Disclaimer: Los personajes de South Park pertenecen a Trey Parcker y Matt Stone. Los videojuegos de Pokémon son propiedad de Game Freak y los personajes son pura y exclusivamente de Satoshi Tajiri. Este fic está hecho con el fin de entretener a la gente.
Kyuubi: No hay mucho que decir, sólo agradecer sus reviews y decirles que disfruten del capítulo!
Día8:
El joven del que hablaremos a continuación es un excelente buscador de piedras preciosas. Viajaba al subsuelo, donde todos los jóvenes y entrenadores iban en búsqueda de fósiles, joyas, piedras, todo tipo de objetos valiosos o coleccionables; sin embargo él iba más allá del subsuelo y rebuscaba hasta en los rincones más recónditos para encontrar cosas interesantes. Por eso, todo el mundo en cada región, desde Kanto hasta Sinnoh y tal vez más allá, lo conocían como 'The Mole'.
Su nombre original era Christophe, tenía 22 años, cabello muy negro, ojos grises y un temperamento un tanto irascible. Su especialidad eran los Pokémon de Tipo Acero, con la mejor defensa y una especial afinidad por excavar, sin embargo no tenían muy buena velocidad. Pero nadie contaba con los entrenamientos especiales que el moreno les daba a sus Pokémon para que fueran sumamente rápidos y resistentes.
Esta vez se encontraba excavando en la región de Hoenn, buscando algunas rocas. Ya había encontrado muchas cosas: Partes azules y rojas de máquinas, huesos, piedras evolutivas, objetos raros, todos objetos que podría cambiar por algo más valioso y útil para él. Golpeaba suavemente la pared del túnel con martillo y cincel, cuidando de no provocar un derrumbe. En eso logró ver algo que le llamó la atención, haciendo que se le formara una sonrisa en el rostro.
- ¡Genial, un Fósil Domo!- lo tomó con mucho cuidado y lo guardó en su mochila.- Con esto podremos des fosilizar un Kabuto. ¿Encontraste algo, Aggron?- el Pokémon nombrado se volteó hacia su maestro, comiendo unos trozos de hierro viejo.- Aggron, te dije mil veces que no comas hierro como ese.
- Gron.- el Pokémon era gris, con dos grandes cuernos en la cabeza que le permitían excavar, con una armadura que cubría toda su cabeza y espalda. Gruñó un poco antes de dejar el hierro donde estaba y escupir lo que traía en sus fauces.
- Ugh, ¿dónde están tus modales? ¿Así esperas encontrar novia... o novio...?
- ¡Gron!
- Bien, bien, ya. Lo mejor será que- ¡Waah!- una grieta en el suelo hizo que se abriera, y hubiera caído por ella de no ser porque su siempre fiel Aggron estaba ahí para tomarle el brazo y evitar que cayera.- Eso estuvo muy cerca.- suspiró.
En eso, vio movimientos extraños de lo que parecían ser personas. Sacó una bengala de su bolsillo y se la puso en la boca, sacó un fósforo para rasparlo contra las rocas y encender la bengala. La dejó caer para que le indicara a cuántos metros estaba del suelo. Para su suerte, estaba nada más a un metro de lo que parecía un pequeño camino.
- Aggron, amigo, debo pedirte que me des mi mochila.- el Pokémon estiró su garra libre y tomó la mochila con cuidado, a sabiendas de que allí habían cosas valiosas. Sacó una Pokéball.- Ok, ahora vuelve.
Aterrizó fácilmente cerca de la bengala y se escabulló con su linterna para evitar ser visto, tarea fácil por la oscuridad de la cueva. Sacó a su Mawile, una pequeña Pokémon de color amarillo con una enorme mandíbula que le salía de una coleta en la cabeza, dándole una apariencia siniestra. Siguieron a los dos hombres hasta que llegaron a lo que parecía ser otra cueva mucho más extensa y algo iluminada por varias antorchas por todo el interior de la cueva. Para The Mole, ésta no era la primera vez que esas personas estaban ahí. El eco en la cueva le permitió escuchar la conversación ajena.
- ¿Cómo van los experimentos?- preguntó un hombre de tez morena y cabello negro y enrulado.
- Van bien, señor. Pero... ¿No cree que sea mucho experimentar con ellos? Digo, son seres humanos como nosotros.- contestó el otro algo preocupado.
- Querido amigo, no te das cuenta. Tenemos que experimentar con ellos, no queremos que las personas que logren controlar las Esferas de Groudon y Kyogre sean débiles.
- ¡Pero esas copias que hicimos de las Esferas no son perfectas! El desequilibrado poder de las Esferas falsas hace que los humanos tomen mutaciones horribles o hasta mueran.
- Veamos si entiendes de esta forma.- el hombre se acercó al joven científico y frunció el seño.- Si no conseguimos resultados, me voy a meter en muchos problemas y no quiero.- se le acercó mucho más, dejando su rostro a escasos centímetros.- Y no quiero decir lo que le pasará a tu querida hija si eso pasa.
- ¡N-no, con mi hija no! ¡Haga lo que quiera conmigo pero no con mi pequeña!
- No está en mis manos, está en las tuyas.- se alejó caminando un poco, observando las enormes estatuas de tres Pokémons.- Por eso te recomiendo que me traigas resultados.- siguió.- ¿Me expliqué con claridad?- silencio.- ¿Entendido?
- S-si... Señor Black.- asintió el hombre, apesadumbrado.- ¿Señor...?- llamó.
- ¿Dime?
- ¿U-usted sabe... dónde está mi hija?
- Claro que si. Ella está en la región de Sinnoh muy tranquila y estudiando. Debería ver lo linda que se ve con su uniforme escolar.- se burló, sabiendo lo mucho que lastimaba y enojaba al hombre de esa forma.
- M-me alegro.
- ¿Sabes por qué te traje aquí?- preguntó volteándose de frente al hombre, que negó con la cabeza.- Esta cueva fue descubierta por nuestro equipo de excavaciones y descubrimos ciertos minerales especiales que nunca habíamos visto. Nos dimos cuenta que eran especiales porque nuestro equipo fallaba, por eso pensamos que son especiales. Quiero que los investigue inmediatamente para saber si tienen alguna conexión con las Esferas. También notamos que unos fragmentos de las piedras falsas reaccionan con estos minerales.
- Si, Señor.
- Muy bien, te dejo.- el hombre se volteó y desvió su vista un poco hacia el techo.- Sal, Swampert.- una criatura azul, con habilidad de incorporarse en dos patas o andar en cuatro, aletas en la cabeza y una gran aleta en lugar de cola, y unos bigotes naranjas.- Hydropump.- un rápido y fuerte chorro de agua golpeó cerca de donde estaba el moreno escondido.- Ya los vi.- canturreo.
- "Mierda..."- ¿Qué debía hacer? ¿Pelear? ¿Escapar? Maldijo en ese momento no haber dejado una cuerda para poder subir fácilmente después.
- Si no sales, yo te haré salir. Yo sé quién eres: The Mole. Sólo un genio en excavaciones como tú podría llegar hasta aquí.- el hombre sonrió ampliamente.- Tú tal vez no me recuerdes pero yo a ti si... te recuerdo muy bien...- hizo una pausa. Christophe le hizo señas al Pokémon de que saliera por la ruta que antes habían usado para llegar. Justo se iba a retirar cuando...- Y también recuerdo a Gregory.- el moreno y su Mawile se detuvieron al instante.- ¿Cómo está? ¿Sigue teniendo esas marcas en la espalda por las torturas que le hice?- el moreno apretó los dientes.- Quiero saber cómo está. Ya sabes, cuando lo hice mío sin permiso no dejaba de gritar y pedir que lo ayudaras. Se veía muy tierno llorando y gritando de dolor.
- ¡HIJO DE PUTA!- el moreno salió de su escondite y bajó a toda velocidad por la pared rocosa hasta llegar frente al hombre.- ¡Te mataré!- gritó corriendo hacia el hombre.
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- Fue un excelente combate, Tweek.- elogió Erika, líder del Gimnasio de Celadon City (Ciudad Azulona).- Luchaste con mucho valor, además de ese sorprendente cambio en tu pequeña Charmander.- se escuchó un gruñido molesto.- Perdón, quiero decir Charmeleon.
- G-gracias.- dijo Tweek ruborizándose. Le apenaba mucho que una Líder de Gimnasio tan bonita le dijera eso. A su lado estaba la criatura que había hecho esto posible: Charmeleon. La Charmander que había encontrado en Vermilion City había evolucionado en medio de la batalla y con ello trajo grandes cambios, por ejemplo: el color de su piel era más oscuro y vivo que el de su preevolución, la llama de su cola era más intensa y sus ojos ahora se oscurecieron para ser grises oscuros. Seguía teniendo la misma cicatriz en su frente, dando a entender que no desaparecería.
- Te mereces la Medalla Arcoiris como recompensa.- la Medalla tenia la apariencia de una bonita flor de ocho pétalos, cada uno de un color distinto.- Algunos dicen que es la Medalla más bonita de Kanto.- rió.
- P-pues si, ngh, e-es muy bonita.- el rubio se enganchó la medalla en la parte interior de su chaqueta.
- Te deseo un muy buen viaje y mucha suerte en tu viaje.- ambos estrecharon sus manos.
El rubio caminó junto a sus dos Pokémon, cargando el Huevo Pokémon, hacia el casino de la ciudad donde seguramente estarían Stan y Craig gastando dinero y apostando. Entró allí fácilmente, dejándole la duda de cómo podían dejar entrar a dos menores como él y Stanley a un casino. En efecto, cuando los encontró, ambos estaban comprando fichas para apostar más.
- Hola, Tweek.- saludó Stan comprando varias fichas.
- O-oye, ¡gah!, n-no debes gastar así e-el din-ero.- reprochó el rubio mirando a ambos morenos. Buscó rápidamente la mirada a Lucario o Umbreon y los encontró viendo un cartel con interés.
- Vamos, Tweek. No seas aburrido.- comentó Stan viendo las fichas con ilusión.- Seguro y ganamos un premio.
- Ay, n-no puede ser...- suspiró negando con la cabeza.- J-Jolteon, C-Charmeleon...
El Pokémon rojo tomó al moreno mayor por el cinturón del pantalón y lo arrastró fuera del casino por la fuerza. Jolteon le quitó tres fichas a Stan y éste salió a correrlo por todo el casino y hasta la salida. El grupo fue hacia el Hotel de la Ciudad, donde se hospedarían por unos días para entrenar un poco, descansar y llamar a sus familias. Stan había dejado el Hotel y ahora se disponía a dar una vuelta por la Ciudad, prometiéndole a Tweek que no apostaría, dispuesto a comprar algunas pociones. Además, no quería interferir entre Tweek y su querido Craig, además de que odiaría el hecho de ver al rubio babear sutilmente por el moreno mayor y eso le dolería mucho. En eso, en el bosque cercano a la ciudad, divisó algo extraño.
- ¿Y eso?- se preguntó al ver un mono extraño. Nunca había visto nada igual, sacando a los múltiples Mankeys y Primeapes de esa región.
Siguió al Pokémon con curiosidad, adentrándose un poco en el bosque. A medida que corría, lograba distinguir algunas cosas del mono, como su pelaje rojo-parduzco, torso blanco al igual que parte de sus piernas, una gran llama en su cabeza, cola larga, algunas placas doradas en hombros, muñecas y, si hubiera logrado ver mejor al rápido mono, vería si tenía más, las patas y manos del mono eran de un color azul que contrastaba con el color de su pelaje. Se detuvo a varios metros del Pokémon, mirándolo con detenimiento.
- Es... un Infernape...- susurró- Había escuchado a mi madre hablar de ellos pero no pensé que vería uno... ¿Qué andará haciendo por aquí?- se acercó un poco más y trató de no asustarlo. El Pokémon, que bebía agua de un lago cercano, volteó a verlo a instante.
- ... - retrocedió lentamente, mirándolo con desconfianza.
- Tranquilo, no te haré daño.- dijo con una sonrisa y extendiendo su mano para que el Pokémon la oliera.- Confía en mí, no te haré nada.- el moreno logró acercarse al mono Pokémon, que olfateó un poco la mano del joven. Pareció aceptar la caricia y se dejó tocar por el moreno.- ¿Qué haces por aquí? ¿No deberías estar en tu región? ¿Acaso no tienes un entrenador?
- Si, y ese soy yo.- habló una voz detrás del moreno. Este se volteó y por un momento se quedó estático viendo lo que, para él, parecía la criatura más hermosa del mundo. El joven era pelirrojo, de ojos verdes, ushanka del mismo color que sus ojos, con una chaqueta de algodón color naranja, jeans azules y zapatillas negras. Lo miraba seriamente, cruzando ambas miradas, una azul y la otra verde.- Ejem...- cortó el pelirrojo, apartando la mirada un instante. El Infernape se acercó a su Maestro y saltó felizmente junto a pelirrojo.- Infernape, pequeña, no te me escapes así. Estamos en una región desconocida.
- Hum... Tienes un bonito, digo, una bonita Infernape.- comentó el moreno sacándose el gorro y pasándose una mano por la morena cabellera. De repente sintió nauseas, unas nauseas que él conocía muy bien y que eran de nerviosismo. Con el tiempo había logrado controlarse, pero esto era muy distinto.- "Mierda, relájate, no pasa nada. ¡Cálmate!"- pensaba.
- Gracias. Fue mi primera Pokémon, la verdad es que es muy importante para mi.- hubo unos minutos de silencio en los que Stan se dedicó a observarlos.- Oye, no me dijiste tu nombre.- interrogó.
- ¡Oh! Eh... Soy Stanley, pero puedes decirme Stan si quieres.
- Stan...- ¿de dónde conocía ese nombre?- ¿Tú conoces a un tal Craig?
- Argh, por desgracia si.- contestó frunciendo el seño.- Es detestable, siempre cree saberlo todo. Me gustaría romperle todo lo que es llama cara y enseñarle unas cuantas cosas, para que aprenda a respetarme. ¿Por qué?
- Oh, por nada. Sólo que... es mi mejor amigo y vine aquí a visitarlo.
Silencio mortal.
- Oh... Lo siento.
- No te disculpes, él siempre es así con casi todos.- sonrió. Hablaron un rato más sobre cosas triviales y sin importancia, la verdad que ambos parecían conocerse de siempre. De repente vieron que el Sol ya se estaba escondiendo para darle paso a la Luna y a varias estrellas.
- ¡Ah, ya es tarde!- exclamó el moreno.
- ¿Podría acompañarte hacia donde está Craig?
- Claro. Solo déjame sacar un Pokémon.- buscó entre sus Pokéballs al mejor que pudiera orientarse o al menos volar para decirles dónde debían ir.- ¡Sal!- en ese momento Scyther, el Pokémon mantis religiosa de Stan, salió luciendo sus magníficas cuchillas.
- E-es un...
- Si, éste es uno de los Pokémon tipo Bicho de la región de Kan-
- ¡Un Pokémon Bicho!- gritó saltando a los brazos del moreno, que se ruborizó levemente, el Scyther lo miró algo confundido y atónito.
- Veo que no te agradan los Pokémon tipo Bicho. "Es como Craig dijo."
- ¡D-devuélvelo!
- No puedo, sólo él sabe volar de mi equipo y es un excelente guía.- rodó los ojos al ver que el pelirrojo no cooperaría y le pidió a su Pokémon que, por favor, se fijara la ruta a la ciudad. Una vez indicada la ruta, Stan se esforzó en devolver a su Pokémon a la Pokéball.- Ya está bien, puedes bajar.
- ¡Ah!- el pelirrojo dio un salto y volvió a incorporarse de forma serena como si nada hubiera pasado.- ¿Vamos?
Los dos jóvenes caminaron por el extenso bosque, Stan lo miraba sutilmente de reojo de vez en cuando pero no entendía por qué lo hacia, algo en ese joven pelirrojo le llamaba mucho la atención. Caminaron hasta llegar a la ciudad y luego de allí tomaron rumbo al hotel, donde antes de llegar se encontraron con la Charmeleon de Tweek.
- Hola Charmeleon. ¿Pasa algo?- preguntó el moreno sonriente.
- Char char charmeleon.- dijo bastante molesta.
- Lo siento, no fue mi intención haberlos preocupado.
- Wow, un Charmeleon, no son de verse muy a menudo.- exclamó el pelirrojo viendo al Pokémon.
- ¡Ack! ¡S-Stan!- exclamó el rubio aliviado.
- Hola Tweek.
- Estu-vimos buscándote, ngh.- el rubio notó la presencia del pelirrojo.- ¿Q-quién es?
- Oh, es amigo de Craig. Ya sabes, el que dijo que grita como niña cuando ve un Pokémon Bicho.
- ¡Yo no grito como niña!
- ¿Por qué no le preguntamos a Scyther?
- ¡Ni se te ocurra sacar a esa cosa asquerosa fuera de su Pokéball!
-Eh... Ch-chicos...- llamó Tweek. Los dos voltearon a verlo y notaron que estaban haciendo una escena en frente al Hotel, pasando vergüenza.
- Cuando escuché ese gritito de niña ya sabía que estabas aquí.- dijo Craig detrás de los jóvenes.
- ¡Craig! Hola.- saludó el pelirrojo disimulando su sonrojo.
- Hola idiota.
- ¿Dónde estabas, Marsh? Tweek estaba muy preocupado por ti.- le dijo Craig, fumando de su cigarrillo e ignorando el hecho de que Stan lo había insultado.
- Me hice amigo de tu amigo, ¿qué te parece?- le preguntó mientras pasaba su brazo por los hombros del chico de ojos verdes y sonriendo. Craig lo fulminó con la mirada.
- Hmp, bueno Kyle. ¿Puedo hablar contigo un rato?- preguntó el moreno al pelirrojo.
- ¿Eh? ¡S-si, claro!- contestó liberándose del agarre del ojiazul.
- Hum...- gruñó Marsh. Para algunos, el subconsciente es algo muy misterioso para todo el mundo. Por eso, muchas veces la mente de las personas hace cosas que uno no puede controlar, por más que sintamos que no debemos decirlo, por más que no queramos hacerlo en ese momento, nuestro subconsciente se deja guiar por un impulso frenético e inevitable. Siguiendo un impulso, Stan gruñó molesto y se abrazó al brazo derecho del pelirrojo, haciéndolo enrojecer.- Pero devuélvemelo más tarde.- le sonrió a Craig, que estaba reteniendo las ganas de ordenarle a su Gallade que le cortara el cuello.
- Si, como sea.- Craig se retiró con el pelirrojo, que seguía mirando al otro moreno con una sonrisa.
- ¿Q-qué fue eso?- se preguntó Tweek. Charmeleon e Infernape rieron por lo bajo, llamándole la atención al rubio.- ¿Q-qué les, ngh, pasa?- el Pokémon de Tweek negó inocentemente, mirando a la Pokémon mono con complicidad.
*O*O*O*O*O*O*O*O*O*
Si uno hace un razonamiento anterior, pero en vez de usar humanos usa Pokémons, descubrirá algo más maravilloso aún. Los Pokémons son criaturas inocentes, muy ingenuas e influenciables, que obedecen a sus entrenadores ciegamente en cualquier situación, claro que otros desarrollan una inteligencia superior y diferencian si su Maestro y Entrenador hace algo bueno o malo, pero son contadas las especies que hacen eso. Por esta razón, la gran mayoría de los Pokémons hacen lo que creen que es correcto por sus Maestros, cosas que ellos o ellas piensan que es correcto, que sienten que eso les hará bien a las personas que tanto quieren como los son esos humanos para ellos.
En este caso, Houndoom era el que haría algo por su Maestro Damien. Estaban acampando cerca del lago en los alrededores de Ecruteak City, vigilando a Pip. El rubio últimamente acampaba a la orilla del lago, disfrutando la vista. Era el turno de Houdoom a vigilar mientras sus otros compañeros Pokémon y Damien estaban cerca de él con una pequeña fogata, escondidos para evitar que el rubio viera el humo de la fogata y los descubriera vigilándolo.
- "Para mí que ya sabe que lo vigilamos..."- pensaba el Pokémon con cuernos, echándose y apoyando la cabeza sobre sus patas, aburridísimo por estas dos horas haciendo lo mismo.
De repente, observó al rubio hacer algo curioso. Lo vio quitándose la ropa y metiéndose al lago, algo que reconoció como un ritual humano de nombre 'bañarse'. Mantuvo la vista fija en el rubio desnudo, curioseándole el cuerpo, ladeando la cabeza, maquinando en ella algo nuevo y sorprendente.
- Maestro Damien.- llamó sutilmente el Pokémon. El moreno de ojos color rubí se levantó rápidamente de su asiento y se acercó sigilosamente a su compañero.
- ¿Viste algo?- preguntó gateando hacia el Pokémon.
- Si, lo hice.
Houndoom se hizo a un lado, dejando que el moreno se asomara entre la hierba y los colores se le subieron hasta las orejas. Por casualidad Houndoom había logrado que mirara justo cuando el rubio estaba con el agua hasta la cintura. Un hilito de baba se deslizó por la comisura de sus labios mientras su imaginación vagaba en escenas con él y ese rubio, ambos desnudos. Roserade, una Pokémon hembra color verde, una rosa blanca en la cabeza, una rosa roja y azul en sus brazos derecho e izquierdo respectivamente, con una capa verde oscuro que nacía desde su cuello y se extendía hasta casi llegando a los tobillos, se movía de forma danzante, con elegancia.
- ¿Rose roserade?- preguntó acercándose a su Maestro y mirando a Houndoom. El Pokémon le sonrió y ella miró por entre la hierba el 'espectáculo' que entretenía a Damien.- Rose...- murmuró sonriendo maliciosamente.
Observó más abajo y vio que la colina dirigida al lago no era tan empinada. Volvió a mirar a Houndoom que la miró sin saber lo que pretendía y se alejó un poco. Se ubicó detrás del moreno y lo empujó fuertemente, haciéndolo despertar de su sueño a tiempo para ver su cara aplastarse contra el suelo y rodar por la colina, cayendo al lago. Roserade y Houndoom estallaron a carcajadas cuando el moreno salió del agua, furioso, insultando a sus Pokémons.
- ¡Les juro que cuando llegué allí arriba los voy a...!- se detuvo al ver que Pip estaba frente suyo, cubriéndose el pecho con los brazos, desnudo. ¿Y ahora qué?
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- Argh... hijo de puta...- gimió The Mole, sacándose con el dorso de la muñeca la sangre que caía por su labio. Su ropa estaba empapada por el impacto de la Hydropump recibida.- Con que eres rudo, ¿eh?- se puso de pie forzosamente.
- Querido amigo, ¿te enoja que yo me haya adueñado de lo que era tuyo?- preguntó con sorna el otro joven, de pie junto a su Swampert.- Admite que te gané, ya no te queda ningún Pokémon ahora, ni siquiera para huir.
- Bastardo...- el moreno trató de rebuscar en su cinturón para ver si tenía alguna salvación mágica allí. Tocó una Pokéball que no recordaba haber tenido y la sacó. Las partes superiores de las Pokéballs eran coloreadas, pero aún así eran de cierta forma transparentes para que una persona pudiera distinguir qué Pokémon usar.- Éste es... Gregory...- susurró.
- ¿Listo para rendirte?
- ¿Rendirme?- el moreno soltó una sonora carcajada, casi histérica, y se puso de pie.- Te equivocas si dices que no tengo a ningún Pokémon conmigo. ¡Ahora verás!- tomó la Pokéball fuertemente y la lanzó para liberar al Pokémon.- ¡Ve, Entei!
El Pokémon de nombre Entei era similar a un león y de pelaje color marrón, unos adornos en la espalda que simulan un volcán, patas blancas y en cada una de las piernas un grillete negro. Poseía una cara de color rojo con un bigote color plata y un adorno en la cabeza de color amarillo, formando así una estrella. El joven moreno y su Swampert retrocedieron al estar en prescencia de uno de los tres perros legendarios.
- B-bueno...- balbuceó el enemigo, tratando de recuperar un poco la compostura.- Ese Pokémon es tipo Fuego y el mío es tipo Agua, no tienes oportunidad.
- Entei...- llamó el joven, estaba muy cansado como para luchar y sus Pokémon necesitaban atención médica urgente.- Lamento pedirte esto, sé que eres muy orgulloso y que jamás huirías... Pero mis amigos Pokémon necesitan ayuda y tengo que llevarlos a que los atiendan.- explicó, rogando porque el Pokémon lo entendiera.
- No hay problema.- el canino de fuego se acercó a Christophe, que se subió a su lomo.- El Maestro Gregory me dijo explícitamente que me encargara de protegerlo a usted y a su equipo.
- Gracias compañero.- observó al moreno.- ¡Esto quedará para otro día, pero no te preocupes porque volverás a oír de mí...!- le gritó furioso.- ¡Juro que me las pagarás, Tocken!- y el Pokémon salió a todo correr, cargando al moreno y sus cosas.
- Ya lo veremos, Christophe, ya lo veremos.- murmuró Tocken, viendo con ojos furiosos a los dos individuos que huían por el túnel.- Y tú,- se dirigió al científico.-, prepárate para empezar a trabajar aquí.
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- Uf, esto ya me cansa mucho.- habló el joven viendo al horizonte.- ¿Acaso no puede hacerlo otro?- se acomodó la capucha de la capa que traía para cubrirse del frío.
- Sé que es cansador, pero tenemos que solucionarlo.- le regañó la chica.- Además mira cómo está el pueblo.- señaló imitando el gesto de su amigo.- En este mes del año, Hoenn debería estar empezando a disfrutar de días soleados y hermosos, pero las temperaturas están más bajas cada día.
- Ya sé, no hace falta que me lo digas así.- observó a la joven, que parecía muy preocupada.- ¿Segura que quieres hacer esto?- le preguntó en voz baja mientras salían por el Este de Verdanturf City (Pueblo Verdegal).
- Ya te dije que si, estoy muy decidida a hacerlo.- aseguró frunciendo el ceño.- Será tratado como cualquier persona.
- no estamos hablando de cualquier persona, Ruby.- se detuvo el chico. La chica se detuvo después de haber caminado unos pasos más.- Estamos hablando de tu hermano.- hubo unos segundos de silencio.- Y no sólo eso,- continuó.-, también hablamos de MI hermano.
- Te entiendo, Ike. Pero trata de entenderme a mi también, ¿quieres?
- Claro que te entiendo. Los dos sufrimos lo mismo.- apoyó el joven y llevando una de sus manos al hombro de la chica.
- Si, es verdad... Pero...
- Ya, no es momento de hablar de esto.- detuvo antes de tocar un tema no muy agradable para ambos.- ¿Vamos?
- Claro, es mejor que nos apuremos y demos con ellos antes de que sea tarde.
Los dos siguieron su camino en búsqueda de sus hermanos mayores. Tenían cuentas que saldar con ellos. La rubia sacó de su bolsillo una pequeña cajita con una flor pequeña en ella. Esa flor es conocida como Gracídea y, aunque es usada más que nada para arreglos florales de gratitud, ella pensaba darle un uso diferente... y el Shaymin de su hermano era perfecto para él.
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- Señor.- llamó un joven entrando en la oscura habitación.
- ¡Oh, eres tú Joshua! Esperaba que me trajeras el informe de cómo va el operativo.
- S-si, Señor. Archie llegó hace un rato a la región de Hoenn y empezará con su plan en poco más de dos horas. Maxie acaba de llegó a Johto hoy a las dos de la tarde y ya su equipo comenzó causando bastante alboroto.- anunció el joven, muy nervioso.
- ¿Por qué tan nervioso, Joshua?- preguntó el hombre mirando los monitores que le indicaban diversas cosas como las actividades de sus Soldados en la base, las ventas de la pequeña compañía que tenía, vigilancia a las principales compañías de artículos y alta tecnología y demás.- ¿Hay algo que me ocultes?
- N-no, Señor.
Hubo un corto silencio, el chico se quedó paralizado en su lugar, muy nervioso. El hombre en la silla se volteó a verlo suspirando.
- Ay, ay, ay... Joshua... Sabes que puedes decirme este tipo de cosas, no me enojaré. Es normal que un empresario tenga algún que otro problema en sus negocios.- otro corto silencio más.- Lo que si me enojaría muchísimo es el hecho de que no me digas las cosas que salen mal, intentes arreglarlas con algunos soldados y salgan peor.- dijo con severidad.
- L-lo siento, Señor.
- Te lo dejaré pasar por ser uno de mis mejores soldados y el que mejor ha hecho su papel hasta ahora.- sonrió con inocencia fingida.- Ahora, dime.
- Es sobre el chico que contrató... Damien Thorn.- comenzó.
- ¿Hubo algún problema?
- Es que... Está demorando mucho en la recuperación de los objetos, además de que cuando se lo llama no da mucha información sobre lo que hace... Creemos que algo lo está reteniendo.
- Mmm...- el hombre lo pensó unos segundos. Apoyó los codos en el escritorio, entrelazando sus dedos y apoyando la nariz en ellos, meditando con los ojos cerrados. Suspiró y los volvió a abrir.- Veo que hay que tomar medidas drásticas.- chasqueó los dedos y unos ojos brillantes y violetas aparecieron detrás de él.
- ¿Me necesita para algo, amo?- preguntó la criatura avanzando hacia el hombre.
- Si, Mewtwo, te necesito para algo importante.- habló.
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- ¿Enserio crees que sean ellos?- preguntó Kyle.
- Así es. Estoy seguro en un 90% de que son ellos.- contestó seriamente.
- No estoy seguro, hay que probarlos.
- Si, por eso te pedí ese favor.
- Claro, haré lo mejor que pueda.- sonrió.- "Yo por ti haría lo que sea."- finalizó en su mente.- Así que... sólo debo seducir a ese chico, Stan...
- Así es. Sedúcelo y trata de sacarle información. Si lo hacemos podremos saber si son ellos o no.
- Lo haré.
- Oh, y...- el moreno se ruborizó sutilmente y le dio una calada a su cigarrillo.- Si se sobrepasa contigo, dímelo y lo pondré en su lugar.- aclaró.
- Claro, lo haré.- Kyle tenía debía admitir que poner celoso a Craig era muy divertido.
Regresaron con los chicos a la habitación del hotel, y allí vieron que Stan y Charmeleon trataban de hacer que Infernape dijera alguna palabra o algo, pero ella sólo se comunicaba por señas.
- Por más que lo intentes no lograrás nada.- intervino Kyle.- Nació con un problema en las cuerdas vocales que no le permite emitir sonido. Yo le enseñé a hablar en lenguaje sordomudo. No es sorda, pero le sirve cuando tiene que decir algo. Yo te enseño si quieres,- ofreció al moreno.-, no me molesta.
- Bueno... gracias.- se quedaron mirando por varios segundos hasta que Tweek entró preocupado a la habitación.- ¿Qué pasa Tweek?
- E-es que... El H-huevo P-Pokémon...- dijo tomando un sorbo de su café.- Hace bastante que, ngh, l-lo tengo y, ¡gah!, aún n-no abre.
- ¿Por qué no dejas que Kyle lo revise? Él quería estudiar para ser un Doctor Pokémon.- comentó Craig indiferente.
- ¿P-podrías?- preguntó el rubio con ilusión. El pelirrojo no tuvo otra opción que aceptar.
El rubio trajo el Huevo Pokémon con mucho cuidado y lo dejó en la cama frente a Kyle. El pelirrojo se arrodilló y pasó su mano para tocar el huevo apenas con las puntas de sus dedos. Lo notó un poco más frío de lo normal y eso lo preocupó. De su mochila sacó un estetoscopio de ella. El instrumento era alargado, como un cable que se dividía en dos e iban en las orejas del médico mientras que el otro extremo tenía un círculo de algún tipo de metal para poder escuchar.
- ¿En qué condiciones encontraron el huevo?
- Lo encontraron mis padres debajo de la lluvia.- contestó Stan. El pelirrojo asintió.
Pidió que hicieran sumo silencio y trató de oír algo. Pasó el instrumento por todos los lados del huevo. Algo no andaba bien y estaba temiendo lo peor. Se apresuró a buscar en su mochila una pequeña caja de vidrio, del tamaño del huevo.
- Espero que funcione.- tomó suavemente el huevo y lo metió dentro, dándoselo a su Infernape.- Linda, quiero que calientes ese Huevo Pokémon. Ni mucho ni poco, sólo calientalo un poco.- la Pokémon empezó a emitir calor y lo mantubo al nivel que su Maestro le indicó.- Espero que todo salga bien.
- ¿Q-qué le pasará?
- No estoy seguro, Tweek. Si bien los Huevos Pokémon pueden permanecer a la intemperie por un tiempo, no pueden estar fuera del cuidado de sus padres por mucho tiempo. Pude escuchar unos latidos débiles. Espero que sirva y que no sea muy tarde.
El rubio se acercó a Infernape y se sentó junto a ella en el suelo, mirando fijamente el huevo. Pasaron las horas, Craig dormía en el sofá de la habitación, Stan en una cama y Kyle en otra. El moreno mayor se despertó y notó que el rubio hacia esfuerzos sobre humanos y bebía mucho café para estar despierto, Infernape no había dejado de dar calor al huevo aún estando dormida.
- ¿No deberías dormir un poco?- le preguntó Craig al rubio, acercándosele un poco. Éste negó frenéticamente con su cabeza, temblando un poco.- Tweek, debes descansar. Hoy tuviste un duelo de Gimnasio y debes estar cansado.
- N-no quiero.
- No es hora de caprichos, niño.- Craig lo tomó por un brazo para levantarlo, pero el ojivioleta lo apartó violentamente.
- N-no quiero d-dejarlo, ngh.
Craig lo miró confundido. ¿Por qué le preocupaba tanto? El moreno pensaba que era estúpido preocuparse tanto por un Huevo Pokémon y no entendía el afán del rubio para velar por ese huevo. Él estaba convencido que, si iban a Hoenn y a la ruta en que encontraron éste huevo, encontraría muchos más iguales. Se resignó y decidió dejarlo sólo.
- "Bah, que haga lo que quiera."- pensó mientras le mostraba el dedo medio, a sabiendas que el rubio no lo vería.- "No lo entiendo, no vale la pena sacrificarse por ese huevo. ¿Qué podría perder? Sólo perdería a un Pokémon y..."- detuvo sus pensamientos de repente, al sentarse en el sillón.
Justo cuando se había sentado, del bolsillo de su pantalón cayó un pequeño objeto. Lo tomó y trató de ver lo que era, iluminándose por la poca luz lunar que entraba por las persianas cerradas. El objeto era un pequeño trozo de ámbar. No era el mismo que se utilizaba para revivir a un Aerodactyl fosilizado, pero para Craig era igual de especial.
- FlashBack -
- ¡Maestro Craig! ¡Maestro Craig!- un pequeño Riolu, la preevolución de Lucario, corría rápidamente tomando la mano de un Ralts, primera evolución de Gallade. Venían de una pequeña expedición a la montaña cercana a donde vivían.
- ¿Qué pasa?- preguntó el nombrado, en ese momento con nueve años.
- ¡Mire lo que encontramos!- canturreó el pequeño, saltando de alegría.
- ¿Encontraron algo interesante en la montaña?- curioseó el moreno. Los pequeños se le acercaron y le entregaron un pequeño trozo de ámbar.- ¡Wow, es genial!
- Será nuestro símbolo de amistad.- exclamó Riolu, seguido de un gritito de felicidad por parte de Ralts.
- Está bien. Será nuestro símbolo de amistad y lo llevaré siempre conmigo.
- Fin FlashBack -
Craig suspiró y sonrió. Ahora entendía lo que el rubio perdería. No perdería sólo a un Pokémon, podría perder a un gran amigo y compañero. Guardó el trozo de ámbar en el mismo bolsillo del que se había caído y se acostó para dormir un poco más. Miró su PokéReloj y ya eran las cuatro de la mañana. Mierda, tendría que dormirse rápido si quería descansar más.
Kyuubi: Bueno, creo que ya lo dejo hasta aquí, no?
Sheza: Cierto, ya era hora de que ese huevo se abriera -.-
Kyuubi: Yo jamás dije que ese huevo se abrirá...
Sheza: ...
Kyuubi: ...
Sheza: NO PUEDES HACER ESO! TIENE QUE ABRIRSE! IMAGÍNATE AL POBRE TWEEK SI SE LE MUERE EL POKÉMON DE ESE HUEVO! NOOOO! *toma a Kyuubi por los hombros y la sacude*
Kyuubi: Quieres callarte -.-? La que escribo soy yo, no tú xD
Sheza: No puedes hacer eso!
Kyuubi: Por qué?
Sheza: Porque... Porque... Porque hay leyes que lo prohiben!
Kyuubi: No creo que existan -.-
Sheza: Si! Preguntales a las personas que leen esto, seguro te dirán lo mismo que yo, verdad!
Kyuubi: Bueno si quieren saber lo que pasó con Damien y Pip en el lago, tranquilos porque lo sabrán después n.n
Sheza: En estos momentos quisiera leer tu mente T.T
Kyuubi: Bueno, como sea... Espero sus reviews!
Sheza: Saludos y nos leemos pronto!
