Disclaimer: La historia NO me pertenece. Esta basada en la Pelicula "A moment to Remember" Personajes pertenecientes a Stephenie Meyer.
Todos humanos.
Sumary:- - Que dices? Porque desaparecería tu alma también? – tomo su rostro entre sus manos y la miro – déjamelo a mí, si? – le sonrió – Yo seré tu memoria... Yo seré tu corazón, entiendes? – Le limpio las lagrimas con sus pulgares – solo... no me dejes.

Capitulo anterior [VI]

- No te molestes – Edward dio media vuelta y mas lagrimas cayeron... mientras mordía su puño – olvidemos todo mientras seamos felices – pero el seguía dándole la espalda y temblando – Edward – susurro entre sollozos, tomo su brazos y lo volteo, tomo su rostro y lo miro a los ojos, sintiéndose morir por ver esa pena en su mirada – olvidare todo pronto... no sabré porque estás conmigo. Te iras de mi cabeza – sollozo – entiendes eso? – el ahora lloraba como un niño, al que le estaban quitando su más preciado tesoro – así como mi memoria desaparecerá, mi alma desaparecerá también – y se derrumbo – tengo miedo... tengo miedo – se aferro a él.

- Que dices? Porque desaparecería tu alma también? – la separo de su pecho y la miro – déjamelo a mí, si? – le sonrió – yo soy tu memoria, yo soy tu corazón, entiendes? – le limpio las lagrimas con sus pulgares – solo... no me dejes. No llores mas – le dijo, pero sonó mas a una súplica, mientras la abrazaba y le besaba el cabello – no me dejes Bella... y-yo... estaré siempre aquí... siempre

Un Momento para Recordar

Capítulo VII

Isabella se encontraba en el sillón viendo el álbum de fotos de su boda. Con el ceño levemente fruncido, a la vez que Edward escribía, otra vez, otra nota. Su casa estaba empapelada con notas, en las paredes, en los estantes, en al encimera, en todos lados.

- Nuestra dirección es... Calle xxxx...23... 23... – miro a Edward, pero este le dio una mirada de apoyo y le sonrió – 4?

- Bien – le acaricio la mano – ahora... quien soy yo? – y el temor de todas las veces que le preguntaba volvió

- Edward Masen, mi esposo – el sonrió

- Y tú? – le entrego unas pastillas, ella se las recibió reacia

- Isabella Masen – el volvió asentir y ahora le entrego el vaso con agua.

- Me siento mucho mejor ahora – respondió después de ingerirlas

- Bien, ya me tengo que ir cariño – ella asintió – cuídate mucho, si? – le beso la frente, después su mirada se dirigió a su pecho donde tenía una tarjeta que decía su nombre, su dirección, y el numero de teléfono de él y del padre de ella.

- Tu también cuídate, adiós – el estaba cerrando la puerta cuando bella lo llamo – Edward! A las 6

- A las 6? Porque?

- Hoy es el cumpleaños de tu mamá, creo que te hacen falta más a ti – le mostro las pastillas, el negó con una pequeña sonrisa – también invite a mis padres y a Harry. Cocinare algo delicioso... no llegues tarde.

.-.-.

Bella estaba cortando algunas verduras, cuando le vino un pequeño mareo... confundida, se acerco al calendario, pero antes de mirar lo que estaba subrayado golpearon la puerta.

- Cariño? – se acerco y la abrió.

- Isabella – le sonrió – esto es tuyo – levanto ambas cajas

- Jacob – sonrió y lo tomo del brazo, el confundido se dejo guiar – ya comiste?

- Oh, espera... tienes una fiesta hoy o algo parecido? – le pregunto al ver la cena que preparaba, su delantal y el cuchillo aun en su mano

- Fiesta? Que fiesta? – lo volvió a tomar del brazo pero el se alejo un poco

- No importa, podemos ir a algún lado y hablar?

- Hablar? Que molesto – rio – ve y lávate, pronto comeremos

- No espera, recuerdas que paso el otro día en la calle?

Edward se estaciono y miro hacia la casa, pero se preocupo al ver la puerta abierta, se bajo y saco las compras que había echo, y confundido se acerco

- Que? Estoy casada? – pregunto sorprendida

- Que? No lo estás?- dejo las cajas sobre la mesa y la miro confundido

- Jacob, que pasa? Estas tratando de deshacerte de mí? Por favor no lo hagas!

- De que estás hablando? Isabella... vuelve a tus sentidos! – le tomo el rostro con ambas manos – estas bien? – pero un ruido, llamo la atención de ambos. Edward había tirado su chaqueta a alguna parte de la sala, provocando que algo cayera

- Jacob, quien es ese tipo? – pregunto la castaña escondiéndose detrás del moreno, Edward a paso lento y subiendo las mangas de su camisa quedo enfrente de el

- Hey... espera, yo solo... – pero el puño de Edward lo silencio tirándolo al suelo, volvió a golpearlo. Lo tomo de la camisa y lo empezó arrastrar hasta la salida

- Detente! Que haces? – un poco mareada bella trato de detener al cobrizo pero este la alejo, con un movimiento brusco, sin darse cuenta que la mujer tenía un cuchillo en la mano, que le hizo un corte en el brazo, un poco más abajo del hombro. Ignoro el dolor punzante y volvió a tomar a Jacob

- Ven aquí – gruño y los saco

- Espera! - pero Edward lo dejo afuera en el piso, mientras volvió a pegarle – HOMBRE CALMATE! – lo empujo, lo que enfureció mas al cobrizo, volvió a pegarle esta vez en la nariz, Jacob grito y lo empujo – que mierda! Que... acaso tienes miedo? – rio, mientras el cobrizo trataba de calmarse. Bella, miraba todo desde uno metros de forma ausente, su vista se nublaba – vamos! Maldita sanguijuela, mátame... adelante! - Edward con toda la fuerza le pego un golpe que lo tiro al suelo, después le puso el pie sobre el cuello – ella está harta de ti! – piso mas fuerte – ella quiere volver a esos días conmigo, entiendes?

- Mmm... – murmuro él, fuera de sí – bien por ti – sonrió –felicitaciones, eh? Feliz? Pues... bien, serás mucho mas feliz en el infierno!

- Edward! – levanto la mirada, y vio a todos, la familia de Bella, a Harry y a su madre – Isabella! – grito su padre, el se giro y miro a Bella en el suelo

.-.-.-.

- Aun eres joven, nosotros cuidaremos de ella

- No

- Edward, esto viene de familia – le hablo de nuevo Charlie, todos se encontraban dentro, la madre de Bella junto con su hermana estaba llorando en el sillón grande, Harry estaba tomando un té en la mesa, la madre del cobrizo curaba a Jacob un poco mas allá, Bella estaba en la pieza, y Charlie estaba frente a Edward – ella parece estar bien ahora, pero pronto ella no será capaz ni de controlar su vejiga y empeorara – se escucho el sollozo y René y el jadeo de Elizabeth – no puedes manejar eso

- Ella es MI esposa, cuidare de ella

- Se cómo te siente, hijo. Pero necesitar ser razonable – Edward negó mientras inhalaba con fuerza

- Basta, ya lo dije... ella se queda conmigo

- No seas testarudo – lo reto Swan

- Suficiente! Por favor, déjenos – le susurro lo ultimo

- Edward...

- Bella? – la voz de la hermana menor interrumpió la de su padre, se giraron y se encontraron con Bella

- Que pasa? Paso algo malo? – pero todos no tenían la vista en ella, sino en sus pies, tal como había predicho su padre, Bella ya no podía controlarse

- Bella! – pero Edward fue mas rápido que su suegra y su cuñada, y entro con Bella a la pieza, cerrándola con seguro. Recargo a la castaña en ella y el la abrazo con fuerza – Bella... Isabella, hija, estas bien? – hablaba la madre, él se negaba a abrir, se arrodillo ante ella y se saco la camisa y empezó a secarle los pies – abre la puerta hija, es mama... vamos amor – sollozaba

- Que le paso a tu brazo? – le pregunto en voz baja

- Isabella... abre... abre la puerta, es mama... mi niña, hija mía...

.-.-.

- Feliz cumpleaños – despidió Edward a su madre, después de que todos se hayan retirado.

Elizabeth miro a su hijo, caminar con la cabeza gacha y arrastrar sus pies. Y de alguna forma se culpo por todo lo que pasaba, con lagrimas se alejo de la casa.

Edward se encamino hacia el taller, y empezó a trabajar con lagrimas nublando su vista y sollozos saliendo de su pecho.

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- Es una sorpresa – le susurro

- Me voy a caer – rio ella, el tener los ojos tapados con las manos de su esposo

- Lista – ella asintió – mira – en frente de bella sobre la mesa de centro, se encontraba una pequeña casa, echa a escala, de madera. Bella se arrodillo y sonrió al verla. Estuvieron unos minutos en silencio mientras ella admiraba cada ventana y puerta.

- Esta ventana es de nuestra pieza? – el asintió – puede ser mas grande?

- Esta bien – le beso la cabeza – la arreglare esta noche, cuanto más grande?

- No lose – le respondió ladeando la cabeza y sonriendo – solo... quiero más sol

- Esta bien – le acaricio el pelo – adiós... – se levanto mientras se dirigía a la puerta pero una voz lo detuvo y se congelo

- Jacob – Edward cerro los ojos por unos segundos y después giro con una sonrisa

- Si?

- Te amo – y su corazón se detuvo

- Yo también – dio media vuelta y a paso lento fue hacia la puerta – volveré temprano – cerró la puerta y se recargo en ella, lagrimas salían de sus ojos y sollozos silenciosos se formaban en su garganta.

.-.-.

- Ella ya no me reconoce

- No te reconoce? – le pregunto Carlisle mientras sacaba un cigarro para él y para Edward – se cómo se siente pero... no dejes que te consuma. Es solo que los recuerdos recientes desaparecen primero – encendió su cigarro, para después entregarle el fuego a Edward - Es culpa del Alzheimer, no de la paciente

- Mirando directo a sus ojos – encendió el cigarro – ella me llama por el nombre de su ex... – agacho la mirada y soltó una pequeña risa sin emoción – y dice "te amo" – levanto la mirada nuevamente y se levanto para dirigirse hacia el ventanal que había en la consulta – A quien realmente ama? – suspiro – ella extraña esos días, no?

- Solo eso es lo que queda en su memoria – exhalo el humo – tu recibiste su amor, no yo. Pregúntate a ti mismo

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- De que hablas? Nos has hecho rehacer esto ya 3 veces! – le dijo Sam retándolo – ahora que estas de traje quieres divertirte con tu esposa, mientras nosotros nos hacemos mierda terminando esto?

- Sam... Yo... quién soy?

- Que? – Sam lo miro como si estuviera loco

- Soy tan malo? – el moreno se saco el casco y ahora lo miro preocupado

- Que pasa? – pregunto de forma brusca

- Hey... Edward, buen trabajo, no? – le dijo Emmett, que venía bajando del andamio – Ed!

- Edward? – pregunto Jasper cuando paso a su lado, pero el cobrizo iba con la mirada perdida caminando en silencio

.-.-.-

Isabella empezó a caminar por la casa mientras veía las notas que habían por todos lados, algunas decían como mirar la hora, otras como usar el teléfono, otra cuando iba al baño, decían no olvides cerrar la llave, otras con los nombres de las cosas, hasta que llego al refrigerador [frigorífico] y vio fotos en el, se acerco y las miro más detenidamente, salía ella junto con un hombre cobrizo de ojos verdes, ella lo tenía abrazado por la espalda recargando su cabeza en el hombro del él, mientras tenían sus manos tomadas y sonreían, miro abajo de la foto "Isabella" y "Edward". Siguió mirando las cosas... hasta que se topo con el cinturón de herramientas de Edward, lo acaricio con los dedos mientras tenía una leve sensación de ya haberlo visto antes, y como un trueno, la imagen del cobrizo saliendo de la tienda.. La imagen de ellos juntos jugando Baseball, casándose, todas esas imágenes se le vinieron a la mente y soltó un jadeo, y sollozos incontrolables salieron de su pecho. Lo había llamado Jacob, y le había dicho te amo...

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Edward llego a la casa, y se extraño al ver todo en silencio.

- Bella? – llamo, pero no hubo respuesta, con miedo se acerco a la concina, y vio una nota encima de la mesa, con las manos temblorosas la tomo y se sentó

"Lo siento, Lo siento. Realmente lo siento. Nunca tuve la intención de romper tu corazón. Dios, que he hecho? Estas llorando? No quise verte llorando o con dolor. Yo solo quise hacerte feliz... – las lagrimas empezaron a formarse en los ojos del cobrizo mientras leía - ... pero todo lo que he hecho es ponerte en agonía. Edward, oh mi amor Edward... Edward Masen... – a estas alturas las lagrimas ya caían libremente - ... No me malinterpretes. Solo te amo a ti y a nadie más que a ti. Solo pienso en ti. Solo te recuerdo a ti. Como deseo mostrarte mi corazón. Existe alguna manera que pueda hacer eso? Oh, mi corazón corre... – "Bella..." susurraba entre lagrimas – Yo, Isabella Swan de Masen, te amo Edward Masen. No quiero olvidar eso, y no debo. Puedes ver eso? Puedes sentir mi corazón? – Edward sollozaba, y respiraba con dificultad – me asusta que mi memoria me deje otra vez antes de que te diga todo. Tengo que decir. Estoy incondicional e irrevocablemente enamorada de ti, y lo siento. Te conocí porque fui olvidadiza, te dejo porque soy olvidadiza. Fuiste lo mejor que nunca me paso. Que agradecida estoy a Dios por haberte mandado como regalo para mí. No tengo que recordarte, porque eres parte de mí. Sonrió, rio y huelo como tu – pequeño gritos salían de su garganta, sentían como lo desgarraban por dentro – puedo olvidarte, pero nada podrá conducirte fuera de mi cuerpo. Perdóname por dejarte por favor... Sera como si nunca hubiese existido. Por última vez, tengo un favor que pedirte. Por favor, ve a mi padre"

Cuando termino de leerla, llevo la carta a su pecho y lloro, lloro como esa noche cuando lo dejo su madre... no, lloro mucho más que eso. Se levanto y se dio cuenta que todas sus fotografías, en las que salían juntos no estaban. Gritaba, gritaba incoherencia y entre ellas el nombre de su mujer. Porque siempre seria su mujer, su Bella... Su ángel. Pero él no necesitaba nada para recordarla, porque ella estaría grabada en el siempre.

.-.-.

- Edward... – Lo llamo Charlie, mientras que el cobrizo destrozaba el papel en sus manos

- No se lo daré – dijo con voz neutra, refiriéndose a la pepitico de divorcio, el hombre lo miro en silencio unos minutos

- Has tenido un momentos difíciles desde que naciste –hablo – y ahora quieres vivir de esa forma, quieres seguir sufriendo, acaso esto tiene sentido? Ve a trabajar, despeja tu mente... – una pequeña lagrima y un pequeño sollozo salió del pecho de aquel hombre - hijo, Isabella...

- Conoce el dicho "Perdonar es entregar a tu odio una pequeña habitación en tu corazón"? – lo interrumpió, Swan al escuchar lo que su hija siempre decía, soltó otro leve sollozo – ella me dio muchísimo. Tengo algo que decirle... antes de que ella me olvide completamente... sino... mi vida será sin sentido...

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Pasaron dos meses los cuales lo único que tenia de ella era la carta y la madera tallada con su rostro, Edward trabajaba como alma en pena, un cuerpo sin vida, sus amigos trataban de ayudarlo, pero solo eran minutos en los que el se sentía un poco menos desgraciado por no tenerla, pero cuando llegaba a casa moría en su soledad y en su desesperación. Nadie sabía ahora donde estaba... se había perdido, el amor de su vida no estaba, y ahora ni siquiera sus padres sabían donde encontrarla.

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