este capítulo fue más como para decir todo esto. (≖︿≖✿) Lo siento.
Esta vez prometo no tardarme más de un mes.
Hasta el siguiente capítulo.
