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No podía recordar la última vez que estuvo así de nervioso, tal vez en segundo año cuando jugó su primer partido de quidditch para Slytherin, o cuando creyó que había arruinado un hechizo y su casa casi terminada se vendría abajo, o cuando presentó su primer proyecto, o cuando tenía cinco años y su abuela lo llevó a un parque muggle.
- Marcus Flint- llamó una voz a sus espaldas.
- Granger- gruñó Marcus a forma de saludo.
No recordaba haberse sentido tan nerviosa antes, bueno tal vez sí, la noche que fue sorteada en Gryffindor, y algunos días antes de sus exámenes, y la vez que Víctor Krum la invitó al baile¡ah! y en la última batalla, y cada vez que el acomplejado Harry se embarcaba en una misión suicida, bueno está bien, su patético caso de ansiedad ya tenía precedentes pero esto que sentía era diferente a todas esas otras ocasiones porque entonces sabía porqué estaba nerviosa pero ahora no, no había razón, si acaso debería estar sintiendo aprehensión o recelo, no nervios, al menos no la clase de nervios que provocan ese maldito aleteo en el estómago, que hace sudar las manos y provoca tartamudeo.
- Eres el primero en llegar, ya tienen listo el transportador pero debemos esperar a los demás- informó Hermione viéndolo a los labios, en realidad había querido verlo a los ojos pero por alguna razón su mirada se detuvo antes, ojos traidores.
- Genial, de haber sabido que ibas a retrasar la hora de partida me habría tomado mi tiempo- refunfuñó Marcus, mierda, sabía que estaba siendo odioso, no lo podía evitar, la castaña activaba todos sus mecanismos de defensa.
Hermione se molestó al escuchar su comentario y sus ojos se oscurecieron con enfado¿por qué era su culpa que el tarado de Malfoy no pudiera llegar a tiempo?
Marcus vio cómo sus ojos cafés adquirían una tonalidad más oscura y sintió la necesidad de huir.
- ¡Hermione!- exclamó una voz desde la entrada de la Oficina de transportes mágicos.
- Terry- saludó Hermione a su antiguo compañero de Hogwarts.
La cálida voz de Hermione pausó la huida de Marcus y lo obligó a voltear y mirar feo al idiota que acaba de llegar.
Hermione se acercó al joven que los acompañaría como representante del hospital San Mungo y trató de ignorar la intimidante presencia de Marcus Flint.
- Hola, soy Terry Boot, el Hospital San Mungo me envía como representante en el congreso- se presentó Terry Boot al ver que el otro hombre lo veía sospechosamente, se le hacía un poco conocido pero no recordaba haberlo visto antes.
Marcus vio por unos segundos la manó extendida del hombre, como debatiendo mentalmente si el estrecharla valdría la pena o si tal vez le contagiara alguna forma de virus, finalmente la tomó y la apretó lo necesario para ver el rostros de dolor de Terry pero no lo suficiente para romper algún dedo.
- Marcus Flint- dijo Marcus viendo fijamente a Terry Boot.
- Mucho… gusto- saludó Terry mordiéndose el labio para no lloriquear en cuanto Marcus dejó en libertad su mano, Terry rápidamente la escondió detrás de su espalda.
Ni Hermione ni Terry sabían como llenar el silencio, Marcus parecía encontrar placer en su incomodidad, sus ojos negros medían a Terry mientras sus labios formaban una sonrisa de lado, su aspecto era el de un policía corrupto tratando de hacer que el acusado orine sus pantalones, Hermione pensó que era el mismo chico grosero y arrogante de Hogwarts.
- Ya estamos aquí- anunció una voz que pretendía ser varonil a sus espaldas.
Hermione y Terry se voltearon a ver a Draco Malfoy quien venía acompañado de Pansy Parkinson, el cuadro era patético, Draco, con su cabello rubio y largo era el más bonito y delicado de los dos, Pansy tenía el cabello demasiado corto, sus zapatos la hacían ver un centímetro más alta que Draco y estaba demasiado delgada, en comparación con Draco, parecía un niño escuálido.
- ¡Oh Marcus! Me alegra que además de mí y de Draco, viaje alguien que valga la pena, imagínate si tuviera que ir yo sola con estos… especímenes- habló Pansy con una voz chillona.
Marcus la escuchó y después de un leve asentimiento con la cabeza a forma de saludo se dio la vuelta tratando de alejarse de los recién llegados, cuando Adrian mencionó que Draco también iría, pensó que su amigo sólo estaba tratando de ser molesto como siempre, pero al parecer había dicho la verdad.
- Maldito Pucey- murmuró por lo bajo mientras tomaba el brazo de Hermione y la obligaba caminar a su lado.
- Sé por qué tiene que ir el idiota de Boot, sé por qué vas tú, yo voy por la constructora… pero qué diablos hace aquí Draco y acompañado del error más grande de su vida- se quejó Marcus tratando de ignorar la sueva piel del brazo de Hermione, o él se imaginaba que debía ser suave, en realidad la castaña llevaba una chaqueta.
- Su padre insistió, dijo que después de todo ellos van a donar el edificio… no sé porque te molesta, él es tú amigo, yo soy la que va a tener que soportar todas sus quejas- debatió Hermione liberando su brazo de la mano del hombre.
- No pretendas saber quién es o no mi amigo Granger- le advirtió Marcus pero Hermione no escuchó el tono oscuro en su voz.
- ¿Oh, entonces que fueron esos años en Hogwarts? Porque ciertamente tú y Malfoy parecían íntimos- dijo Hermione con sarcasmo y olvidándose de que Marcus Flint presentaba un aspecto intimidante.
- ¡Por Merlín! Mujer, no puedo creer que sigas atascada en esos episodios, creí que eras más inteligente que eso- comentó Marcus con incredulidad y aumentando la velocidad de su paso para no tener que seguir escuchándola.
Hermione lo vio ir sintiéndose indignada y confundida, qué quería decir eso, que se había peleado con Malfoy, que en realidad nunca fueron amigos, que Marcus había cambiado, y qué quiso decir con esa mención sobre su inteligencia, acaso la habrá llamado tonta.
- ¿Estás bien Hermione?- preguntó Terry Boot acercándose a la castaña.
- Sí Terry gracias- respondió Hermione con una fingida sonrisa.
- Granger, espero que nos hayas reservado habitaciones en el hotel más lujoso porque…-
Hermione ni siquiera se molestó en escuchar cómo terminaba el pobre comentario de Pansy Parkinson, simplemente continuó caminando como si nunca la hubiera escuchado.
- Nuestro Traslador se va en tres minutos, está en la sala cinco, los veo allá- anunció Hermione a la pareja, la única respuesta que obtuvo fue un bufido de Pansy y una mirada extraña de Malfoy.
Finalmente los cinco viajantes tomaron el Traslador que los llevaría a Ámsterdam, de los cinco, era Hermione la que tenía menos práctica con ese medio de transporte, todavía tenía problemas para aterrizar pero al parecer no era la única, Pansy calló sobre sus rodillas y Terry tuvo que mover sus brazos salvajemente para recobrar el balance.
Hermione estaba segura de que a ella le tocaría aterrizar más vergonzosamente, estaba resignada a caer encima de Malfoy o a gritar estrepitosamente, y de hecho habría caído sobre Pansy si Marcus no la hubiera sujetado de la cintura.
- Gracias- farfulló la castaña sin verlo a la cara.
Marcus no respondió estaba ocupado tratando de ignorar la sensación de Hermione en sus brazos.
- Bien qué estamos esperando- dijo Pansy jalando a Draco hacia la recepción del hotel al que acababan de llegar, los demás no tuvieron otra opción más que seguir.
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Hermione nunca se había sentido tan entusiasmada y tan molesta al mismo tiempo, por un lado el congreso era realmente interesante, no había sólo magos sino también muggles, las investigaciones más recientes estaban siendo presentadas, había varios campos abiertos en los que estaban mezclando magia y ciencia muggle, desafortunadamente Hermione apenas podía oír a los ponentes por encima de la incesante voz quejumbrosa de Pansy Parkinson, la chica estaba hablaba constantemente sobre los planes para su boda y de cómo iba a ser el evento más grande del año, etc, etc.
- … pero obviamente yo le dije que eso no era aceptable, es decir, cómo se atrevió a tratarme como si mi boda fuera cualquier evento…-
Hermione ya había tenido suficiente, en serio, en todos sus años de Hogwarts nunca había pasado tanto tiempo escuchando la voz de la chica, Terry Boot parecía igual de molesto, Marcus Flint, en cambio, demostrando ser un buen Slytherin había huido en cuanto tuvo una habitación asignada, su instinto de supervivencia al parecer era el más fino de todos; Draco, por su parte, se mostraba completamente ajeno a toda la nadería que Pansy emitía, seguro años de conocerla lo habían hecho inmune, hurón suertudo.
- Saben, ustedes no necesitan entrar a todos los eventos, de hecho porque no mejor nos separamos y nos reunimos en al cena de bienvenida, adiós- indicó la castaña e inmediatamente se alejó de sus tres compañeros de viaje, se sintió un poco mal por Terry pero estaba segura de que el chico estaría bien.
Hermione escuchó dos conferencias y solo hasta que vio a Marcus se dio cuenta de que inconscientemente lo había estado buscando con la mirada, meditó unos segundos sobre qué es lo que eso significaba y decidió que seguramente sólo quería estar segura de que el Slytherin se estuviera comportando¿negación o ilusión? Acaso hay alguna diferencia.
Al verlo, Hermione supuso que estaba discutiendo y posiblemente amenazando a alguien pero desde su posición no podía ver quién era ese alguien, sin darse cuenta comenzó a caminar y finalmente pudo discernir las facciones de Oliver Wood¿qué estaba haciendo él ahí?
- ¿Oliver?- llamó Hermione en cuanto estuvo junto a los dos hombres.
- ¡Hermione!¡Hola!- saludó Oliver feliz por la interrupción.
- ¿Qué haces aquí?
- Tenemos un juego amistoso con el equipo local.
- ¡Oh! Que… bien-
- ¿Y qu me dices de Harry y Ron?- preguntó Oliver tratando de llenar el silencio, esperaba que eso le diera a Hermione muchas cosas de que hablar pero en realidad sólo la hizo sentir más incomoda.
- En realidad no he visto mucho de ellos- respondió la castaña mirando alrededor como esperando que un hipogrifo o sea apareciera de la nada e interrumpiera la conversación.
Marcus no era un hipogrifo pero de todas formas interrumpió.
- Wood, escuché que una bludger te destrozó los testículos¿es por eso estas hablando así?- preguntó Marcus sonriendo burlonamente.
Hermione retiró su anterior deseo pro un hipogrifo.
- Oliver, no le hagas caso. Me dio gusto verte- interrumpió la castaña antes de que los dos machos empezaran un discusión y sin pensar se llevó a Marcus del brazo.
- ¿Por qué tienes que ser tan grosero?- juzgó la castaña cuando estuvieron los suficientemente lejos de Oliver.
- ¿De qué hablas? Era una pregunta honesta¿o qué no escuchaste el sonido de su voz?- se defendió Marcus tratando de sonar inocente.
- ¿Cuál sonido?Oliver siempre ha hablado así - defendió Hermione.
- Bueno, y de qué te quejas, te salvé de una conversación incómoda.
- ¡Oh! Pues gracias- dijo Hermione con sarcasmo- pero la próxima vez no lo hagas.
- Está bien, pero dime ¿qué pasó con Potter y Weasley?-
- No creo que eso sea de tu incumbencia.
- Granger relájate un poco, era simple curiosidad.
- Estoy relajada.
- ¿En serio? En ese caso debe ser una triste existencia la tuya.
- ¡¿Qué?!
- Si esto – señalando su rígida postura- es relajarse, no quiero saber cómo eres cuando te estresas.
- ¿Me estás insultando?
- En lo absoluto.
- Pues eso parece.
- Sería tú problema.
- ¿Y cómo es que sería mi problema?
- Si el saco te queda…
- ¡Agh!... Déjame en paz.
- Tú me buscaste.
Hermione estaba molesta, aún más por el hecho de que Marcus parecía perfectamente tranquilo, hartada, se dio la vuelta abruptamente y se alejó.
Marcus se quedó parado con una leve sonrisa en el rostro, realmente ella no podía saber cuan adorable lucía con ese aspecto indignado y exasperado.
El resto de la tarde Hermione lo pasó en más conferencias y meditando sobre su total exasperación con Marcus Flint, no entendía por qué se molestaba tanto, ni siquiera los futuros Parkinson (o Malfoy, como sea) lograban enojarla tan rápido, Marcus no la había llamado sangre sucia ni la había visto con ese aspecto de superioridad tan común en Draco Malfoy, y aún así logró enfurecerla… pero tampoco fue como Ron solía hacerlo, su exnovio la exasperaba pero por su simple irracionalidad, su fuerte temperamento siempre un obstáculo porque entre más se enojaba él más se enojaba ella y terminaban con serias palabras hirientes… cuando discutía con Ron le daban ganas de sacar su varita y hacer daño irreparable, cuando discutía con Marcus le daban ganas de ¿golpearlo, besarlo?
Dos horas antes de la cena de bienvenida Hermione subió a su habitación para prepararse, en los últimos años había tenido que asistir a varios eventos del ministerio y eventualmente había aprendido rápidos hechizos que la ayudaban a estar lista en poco tiempo pero por alguna razón, y obsérvese que la razón no es Marcus Flint, ésta noche quería poner especial atención al detalle.
Había traído dos atuendos, una túnica parecida a la que usó en cuarto grado y un vestido rojo oscuro que le había costado una pequeña fortuna, ya había pasado media hora y aún no decidía que ponerse, nunca era así de indecisa, mucho menos sobre algo tan banal, hacía tiempo que se había pronosticado a si misma con el síndrome de "lo que importa es lo de adentro" tomando consuelo en "la belleza es pasajera", no era que se considerara fea o indeseable pero su autoimagen había recibido algunos puñetazos al estómago, todos esos años adolescentes de haber pasado desapercibida por Ron e incluso Harry en favor de chicas más bonitas e insulsas le habían dejado un mar sabor de boca.
Después de que comenzó su relación amorosa con Ron, Hermione creyó que había dejado atrás a la niña de incisivos grandes, cabello incontrolable y cuerpo asexual escondido bajo varios metros de tela oscura… y en realidad sí lo había hecho, Hermione había superado sus años de adolescencia madurando en una joven bonita e inteligente pero todavía no se convencía completamente del hecho, Ron no había ayudado mucho, demasiado tímido e inseguro para decir "Hermione estashermosa" o "Cariño eres una diosa" ni siquiera un "luces bonita" a lo más que había llegado fue "me gusta el vestido".
Hermione pudo haber ignorado la falta de cumplidos vocales de Ron, después de todo entendía que su novio no sabía cómo expresarse en ese aspecto pero muchas veces Ron se olvidaba de que estaba con Hermione su novia y no con Hermione su amiga, entonces sus ojos se desviaban hacía otros lados, hacía vestidos con menos tela y rostros llenos de maquillaje, no lo hacía al propósito, no lo hacía con obviedad y no lo hacía tratando de comparar pero aún así lo hacía.
Tal vez con el tiempo Ron finalmente maduraría en un hombre confidente y galante pero Hermione no quiso esperar, y es que si se hubieran quedado juntos Ron eventualmente habría lamentado conocer sólo un cuerpo¿qué clase de persona puede ser tan afortunada y a la vez tan desgraciada para conocer a su alma gemela a los catorce años? A veces los amores adolescentes son sólo eso, adolescentes, y tal vez Ron se vio obligado a crecer motivado por la guerra pero eso no cambiaba el hecho de que siguiera siendo un niño hormonal, Ron sólo encontraría a la persona ideal cuando hubiera vivido algunos años como soltero codiciado, cuando viviera la vida de ensueño que en el fondo deseaba y él solo se diera cuenta de que para él, la felicidad es exactamente esa familia que por años resintió sin querer, cuando encontrara una Molly para su Arthur.
Finalmente Hermione se decidió por el vestido pensando que tal vez la túnica se parecía demasiado a la que llevó en el baile del torneo, era un vestido que su madre la había motivado a comprar y no había tenido ocasión de usar, había estado pensando en usarlo para la boda de Harry y Ginny pero no estaba segura de si iría o no.
Era un vestido hermoso en su sencillez y pesar de que se le ceñía en la cintura y el busto, no la hacía sentir incómoda, pensó en alisarse el cabello, había estado lloviendo todo el día y la humedad había hecho atrocidades con sus rizos pero finalmente decidió usar la nueva poción para rizos de definidos, según la etiqueta "haría lucir tus rizos vivos y glamorosos", Hermione estaba escéptica, estaba segura de que su cabello requeriría la ayuda de miles de hechizos y conjuros, ritos oscuros y venta de almas.
Lo que más apreciaba Hermione de su rostro eran sus ojos, cejas delgadas y definidas, pestañas largas y naturalmente onduladas, un color café no del todo común y opaco, nunca se había preocupado por rimel y rara vez usaba sombras, principalmente porque la idea de tener todos esos polvos, lápices, brochas y químicos tan cerca de los ojos que le servían para leer, bueno pues, le provocaba ansiedad y miedo.
Dos horas después de subir a cambiarse y armada con su varita, Hermione bajó a cenar, resignada a escuchar el parloteo de Pansy Parkinson, las miradas intensas de Marcus Flint, la miradas extrañas y sonrisas mordaces de Malfoy y la platica que-aparenta-ser-inteligente-pero-en-realidad-no-lo-es de Terry Boot, una vez más se preguntó ¿por qué aceptó venir a cuidar a todos esos disfuncionales producto de Hogwarts?¡Ah sí, claro!Quedarse una noche más en su departamento con sólo Crookshanks por compañía comenzaba ser indicio de vejez.
