Nota de la autora: De verdad que siento mucho el retraso queridas lectoras, pero he estado algo agobiada con el curso y los exámenes, prometo que en las vacaciones aprovecharé para adelantar bastante la historia.

Quería preguntaros sobre vuestra opinión, porque estoy pensando en hacer otra historia y tengo ya ideas pero no sé quén debería ser el protagonista. ¿Queréis otra con Maki de protagonista o mejor Mitsui?


Desde que habían conseguido vencer a Shoyo los miembros del equipo de basketball de Shohoku estaban mucho más tranquilos y se encontraban a la espera de conocer a sus contrincantes aunque ya casi estaba seguro que el primero iba a ser Kainan cosa que no les agradaba del todo.

Durante aquella práctica todo había transcurrido con tranquilidad, a excepción de Sakuragui el cual parecía estar aún más nervioso que de costumbre. Cuando la práctica terminó Ayako no quiso ir a su casa, prefirió permanecer sentada en un parque cercano a la preparatoria, ese era el parque en el que había atravesado días antes de la manos de Ryota, al recordar aquello una sonrisa tonta apareció en sus labios. Ayako amaba ir a aquel lugar, solía ir allí tras terminar las prácticas, la ausencia de iluminación hacía que se pudiesen ver las estrellas desde aquel lugar.

Un joven se acercó silenciosamente hacia ella y se sentó a su lado, Ayako sonrió al verlo.

- ¿ Qué haces aquí Ryota?

- Lo mismo que tu supongo- la mirada de Ayako le hizo ver que esta no se creía tal explicación por lo que decidió decirle la verdad- siempre veo que vienes aquí después de la práctica y hoy he querido venir a acompañarte, si no te importa claro.

- Por supuesto que no- Ayako sonrió a su acompañante pero al ver la mirada que el joven le dedicaba miró hacia delante. Tras un pequeño silencio Ryota habló.

- Ayako quiero decirte algo, algo que no puedo esperar más tiempo para confesarte.

- Ryota no, no digas nada que pueda estropear nuestra amistad por favor- estas palabras resultaron duras para Ryota pero debía decirlo, ya no aguantaba más.

- Si no quieres escucharlo vas a tener que taparte los ojos Ayako, porque ya estoy harto de intentar ocultar lo que siento por ti, estoy cansado de ocultar que te quiero y que siempre te he querido- Miyagui había recitado todo esto de carrerilla y tras decirlo suspiró- lo siento pero no podía negarlo más.

- Ryota- Ayako miró con tristeza al joven basketbolista, no sabía cómo decirle aquello sin que lo hiriese- lo nuestro es imposible, lo siento- Ayako se levantó pero cuando pretendía marcharse Ryota se lo impidió agarrándola por el brazo suavemente.

- Solo quiero que sepas que siempre voy a estar ahí para ti Ayako, porque te quiero- tras decir esto, el joven fue acercando su rostro al de la muchacha hasta estar lo suficiente cerca, entonces depositó delicadamente un beso en la mejilla de la muchacha la cual se quedó sin palabras.

Tras hacer aquello Ryota se retiró lentamente de aquel lugar dejando sola a una Ayako que aún no se podía creer lo que había pasado hacía unos instantes, ni como ella misma había actuado, rechazarlo cuando en verdad lo quería, aquello no lo merecían ninguno de los dos.

Era muy extraño que Mei no se hubiese cruzado con Maki durante toda la mañana, ni si quiera lo había visto durante el receso cosa rara puesto que solía andar por los pasillos o estar en la azotea, además había visto a Hikari pero no estaba con él.

Aquel día todo el mundo parecía comportarse fuera de lo normal, empezando por su padre que parecía estar enfadado, siguiendo por Maki y terminando en Jin que tampoco había hablado con ella durante todo el día.

Durante la práctica las cosas no cambiaron mucho, la joven volvió a emplearse a fondo con los novatos enseñándoles pases básicos y dándoles algunos consejos para mejorar su defensa.

A Mei no le importaba la actitud rara que parecía haber tomado todo el mundo, lo que si quería era saber con quién se había peleado Maki para que tuviera ese moratón en la mejilla, afortunadamente ya casi no se notaba. La joven decidió esperar al capitán fuera del recinto para poder hablar sin que nadie los interrumpiera, aunque este al principio mostró resistencia, finalmente logró llevarlo hacia la orilla del mar, allí ambos se quedaron parados en silencio observando aquel bello paisaje que se mostraba ante sus ojos.

- Es hermoso- dijo Mei rompiendo el silencio y pasando de mirar al mar a contemplar los ojos de Maki, aunque por el camino se detuvo en su mejilla la cual acarició suave y delicadamente- no sabía que fueses un chico de peleas ¿puedo preguntar qué te ha pasado?

- Hikari se enteró de lo del periódico y bueno … se puede decir que peleamos- Maki observó como la mano de Mei acariciaba su rostro, el tacto era tan suave y cálido que por un momento pensó en olvidarse de todo y besarla, allí, con el mar como único testigo.

- No te preocupes eso ya lo he solucionado, siento haberte causado problemas con tu novia.

- Tú no tuviste la culpa, era algo que venía de antes, además ya no es más mi novia - aquello sorprendió a Mei, esta retiró su mano de la mejilla de Maki y volvió a poner su vista sobre el bello océano.

Maki no podía parar de mirar aquella figura allí, junto a él. Tan cerca pero a la vez tan lejos. Lentamente Mei volvió a mirarlo y le sonrió tímidamente. Maki tomó entre sus manos las de Mei y las colocó en la zona que antes habían ocupado, su mejilla, la joven volvió a acariciarlo, esta vez de una forma más lenta y mucho más cerca que la vez anterior. Maki tampoco quiso dejarla ir y la sujeto delicadamente de la cintura con sus grandes manos acercándola cada vez más a él. Hasta que finalmente ambos labios se rozaron y los dos se fundieron en un lento pero apasionado beso.

Mei se separó de Maki para mirarlo directamente a los ojos, Maki pudo observar perfectamente como aquellas mejillas estaban totalmente rosadas, era hermosísima, pero instantáneamente recordó el día anterior en el gimnasio con el profesor.

- Mei, quiero hacerte una pregunta- ante el asentimiento de la joven este continuó- ¿Por qué odias el basketball? - esta pregunta había sorprendido a Mei la cual permaneció durante unos instantes en silencio.

- No sé, supongo que siempre me ha robado la atención de mi padre. ¿Sabes? muchas veces pienso que yo siempre he sido algo así como su segundo plato- Maki la miró confuso- es difícil de explicar, desde que era muy pequeña mi madre me dejó en un internado y yo crecí sola porque mi padre vivía por y para el barketball únicamente, supongo que no le perdono que no me diera la atención suficiente, la que necesita una niña. Y por supuesto tampoco que me no impidiese que me internasen- ante aquellas palabras Maki comprendió lo que anteriormente le había comentado Takato, tenía razón en lo que le había dicho- pero eso ahora no importa.

El rostro pensativo del basketbolista cautivó e impulso a la joven a acercarse de nuevo a él para sentir otra vez los labios de él sobre los suyos, pero al contrario de lo que esta podía pensar, Maki retrocedió confundiendo a Mei la cual lo miró extrañada.

- ¿Qué pasa?

- Mei es mejor que hagamos como si no hubiera pasado nada entre tú y yo.

- No entiendo, ¿es porque te he dicho que odio el basketball?

- No es eso, es solo que nos hemos equivocado Mei, esto no puede ser- Mei no daba crédito, no podía entender aquello que decía ni qué sentido tenían aquellas palabras- lo mejor es hacer como si esto no hubiese pasado y volver atrás- estas palabras hirieron gravemente a Mei.

- Vete al diablo- tras decirle esto lo empujó y salió corriendo hacia su casa haciendo sentirse a Maki un ser despreciable por haber herido sus sentimientos.

- Hola Mei

- No te esperaba tan pronto- Mei se levantó para saludar su amiga.

- Al final pensé venir antes, bueno la victoria de Kainan ha sido aplastante en el partido de hoy, en el siguiente partido cada una estará en un banquillo diferente, creo que seremos rivales por primera vez en la vida.

- Bueno tu equipo lo hizo aún mejor al ganar a Shoyo.

- Sí, tengo un equipo de chicos fantásticos, conflictivos pero fantásticos.

- Bueno pero el mejor de todos es el pelirrojo, yo quiero un autógrafo de él por favor, lo necesito- ambas rieron tras ello, tras tomar asiento en una cafetería el asunto se puso más serio- sinceramente no te he citado aquí para hablar de esto, lo he hecho porque hay un asunto que debo tratar contigo antes de que sea demasiado tarde como para arreglarlo.

- Si es tan urgente mientras antes lo sueltes mejor, dime ¿de qué se trata?

- Es de nuestra amistad, de nosotras Ayako, ¿qué ha pasado para que Yuki no quiera hablarte ni tener ningún tipo de contacto contigo? y por favor no me digas que es por mi ausencia porque ambas sabemos que no es así, me gustaría que confiases en mí y que me contases que ha sido eso tan grave que ha pasado como para que nuestra amistad, una amistad de tantos años esté ahora rota- el semblante de Ayako cambió al conocer el verdadero motivo de por qué estaba allí.

- ¿De verdad quieres saberlo?- el asentimiento de Mei fue suficiente para que Ayako comnzase a hablar- pues digamos que es por problemas amorosos.

- ¿En serio? ¿Problemas amorosos? No me digas que os habéis peleado por un tío

- Lo que pasa es que Yuki se enamoró de un compañero mío de aula y este no le correspondía porque …- Ayako miró algo cohibida a Mei- es que él me quería a mí y bueno no me lo perdona.

- ¿No lo conozco verdad?

- No, pero está en el equipo de basketball de Shohoku.

- Ajá, por eso Yuki quería ser la manager de Kainan, que avispada nos salió

- ¿Cómo?

- Bueno pues mi padre me comentó que ella había querido ocupar mi cargo, pero que él lo tnía ya reservado para mí- tras esta declaración hubo un breve silencio- ¿ Y a ti te gusta ese muchacho? me lo tienes que presentar Ayako, ni creas que te vas a escapar.

- Pues hace poco se m declaró y yo lo rechacé, pero en verdad lo quiero, es que no sé Mei. Estoy confundida.

Desde que pasó aquello con Maki no le había vuelto a dirigir la palabra y se podía decir que lo había estado evitando. Su relación con Jin volvió a la normalidad y su padre estaba con ella más comprensivo que nunca.

Quedaba un día para que comenzasen las finales y para que Kainan se enfrentara a Shohoku por lo que los entrenamientos estaban siendo más duros que los habituales. Aquel día los miembros del equipo terminaron antes la práctica porque no querían esforzarse demasiado antes del partido, Mei aprovechó eso para quedarse hasta más tarde en el gimnasio.

Allí se encontraba, sola, de pie, en medio de la pista, mirando el balón que sostenía en sus brazos y recordando la época en la que ella había practicado ese deporte.

- ¿Te has cansado ya de evitarme?- aquella voz la sacó bruscamente de sus pensamientos.

Muchas gracias por haber leído el capítulo después de tantos meses :)