Personajes de Kaoru Tada


Capitulo 7: Ira

- Debiste escuchar mal, onii-chan. ¡Eso no es verdad!-lloraba una inconsolable suegra-

- Cariño, tranquilízate –trataba de intervenir su esposo con calidez y tristeza-

Naoki había cometido un gran error al comentarle de su última conversación con Kotoko. Él debió estar mejor preparado para revelar la noticia ante su madre. Después de todo, ella era la que más esfuerzo había invertido en convertir a Kotoko y a él en una "perfecta" pareja de esposos. Se preguntó momentáneamente si todo aquel espectáculo se debía a que ella veía su pareja trofeo al filo de la separación, más que por el hecho de que le importara él o Kotoko. Afortunadamente, conjeturó que eso no era más que una tontería.

Pero la realidad no era una tontería… Era más bien una serie de eventos desafortunados.

Kotoko había traído a cuestión una palabra que, él creyó, no existía en su vocabulario. Divorcio… El ni siquiera podía digerir el término. Si bien era cierto que cuando eran más jóvenes había considerado que su destino como pareja podría terminar abruptamente, realmente nunca creyó que se llegaría a ese extremo.

- Esto no puede ser verdad… ¡Onii-chan y Kotoko son una pareja indestructible! –vociferaba la angustiada Noriko. -¡No un divorcio! ¡Tienes que arreglarlo, onii-chan! ¡Tienes qué! –su madre era exasperante, en ocasiones.

- ¡Haz silencio, madre! Kotomi podría despertar y escucharte. No quiero informarle nada respecto ese tema, y si ella se entera de golpe no lo podrá comprender. –Naoki se dirigió al cuarto de la niña sigilosamente y corroboró que estaba profundamente dormida, no había forma en que pudiera ser engañado-

- Lo siento Onii-chan, pero es que tú y Kotoko…

- ¡No quiero escuchar más sobre el tema! –susurró Naoki fuertemente- Nada aún esta definido. No debes arruinar las cosas más por una de tus imprudencias. -Noriko se estremeció.-

- ¡Naoki! –reprendió su padre- Tu madre se encuentra muy sensible por la situación. Comprendemos la gravedad de lo que está ocurriendo y estoy seguro de que solo quiere ayudarte.

- Lo siento, estoy algo… cansado.

- ¿Porqué no vas a dormir, onii-chan? Necesitas descansar. Lamento atosigarte con mis comentarios.

- Mamá, basta. Lamento mi comportamiento.

- No te justifiques por favor. ¿Quieres que te prepare un té antes de dormir?

- No mamá, gracias. Buenas noches.

Naoki se retiró a su habitación y cerró la puerta... La que compartía con su esposa.

Esposa… Un titulo que Kotoko increíblemente rechazó…

Intentaba comprender la naturaleza de su pedido y sabía que mucho de eso provenía de su trauma con los recientes… hechos.

Sin embargo, ¿por qué tomar una decisión tan importante en tan poco tiempo? Kotoko, afortunadamente, -desde un criterio algo extraño, según el- aún no era declarada mentalmente competente para tomar cualquier clase de acción legal, por lo tanto, era él quien tomaba las decisiones en dicho ámbito.

Aun así, el pensar que Kotoko no quisiera estar a su lado lo hacia sentirse cansado emocionalmente… y deshecho.

¿En qué punto se había convertido Kotoko tan importante para el? Lo sabía, pero prefería no recordarlo, o al menos su orgullo se lo impedía.

Después de cambiarse, prácticamente por inercia, se recostó en su cama, aquella que había compartido con ella por tanto tiempo. Podía jurar que aún olía su indiscutible aroma en las sabanas…

- Irie-kun... espera… Podrían escucharnos… -decía Kotoko entre besos-

- ¿Y eso qué? –A pesar de ser siempre pudoroso y reservado, en estos momentos lo único que atraía su interés era encontrar una manera de quitar aquella molesta ropa de su camino

Sentía como su esposa se derretía en cada una de sus palabras poniendo aún menor resistencia, acabando de recuperarla luego de haber admitido –ante toda la facultad en una declaración digna de la más cursi telenovela que pudiera existir- que estaba celoso de ese chico Kamogari . Ahora solo tenia deseos de tomar en sus brazos a su tierna esposa… y hacerle el amor toda la noche

- Si, lo sé... Pero me avergonzaría… si Oka-san u Oto-san o alguien más nos escuchara… Oh Dios…

Por fin había encontrado la manera de quitar la molesta prenda superior y pudo deleitarse mejor de la piel de Kotoko, pero debía ser delicado, si quería reservar energías. Primero, besaba lentamente su cuello, marcando cada espacio como suyo. Así era como debía ser.

- Irie-kun… -Kotoko siempre se avergonzaba de cada gemido que emitía, pero no podía evitarlo, él estaba más que consciente que la volvía loca con un toque, porque ella también tenía el potencial de hacerlo con él.

Kotoko no era la persona más acostumbrada a dar o recibir placer físico; sin embargo, desde que se habían casado, había aprendido con el tiempo a descifrar cuales eran sus rincones corporales más sensibles, y ella también había aprendido a hacer uso de ellos. Mientras él se deleitaba con su clavícula, ella desabotonó su camisa, quitándola en un instante, pasando levemente sus níveas manos por los costados de su cuerpo, haciéndolo estremecer. Al sentir este temblor, ella empezó a acariciar su espalda con ternura, inclinándose para poder besar y lamer su hombro y pasar a su cuello a hacer lo mismo.

Malvada, aprendió velozmente.

- Kotoko… -se encontró gimiendo de repente-

Ella tomó una vez más la iniciativa –lo cual era extraño- y les dio vuelta, de manera que quedara a horcajadas suyas. La visión de Kotoko removiendo sus pantalones para solo quedar en ropa interior en frente suyo era encantadora. Más aún cuando se inclinó a besar y lamer levemente su pecho. Estaba extasiado.

Levantó sus manos y acarició la espalda de su esposa, encontrándose con el broche de su brasier. Que molesto, también debía desaparecer. Ágilmente la removió y se dio nuevamente vuelta para quedar encima suyo de nueva cuenta. Le parecía muy entretenido ver como su esposa aún se enrojecía ante su penetrante mirada fija en sus rosados y modestos senos.

- Irie-kun…

- ¿Aún te avergüenzas por ello, tonta? –le decía cariñosamente mientras apartaba un mechón de cabello de su rostro-

- Eso creo… Es que… son tan pequeños… y…

Rápidamente la silenció con un fulguroso beso en sus labios en el cual susurró levemente…

- No permitiré que hables mal sobre ellos… Son míos

Se dirigió sin previo aviso al seno izquierdo, lamiendo cada parte de él, haciendo círculos en su areola, mordiendo con suavidad el turgente pezón. Debía ser una tortura muy placentera.

- Irie… Ah…-Ni siquiera podía hablar, los gemidos se apoderaban de sus labios, así quería escucharla-

Se dirigió a su otro seno repitiendo las mismas acciones. Ella se aferraba a su cabello con fuerza, gimiendo en cada movimiento. El siguió un camino de besos por la línea del centro de su abdomen y se detuvo en el inicio de su cachetero rosa. La ropa interior de Kotoko era algo infantil, para su disgusto. Tortuosamente empezó a remover la prenda acariciando los muslos ante la mirada ahora curiosa de su mujer. No tomó mucho tiempo para que llegara a los pies de esta y volara por la habitación. Naoki se sintió muy a gusto recorriendo las piernas con delicadeza y abriendo los muslos una vez más, acercando su rostro ante la intimidad de Kotoko. Ella respiraba ansiosamente. Empezó con tímidos besos superficiales, en los cuales ella aún lo seguía mirando, ahora con ojos encendidos.

Decidió que era hora que su lengua entrara en acción y el clítoris de Kotoko fue el objetivo. No hacia falta ser un genio para saber que ese temblor que sintió de ella era fruto de puro placer. Continuó con esta acción hasta llegar a su entrada, la cual decidió atacar también con uno de sus dedos. La combinación parecía dar resultado. Kotoko arqueaba su espalda y empujaba más su cabeza hacia ella. Podía ser una pervertida, a veces.

- Irie-kun, espera…

- ¿Qué sucede? –se atrevía a interrumpirlo, la haría pagar-

- Tu… Es que tu…

- Entiendo…-no era común que se emprendiera en acciones tan… fuera de la rutina- Hoy quise variar un poco

- Irie-kun… Pervertido…

No le tomo mucho tiempo levantarse de la cama y volver a colocarse encima suyo. Se acercó a su oreja mordiéndola levemente… Tomando un valor también fuera de la rutina…

- Entonces… También seré una pervertida esta noche… -

Sus incontrolables gemidos se habían convertido en su idioma favorito…

- Onii-chan… Onii-chan…

Alguien tocaba la puerta…

- Que buen momento para despertarme…-susurró para si mismo- Ya voy.

Yukki estaba en la entrada ostentando un rostro lleno de espanto

- Yukki, ¿qué pasa?

- Llamaron del hospital, onii-chan.-podría decirse que su voz temblaba- Kotoko ha…

- ¿Kotoko qué? Yukki, ¡habla!

- Ha tenido… un problema medico. Dijeron que debes ir pronto.

Yukki no había terminado su oración cuando Naoki ya se encontraba en frenético camino fuera del hogar. ¿Qué más ocurriría ahora?

- ¿Le dijiste algo a mamá o a alguien más?

- No quise despertar a nadie y preocuparlos. Mejor vine directo a hablar contigo. Fue bueno que contestara el teléfono porque de lo contrario mamá probablemente estaría llorando histérica sin saber qué hacer. –Admiraba la sensatez de Yukki en estos casos-

- Gracias Yukki, diles cuando sea de mañana por favor. Y eso incluye a Kotomi.

- Cuenta con ello… Espera, onii-chan. –dijo Yukki antes que Naoki saliera de la casa-

- ¿Qué sucede?

- No había tenido la oportunidad de decirte cuanto lamento lo que esta pasando. Kotoko es… Onii-chan… Trae a mi hermana de regreso, solo tú puedes. –su voz era suplicante-

Naoki, a pesar de su preocupación, sintió un alivio al escuchar las palabras de su hermano. No era común que Yukki se expresara de esa forma. Pero, ¿qué era común últimamente?

- No te preocupes, Yukki. Sea como sea, traeré a Kotoko de regreso. Te lo prometo.

Cada vez que debía correr al hospital, se hacia demasiado tedioso y frustrante y ya estaba empezando a cansarse. Al llegar al pabellón psiquiátrico, Chieko salio a su encuentro en un claro estado de ansiedad.

- Irie-sensei, al fin esta aquí.

- ¿Qué sucedió con Kotoko ahora? –Naoki estaba preocupado, pero al mismo tiempo, exhausto-

- Por favor… discúlpeme, Irie-sensei –Chieko hizo una reverencia con lagrimas en sus ojos-

- No hagas eso, tranquilízate, ¿qué sucedió?

- Naoki, por favor ven. –El Dr. Nishigaki lo llamaba, Chieko se disculpó una vez más y se dirigió a otro pasillo, claramente afectada-

- ¿Qué esta pasando, Nishigaki-sensei? Chieko llora y se disculpa, ¿Dónde esta Kotoko?

- Logramos sedarla y Shintani-sensei se encuentra evaluándola. En realidad no quería preocuparte, no se quien te llamó.

- Pero aun nadie me dice que ocurrió.

- Es mejor que lo converses con Shintani-sensei ¿porqué no vas a la habitación?

Naoki se dirigió al cuarto y Kotoko se encontraba dormida, atada a la cama, mientras el doctor Shintani tomaba notas en para su epicrisis. Como odiaba esas correas, empezaban a dejar marcas en las muñecas de su esposa.

- Shintani-sensei, me llamaron hace poco.

- Irie-sensei, buenas noches. No quería llamarlo para no preocuparlo innecesariamente. Pudimos controlar la situación a tiempo.

- El problema es que no se nada de la situación. –Naoki se sentó al lado de la cama de Kotoko-

- Kotoko tuvo otro ataque de pánico esta noche. Fue uno de los más agresivos que ha tenido y se escapó de la habitación, y desafortunadamente tropezó con uno de los estantes de medicamentos y cayó estrepitosamente. Hicimos exámenes para comprobar su estado físico y se encuentra bien. Decidí sedarla para poder controlarla.

- Cielos… Pensé que había mejorado.

- Y lo ha estado haciendo, créame. Sin embargo, estos episodios son normales dentro se su patrón de comportamiento actual. Puede herir a otros o a si misma, por lo cual aun no puedo firmar su orden de salida. Tengo que asegurarme que no signifique un peligro para nadie.

A Naoki no le agradaba ese tipo… Tal vez por el cierto tono de desprecio al referirse a un paciente. Él podría ser arrogante, pero jamás se referiría a sus pacientes de esa forma. Sin embargo, debía soportarlo.

- Por ahora me retiro, Irie-sensei. Mi turno terminara pronto, pero deje instrucciones con las enfermeras y el medico de turno por si se presenta otra eventualidad.

- Gracias. Disculpe, Shintani-sensei –le dijo antes de que se fuera- ¿sabe usted porque Chieko estaba tan alterada? Incluso se disculpó.

- Ella era la enfermera que cuidaba a Kotoko, supongo que se debe a eso. Me iré ahora. Buenas noches.

- Buenas noches.

Naoki acariciaba el cabello de Kotoko hasta que sintió que estaba a punto de dormirse, así que se recostó en una silla. Unas horas después, Chieko llegó a la habitación.

- Disculpe, Irie-sensei. Lo desperté.

- Tranquila. Por cierto, me dijeron que eras la enfermera a cargo de Kotoko cuando tuvo su ataque. No es tu culpa, ya que es algo… normal en su condición.

Chieko se encontraba muy afligida.

- Verá Irie-sensei… Si es mi culpa…

- Claro que no, es dificil cuidar de ella, puedo entenderlo.

- Espere… No es por el hecho de haberla descuidado, yo estaba con ella cuando tuvo el ataque. Me empujo fuertemente para salir de la habitación. Pero nada de esto hubiera pasado si…

- ¿Si…?

- Yo no tenia idea, se lo juro que no. Solo traje el periódico y no debí dejarla verlo y… -su tono era frenético.-

- Trata de calmarte, dime que le mostraste- Naoki la invito a sentarse para lograr tranquilizarla, y después de unos minutos, empezó con la historia-

- Estábamos conversando normalmente y yo llevaba un periódico conmigo. Me sorprendí mucho por una noticia y ella preguntó de qué se trataba…

- ¿Y luego?

- Hablaba de unos sujetos atrapados por la policía después de agredir a una pareja en la calle. Se enfrentaron y uno murió… Pero otro fue traído con heridas de bala al lugar. Pero no le dije que trataba la noticia y fui al baño. Y entonces… ella tomo el periódico mientras no estaba. Fue mi error traer el periódico aquí… Fui una tonta.

Naoki intentaba procesar la información.

- Fue una imprudencia si… -murmuró-

- Pero ese no fue el problema…

¿Otro problema? ¿No sería…?

- El problema fue que Kotoko… reconoció a los criminales de la foto.

No, no, no…

- El tipo… los tipos eran…

- ¿Eran ellos, verdad? ¿Los que…? –la voz lo abandonaba- ¿Están aquí?

- Si, Irie-sensei –dijo Chieko llorando- Son... ellos.

Miedo, ira, odio… Negativos sentimientos llenaron su mente para no abandonarlo más.


Mil disculpas por el retraso en el capitulo. He tenido falta de inspiración y bastantes tareas en la Universidad como para distraerme. Pero debo agradecerles por su apoyo y seguimiento a la historia.

Gracias a 89cheshire, Lollipop, Aiko Li, Genddrene, Dayanna, lolika-ma, magaly cherry, Alita258, ichigoneko, serena tsukino chiba, Karen, vampire-klaudia, akire-chan, Fernandita Chiba Tsukino, Judith y Axoyaxp. Espero aun sigan la historia y agradezco sus comentarios, al igual que a las personas que leen el fic.

Una vez más, espero sus comentarios. ¡Bendiciones!