SUEÑO
Estos personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Clamp.
Esta historia es total y absolutamente ficticia cualquier similitud con algún hecho real será (seguramente) algo increíble.
Esteficestahechoconfinesdeentretenimiento,perdónsiofendoaalguien.
Capitulo.6. –
- De mentiras y engaños se labra una vida -
El caballo azabache volvió a relinchar a modo de protesta, sin embargo no desminuyo el ritmo y siguió cabalgando sin pausa a través del árido terreno.
Habían estado cabalgando por horas, sin descanso alguno por temor a ser atrapadas y ajusticiadas por el hurto que habían cometido. Estaban adoloridas, sucias, hambrientas y agotadas. Las fuerzas les fallaban y ya no eran muy concientes de sus actos aun así no se detenían, seguían azuzando las riendas de aquel pobre animal con la esperanza de que las llevase lejos…a un lugar seguro.
-Pronto amanecerá- murmuro Tomoyo abrazándose con mas fuerza a la espalda de su compañera.
Sakura azuzo aun más las riendas provocando otro relinchar del caballo que estaban montado.
-Deberíamos para a descansar- volvió a hablar Tomoyo- Dormir un poco no nos hará mal.
-Si hacemos tal cosa podrían darnos alcance- explico Sakura.
Tomoyo apoyo su cabeza en la espalda de Sakura y se encorvo un poco más para que la capa la tapase por completo.
-Nadie nos a seguido- susurro- No notaron que huimos y para cuando lo hagan ya será tarde…
-Aun así es peligroso- la interrumpió Sakura- Cunado descubran que escapamos sabrán que les mentí y mandaran que nos maten.
Tomoyo lo sabía, sabia todo eso. Sin embargo estaba demasiado exhausta y aun sentía el cuerpo resentirse por la caída.
-No pararemos hasta llegar a una aldea segura- dijo Sakura.
Una aldea segura.
¿Había acaso eso que su compañera decía? ¿O era tan solo una burda mentira?
-Traspasamos la frontera de Noda hará horas- se quejo Tomoyo- Estoy segura de que ya debemos estar en el reino de Kowloon.
-Pero aun seguimos en mitad de la nada, debemos encontrar una aldea. Si descansar es lo que deseamos- se defendió Sakura- Será solo un poco mas lady Tomoyo después nos desharemos de esta capa y de la montura del caballo, así no habrá prueba alguna de que pertenecieron en algún momento a las tropas del reino de Noda.
-De acuerdo.-se rindió.
¿Porque luchaba? Si sabia que tenia todas las de perder.
Había aprendido algo muy valioso en aquel día y era que aquella chiquilla tan frágil e inocente que su majestad tanto se esforzaba por proteger había resultado ser de todo menos frágil e inocente. Para ser mas concreta la palabra seria "aventurera", aunque tampoco sabría decir si esa era la palabra exacta.
Las habían apresado, casi intentaron violarlas, después habían sido capturadas por aquel de quien huían y por si fuera poco habían saltado desde un segundo piso, robado un caballo de los establos del ejercito de Noda y una capa del uniforme real para poder hacedse pasar por un hombre y huir de la fortaleza donde habían sido llevadas.
Si "aventurera" le venia bien, aunque insensata tampoco le quedaba mal.
-Aun no puedo creer que vuestro plan diese frutos- comento Tomoyo recordando su huida- Si su majestad supiese que sois tan capaz seguramente nunca me hubiese enviado para protegeros- bromeo.
-Quizás- dijo Sakura con una sonrisa- La señora Nakuru siempre me decía que si no fuese porque mi apariencia es la de una señorita pensaría que era un muchacho más.
-Ciertamente tenia razón- dijo Tomoyo- Sois realmente hábil para huir.
-Años de practica- se limito a decir Sakura- Todas las noches solía escaparme por mi ventana para cabalgar por la pradera cercana a la casa solariega sin que nadie me molestase o me dijese que era impropio para una señorita de mi clase.- recordó Sakura con nostalgia.
Tomoyo reprimió una sonrisa.
Ella la comprendía demasiado bien pues incluso ella había tenido sus aventurillas y escapadas cuando no era más que una niña traviesa y vivaz.
Recordaba una ocasión en la cual se había vestido con las ropas de su hermanastro y había cabalgado sobre el caballo de este, un semental negro precioso pero demasiado carácter y por lo tanto peligroso para una niña inexperta. El resultado fue desastroso como era de imaginar, se disloco el hombro y estuvo en cama durante cinco semanas. Y el castigo que recibió por parte de su familia no fue menor; su madre le grito durante horas, recriminándole su estupidez y quejándose de la hija que le había tocado, su padrastro le había prohibido salir de su torre a menos que estuviese custodiada por tres fornidos guardias y su hermanastro le retiro la palabra durante un año entero. Aunque siendo sincera esto ultimo no le degusto tanto ya que nunca había llegado a apreciar a Kaoru quien siempre se había esforzado en recordarle a ella que no era mas que una huérfana de padre y que su posición en la familia era la de mera decoración. Que no tenía titulo ni honra y que su único punto bueno era su belleza, la cual también destetaba ya que sabía que él nunca podría tenerla.
Fue precisamente por ello, mejor dicho por él, que acepto la oferta del marques de Hirarizawa sin ni siquiera pensárselo. Ni siquiera le importo que su esposo fuese diez años mayor que ella o que en aquel entonces solo contara con doce años, no dudo y acepto llevar a cabo aquel matrimonio que estaba segura cerraría la boca de su detestable hermanastro. Y así fue.
Gracias al matrimonio con lord Eriol había obtenido un titulo, tierras y riquezas más sustanciosas que las de su padrastro y por tanto hermanastro.
Debía admitir que el temor y dolor que sintió durante las primeras noches junto al marques fueron mas que bien recibidas ya que con ello consiguió alejarse de su familia o mejor dicho de los hombres que habían dominado a su única familia, su madre, desde que su querido padre hubiese muerto en combate cuando ella no era mas que una niña.
Si definitivamente había valido la pena.
- Creo que estamos cerca de un asentamiento o tal vez una aldea- murmuro Sakura sacando a Tomoyo de sus recuerdos.- Mire el suelo, hay demasiadas pisadas.
Tomoyo se esforzó en despejar su mente de aquel odio que aun hoy en día seguía sintiendo por su supuesta familia e intento captar las huellas que Sakura le indicaba.
Pero fue inútil, ella solo distinguía tierra y matorrales aya donde mirase.
El sendero por el cual cabalgaba desde hacia horas no era lo suficientemente amplio como para que la luz de la luna llegara entre los claros de los árboles por lo que le era difícil distinguir algo mas aya del hocico del animal que montaban.
Sakura giro levemente su rostro hacia atrás. Era cierto que había distinguido varias huellas hacia un momento, al tomar una curva en el sendero que doblaba bruscamente a la izquierda, pero no estaba del todo segura de que sus esperanzas se cumpliesen y que al final de aquel camino sinuoso se encontrase una aldea.
Las huellas indicaban que podía ser cierto sin embargo solo había percibido un par de ellas, escasas y medio borrosas. Seguramente habían intentado bórralas. Y si ese era el caso la persona o personas causantes de ello no debían querer ser descubiertas, al igual que ellas, lo que le llevaba a dos posibles respuestas de la procedencia de esas huellas.
Uno era que perteneciesen a los soldados de aquel tirano y que estuviesen acechándolas a la espera de atacar. Y la segunda respuesta era que las huellas perteneciesen a algún fugitivo de la ley que al igual que ellas no deseaba ser descubierto.
Y en ambas soluciones el resultado, al ser descubiertas por el dueño de dichas huellas, seria desastroso.
-¿Qué haremos cuando lleguemos a una aldea?- inquirió Tomoyo algo temerosa.
Sakura volvió a fijar su mirada en el terreno que se extendía ante ella y forzó a sus ojos para ver lo que tenía adelante, pero el escaso boscaje que rodeaba el sendero era demasiado denso en aquel tramo como para que pudiese distinguir algo.
-Primero nos desharemos de esta capa y de la montura del caballo- murmuro entrecerrando los ojos.- Y después intentaremos cambiar el caballo por algo de dinero, no creo que nos resulte demasiado difícil. Es un buen ejemplar.
El caballo relincho como dándole la razón y aumento la velocidad.
-¿Y si no conseguimos deshacernos de él?- pregunto temerosa Tomoyo- ¿Y si alguien lo reconoce o nos exige saber a quien se lo hemos robado? No es algo común que dos mujeres posean un caballo como este y mucho mas extraño es que parezcan sirvientas y que deseen venderlo- razono la marquesa.
Sakura dejo escapar un gruñido para nada femenino que se mezclo con el rítmico ruido de los cascos del caballo al chocar contra el suelo de tierra.
La marquesa tenía razón. Nadie se aventuraría a compara un caballo de pura sangre a dos mujeres que aparentaban ser sirvientas, por mucho que dichas mujeres aseguraran que el animal era de su pertenencia.
-En ese caso tendremos que quedárnoslo- decidió tajante- Nos servirá para llegar al reino de Clow, donde podremos pedir cobijo y protección.
Tomoyo aferro con manos temblorosas la capa negra que las cubría con temor a que esta saliese volando y respondió.
-El viaje es demasiado largo para realizarlo a caballo.
-No hay otra alternativa- le reprocho Sakura- Es eso o hacerlo a pie.
Tomoyo reprimió un escalofrió y cerro los ojos apoyando su rostro contra la espalda de Sakura.
-Nunca debí salir de mi hogar- se quejo en apenas un susurro.
Sin embargo Sakura la escucho y tirando de las riendas del caballo para que aminorara la marcha comento.
-Ojala pudiese decir lo mismo marquesa- se quejo Sakura.
Tomoyo alzo su rostro contrariada por sus palabras y pregunto:
-¿Qué quiere decir?
-Mi hogar fue destruido hace años marquesa, mi familia y mis recuerdos fueron con él. Ahora mismo no soy mas que una errante. Estos años su majestad me ha mantenido atada a la tierra y la señora Nakuru me ha aliviado mi dolor pero sin ellos…me temo que vuelvo a ser una don nadie.
Tomoyo abrió la boca para reprocharle e intentar convencerla de que aquello era mentira cuando el caballo para en seco su trote.
-¿Qué ocurre?- pregunto.
-Veo un resplandor- contesto Saura con un hilo de voz- Hay luz un poco mas hacia delante.
Tomoyo alzo sus brazos despojándose así de la capa que la cubría. Se irguió cuan alta era, pues había permanecido encorvada bajo la capa para simular ser la parte trasera del soldado que representaban, y dirigió sus ojos azules hacia el frente.
Efectivamente no muy lejos de donde estaban ellas se podía distinguir un leve resplandor anaranjado.
Una hoguera sin duda.
-¿Crees que es seguro arriesgarse?- pregunto tras varios minutos en silencio contemplando hipnotizada aquel resplandor- Tal vez no sea lo que esperamos.
Sakura dejo caer las riendas y con un salto grácil bajo de la montura del caballo.
-Después de todo lo que he pasado marquesa cualquier activo de libertad es para mi una salvación- comento Sakura tendiéndole una mano.
Tomoyo contemplo unos minutos mas aquel resplandor decidiendo si era seguro sin embargo no pareció encontrar pega alguna lo suficientemente importante porque volvió su atención hacia Sakura y tomo su mano con gusto para que la ayudase a bajar de la montura. Una vez que los pies de Tomoyo tocaron el suelo Sakura se apresuro a desenganchar la montura del animal, dejando tan solo una manta de lana marrón que había utilizado bajo la montura.
-Esto amortiguara algo el golpe cuando reanudemos la marcha- dijo.
Tomoyo no opino nada y se limito a recoger la capa del suelo y a esconderla junto a la montura tras unos matorrales algo secos. Tras asegurarse de que estaban bien ocultas se volvió hacia Sakura a tiempo de ver como la muchacha subía a la grupa del caballo con gracia ayudándose de la crin del animal.
-¿Necesita ayuda marquesa?- pregunto acomodándose mejor sobre la escasa manta de lana.
-Gracias.- fue todo lo que Tomoyo dijo al alzar su mano y recoger su falda para que no le molestara.
Dio un salto y con algo de ayuda de Sakura se situó detrás de ella en la grupa.
-¿Dónde aprendisteis a montar así?- quiso saber Tomoyo cuando Sakura dio un leve tirón de la crin del caballo, emprendiendo así el camino al trote.
-Sinceramente no lo recuerdo- admitió con algo de tristeza-Lo cierto es que nunca he tenido dificultad para montar a pesar de que no recuerdo que nadie me enseñase a hacerlo antes.
-Asombroso- murmuro Tomoyo- Dejad que os diga que sois toda una amazona querida.
Sakura sintió como se ruborizaba y dejo escapar una sonrisa. Sin embargo esta no duro demasiado en su rostro ya que pronto pudo distinguir con más claridad aquella atrayente luz. Hizo girar ligeramente a la derecha al caballo y ante ella se descubrió un gran claro, bañado por la luz plateada de la luna.
En el centro, rodeando una fogata casi extinguida, había cinco caballos y con ellos sus correspondientes dueños. Quienes al escucharlas había tomado precauciones y permanecían en posición de ataque con las espadas desenvainadas, brillantes bajo la luz del fuego.
Esto último fue lo que avivo el temor de ambas jóvenes y hizo que fuesen conscientes del grabe error que habían cometido.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El primero en escuchar el trote de un caballo había sido Usui, un soldado de unos cuarenta y tantos algo fondón y con cara de bonachón que no hacia justicia a su verdadera piedad. El había sido quien había despertado, con gran valor según la opinión de sus compañeros, al capitán Mizuki para infórmale de que posiblemente estarían en peligro.
Sin embargo, a pesar de que Usui había acertado al asegurar que un caballo se aproximaba había fallado estrepitosamente al asegurar que corrían peligro pues el dicho caballo era montado nada mas y nada menos que por dos muchachas. Dos campesinas.
Aunque Touya no bajo por ello la guardia.
Ya había sufrido un escarmiento al confiar demasiado en una mujer y quedar expuesto ante ella, no se arriesgaría a exponerse ahora ante esas dos por muy jóvenes e inocentes que pareciesen. Por ello mismo detuvo con un ademán a Yamazaki cuando noto que este con una sonrisa divertida se disponía a recibir amablemente a las damas.
-Déjame a mí- le ordeno.
Yamazaki le miro con curiosidad pero no opino nada. El era quien mandaba, si deseaba desconfiar de aquellas dos chiquillas encantadoras allá él.
-Identificaos- ordeno sin alzar la voz pues el silencio se había hecho dueño del claro a la llegada de las dos jóvenes.
Ninguna de las dos jóvenes dijo nada, ni siquiera un quejido o una protesta por el osco recibimiento, ningún sonido salio de sus labios. Estaban atemorizadas y eso se podía notar a leguas.
Touya arrugo el entrecejo y avanzo dos pasos mas, acercándose a ellas pero sin bajar su espada.
-Identificaos- repitió esta vez más alto.
Sin embargo la respuesta fue la misma. Las dos jóvenes permanecían en silencio.
Touya avanzo otro paso y bajo levemente su espada, los ojos de la segunda mujer siguieron el recorrido del arma. Touya frunció aun más el ceño.
-Así que era eso, me temen- pensó- Si no os identificáis debo suponer que sois enemigos y por tanto puedo trataros como tales- dijo dibujando una pequeña sonrisa.
La primera en reaccionar fue la primera mujer, la que dirigía al caballo. Con lentitud soltó la crin del animal y alzo los brazos, en son de paz. No tardo demasiado hasta que su compañera se le uniese.
Touya dejo escapar una carcajada.
¿Qué se suponía que significaba aquello?
¿Un alto al fuego o una suplica?
-Y bien, sigo esperando. ¿Sois enemigos o aliados?- pregunto al fin al comprobar que ellas no pensaban hacer nada mas.
¿Acaso serian mudas?
¿Le habrían cortado la lengua?
En esta región, llena de bandidos traidores, era bastante común.
-Eso depende de que lado estéis vos mi señor- murmuro la segunda mujer, la que se situaba detrás.
Touya tuvo que dar otros dos pasos y situarse junto al animal para poner verle el rostro ya que ambas permanecían con el oculto, con la mirada cabizbaja.
Era morena, y llevaba el pelo recogido en una descuidada trenza. Sus ropas eran sencillas, pero cuidadas. Eran ropas de criadas sin duda.
-El lado en el cual luche no creo que sea de vuestro interés- gruño alzando su espada y posándola bajo el mentó de la joven obligándola a alzar la mirada- Así esta mejor- aseguro escudriñando su rostro de facciones suaves.
Tenía cejas finas y curvas, tez blanquecina y labios carmesí. Y sus ojos eran de un azul tan profundo que Touya creyó pensar al principio que eran negros.
Era condenadamente atractiva y eso no le paso inadvertido.
-Vuestros nombres- exigió.
-El vuestro primero señor- gruño una segunda voz, con cierto tono infantil.
Touya giro su rostro hacia la dueña de dicha voz y se topo con dos ojos totalmente distintos a los de hacia unos minutos. Estos eran claros y vivaces y no demostraban temor alguno, más bien arrojo y coraje. Eran dos grandes ojos del color de las esmeraldas, protegidos por un mar de pestañas castañas casi rubias.
Eran dos ojos demasiado pasionales, demasiado reconocibles y familiares…demasiado turbadores.
Sin ser conciente de ello Touya fue sumido en sus recuerdos y su mente se lleno de viejas visones, momentos de su infancia. De sus años de felicidad…
-¿Por qué no quieres enseñarme hermanito?- quiso saber la pequeña cruzando los brazos sobre su pecho.
Touya suspiro exasperado y siguió acomodando la montura de su caballo, haciendo oídos sordos.
-Yo también deseo montar- grito la pequeña dando un fuerte puntapié con sus zapatos de raso azul.
Algunos caballos relincharon asustados por el grito.
-Ya te lo dije monstruo, eres demasiado pequeña. Seria peligroso- repitió cansado Touya subiendo a la montura de su caballo y agarrando las riendas de este- Pero puedes montar conmigo- añadió al ver que la pequeña iba a llorar.
El rostro de la niña cambio radicalmente. Sus mejillas se sonrojaron y sus labios se estiraron dando forma a una sonrisa sincera, sus ojos verdes brillaron ilusionados ante la nueva aventura que iba a vivir.
-¿De verdad hermanito?- pregunto dando pequeños saltitos.
-Por supuesto- dijo Touya alargando ambas manos y tomando a la pequeña.- Pero agarrate bien- le advirtió cuando estuvo sentada delante de el sobre la montura.
-¡Si!
Touya sonrió disimuladamente y azuzo las riendas para emprender la marcha. La pequeña comenzó a reír, contenta de haber conseguido lo que deseaba.
Touya, animado por la risa de su hermana menor azuzo aun mas las riendas aumentando el ritmo. La pequeña no se quejo y continúo riendo.
No parecía preocuparle nada, ni el hecho de que su peinado se había desecho, ni que su vestido azul estuviese sucio y arrugado y mucho menos el hecho de que era demasiado pequeña para montar. Porque en aquel momento lo estaba haciendo y además con la persona a quien mas quería.
De vuelta a la realidad Touya se vio obligado a apartar la mirada del rostro de aquella muchacha para poder controlar sus propios temores. Aquellos diablos que en tan poco tiempo se habían instalado de nuevo en su mente causando estragos, al igual que años atrás.
-¿Mi nombre?- pregunto con rudeza alzando la mirada de nuevo, esta vez hacia la segunda joven. La de ojos azules- Tenéis osadía…y eso no me agrada.
Tomoyo cerró los ojos asustada.
Notaba la garganta seca y un picor insoportable en los ojos, señal inequívoca de que pronto comenzaría a llorar.
Pero lo peor era aquel tacto frió que presionaba su barbilla con arrogancia.
¡Aquella maldita espada!
-Tenéis suerte hoy estoy piadoso, decidme vuestro nombre y de donde venís y tal vez os perdone la vida- gruño Touya alzando unos centímetros la hoja de su espada y provocando un leve corte en la blanca piel de su victima.
Un pequeño sollozo salio apresurado de los temblorosos labios de Tomoyo, alarmando a Sakura y dándole la señal de actuar. De rendirse al fin.
-¡No señor! ¡Por piedad! Dejad a mi hermana- grito Sakura agarrando el brazo de Touya.
Había llegado la hora de representar su papel y en esta ocasión lo haría bien, no volvería a cometer el fallo de equivocarse pues en esta ocasión el precio a pagar seria mayor.
-¿Hermana?- repitió Touya volviendo su mirada hacia aquello ojos tan similares a los de sus pesadillas.
Si eran hermanas…si realmente lo era entonces esa muchacha no podía ser…
-¿En que estoy pensando? ella esta muerta. ¡Muerta!- se reprocho mentalmente- No volverá. No es ella, era mucho más mayor. No son la misma persona- se reprocho intentando así hacer entrar en razón a su mente y su corazón.
-Venimos de la aldea fronteriza con el reino de Noda- comenzó Sakura.
Había llegado a la conclusión de que era mejor decir la verdad, aunque un poco aderezada, así le seria mas fácil orientarse se aquel bárbaro con uniforme decidía interrogarla acerca del lugar.
-Fuimos enviadas allí para asistir al velatorio de un familiar-continuo- Pero a la llegada nos asaltaron unos bandidos y mataron a nuestra escolta…- a estas alturas algunas lagrimas ya habían escapado de sus ojos dándole mas realismo a su mentira a medias-…nos arrastraron con ellos e intentaron aprovecharse de nosotras, sin embargo conseguimos huir robándoles un caballo.- finalizo omitiendo el rescate del heredero de Noda.
Touya bajo su espada y con un movimiento rápido la clavo en el suelo de tierra.
La historia de aquella joven coincidía con la descripción de las chicas que habían sido raptadas a las puertas de Tai-Peg y eso le enfurecía. Y pensar que las había buscado durante días en aquellas tierras infectadas de bandidos y soldados enemigos para nada pues ellas habían conseguido huir por sus propios medios.
Sin embargo algo no cuadraba en su historia.
-¿Fuisteis vosotras quienes mataron a aquellos dos mercenarios?- pregunto Touya sin rodeos.
Quería dejarle claro a ambas que conocía aquella historia, que tenia detalles de cómo comenzó y termino y que por lo tanto no les seria fácil engañarlo.
Sakura apretó sus puños impotente.
Aquel mal nacido conocía los hechos y eso solo podía significar que pertenecía a la guardia del príncipe.
Habían sido capturadas de nuevo y debían apresurarse en huir.
-No, otros los mataron- murmuro Tomoyo entre sollozos justo en el mismo instante en el que Sakura volvía a agarrar la crin del caballo dispuesta a huir.- Nosotras no hicimos nada mi señor.
Touya miro a Tomoyo y después a Sakura y frunció el ceño a comprobar que la ultima tenia sujeta la crin de su caballo, preparada para huir si fuese preciso.
-¡Kentao, Fuujie! Bajad a las señoritas.- ordeno Touya empuñando su espada de nuevo y mirando amenazadoramente a Sakura- Las tomaremos como prisioneras.
Tomoyo abrió los ojos temerosa de lo que había provocado y sin importarle o ser conciente de lo que hacia se abalanzo hacia el cuerpo de Touya placándolo y cayendo sobre él al duro suelo de tierra.
-¡Por piedad señor, por favor no nos mate! ¡Por piedad! ¡Se lo contaremos todo pero por favor no nos haga daño!- le suplico enterrando su rostro contra el pecho de Touya y empapando su camisa blanca.
-¡Yamazaki!- llamo- Llévatela.
-¡No! ¡Por piedad mi señor!- grito Tomoyo aforrándose aun mas a él- No somos peligrosas. Lo que mi hermana contó es cierto, simplemente estábamos asustadas. ¡Por favor hablare!
Touya la aparto de un empujón y ayudándose de uno de los soldados que había llamado antes se incorporo.
Una vez de pie dirigió su mirada hacia el suelo en el cual aun permanecía tendida aquella joven temblorosa. Su compañera ya había sido bajada del animal y atada, y era llevada en ese momento hacia la fogata con algo de dificultad.
-¿Estáis bien capitán Mizuki?- pregunto el soldado que le había ayudado a incorporarse.
-Perfectamente- gruño Touya- Id y ayudad a Fuujie, parece que tiene dificultades con esa arpía de ojos verdes- ordeno sacudiéndose el polvo de las mangas de su chaqueta.
-Si señor.
Touya espero a que el soldado estuviese lejos, junto a su compañero, para inclinarse sobre el cuerpo indefenso de Tomoyo.
Yamazaki que había envainado de nuevo su espada y estaba intentando llevar el caballo negro junto a los otros no pudo evitar escuchar lo el capitán Mizuki le susurraba a la joven que había osado atacarlo; y no pudo mas que sorprenderse ante sus palabras.
-Hablad, pues. Y espero que esta vez sea todo verdad si no vuestra compañera pagara con su cuerpo cada una de las mentiras que vos digáis mi lady- dijo Touya tranquilamente pero sin retirar sus ojos negros de los azules de ella que se mostraban sorprendidos ante el tono en el cual le había hablado- Primera pregunta, ¿Quiénes sois? Y no intentéis convencerme de que sois hermanas porque no sois estupido- le advirtió.
Tomoyo bajo la mirada algo turbada.
Ella solamente había querido salvar a Sakura, intentar distraer a aquel hombre para que así ella consiguiese huir. Sin embargo todo se había complicado.
-Mi nombre es Tomoyo y la joven que vos habéis ordenado atar y amordazar es mi hermana- mintió- Hermanastra- aclaro rápidamente al alzar la mirada y toparse con el rostro fruncido de Touya- Mi madre se caso con su padre cuando ella no era mas que un bebe, siempre nos hemos considerado hermanas.
Touya aflojo un poco su expresión sin embargo no cedió y volvió a preguntar:
-¿Por tanto ella es?
-Mi hermanastra- repitió Tomoyo un poco contrariada por la pregunta pues pensaba que había quedado claro.
-Su nombre- protesto.
-Sakura- contesto automáticamente Tomoyo sin saber los estragos que su simple palabra había provocado en la mente de su captor.
-Sakura- repitió Touya en apenas un murmullo- ¿Cuantos años tiene?- pregunto rápidamente agarrando a Tomoyo por los hombros y acercándola a el- Es decir, ambas- se corrigió cuando vio como el terror se dibujaba en el rostro de porcelana de ella.
-Ella es menor, costa con quince años- se aventuro a contestar en apenas un murmullo.
Lo cierto era que no sabia cuantos años tenia la protegida de su majestad Keroberos pues incluso la misma joven la desconocía, sin embargo su apariencia era la de una joven de quince años por lo que Tomoyo supuso que así seria- Yo soy mayor, costo con diecinueve.
-¿Quince? No, no puede ser…ella tendría ahora diecisiete- se recordó mentalmente-No es ella- murmuro soltando su agarre y dejando caer a Tomoyo- ¿Qué hacíais en la aldea de Tai- Peg?
Tomoyo bajo de nuevo la mirada segura de no ser capaz de mentirle si le miraba a los ojos. Sin embargo Touya pareció pensar lo mismo que ella ya que con una mano alzo su barbilla bruscamente manteniendo el contacto visual.
-Llegamos de paso- admitió- Teníamos previsto partir a la mañana siguiente sin embargo esos bandidos nos sorprendieron a las puertas de la aldea.
-¿A dónde os dirigíais?- quiso saber Touya.
-Al reino de Clow- susurro Tomoyo desviando la mirada.
Touya arrugo su entrecejo.
¿Qué hacían en Tai- Peng si se dirigían al reino de Clow? Fuese sido más fácil y menos peligroso acortar por el reino de Kowloon, atravesándolo.
-¿Por qué os dirigíais al reino de Clow?- pregunto tras varios minutos.
-No puedo contestaros a eso- susurro Tomoyo.
Esa respuesta no le gusto a Touya y así se lo hizo saber apretando su barbilla y alzándola hasta que su rostro quedo a escasos centímetros del suyo.
-¿Por qué os dirigíais al reino de Clow?- repitió.
-No puedo contestaros, es algo privado. Nada que pueda molestaros os lo aseguro- dijo Tomoyo intentando liberarse de su agarre arañando su mano.
Touya no se lo permitió y incorporándose todo lo alto que era arrastro con el a Tomoyo, la cual quedo suspendida en el aire sujeta solamente por aquella mano de acero que se cerraba en trono a su rostro.
-Tened cuidado con las palabras que empleáis ante mi jovencita pues podría mandaros matar tanto aquí como en vuestro reino. Soy el duque de Mizuki y capitán de las tropas de su majestad el rey Shaoran, soberano del reino de Kowloon.
Frunció un poco mas el ceño al comprobar que el rostro de Tomoyo se estaba tornando de un tono azulado y la bajo. Permitiendo que sus pies tocasen suelo firme de nuevo.
-Y ahora que ha quedado claro que estáis ante alguien muy superior a vos os repetiré la pregunta, ¿Por qué os dirigíais al reino de Clow?
Tomoyo apretó los labios y giro su rostro, negándose a contestar.
No le importaba que aquel individuo fuese un lord y mucho menos el capitán de las tropas reales, ella también pertenecía a la nobleza por lo tanto también se merecía respeto. Y por encima de todo no traicionaría la confianza de su majestad Keroberos por muy persuasivo que llegase a ser este supuesto duque.
Sin embargo muy en el fondo sabia que debía contestar, por el su bien y el de Sakura, y el único modo de dar una respuesta satisfactoria era mintiendo.
-Nuestra familia a caído en desgracia…
-Mentís- aseguro Touya sorprendiendo a Tomoyo- Os advertí que no lo toleraría…
-Es cierto, es la verdad- se apresuro a decir Tomoyo- Las deudas de nuestro padre ya no podían ser zanjadas y el resolvió vendernos a ambas para así conseguir el dinero.- relato desviando levemente su mirad temerosa de que leyese en sus ojos que se burlaba de él- Los hombres que nos acompañaban eran lacayos de nuestro nuevo señor y eran los encargados de llevarnos ante él. Sin embargo murieron y nosotras no tenemos información acerca de la identidad de nuestro señor.
-Por lo tanto intentáis hacerme creer que sois damas de compañía- dijo Touya muy seguro de sus palabras.- ¿Lo sois acaso?
Tomoyo no contesto.
Estaba sorprendida. ¿Cómo podía el llegar a tal conclusión?
Ella nunca se rebajaría a tal oficio por muy desesperada que estuviese, aunque claro eso el no lo sabia.
-Os equivocáis al suponer eso mi señor, fuimos compradas con el fin de ejercer de criadas no de rameras- dijo Tomoyo frunciendo el ceño por primera vez.- Somos pobres pero respetables.
-En ese caso, mis disculpas jovencita.
-Gracias- fue todo lo que ella dijo.
Había conseguido meterse tanto en el papel que incluso ya podía mirarle a los ojos sin arrepentimiento
Comenzaba a acostumbrase a mentir.
Quizás la influencia de la joven Sakura ya había hecho mella en ella
-Bien eso es todo, por ahora.-le advirtió soltando su barbilla-ahora me acompañara y permanecerá tranquila sin ocasionar problemas. ¿De acuerdo?- le dijo agarrándola de un brazo y tirando de ella en dirección a la gran hoguera que había sido revivida con algo de leña- Las llevaremos al castillo y una vez allí corrobore sus palabras, que espero sean ciertas.
-Lo son mi lord, se lo juro- mintió Tomoyo.
Yamazaki contemplo en silencio como el capitán Mizuki se retiraba hacia el centro del campamento arrastrando con el a aquella joven que había resultado ser una criatura con muy mala suerte en esta vida.
Le había sorprendido que el capitán interrogase a la joven de aquel modo y mucho mas el había sorprendido su reacción ante las palabras de ella. El duque había actuado de manera ansiosa al querer saber la identidad de ambas jóvenes y eso era poco común en el.
Era por eso que Yamazaki sospechaba que algo le sucedía a su superior, algo relacionado con una de esas jóvenes.
Y estaba dispuesto a averiguar que era.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
La puerta de la habitación se cerró sin ruido pero sí dejando cierta tensión en el ambiente.
Shaoran Li, soberano de Kowloon, se recostó en la mullida butaca, situada frente a la majestuosa chimenea de mármol blanco, mientras contemplaba las llamas jugar entre los gruesos troncos de madera. Estaba profundamente disgustado. La situación se había tornado absurdamente enmarañada.
Lo que tendría que haber sido un simple avance se había convertido de la noche a la mañana en una amenaza. Es más, una amenaza contra el reino.
Hacia varios meses que había sido informado, por medio de una fuente fiable, de que el traidor que se hacia llamar a si mismo rey de Noda había proclamado el fin de su tregua. Había sido esa noticia la que la llevo a tomar la rápida decisión de mandar un grupo de diez hombre, sus mejores hombres, con la esperanza de que estos le entregasen al rey una carta en al cual se ofrecía a considerar sus ofertas en el caso de que les diera opciones.
Pero sin embargo se había equivocado al actuar.
Es mas no se equivocaba al asegurar que todo había empeorado.
Porque aquel bastardo había osado retarlo y había mandado una misiva urgente al mismo palacio cuatro días después de la marcha de su tropa, en ella le informaba de la muerte de cuatro de sus hombre y le advertía que mataría al resto si no ordenaba su retirada.
¡El muy canalla pretendía darle ordenes!
Sin embargo se había visto en la necesidad de hacerlo que el pedía pues no podía arriesgarse ha perder a sus mas preciados guerreros.
Y mucho menos ahora que la guerra era inminente, porque era plenamente consciente de que no pararían hasta ver su reino sumido en la desgracia y la destrucción, igual que ocurrió con el reino de Noda antes de que caer en sus manos.
Debía encontrar una solución.
Ya había perdido suficientes vidas por culpa de su ineptitud, no permitiría que la suma aumentase. Tendría que encontrar el modo de acabar con aquella sanguinaria guerra y debía hacerlo antes de que llegase a sus fronteras.
La puerta de la habitación se volvió ha abrir, dejando ver a un anciano sirviente.
-Su alteza, el consejo reclama su presencia.- Informo mientras cerraba sigilosamente la puerta tras el.- ¿Debo excusarlo de nuevo?-
-No –contesto el monarca sin apartar sus ojos castaños del fuego- No es necesario Wei.
-Como deseéis su alteza- dijo el anciano inclinando levemente y abandonando la estancia, dejando de nuevo solo al monarca.
-Debo encontrar una solución.- susurro.- ¿Pero cual? ¿Vos que haríais padre?- pregunto alzando la mirada y topándose con un tapiz ricamente elaborado.
En el se representaba una batalla y en el centro, sobre un pequeño montículo de cuerpos mutilados que representaban al enemigo, se erguía la imponente figura de Hien Li antiguo soberano de Kowloon.
-Si vos estuvierais vivo la situación seria distinta.- se quejo- Yue no mantendrá el tratado de paz conmigo, me lo hizo saber a su manera- gruño- sin embargo ¿que puedo hacer para hacerle entrar en razón? Nuestro reino no es lo suficientemente rico, las guerras anteriores lo dejaron muy deteriorado. Y Noda consta con el apoyo de los demás reinos pues aun están bajo contrato de alianza al igual que nosotros hace algunos años. El único reino que nos puede ayudar pues esta en la misma situación que nosotros es el de Clow sin embargo el rey Keroberos no cederá.- razono- Aun se siente ofendido porque rechace a su hermana como esposa.- Shaoran se revolvió el cabello con ambas manos intentando aclarar sus ideas- Ese maldito crió es demasiado orgulloso, con tan solo dieciséis años no podía pretender ejercer sobre mi algún tipo de presión para que aceptara a su hermana. ¡Era ridículo!
Shaoran alzo de nuevo la mirada y dejando escapar un suspiro dijo derrotado.
-Sin embargo si el único medio de obtener su ayuda, y una alianza de paz para combatir juntos contra Noda, es tomando como esposa a su hermana me temo que no tengo más opciones- se quejo- Tomare como reina a la princesa.
¡Tada¡
Aquí estoy de nuevo, para variar tarde, pero con un capitulo así que espero que no se enfaden mucho.
Como ven por fin se acabo la huida de Tomoyo y Sakura, o eso parece, y por fin a salido Shaoran aunque el pobre tiene un buen lió entre manos.
Ahora es hora de las aclaraciones. Antes de acabar el capitulo 5 sufrí un pequeño accidente subiendo el capitulo 4 y borre todos los capítulos que llevaba hechos por lo que tuve que volver a subirlos todos y por lo tanto estuve leyéndolos para asegurarme que no tenían nada que quería cambiar (ya que tenia la oportunidad) y me di cuenta de que hay un pequeño (gran) lió con los años de los protagonistas así que aquí va la aclaración:
Touya: 26 años
Yamazaki: 24 años
Shaoran: 24 años
Keroberos: 20 años
Tomoyo: 19 años
Sakura: 15 años ( según todos pero realmente tiene 17)
Mei-Ling: 7 años
Yue: 46 años
Yukito: 32 años
Bien aclarado todo.
Ahora os pido paciencia para mis demás historias que seguramente tardare en actualizar.
Se despide la autora, ósea yo.
