¡Hola a todos!
Por si alguien tuvo alguna duda en el capítulo anterior, se nombra a un tal Alex. Se me pasó otra vez. Alex es Finn. Su personaje no tiene nada que ver con el Finn de la serie. Simplemente es un chico que nunca ha sido aceptado. Esta inspirado en una persona cercana a mi muy parecida a mi personaje.
En los reviews del anterior capítulo, un guest me puso que actualice más rápido. Tenéis que entender que necesito un poco de márgen para seguir escribiendo capítulos y tener de reserva en caso de que me bloqueen las ideas.
En este capítulo, veremos un intento de acercamiento entre las chicas. ¿Qué pasará?
No puedo estar más agradecida de todos los que leéis la historia y dejáis vuetros reviews. Una vez más: gracias.
Y sin más os dejo con el capítulo cinco. ¡Qué lo disfrutéis!
GLEE NO ME PERTENECE, PERTENECE A RYAN MURPHY Y A LA CADENA FOX
Capítulo 5: Conversaciones inoportunas
Rachel terminó de hacer la tarea que le quedaba y se tumbó en su cama. El primer día de clases en su primer día de instituto había sido agotador para ella. Pensaba que no le pondrían deberes siendo un primer día. Pero la verdad es que le habían puesto, y muchos.
Pero no solo eso le hacía que pensar. Después del paseo que había tenido con el chico castaño, Rachel aún le daba vueltas a la cabeza: ¿Finn tenía algún tipo de interés en ella? No se imaginaba a alguien que la tratara con tanta dulzura como lo había hecho él. Nadie en ese mundo se había preocupado tanto por ella como el chico, al cual solo conocía de pocas horas. No podía creerlo.
Pero también había otra cosa que le hacía que pensar y darle vueltas a la cabeza: ¿debía hablar con Quinn? Esta se había pasado todo el verano evitándola y ahora sabía por qué: si quería ser popular debía de alejarse de la nerd y friqui de Rachel. Pero también sabía que hasta a los más populares se les puede hablar, solo tienes que esperar a que estén solos. Sin nadie a su alrededor se sienten indefensos, sin ningún tipo de protección. Pero no solo eso, si están solos no tienen un público al que atender y así pueden actuar como ellos mismos. Y con todos estos pensamientos en la cabeza se dejó caer rendida en los brazos de Morfeo.
A la mañana siguiente, Rachel se dispuso a llevar a cabo su plan: debía encontrar el momento en el que Quinn se quedara completamente sola para poder hablar con ella. Y ¿qué mejor momento que a la hora de comer? Sabía que los populares se sentaban en una parte muy determinada del comedor pero también sabía que era el momento oportuno para que la rubia fuera a retocarse el maquillaje. Así que se pasó la hora de la comida esperando a que Quinn se levantara para ir al baño. No prestó atención en ningún momento a Finn que le hablaba de la última colección de cómics que había empezado. Ella solo asentía con la cabeza como "señal" de que le escuchaba.
Cuando vio a Quinn levantarse con su cuadrilla no se lo pensó dos veces, se disculpó con su compañero diciéndole que volvía enseguida y se fue corriendo a los baños. Se metió dentro del cubículo más alejado de la puerta y esperó a que Quinn se quedaba sola. Sabía que su amiga llevaba lentillas y que le daría vergüenza quitárselas delante de sus nuevas mejores amigas. Y así fue. Quinn espetó a sus nuevas amigas que la esperaran fuera y se propuso a limpiarse las lentillas. En ese momento apareció Rachel y la rubia se quedó completamente paralizada.
-Hola Quinn.-dijo la castaña- Cuanto tiempo sin hablar cara a cara.
-No tengo que hablar nada contigo, nerd.-dijo la rubia.
-Oh, sí. Tenemos que hablar de un par de cosas.
Quinn intentó salir del baño pero le fue imposible. Rachel fue más rápida que ella y evitó que la rubia se pudiera escapar de allí.
-Déjame salir de aquí o empezaré a gritar.-decía la rubia.
-No.-contestó rotundamente la castaña, no iba a permitir que su antigua mejor amiga saliera de allí de rositas.-Tú me tienes que explicar un par de cosas antes de que te puedas escapar de aquí.
Quinn pareció entenderlo y dejó de forcejear con Rachel. Se apartó un poco de ella y se cruzó de brazos adoptando una actitud defensiva.
-¿Y qué es lo que quieres saber? Y date prisa porque no puedo dejar perder mi valioso tiempo contigo. Mis amigas me están esperando.
-Quiero saber por qué desapareciste de mi vida así como así. Quiero que me expliques por qué prefieres estar con dos chicas que solo quieren estar contigo por tu popularidad que con la única persona que ha estado a tu lado durante todos estos años. La única persona que te ha servido de almohada sobre la que llorar, de diario para contarle tus secretos y de profesora cuando algo en clase no lo entendías. Quiero saber por qué. Sé que quieres ser la más popular del instituto pero abandonando quien realmente eres no vas a conseguir nada. Al final todos sabrán lo que realmente eres y ya no querrán saber nada de ti mientras que yo siempre voy a querer ser tu amiga. Pero no sé si voy a esperar todo el tiempo que necesites para darte cuenta de quién eres y para que volvamos a ser amigas. Porque el daño ya está hecho y la herida no sanará tan fácilmente. Ahora, ¿me puedes explicar todo esto por favor?
Quinn tenía lágrimas en sus ojos. No podía creer todo lo que Rachel le estaba diciendo. Era todo lo que llevaba meses evitando. Que su mejor amiga le echara en casa todo lo que había hecho. Por eso no le quedó otra que responderle:
-Lo siento.
Y sin más, cogió su bolsa y salió corriendo del baño. Esta vez, Rachel no intentó pararla. Se quedó apoyada en la pila del baño, se miró a sí misma en el espejo y comenzó a llorar. No podía evitarlo, nunca se olvidaría de ella.
Después de la charla con Rachel, Quinn salió corriendo del baño. No hizo caso a sus amigas que la estaban esperando en la puerta. Se dirigió lo más deprisa que pudo a la salida del instituto y de allí a la parada del autobús. Quería ir lo más rápido posible a su casa. No quería volver a cruzarse con Rachel o tener que dar explicaciones a cualquiera de sus amigas. Necesitaba unos momentos para ella sola. Para reflexionar sobre todo lo que había ocurrido minutos antes. El primer autobús que llegó lo cogió. No se dio cuenta exactamente de qué número era pero lo único que quería era huir de allí.
El trayecto en él apenas duró unos minutos pero a Quinn le habían parecido segundos. Bajó del autobús y contempló lo que tenía delante. Era un simple parque. Pero para ella no solo era eso. Allí fue el lugar donde pasó la mayor parte de su infancia. Donde hizo promesas que no pudo cumplir. Y si, otra vez se acordaba de ella. ¿Porqué todo lo que pensaba últimamente directa o indirectamente tenía que ver con su antigua mejor amiga? No tenía ni idea pero todo le recordaba a ella.
Caminó por aquel parque. Era un parque inolvidable y la mayoría de sus grandes momentos los había pasado con su mejor amiga. Era imposible que eso no hubiese sido así, habían sido amigas durante casi 12 años. Desde que empezaron la guardería hasta que se acabó la escuela primeria se la habían pasado juntas. Desde sus primeros pasos en bicicleta, pasado por sus primeras clases de baile, los partidos de fútbol de Rachel donde Quinn la iba a apoyar hiciera frío o calor, las competiciones de ballet donde Rachel iba a apoyarla aunque se tuvieran que cruzar medio estado con nieve y se quedaran atascadas en esta por culpa del motor del coche.
Todo esto iba recordando Quinn. Había pasado grandísimos momentos con Rachel y ella por su manía de querer ser popular la había dejado escapar. Entre tanto no se dio cuenta de que había llegado a unos columpios. Pero no eran unos columpios cualquiera. Cuando a alguna de las dos les pasaba algo o simplemente querían pasar la tarde juntas, se iban a esos columpios. En ellos habían dejado marcadas sus iniciales años atrás pero Quinn pudo comprobar que seguían intactas. El tiempo no había borrado esas letras que tanto significaron para ellas. Allí hicieron una promesa muy importante para las dos pero Quinn había incumplido aquella promesa.
Se sentó en su columpio y se quedó pensando en todo esto. Se le pasaron allí las horas. Cuando estaba a punto de volver a su casa notó que alguien se le acercaba por detrás. Siempre que aparecía lo notaba. Tenía una especie de telepatía que le permitía saber cuando ella se le estaba acercando.
-¿Cómo sabías dónde podías encontrarme?-dijo Quinn sin levantarse del columpio y sin darse la vuelta.
-No ha hecho falta pensar mucho. Yo he venido aquí para lo mismo que tú. Recuerda que este es nuestro lugar.- le respondió la castaña.
Bueno, ya sabéis, comentarios, sugerencias o cualquier cosa sobre la historia me la podéis decir. Me gustan las críticas, para eso existen. Os adelanto el título del siguiente capítulo:
Capítulo 6: El parque, una promesa.
PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN: MIÉRCOLES 30.
Dejad vuestros reviews y gracias por leer la historia.
Con cariño, CVC
