Disclaimer: Star Wars pertenece a Disney.
Luke Skywalker, maestro Jedi y héroe de la rebelión, miraba el gran espacio de la galaxia y las innumerables estrellas.
Rey se enfrentó a Shant Ren y si no fuera por la intervención de Sabine Wren, ella no hubiera sobrevivido al combate. Shant en el pasado era conocida como Shyndella Vor, una chalactana talentosa en la Fuerza, fue una de sus primeros aprendices. Ella tenía un gran espíritu aventurero, en uno de esos viajes habría conocido a Snoke donde cayó al Lado Oscuro.
Luke no podía recordar en que momento la chalactana ya era una Caballero Ren y no porque no pudo detectarla antes.
Se llevó dos dedos al puente de la nariz, masajeándose y su vista fue hacia su hija, que yacía en una cama con sábanas blancas. Tenía un parche de bacta en la mejilla y un droide médico comprobaba el funcionamiento de su antebrazo protésico.
El droide medico se acercó hacia donde estaba el maestro Jedi.
—Sus heridas están siendo curadas por los parches de bacta. Su antebrazo protésico ha sido completamente reparado, añadiendo otra capa de piel sintáctica. Pero por razones que desconozco, sus signos vitales están muy bajos. Estará en observación.
Luke asintió, él sabía lo que estaba haciendo su hija: estaba en trance curativo; a simple vista uno podía interpretar que se encontraba en coma, cuando en realidad, ella estaba curándose sus heridas, ya sea física o mentales.
—Gracias. Entiendo perfectamente—exclamó Luke al droide y se sentó. El droide se alejó unos metros para ocuparse de otros pacientes, el maestro se masajeó la barbilla cuando ingresó un piloto de forma intempestiva.
—Rey—exclamó Poe acercándose rápidamente hacia su cama, vio a Luke y lo saludó.
—Ella está bien—exclamó el maestro Jedi después de darle un asentimiento con la cabeza, como modo de saludo.
—Vine tan pronto cuando me he enterado—exclamó el experimentado piloto, tocándole la mano a la joven Jedi. — ¿Sabe que le ha sucedido?
Luke miraba su hija y alzó su vista hacia el piloto.
—Se enfrentó a una Maestra Ren.
— ¿Ren?
—Los Caballeros de Ren son una orden de usuarios del Lado Oscuro. Kylo Ren es uno de ellos, estoy seguro que lo conoces.
—Sí, lo conozco—exclamó el experimentado piloto con un tono amargo.
—Una mujer llamada Shant Ren atacó a Rey—dio un suspiro—No tenía idea que iba estar ahí. Rey no tiene el poder suficiente para enfrentarse a ella.
Poe Dameron frunció el ceño.
—Ella me dijo que vio a Kylo Ren y bajó al planeta.
—Ese fue un error. No debió bajar; debió sentir que era una trampa—exclamó el veterano Jedi. El piloto apartó un mechón de la cara de Rey. Luke no necesitaba usar la Fuerza para saber lo que sentía el hombre por su hija.
— ¿Eres Poe Dameron, verdad?
—Sí, lo soy.
—Conocí a tu madre. Shara Dameron.
—Ahora lo recuerdo—exclamó el piloto—Mi madre me habló de ti, recuerdo que me habló del árbol sensible a la Fuerza que le regaló.
Luke asintió lentamente.
—Pero ¿tú creciste ahí verdad?
—Sí—exclamó el piloto—No hay días que no la extrañe. Pero sé que ella estará orgullosa de mí. Ella me inspiró a ser un piloto y defender la galaxia. Sé que ahí tuvo su Templo Jedi; estoy seguro que era al otro lado del planeta.
Luke asintió; el hogar de los Dameron quedaba muy lejos de la Academia de Luke, por la cual estaba seguro que el árbol de la Fuerza no sufrió daño alguno.
Rey abrió los ojos lentamente y se los frotó. Poe se inclinó levemente hacia ella.
—Hola… ¿estás bien?—preguntó el piloto y la chica asintió.
—Me siento mejor—exclamó, sintió el tacto de Poe en su mano y lo presionó suavemente.
—Me alegra oírlo—exclamó Luke.
—Lo siento, padre—dijo Rey apoyando su cabeza en la almohada, su cabello lacio cayó sobre su rostro, apartándolo suavemente después—Mi madre me decía que abandone la lucha. Pensé que podría hacer frente a Shant Ren.
—Aún no eres lo suficiente fuerte para enfrentarte a ella—dijo Luke mirándola casi con severidad—Debiste hacer caso a Mara.
Rey se sintió mal, su humor cayó en picado y se peguntaba si estaba a la altura de la circunstancias.
—No sé si pueda con esto.
—Rey—dijo Luke esta vez suavizando su rostro—Eres talentosa en la Fuerza. Sé que has bajado a Caamas para buscar a Kylo Ren. Él te atrajo a una trampa; sondea tus posibilidades. Estos momentos son cruciales, ya que él y Snoke buscan atraerte al Lado Oscuro.
—Padre…ya me está abrumando ser yo la heroína la galaxia—exclamó la joven cubriéndose la cara con ambas manos.
—No estás sola, Rey; yo estoy ahí—exclamó Poe.
— ¿Lo ves? Mi intención no es sentirte responsable de que solamente tú podrás derrotar a la Primera Orden. Eso es imposible—exclamó Luke—Poe y el resto de la Alianza nos ayudarán en esta ocasión— Luke tocó el hombro de ella, acariciándola—Yo me enfrentaré a Snoke; tú entrenamiento es insuficiente para enfrentarte a él.
—Padre…
—Maestro Skywalker ¿más entrenamiento no sería posible?
—No hay suficiente tiempo, Dameron. Se nos está agotando el tiempo; la Primera Orden está acorralada y es ahora cuando debemos dar el golpe. Los Jedi siempre tendrán el enfrentamiento como última alternativa: el líder Supremo Snoke es demasiado peligroso para estar vivo—exclamó el maestro Jedi y volvió su vista hacia su hija—Descansa, Rey.
Luke abandonó la habitación, Poe Dameron se sentó y ambos se miraron.
—Te veo capaz de arrancarle las orejas a un gundark.
— ¿Cómo fue la batalla?—preguntó la Jedi sonriendo.
—Ganamos y todos están aquí. La mala noticia es que no pudimos tomar Aargau.
— ¿Sabes algo de Finn?
—Él está viniendo aquí—sonrió Poe—Le fue bien en Balmorra. El equipo técnico se quedó ahí pero el batallón vendrá aquí.
— ¿Cuándo será el próximo movimiento?
—Oye, poco a poco—exclamó Poe con una sonrisa—Están esperando que todos se reúnan aquí para una conferencia entre los líderes. Tardará un poco por la cual estos días será un pequeño descanso y un entrenamiento en el simulador.
—Bueno…debo serenarme—exclamó Rey y presionó suavemente la mano de Poe y lo miró fijamente—Podemos hacerlo ¿verdad?
—Sí, podemos lograrlo. Tengo entendido que estamos igual a aquella vez cuando el Imperio se aferraba a Coruscant. Esta vez, si lograremos ganar—exclamó con seguridad, la sonrisa de Rey contagió al piloto, quien se levantó—Descansa, dama Jedi; aún tenemos trabajo que hacer. Nos vemos.
—Nos vemos, piloto—le guiño un ojo pícaramente, Poe sonrió y abandonó la estancia. Rey nunca había sentido tanto calor, mucho más que en Jakku.
Kylo Ren se despertó agitadamente, se llevó ambas manos al rostro, cubriéndolas y restregándose los ojos.
Se hallaba en su habitación, sobria y ligeramente iluminada por los rayos solares del planeta Coruscant. Bajó la vista hacia su mano derecha, su antebrazo protésico.
Se dejó invadir por la ira y el odio hacia la joven Jedi. Ella nuevamente lo había humillado: le había cercenado el antebrazo a partir del codo. Si no hubiese sido por el dolor que le causaba el brazo cercenado, no hubiera fallado ese golpe hacia su prima, hiriéndola en el hombro.
Shant Ren le había obligado a retirarse y asi lo había hecho; un acto que lo consideró vergonzoso, abandonar una lucha. Pero esta herido; los droides lograron ponerle una prótesis pero se negó que lo cubrieran con piel sintáctica. Ver el antebrazo robótico era un recordatorio de su fracaso, al igual que la cicatriz de su rostro. Dos fracasos que tendría que vivir.
—No fracasaré de nuevo—musitó, alguien se agitó al costado suyo, giró su cabeza; observando a su fiel compañera Shira Ren, quien dormía boca abajo. La mano mecanizada pasó por la espalda desnuda del Caballero de Ren. –Al menos la pasé bien—pensó.
Se quedó observando a la mujer y negó con la cabeza. Tenía que apartar esos sentimientos, ya que no eran propios de un señor oscuro.
Se puso de pie y avanzó hacia la cómoda, apoyándose con ambas manos; se miró al espejo donde pudo observar la palidez de su tez y grandes ojeras. No aparentaba ser un hombre de treinta y dos años, su apariencia física le daba un aspecto de ser diez años mayor.
Pero eso no le importaba, solo quería terminar el trabajo que empezó su abuelo, Darth Vader y para ello debería eliminar los pequeños resquicios de luz que tenía.
Giró su rostro hacia la cama y evaluó los sentimientos hacia ella: no había amor, solo atracción…pasión. Con la pasión conseguía fortaleza y con la fortaleza, poder.
Eso era el código Sith, ya obsoleto por la extinción de ellos pero lo veía útil y nada alejado del código de los Caballeros de Ren. Los Sith y los Caballeros de Ren eran bastantes parecidos pero no eran iguales a ellos.
Los Sith fue una orden milenaria, con numerosos lores oscuros en sus filas en la cual en la prolongada guerra civil Sith, uno de ellos provocó una explosión mental de la Fuerza, ocasionando la muerte de varios Sith y Jedi en Ruusan, sobreviviendo uno: Darth Bane quien luego instauraría la famosa Regla de Dos: un maestro y un aprendiz y el apelativo "Darth"
Kylo Ren sonrió al recordar la historia que le contó Snoke, porque Bane no fue el único que sobrevivió, también lo hizo una mujer: una dama oscura llamada Kandra Ren, quien instauraría la Orden de los Caballeros de Ren, ocultos de los mismos Sith en Ziost, su planeta de origen.
Snoke encontró al grupo desorganizado y casi al borde la extinción treinta y dos años antes de la destrucción de la primera Estrella de la Muerte y fue el líder de ellos. Ocultó su sensibilidad a la Fuerza mientras era un oficial de la Ascendencia Zyn.
Tras la instauración del Imperio, el Emperador lo convocó a sus filas, siendo el único alienígena oficial del Imperio. Sabia del sentimiento anti alien de Palpatine pero ocultó su poder la Fuerza y la orden de los Ren. Nunca sospechó de ello.
Hasta que encontró a Shyndella Vor, la tentó y habló de la gloria pasada de los Caballeros de Ren hasta caer al Lado Oscuro y luego fue el turno de Ben Solo.
Kylo Ren asumió el cargo de Maestro de los Caballeros de Ren al asesinar a su tía Mara, un cargo que ostentaba orgulloso y con la conversión al lado oscuro de los jóvenes Jedi, la orden había crecido y estaban por vivir su época dorada como lo hicieron alguna vez los Sith.
—Buenos días, mi señor.
Kylo Ren volvió a la realidad y nuevamente se giró hacia su cama donde Shira Ren se ponía de pie y se vestía.
— ¿Has pasado una buena noche?—preguntó Kylo Ren colocándose su túnica negra, Shira Ren esbozó una sonrisa traviesa mientras se ponía sus botas.
—Eres muy pasional, Kylo Ren.
Kylo Ren no dijo nada, se colocó sus guantes y la capa por la espalda; se giró hacia la joven Caballero de Ren, tenía el cabello rojo suelto hasta los hombros, sus ojos amarillos refulgían mientras ella se colocaba sus guantes negros. Kylo Ren admiró su belleza por unos segundos.
—No te apegues mucho a mí, Shira Ren. Admiro tu lealtad y tu fervor hacia mí pero lo de anoche solo fue un desfogue.
Shira Ren se puso las botas, apartando su rostro para que él que no vea el dolor que le había causado tales palabras. Alzó su mirada y observó los ojos amarillentos de él.
— ¿Te ofendí?
—No, señor—ocultó su mentira y Kylo Ren le dio la espalda. El rostro de Shira se endureció y reflexionó. Él tenía razón, no podía apegarse, no podía ir más allá de una simple pasión a pesar que empezaba a tener sentimientos no aptos para un seguidor del Lado Oscuro. Si no quería morir, tenía que eliminarlos cuanto antes.
Agarró su sable de luz, lo tomó entre sus dedos, examinándolo como si fuese la primera vez.
—Nuestro Líder Supremo nos llama con suma urgencia—exclamó Kylo Ren, apagando su intercomunicador.
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Los dos caminaban en silencio, por los pasillos oscuros del Templo, hasta llegar a un salón oval, tras el transpariacero se podía observar los deslizadores y los enormes rascacielos del planeta Coruscant. La sala oval no era muy grande, sentado en el medio se hallaba el Líder Snoke y algunos caballeros de Ren.
Se le veía disgustado, ellos eran los últimos en llegar, se inclinaron levemente y ocuparon sus asientos, separados.
—Una vez más estamos reunidos—exclamó Snoke y su rostro deformado por las cicatrices se paseó en cada Caballero hasta detenerse en Shant Ren—Agradezco sus lealtades pero no toleraré sus insubordinaciones. Maestra Shant Ren, explícame tu misión en Caamas, creo recordar que no asigné a nadie allí.
—Era la única forma de detener a la chica Jedi. Emboscarla.
—Pero no lo autorizó, ejecutó a mis espaldas. —Shant Ren se removió en su asiento incomoda pero no se dejó llevar por la ira.
—Usted, señor mío, tiene su mente ocupada con la política. Ni tiene el título "Ren" que le identifica con nosotros. No estoy de acuerdo con una alianza con la Primera Orden, debemos actuar por nuestra propia cuenta o nos extinguiremos como los Sith. Le recuerdo que ya hay dos Jedi.
El Líder Supremo sonrió por el comentario de Shant Ren.
—Tú eras una Jedi cuando te encontré. Yo estoy con la Orden mucho antes que nacieras, insolente.
— ¿Desea que enumere los sistemas que hemos perdido? Sabemos que están en Caamas, con toda su flota. Corellia está desprotegida y creo que es el momento de atacar.
—No—Snoke se inclinó en su asiento—Que ellos se acerquen al sistema Coruscant, mis naves los aplastaran y estoy seguro que los dos Jedi al menos intentaran colarse a este planeta.
Shant Ren se quedó en silencio, demasiado furiosa para hablar.
—Mi señor—exclamó Kylo Ren—Coruscant está protegida con un escudo planetario.
—Eso no es problema, Kylo Ren—dijo Snoke y esbozó una sonrisa siniestra hacia el maestro de los Ren—Tengo planes y estoy seguro que uno de ellos no te importará.
— ¿Cuál?
—Mandaré a dos caballeros Ren a infiltrarse en el Centralia, donde está la líder de la Resistencia, Leia Organa. Si ellos ven morir a su líder, se desmoralizaran y estarán perdidos; y finalmente la victoria será nuestra.
Kylo Ren sintió un vacío cuando escuchó eso, frunció el ceño.
—Me parece un buen plan—exclamó Kylo Ren, dejó que el odio lo invadiera. Ella no era su madre, no tenía por qué sentir esos sentimientos que le traían más a la Luz.
— ¿Seguro, Kylo Ren?
—Completamente, mi señor—exclamó Kylo Ren, era una prueba de Snoke. Lo sabía y prefería que sea asi, no iba a ensuciar sus manos asesinando a la mujer que consideró su madre. Ella era una traidora, todos los que apoyaban a la subversión de la Resistencia.
—…los Jedi usarán un transporte imperial y asi es como ingresarán al planeta—decía Snoke, quitando a Kylo Ren de sus pensamientos.
—No debemos subestimarlos—exclamó Kylo Ren—especialmente con la chatarrera.
Snoke asintió y su vista paseó en cada miembro de los pocos caballeros de Ren que estaban en la reunión.
—Shant Ren, irás a Ziost donde expiarás tus culpas. Por esta vez, tu vida está perdonada pero no habrá misericordia la próxima vez ¿entendiste?
—Sí, señor—exclamó Shant Ren, ocultando muy bien su furia.
—Y ahora—exclamó Snoke inclinándose hacia adelante—Kylo Ren avisa al resto de la Orden que deben regresar a Ziost. Esta es una batalla entre yo y la Resistencia. Tú te quedarás a mi lado; ve ahora.
—Sí, Líder Supremo.
Kylo Ren se puso de pie e hizo una leve reverencia y se fue tras la puerta de duracero.
—Ahora, todos váyanse a Ziost a excepción de ustedes tres—exclamó el líder Supremo señalando a Shira, Zallius y Hartz Ren. El resto se pusieron de pie y abandonaron la estancia.
—Zallius y Hartz Ren, ustedes serán los infiltrados. Ocúltense y tengan cuidado; no la subestimen y ejecuten la orden de asesinato contra Leia Organa—exclamó el Líder Supremo, los mencionados se pusieron de pie e inclinaron con sumo respeto, Shira Ren se quedó totalmente sola, el Líder Supremo movió la mano, invitándola a acercarse.
La mujer hincó una rodilla al suelo, el zyn oscuro le ordenó que se retirara el casco y asi lo hizo. Lo colocó con suavidad al suelo, su cabello rojo estaba recogido en un moño apretado y bajó la mirada. Sintió la cadavérica mano del Líder sobre su cabeza, se mareó y sintió como algo helado traspasaba su cuero cabelludo.
—Mi última orden… ¡Matarás a Rey Skywalker!
Shira Ren sintió como si algo pesado le golpease la coronilla de su cabeza, una descarga de dolor cruzó por sus extremidades y cerró los ojos con fuerza. Imágenes vividas pasaron por su mente.
—¡Siri, no!
Jadeó con violencia, colocó ambas manos en el piso y alzó la mirada, Snoke la miraba fijamente y sus rastros carecían de cualquier emoción. Se puso de pie tambaleante mientras sujetaba su casco en su mano.
—¿Rey Skywalker?—preguntó Shira y se miró el antebrazo protésico; ella era responsable que usase una prótesis—A la orden, mi señor. Con gusto la mataré.
Se dio la vuelta, con la mente confundida y odiando a aquella voz que escuchó en su cabeza. Estaba segura que Snoke no habrá sentido esos segundos de debilidad. Se apoyó en la pared, respiró hondamente y se colocó el casco. Dejó que los sentimientos del Lado Oscuro la envolviesen, pensó en Rey y la forma de darle muerte.
En el espacio Caamas, a bordo del Centralia
La general Leia Organa, la Jefa de Estado de Corellia, Iella Rumarch y el general Gavin Delste junto con el teniente Wes Janson y el comandante Tycho Celchu se hallaban en la sala de reuniones.
El senador caamasi, Elegos A'kla; un alien de pelaje dorado y ojos violetas, se hallaba sentado al igual que los demás miembros de la tripulación. El caamasiano agradecía el apoyo prestado por liberar su planeta pero siempre demostraba estar en contra de la violencia.
—Agradezco la ayuda prestada pero vamos a mantenernos firmes en nuestra decisión de no intervenir en esta contienda.
—Entendemos su punto, senador A'kla—exclamó Jeela Rumarch.
—Espero con todo corazón que logren una gran victoria en la liberación de Coruscant—exclamó el caamasiano—A mí me gustaría una manera de terminar con el conflicto, sin derramar mucha sangre.
—Si ellos se rinden—exclamó Wes Janson—Tendrán posibilidades de negociar la paz.
— ¿Tienen un plan?—preguntó el senador y la general Organa negó.
—Esperamos que lleguen el resto de la flota restante. Es nuestra única oportunidad de atacar con todo pero estoy de acuerdo con Janson. Negociaremos.
La puerta de duracero se abrió hacia arriba donde ingresó al salón una joven mujer de cabellera castaña: Iella Horn, agente de la CORSEC.
—Disculpen la interrupción—exclamó la agente—Hemos avistado un crucero hapano en nuestro espacio. El consorte hapano están en esa nave, incluyendo a la Reina Madre Betalian Chal.
— ¿Han arribado al hangar?
—Están en el hangar, comandante Janson—exclamó la mujer. Los presentes se miraron entre sí.
—Creo que deberíamos bajar y preguntar a la Reina Madre que es lo que desea. —dijo Leia.
—Se me hace raro ¿hapanos aquí?—dijo Tycho.
Los presentes se pusieron de pie y salieron de la sala de reuniones, la llegada al hangar no les tomó mucho tiempo, Iella Horn se inclinó ante la Reina Madre.
—El comando de la Alianza, Reina Madre.
La Reina Madre, pelirroja y de ojos verdes, de piel clara y facciones hermosas, sonrió al ver al grupo. Un hombre de anchos hombros se adelantó un paso, él acompañaba a la Reina Madre, al igual que varios hapanos se adelantaron, unos guardias se colocaron a ambos lados, vigilando la integridad física de la pareja consorte.
—Soy el Príncipe Kason Mul—exclamó el hombre de cabello rojo—Consorte de la Reina Madre y Comandante General del Consorcio de Hapes.
—Bienvenidos, soy la general Leia Organa—exclamó Leia y decidió presentar al comando—Él es el senador Elegos A'kla, el comandante Tycho Celchu, el Teniente Wes Janson, el general Gavin Delste y la Jefa de Estado Iella Rumarch.
—Un placer.
— ¿A que debemos esta visita?—preguntó Iella.
—Esto les va a interesar—dijo el Príncipe Kason sacando de su bolsillo, un generador de holos; lo encendió y observaron dos figuras de destructores estelares. —Estos estaban ingresando a nuestro espacio hapano. Atacaron a nuestra nave exploradora sin razón alguna y las capturamos—apagó el holo y se irguió—Esta es una guerra que no pueden pelear sola. Hemos decidido dejar nuestro aislamiento y este es nuestro deseo: déjanos luchar a su lado. Queremos ser sus aliados.
Leia sonrió al escuchar. Los hapanos tenían buenas naves y el hecho que capturasen a los dos destructores estelares no le sorprendía. Miró a los ojos del Príncipe Kason y luego a Iella Rumarch, quien no necesitó consultarla.
—Considérelo hecho.
NA: Sé que no hubo acción este capitulo y me ha resultado un poco largo pero necesitaba explicar muchas cosas.
No se sabe el origen de los Caballeros de Ren. Para lo que no saben, el punto de inicio del origen de los Caballeros de Ren fue 1000 aby, despues de la batalla de Ruusan. Snoke encontró a los Caballeros de Ren durante los eventos del Episodio I (32 ABY).El personaje Elegos A'kla existe en el UE al igual que los hapanos, quien les daré un ligero retcon. Los consortes son originales.
