Los personajes de Saint Seiya pertenecen al gran Maestro Kurumada. Cualquier corrección me lo hacen saber de manera privada. Gracias Totales (Gustavo Cerati).


Cuzco, en busca del gran tesoro, parte 2

Ya abordaron el tranvía que los llevaría al valle sagrado de Macchu Picchu, luego de algunas travesuras se quedaron dormidos para alivio de Poseidón.

- Siguiente parada: Macchu Picchu – Se escuchó decir al conductor del tranvía. Todos los marinos se empezaron a desperezar. Apenas bajaron del tren, Julián les repartió unas hojas.

- ¿Y esto? – pregunto Krishna.

- Es el mapa del tesoro – respondió Julián – miren, se deben juntar cuatro piezas: una del mono, una de una serpiente, otra de un león y una vasija. Dentro de la vasija deben cuadrar dichas piezas y ser subidas a lo alto de la montaña de Macchu Picchu. El que lo logre (ósea yo jojojo) ganara unas monedas.

- Entonces es como una especie de rompecabezas – dijo Bian con una mano en su barbilla – vaya esto se pone interesante.

- Claro algo así – respondió Julián - bien, en este caso, Bian, Kanon y Thetys se irán a Intihuatana; Khrisna, Isaac y Kaysa a Huayna Picchu y, por ultimo Saren, Eo y yo a Sacsayhuamán.

Todos se fueron a sus lugares correspondientes para buscar las piezas. En Intihuatana, Bian, Kanon y Thetys estaban cansados de escalar y llegaban con las justas al último peldaño.

- Si sigo así me quedare sin piernas – se quejaba Thetys.

- ¡Animo chicos ya falta poco! – dijo Bian.

- ¡Dilo por ti, me duelen las rodillas! – respondió Kanon fastidiado.

- ¡Se ve que no han tomado en serio el entrenamiento para ser marina de Poseidón! ¡Qué vergüenza! – dijo burlonamente Bian.

- ¡Oye! – gritaron los dos.

Llegaron a una especie de muro con una piedra que tenía forma de un reloj.

- Vaya, ni en Canadá se ven cosas parecidas – dijo Bian con asombro.

- ¿Qué se supone que es esto? – pregunto Thetys.

- En teoría dicen que era como un reloj usado en la época de los incas para marcar el clima y las estaciones del año.

- Se nota que está un poco sucio, déjame limpiarlo – añadió Bian sacando de no sé dónde un pañuelo.

- ¡Espera no! – grito Kanon.

Demasiado tarde, al pasar el pañuelo, se activó una trampa que los hizo caer a un sótano.

- ¡Bien hecho señor dedos de mantequilla! – gruño Kanon.

- ¡Oye que querías que hiciera, estaba demasiado sucio! – respondió Bian molesto.

- ¡Ya basta chicos, lo que debemos hacer es pensar cómo salir de aquí! – grito Thetys.

En Huayna Picchu, Krishna e Isaac entraban temerosos a la cueva. Kaysa entraba demasiado feliz para miedo del moreno.

- Definitivamente, ni con 20 años de psicología lo superare – dijo Krishna.

- ¡Por favor no volveré a molestar a Hyoga! – lloriqueaba Isaac.

- ¡Ustedes sí que dan vergüenza! ¡Pensé que eran caballeros de temer y le tienen miedo a un cementerio! – dijo burlonamente Kaysa.

- ¡Vaya! ¡Que caradura! ¡Si tú le tienes miedo a los hámsteres y a las arañas! – replico Isaac.

- ¡Eso es mentira! – grito Kaysa.

- ¡Bueno, entonces dile eso a los señores que están atrás tuyo! – dijo Krishna en un ataque de risa.

Kaysa efectivamente volteo y miro en el piso que había un hámster riéndose y una araña sobándose las patitas. Esto hizo que saltara hasta el techo del miedo. Krishna e Isaac se rieron hasta el piso. El hámster y la araña también se rieron del susto de Kaysa.

En la fortaleza de Sacsayhuamán, Julián, Saren y Eo estuvieron viendo cada una de las rocas de la fortaleza. Julián se percató que había una roca escrita con una inscripción un poco rara.

- Esto parece un jeroglífico – dijo Saren.

Efectivamente, era un jeroglífico que tenía un sol, un cetro, unas gotas de lluvia y una línea en diagonal.

- Al parecer que este jeroglífico dice que para encontrar un tesoro, debe aparecer un arco iris – dedujo Eo.

- Bueno, al menos hay sol, lo que nos falta es el cetro y la lluvia – dijo Julián.

- ¿Esto no servirá? – pregunto Eo con un cetro que no se sabe de dónde lo saco.

- ¡Oye deja eso donde lo dejas…espera un momento préstame ese cetro! – respondió Julián tomándolo.

- En este caso nos faltaría la lluvia – dijo Saren.

- Bueno eso no es problema para el gran Poseidón – dijo Julián.

Poseidón elevo su cosmo y formando algunas nubes que descargaron algunas gotas de lluvia. Así, se formó un arco iris. Eo y Saren se quedaron con la boca abierta.

- Rápido, debemos ir al pie del arco iris para obtener la pieza.

CONTINUARA.