6º- La tareas
A la mañana siguiente, Emmet les hizo levantar muy temprano, los llevó a cubierta cuando aun no había amanecido, todos tiritaban de frío y no comprendían lo que estaba sucediendo.
-Buenos días, espero que hayáis dormido bien porque hoy no va a ser un día relajado, el viaje va a durar bastante y, al igual que los demás, os tendréis que ganar la comida- Explicó Bella sin miramientos- Mientras estéis aquí seréis miembros de la tripulación, comeréis lo mismo que los demás, descansaréis como los demás y tendréis los mismo derechos y deberes.
-Espera, espera espera, ¿quieres decir que vamos a trabajar?
-Eso mismo quiero decir- Respondió sonriendo al ver la cara de terror que mostró Rosalie al oírlo.
-¡Yo no trabajo, soy una noble!
-¿No me digas?- Bella empezó a reír al escucharla- Y mi madre era una aristócrata por lo que tengo entendido, y mira donde estoy- La risa de Bella era clara y sincera- Esto no es un viaje de placer.
-¡No pienso trabajar!
-Muy bien- Rosalie sonrió pensando que había ganado la discusión- Si no trabajas no comes, no te duchas, no te paseas por el barco y no hablas con nadie- Bella se cruzó de brazos- Aquí nadie va a hacerte caso aunque le mandes cosas, así que tú misma, si no quieres trabajar ya puedes irte a tu camarote, pero si por algún casual tuvieras hambre, tendrás la fregona esperándote en cubierta- Rosalie se marchó a su camarote con la cabeza bien alta, creyendo que no hablaba en serio- ¿Vosotros tres estáis dispuestos a trabajar?- Los tres asintieron- Bien, en ese caso, estos son Quil, Embry y Leah, ellos tres se encargarán de supervisaros, les he dado órdenes exactas de lo que tenéis que hacer, y Emmet vigilará que no se sobrepasen en su cometido.
Embry llevó a Edward a popa, y juntos se colgaron con unas cuerdas a arrancar lapas pegadas al casco del barco, Jasper fue con Quil a la cubierta de carga para anudar bien los cañones y revisar el armamento, y Leah empezó a fregar la cubierta con Alice, ambas agachadas con una balleta para que se fuera la máxima suciedad posible.
Al mediodía, Bella se acercó para ver como lo estaban haciendo, Jasper parecía un gran experto en armas, las desmontaba, limpiaba y montaba con gran maestría, y en ningún momento intentó utilizar ninguna para librarse de su acompañante, se asomó por la baranda de cubierta y vio a Edward divirtiéndose mientras se balanceaba para quitar las lapas, y por último se fijo en Alice, que limpiaba con ganas, pero aquel vestido le impedía muchos movimientos y la hacía caer.
-¡Tú!- La llamó acercándose al camarote- Ven conmigo.
Alice obedeció rápidamente, se puso en pie y corrió hasta el camarote principal, allí vio como Bella la miraba de arriba a abajo, después se acercaba a ella y le quitaba el ostentoso vestido de un tirón, dejándola en paños menores.
-¿Qué hace?- Preguntó poniéndose roja e intentando taparse.
-Ese vestido es muy incómodo para trabajar, e incluso me atrevería a decir que para llevarlo puesto- Miró en un armario y sacó unos vestidos- Creo que son de tu talla, elige el que más te guste y póntelo, estarás mucho más cómoda.
Alice observó los vestidos no muy convencida, esos vestidos eran bastante reveladores y tenían pinta de viejos, nada parecido a lo que ella estaba acostumbrada a llevar, pero por otra parte, no tenía más remedio, así que escogió uno rojo brillante. Después de ponérselo se miró en el espejo que había, le quedaba realmente bien, y no mostraba tanto como ella creía.
-Te queda muy bien, y verás como estás mucho más cómoda, además, estoy segura de que mis hombres dirán menos obscenidades al verte así.
-¿De veras cree que me queda bien?- Bella asintió- Desde luego es mucho más ligero y cómodo que el vestido que llevaba antes.
-Verás como así acabas mucho antes tu trabajo, ahora vuelve con Leah, no falta mucho para la hora de comer.
Alice salió lentamente del camarote, pasó frente a algunos de los hombres que estaban con sus tareas, y al contrario que el día anterior, la saludaron con normalidad y siguieron a lo suyo, Alice sonrió y fue hasta donde estaba Leah, sin decir nada, pero mucho más animada, continuó con su labor, que tal como le había dicho Bella, se le había hecho más fácil al cambiar su vestuario.
Cuando llamaron a comer, Jasper subió a cubierta para esperar a sus amigos, cuando vio la imagen de Alice con aquel vestido, ceñido, más revelador de lo que él estaba acostumbrado a ver pero sin mostrar nada, sintió un nudo en el estómago, como si algo le hubiera golpeado con fuerza y le hubiera cortado hasta la respiración.
Se acercó a ella con un poco de vergüenza, sin saber muy bien si decirle algo o no, agradeció enormemente que Edward apareciera momentos antes de que se dispusiera a hablar, porque estaba seguro de que hubiera metido la pata.
-¡Alice! ¿¡Se puede saber que haces así vestida!?
-Es mucho más cómodo este vestido para trabajar que el que llevaba- Explicó sonriente, quitándole importancia al asunto- La verdad es que estaba asfixiándome con el corsé y con todas las capas del otro vestido.
-¡Ve a taparte de inmediato! ¡Te está mirando todo el mundo!
-No seas paranoico Edward, nadie me está mirado- Edward miró a su alrededor comprobando que ella tenía razón, nadie dirigía los ojos hacia ella- Ha sido ponerme este vestido y me tratan como una más, no como un objeto.
-Aun así no es apropiado- Siguió quejándose- ¿De donde has sacado ese vestido?
-Me lo ha proporcionado la capitana hace un rato al comprobar lo que me costaba trabajar con aquel vestido pomposo.
-Voy a tener unas palabras con ella- Se dirigió hacia el camarote, dejando a Jasper y Alice perplejos.
-Si te sirve de algo- Le dijo Jasper a Alice armándose de valor- Yo creo que estás preciosa y que ese vestido te favorece.
Alice se sonrojó y con la mirada le indicó a Jasper que fueran tras Edward, temerosa de que pudiera cometer alguna locura que los perjudicara y acabaran todos en un bote a la deriva. Entraron en el camarote de la capitana, ella estaba tranquilamente mirando las cartas de navegación mientras escuchaba los incesantes gritos de Edward diciéndole lo incivilizada que era.
-¿Incivilizada?- Preguntó un poco molesta- ¿Yo soy una incivilizada por dar a tu hermana un traje más apropiado para trabajar? ¿Y tú que? Tú vives en una sociedad donde ahorcáis a gente como mi padre en plazas delante de todos y poseéis grandes fortunas mientras otros tenemos que robar para poder llevarnos algo a la boca, tú y tu gente sois más incivilizados, así que no te atrevas a llamarme algo parecido, ¿te queda claro?
-Si, claro- Edward se había quedado sin palabras- Perdone, no quería faltarle al respeto, solo es que creí...
-Creías que buscaba exhibir a tu hermana como un trozo de carne ante mis hombres- Dijo ella suspirando- No le voy a dar mayor importancia, pero espero que esto te enseñe que no todo es como parece a simple vista- Edward asintió- Bajemos a comer, estaréis hambrientos.
Edward estaba muy avergonzado por su comportamiento, cogió el brazo de Alice y caminó a su lado hasta el comedor del barco, allí los hombres esperaban sentados a que les sirvieran el plato, Bella fue hasta una mesa un poco más pequeña colocada al fondo, les hizo una seña para que fueran con ella y se sentaran a su lado.
-¿Qué hacen ellos aquí?- Preguntó el chico que había intentado tirarlos por la borda el día anterior- Deberían estar en las mesas con los demás.
-Basta ya Jacob, les he dicho yo que coman aquí, si no estás de acuerdo, puedes cambiarte de lugar.
-Después me gustaría hablar contigo a solas, capitana- Respondió levantándose de su sitio y colocándose en las mesas con el resto de los hombres.
Comieron hablando de trivialidades, sin preguntar ninguno nada personal, y apunto de levantarse de las mesas, Bella vio asomarse a Rosalie por la puerta, pasó entre las mesas con aires de superioridad, sin dirigirles la mirada a los hombres que le gritaban obscenidades al verla, llegó hasta la mesa donde ellos estaban y se sentó.
-¿Y mi plato? Tengo hambre.
-¿Has fregado el suelo?- Rosalie negó con la cabeza bien alta- Entonces no tienes plato.
-He dicho que tengo hambre.
-Y yo he dicho que no comerás hasta que te lo ganes- Bella se estiró en la silla y apoyó sus pies en la mesa- Los demás han trabajado sin descanso y han comido todo lo que han querido, tú no vas a tener más privilegios por muy señoritinga que te creas.
-Jasper, dame algo de tu plato.
-Lo lamento mucho Rose, pero ella está al mando- Dijo con pesar viendo la cara de sufrimiento de su hermana- Deberías plantearte el trabajar.
-¡Jamás! ¡No pienso rebajarme al nivel de esta chusma!
-No es tan malo Rosalie- Intentó doblegarla Alice- Es cansado, sobretodo si nunca antes has hecho nada parecido, pero la verdad es que hasta me he divertido, y he podido conocer a una bellísima persona como es Leah- Bella sonrió al escucharla.
-¡Tú ni me hables! ¡Has dejado que te vistan como una vulgar ramera! ¡Pensaba que eras una señorita y te has rebajado al nivel de la niñata esta que se cree más que nadie!
-¡Basta ya!- Bella le dio un bofetón- ¡No te permito que digas esas cosas en mi barco!- Todos se quedaron en silencio, observando lo que ocurría en la mesa principal- ¿Te parece que ella va como una ramera? ¡Vas a ver lo que es ir como una ramera!- Se levantó, cogió con brusquedad a Rosalie del brazo, haciendo que se levantara y la subió a la mesa, le arrancó el vestido de un tirón, dejándola en paños menores- Irás así el resto del día, y no podrás entrar en tu camarote hasta que yo te lo diga, todos te verán así, exhibiéndote como una vulgar ramera, puede que así aprendas algo de educación.
Bella bajó de la mesa y se sentó de nuevo en su asiento, ante la mirada perpleja de Edward, Jasper y Alice, que no se atrevían a abrir la boca. El resto de la tripulación se reía al pasar junto a Rosalie, y poco a poco fueron abandonando el comedor para dedicarse a sus tareas. Cuando apenas quedaba nadie, Jasper se atrevió a dirigirle la palabras.
-¿Es necesario tenerla así? Estoy seguro de que se arrepiente de todo lo que ha dicho.
-Cuando ella me pida perdón entonces me lo plantearé- Respondió con rotundidad.
-No importa lo que me ha dicho, en serio- Añadió Alice- Se que en el fondo no lo piensa.
-Si oigo una palabra más al respecto, te dejaré en la misma situación que a ella.
Bella se levantó y fue a hablar con Jacob a su camarote tal y como él le había pedido, al entrar lo encontró sobre la cama, tapado por las sábanas y mirándola con una sonrisa en los labios.
-¿Se puede saber que estás haciendo Jacob?
-Solo intento satisfacer los deseos de mi capitana- Se levantó, mostrando su desnudez, se acercó a ella y la abrazó por la espalda- Hace bastante que no estamos a solas, y desde que han llegado los nuevos prisioneros estás muy distante.
-No tengo ninguna obligación contigo Jacob, tú y yo no somos nada, solo nos aliviamos juntos de vez en cuando.
-Eso dices ahora, pero algún día te darás cuenta de que para ti soy más de lo que crees- Besó su cuello con ferocidad. Ella se giró y lo empujó contra la pared.
-Me da igual lo que tú creas- Dejó caer sus pantalones- Nunca he sentido nada por ti, solo atracción física- Apartó su camisa, mostrando todo su esplendor- Solo te quiero para follar de vez en cuando.
-Por ahora me conformo con eso, y me aseguraré de que no haya nadie que pueda sustituirme.
-Solo te sustituiré por alguien a quien quiera con el corazón, para follar, contigo estoy más que servida- Se colgó de su cuello, enroscó sus piernas alrededor de su cintura y, con un hábil movimiento, hizo que Jacob entrara de lleno en ella.
Tras un rato tirados en la cama, Bella se levantó y comenzó a vestirse, Jacob la miraba con una sonrisa tonta, una que a Bella no le gustaba.
-Vístete, tienes cosas que hacer.
-Si te decidieras a hacerme tu segundo al mando, no tendría tantas cosas que hacer y podría pasar más tiempo contigo- Bella ignoró ese comentario y continuó vistiéndose- No entiendo porque esperas tanto para formalizar las cosas.
-No hay nada que formalizar Jacob, no siento nada por ti, y no estoy segura de que seas el indicado para ser el segundo al mando.
-No seas cruel conmigo- Se levantó y besó su mejilla- Los dos sabemos que tarde o temprano acabaré siendo algo más que tu mano ejecutora, tanto en lo personal como en lo profesional.
-Jacob, sal de aquí, y te recomiendo que contemples la posibilidad de que no seas tú quien se convierta en mi segundo al mando, y mucho menos en mi compañero de piratería.
Jacob iba a contestarle cuando se escuchó un gran revuelo en cubierta, Bella se apresuró en terminar de vestirse y salir a ver que era lo que ocurría, dejando a Jacob con la palabra en la boca, enfadado y con ganas de matar a alguien.
Bella fue hasta donde estaban todos los hombres agolpados, en el centro estaba Rosalie, intentando tapar su cuerpo semi-desnudo, y junto a ella estaban tanto Alice, como Edward y Jasper, en la misma situación que ella.
-¿Quien os ha dejado a vosotros tres en esa situación?
-Nadie, hemos sido nosotros solos- Respondió Edward- Es cierto que Rosalie no es la persona más inteligente ni cariñosa que conozco, por supuesto que tiene mal carácter y sus modales con la gente que no piensa como ella dejan mucho que desear, pero en el fondo es una buena persona, y se merece el mismo respeto que nosotros, así que si ella tiene que pasar los días en paños menores, nosotros también.
-¿Vosotros dos pensáis como él?- Alice y Jasper asintieron- Si es lo que queréis...
-Espere- Se escuchó la voz de Rosalie- No es justo que por mi culpa ellos estén así, me he comportado de manera egoísta, creyendo que todos harían lo que yo quisiera, y lamento la forma en la que hablé antes- Los ojos de Rosalie se llenaron de lágrimas- Si quiere que yo continúe así lo entenderé, pero no deje que ellos también paguen por mi falta- Bella empezó a reír con ganas, dejándolos a los cuatro un poco descolocados.
-Perdona que me ría pero es que me parece increíble que hayáis llegado a este punto- Siguió riendo- Muchachos, dadles unas mantas y hacedlos entrar en mi camarote- Continuó riendo, y de inmediato los demás empezaron a reír también.
Les dieron las mantas y los saludaban como conocidos de toda la vida mientras eran conducidos al interior del camarote, Jacob continuaba allí, esperando a ver que ocurría, Emmet entró tras ellos y esperó órdenes de Bella.
-Jacob, sal de aquí, quiero hablar con ellos a solas.
-¿Y él se queda?- Señaló a Emmet.
-Entre Emmet y yo no hay secretos Jacob- Le dedicó una sonrisa a Emmet- Sal y comprueba que llevemos el rumbo correcto- El rostro de Jacob se puso rojo como un tomate de la furia que lo invadía, pero Bella no le dio mayor importancia- Tomad asiento, quiero hablaros con franqueza- Ellos asintieron y se sentaron donde pudieron- No se cuanto tiempo tardará nuestra travesía, depende de muchos factores, pero quiero que sea tranquila, lo cual quiere decir, dejarnos de gilipolleces y poner todas las cartas sobre la mesa, yo responderé a vuestras preguntas, sean cuales sean, si vosotros prometéis cumplir la labor que os mande- Todos se miraron entre si, y segundos después asintieron- Bien, pues adelante.
-¿Por qué atacaron nuestro barco?- Preguntó Jasper con seriedad.
-No era nada personal. Al menos no contra vosotros, se la tengo jurada al gobernador desde hace nueve años.
-¿Nueve años?- Preguntó Alice sorprendida- Pero sería muy pequeña.
-Siete años para ser exactos, esa es la edad que tenía cuando él mató a mi padre ante todo el pueblo de Forks y yo me convertí en su sucesora como capitana.
-¿En Forks?- Edward la miró extrañado- ¿Quien era su padre?
-Charlie Swan, el terror de los siete mares- Edward se sorprendió al conocer la identidad de su padre, conocía muy bien ese nombre- ¿Algo más?
-¿Por qué se comporta así con nosotros?- Preguntó Rosalie con algo de timidez- Quiero decir, es pirata, debería ser cruel y despiadada, pero sin embargo, es atenta con nosotros, solo se pone dura en circunstancias que lo requieren.
-A pesar de la fama que tengo, en mi barco nadie se comporta como un animal, mi padre me enseñó a tratar a la gente como se merece, sea para bien o para mal, y si alguien de mi tripulación o invitado se comporta inadecuadamente, le daré un escarmiento, sea quien sea.
-¿Quien es él?- Preguntó Alice mirando a Emmet.
-Es Emmet, mi mano derecha temporal.
-Creí que su mano derecha era ese tal Jacob- Alice no dejaba de mirar a Emmet.
-Para nada, eso es lo que él quiere desde hace años, pero Jacob no es el adecuado para ese puesto, y Emmet, aunque no habla, es un hombre atento y encantador que sabe protegerme y ayudarme en los malos momentos, además de un cocinero excelente.
-¿Cocinero?- Rosalie fijó sus ojos en él- ¿Acaso a preparado él lo que han comido hoy?
-Hoy y todos los días- Bella rió- Cuando tengamos algo más de confianza, si Emmet quiere, os contaré su historia, ahora, si no tenéis más preguntas, os diré que labores desempeñaréis mientras estéis aquí- Todos asintieron- Bien, creo que Alice ha hecho buenas migas con Leah, y eso no es algo sencillo, así que estarás a su cargo, os encargaréis de la limpieza de cubierta.
-Está bien.
-He visto que te manejas muy bien con las armas Jasper, así que le diré a Sam que tú le ayudarás a revisarlas y limpiarlas, y las dejaréis apunto para cualquier necesidad- Él asintió- Rosalie- Bella la miró, se acercó a su armario y le lanzó un vestido- Desde hoy quiero que vayas con esto, no puedo permitir que distraigas a mis hombres con tu atuendo, además estarás más cómoda con eso para trabajar- Ella solo asintió- Tú irás a la cocina con Emmet, creo que estarás mejor si él te vigila, ¿te parece bien Emmet?- Este asintió sin pensarlo- Y tú Edward... No estoy segura de que lugar podría darte, tienes buenas dotes físicas pero también has demostrado ser inteligente y buen orador... Hace tiempo que necesito un contramaestre, alguien que dirija a los hombres mientras yo estoy haciendo otras cosas... Tal vez... Si, creo que si- Bella miró a Emmet y este asintió- Serás mi contramaestre, te vendrá bien ver el mundo como yo durante un tiempo.
-No creo que los hombres me obedezcan, además, ¿quien te asegura que no me escaparé a la primera oportunidad que tenga?
-Ten por seguro que si haces eso no dudaré en matarte- Respondió con una sonrisa- Y por lo demás, mis hombres harán lo que yo les diga.
-¡BARCO A LA VISTA!- Gritó el vigía.
Bella salió corriendo del camarote, cogió su catalejo y observó la bandera, se tensó un poco pero sonrió al mismo tiempo.
-¡La marina nos pisa los talones muchachos!- Gritó con energía- ¡Coged vuestras armas, preparad los cañones, vamos a enfrentarnos a un hueso duro de roer!- Volvió al camarote de inmediato- Emmet, lleva a las señoritas a un lugar seguro- Este asintió, las cogió de las manos y se las llevó- Vosotros dos combatiréis con nosotros, ahora veremos si sois de fiar o si debo mataros a ambos.
Bella les entregó un par de espadas y pistolas, les indicó que la siguieran y se colocaron en cubierta, viendo aproximarse el barco a gran velocidad, pensando en si escapar o permanecer a bordo, estaban muy confundidos pero seguros de que ese enfrentamiento cambiaría sus vidas.
Hola de nuevo,
espero que os haya gustado el capitulo de hoy, no tiene mucha acción en si, pero deja ver un poco más la naturaleza de los personajes.
¿Qué os parece la relación de Bella y Jacob? ¿Creeis que Bella es suficientemente clara con él o debería serlo más?
¿Y Emmet? ¿Os gusta como lo he puesto? ¿Rosalie os gusta un poco más?
Espero vuestros reviews y como siempre, para aquel que lo quiera, tendrá un adelanto del capitulo siguiente.
Nos leemos
