NOTAS:
*El panorama del bosque de Farone, es casi igual al del de Twilight princess, con una combinación de la forma en la que se ve en Botw y más espacioso, algo cambiado en cuanto a la distribución de espació. Son más árboles que espacios abiertos donde Midna brincaba con Wolf Link para evitar la niebla morada.
*Este capítulo era de 10,000 palabras, por lo que lo partí en dos. :3
-Maze Battle-
Por: Zword y Axgel
Capítulo V: Rocío de luz – Parte I: El caballero de la Espada X
Hyrule; Región de Farone.
Para su mala o buena suerte, Satoru había vuelto demasiado rápido. Miro a los jóvenes que se encontraban frente a la puerta y luego se acercó a ellos.
-Volví… pero esa cosa se escapó – expresó con desgana – Aunque no debería preocuparme tanto – suspiro con una ligera sonrisa – ¿Ya dejaron sus dramitas?
-Eso no era ningún drama – Dijo Link con algo de preocupación – A juzgar por tu cara, deduzco que no estas al cien por ciento seguro de que esa cosa sea un pequeño cero a la izquierda.
Satoru sonrió un poco – De cierta forma tienes razón, pero sigo pensando que la mocosa hizo un drama muy grande. A pesar de todas tus habilidades como mujer y de tu gran capacidad interpersonal de relacionarte con otros, eres bastante débil con el elfo.
Shiori se sonrojo un poco, y fue acariciada en la cabeza por el "elfo" – No soy fuerte para asuntos que involucren mis sentimientos. Pero aprenderé rápido.
-Espero que sí, y no sólo sobre tus relaciones sentimentales – hizo énfasis en lo último, claramente, Shiori, había comprendido a que se refería, pero sólo ella – Por ahora ¿descubrieron algo?
Kyle miro que detrás de Satoru, había alguien entre los arbustos. Este se asustó un poco pero Satoru sintió aquello de inmediato, sin tomarle tanta importancia.
-Parece que habrá más drama – dijo con una sonrisilla el más joven de todos – Es probable que el único, además de mí, que no ha tenido enamoramientos fuertes, es Ike.
-¿Dijiste enamoramientos? – Preguntó Ike confundido – Yo nunca dije eso. N-Nunca he dado un beso a ninguna mujer, pero sí que me he enamorado antes – Confesó bastante nervioso ante los presentes.
-No sé por qué necesitan eso – dijo Satoru confiado – ¿Es algo relacionado con el gran hada?
-Así es – afirmo Shiori – Según el libró, necesitamos que alguien exprese su primer muestra de amor hacia alguien para que ella tomé esa magia y la convierta en un camino más certero hacia la fuente de Farone – comento la muchacha con algo de confusión – Pero Ike ya la ha dado y Kyle todavía es demasiado joven… eso nos deja…
Todos dirigieron su mirada al muchacho de negro – ¿Qué? – Preguntó al verles con esos ojos maliciosos.
-Parece que eres demasiado amargado y supongo que jamás has amado a alguien, ¿verdad? – comenta Link con algo de diversión entre sus palabras.
-No voy a hacer ninguna cosa extraña – Dijo tirándoles aquella idea con sus palabras – Hay más métodos y conozco uno efectivo – Satoru esbozó una sonrisa, ahora la de él era la más maliciosa y perversa de entre la de los chicos.
Rushtown, Distrito N° 21; Laboratorios subterráneos.
-Ahora hay que irnos… libera a los restantes – Dijo Stu a la rubia. Samus asintió liberando al resto de personas que parecían estar de sus lados. Unos eran niños, otros ancianos e incluso mujeres embarazadas. Todo un lio para escapar, pero lo lograrían.
-¡Síganme! Iremos hacia la superficie en menos del tiempo que creen posible – comentó Samus – Todos saldrán de este lio sea como sea.
Así mismo, siguieron a la guardiana de la federación, pero el camino no sería nada sencillo.
-Muy bien, son todos – decía Samus examinando las puertas de las celdas.
Stu al fin se había des hecho de su traje anti radiación con el que había entrado en cubierto. Ahora se le podía ver bien su físico. A Samus le sorprendió un poco como vestía. Medía bastante, aunque no tanto como ella. Tenía el cabello largo, tanto que podría hacerse una coleta, color negro y con las puntas pintadas de rojo. Sus ojos verdes denotaban la nada… casi literalmente, vacíos que le provocaban escalofríos a la rubia.
Pero no todo era tan aterrorizante. Le parecía de cierta forma atractivo a la vista, la estatura, los pectorales y los aretes rojos sobre la parte superior de su oreja izquierda le llamaban la atención. Después de todo "un hombre con aretes no luce tan mal"
Eso sí, vestía un poco extraño para muchas personas, o quizá no tanto. Su camisa abierta era roja y atrás, en la parte de la espalda, tenía un cráneo negro con alas. Bajo la camisa, una armadura, casi tan delgada que prefería llamarle "traje ajustado" Este color negro con una "Y" entre el abdomen y el pecho. Unos pantalones de mezclilla, más o menos ajustados, botas negras militares y guantes sin dedos igual negros. Sobre el derecho, escrito en un idioma casi olvidado y en color rojo "ゼロ" que significaba "Cero"
Luego de distraerse unos instantes mirando al muchacho con su peculiar mezcla de color rojo y negro, las alarmas del laboratorio comenzaron a sonar sin ningún aviso. Las luces del sitio se encendieron también y luego un montón de soldados, con armas potentes en las manos, comenzaron a rodearlos.
-Vaya, vaya, pero si es Samus Aran – decía la sexy voz de una mujer detrás de todos esos hombres uniformados.
-T-Tú… ¡No me lo puedo creer! – Samus parecía impresionada por la susodicha.
-¿Por qué no? – Preguntaba descarada, con gracia en el tono– Las cosas son así, soy la líder del programa "Re-generation" El programa para que vuelva a existir los eficientes piratas y roben datos para mí.
-¡Me matas de risa! Ellos no obedecen a nadie… ¡Jeanne, traidora!– Gritó con fuerza la guardiana – ¡No necesitas esto, eres una bruja!
-Oh, pero claro que lo harán, ¿Crees que venimos sin preparación? Aran, esos días terminaron – Así como dijo Samus, la mujer de ese momento se llamaba Jeanne y pertenecía a un clan antiguo de brujas – No soy más una Umbra.
-¡¿Cómo es posible?! ¿Cereza lo sabe…? – Jeanne le sonrió descara, sólo ella sabía que Bayonetta no se encontraba – No creo. Entonces… – Se colocó el casco de nuevo y cargo su arma – Te arrepentirás.
Ella también desglosó su juego de pistolas, una en cada pie y mano en color negro.
-Ya veremos – sonrió malévolamente.
Nadie pensaba que una bruja estuviese detrás del proyecto. Siempre insistentes los científicos en despreciar y desvalorar la magia, fuese cual fuese, y ahora la ironía llenaba el asunto. Pero si Jeanne era sólo la directora del proyecto ¿Quién era el principal? Además la federación cooperaba con Cereza, alias "Bayonetta", líder de las Umbra, desde que se encontraron con la sorpresa de que había más como ellos, y valientemente había asumido la responsabilidad del cargo. Y luego de un tiempo, no pudieron comunicarse otra vez con ella.
Jeanne tenía experiencia, estilo y fuerza desmedidos. Tantos años en ese "negocio" habían dado grandes frutos.
En cuanto a los demás, se encontraban rodeados.
-Cristi – llamo Stu a la niña – Haz lo tuyo.
-¡OK! – La niña inhalo profundamente mientras cerraba los ojos. Delante de todos, a excepción de los soldados, comenzó a aparecer una especie de campo violeta.
-¡Escúchenme! ¡Todos los que tengan buenas habilidades y poderes, cooperen! ¡Los demás, detrás de esta niña! – señala a la pequeña mientras se mantenía en reposo.
Los atacantes no podían golpearlos con proyectiles, pero si con golpes cercanos. Galia protegía a la niña mientras Stu y los otros chicos peleaban por su libertad.
Por otro lado…
Jeanne era rápida y tensa. Dejaba a Samus muy acorralada con cada ataque. Golpes y principalmente patadas con disparos dejaban poco espacio a Samus. Poco a poco la rubia se iba cansando hasta quedar fuera de combate. En su poder, tenía un juego de pistolas que nunca antes había visto, al parecer, funcionando con energía demoniaca y Phazon, no eran sus "Rosas de Ónix" parecían ser más "tecnológicas" Algo en ellas pudo ver, una firma que ella conocía bastante bien. Pero no pudo pensar más, Jeanne de dio un golpe, dos y más, todos directo a la cara de la ex caza recompensas. Cayó al suelo como insecto.
-¡Aran! – Grito el muchacho al verla sobre el suelo.
Jeanne estaba lista para llamar a un familiar demonio, cuando Stu saltó de una pared, aferrándose hacia ella con picos de hielo en sus zapatos y garras en las manos. Luego saltando hacia Jeanne con agilidad, derribándola en el aire sin previo aviso.
El chico se levanta y recubre sus manos con garras de hielo al que mentalmente llama como "Wolf's Claws" y comienza a abalanzarse sobre Jeanne protegiendo a Samus.
Al sentirse atacada requiere ayuda, que no sirve de mucho porque los otros estaban arrasando gracias a un chico que podía multiplicarse cuantas veces quisiera.
-¡No te metas…! – Jeanne grito unas palabras que no entendían los otros y su cabello comenzó a moverse extrañamente, acumulándose en un punto donde había un portal sobre el suelo.
-Oh no – dijo Samus por lo bajo – Esto… no es nada bueno.
Sin embargo, una corriente eléctrica interrumpió a la mujer dejándola paralizada unos instantes. Pero no sólo eso. Con ayuda de Galia, quien tenía un don de amplificar los dones de otras personas, pudo dejar electrocutados a los otros.
-No esperen, ¡vamos! – Grito fuerte la chica que había hecho aquello.
Samus se levantó bruscamente dejando una bomba de tiempo en el suelo. Así mismo los chicos corrieron de ese sitio, formaban un grupo de veinte personas. Cristi se distrajo al ver a una chica desnuda en medio de la sala, antes de irse, y la señalo.
-¡Debemos hacer algo! – Señalo al lado de Stu, quien mantenía su mano sobre la suya.
-Cristi, me alegra que – decía a duras penas – seas valiente y eso. Pero no hay tiempo para… ¡espera! – La niña se zafó de su agarre y corrió hasta ella – Muy bien, pero tú vete con ellos, iré por esa persona.
-¿Qué haces, Stuart? – Preguntó Galia viendo como su amigo se quedaba ahí.
-Si no voy, Cristi lo hará ¡Largo! – Gritó Stu apresurado. Samus la observó con complejidad y tomó su hombro en señal de acuerdo, entonces Galia aceptó su decisión.
-¡Pero regresa! – Le gritó con preocupación la jovencita pelinegra.
-Claro – guiñó un ojo con diversión – Que me porte así significa que puede ser mi fin, pero no pasa nada – pensó sintiéndose idiota por sus palabras.
La chica estaba ahí estática solamente. Pero alzo la vista al escuchar como Stu golpeaba el contenedor rectangular de vidrió que la contenía, algo así como una bañera. Con unos golpes más logró agrietar y romper el vidrió.
Miró a la chica un poco demás y luego agitó su cabeza – Sígueme – La mujer parecía confundida y sólo miraba al muchacho que ahora se sentía lascivo por estar frente a una mujer "tan así"
Al ver que no reaccionaba le acomodó su camisa roja sobre el cuerpo, y la cargó sobre sus manos, llevándola con los demás.
No bastaron unos instantes para darse cuenta que el camino era muy duro. Veía como gente no sobrevivía a los ataques, cayendo sin vida sobre el suelo. Mujeres embarazadas y viejos eran los que caían primero. Hasta que vio que… Galia también cayó.
-¡Galia! – Grito acercándosele – ¡Vamos, mujer! ¡Arriba! – Comentaba sin éxito alguno.
-S-Stu, no hay remedio… cuida de Cristi… ella es… importante. Confió en ti… Ice
-Galia… no – Apretó sus puños y le miró con melancolía. Ya comenzaba a cansarse de tener amigos y perderlos, nunca podían permanecer junto a él, y a veces hasta pensaba que era una maldición que él, por si sólo tenía al considerar a la gente como "un amigo"
En ese instante, Galia dejó de respirar, pero no era momento de llorar. Simplemente siguió casi sin habla para proteger a Cristi, quien iba más adelante con Samus y otras personas.
La caza recompensas pidió refuerzos y voló una pared para salir rápidamente de aquel sitió. La federación llegó en seguida, evacuando a los civiles cercanos.
No quedaba más que esperar un milagro por que las cosas mejoraran. Aunque claro, el hecho de perder gente en el camino dolía, dolía como siempre había dolido.
Cuando menos lo esperaban, parte de las tropas del enemigo se acercaba a velocidades inexplicables. Samus temía por que quedaba algo de gente y estaban a punto de ser asaltados por estos. Ya no le quedaban fuerzas y Stuart parecía algo depresivo. Lo podía notar en su mirada.
Fue que, como si hubiera sido una petición divina, alguien saltó en su defensa, comenzó a atacar a los enemigos como si no fueran nada en absoluto, cortaba justo a la mitad o en tres, su espada no perdía el filo al estar creada, por así decirlo, de energía. La empuñadura tenía forma de X, el mango era color azul y el "filo" era verde.
Pronto, un campo cernido en carmesí y trozos de carne, comenzó a mirarse en todo su esplendor. Un olor intenso a sangre se hizo presente y algunas personas estaban algo perturbadas por aquello.
-¿Qué hace un Reploid en Rushtown? – Pregunto Stu con confusión, al ver que Samus no se sorprendía en absoluto – ¿Samus?
(NOTA: Es una "raza" de Megaman X, según datos del autor del personaje)
La rubia estaba aliviada, aunque Stu parecía reconocer sin duda aquel sujeto – ¿No es…?
-No, no es el legendario X. Él desapareció sin dejar rastro, aunque sí que se parece, pero es un viejo amigo – Expresó Samus con alegría en el rostro. De cualquier persona, su suerte encontró al perfecto salvador. Con su ayuda, la federación tuvo la oportunidad de sacar refuerzos.
Una nave se postró justo a unos metros del laboratorio y pudieron evacuar también a los que acompañaban a la rubia, incluyendo al misterioso jovencito que había aparecido para ayudarles, incluso, galante, cargó a la semi herida Samus. Justo después, la bomba explotó dejando en completo caos esa parte de Rushtown y los alrededores. Afortunadamente, el laboratorio estaba lejos de los civiles en ese distrito.
Nave de la Federación Galáctica, espacio aéreo de Rushtown.
Cuando las cosas estaban mejor, el muchacho dejo a Samus en un pequeño sitió para sentarse, y le dijo un "Hablemos más tarde, alguien te requiere" el cual se refería a Shulk. Ella asintió con una ligera sonrisa y agradeció su buen gesto.
-Buen trabajo, Samus – Comentaba la voz del muchacho, Shulk – Adam estaría muy contento con todo.
Al escuchar ese nombre, Samus se estremeció un tanto – Shulk – Llamo al rubio por lo bajo – No veo por qué, pero bueno – se retiró el varia suit, bastante adolorida.
-Has rescatado a estas personas. Parte de nuestro protocolo. Recuerda que la gente es importante también.
Señala con la mirada a las demás personas alrededor – Si tú lo dices – dijo con desgana, recordando a todos aquellos que no lograron salir con vida – ¿Regresaremos a la base?
-No, tenemos asuntos con los países mágicos, ordenes de arriba. La ciudad de Vigrid y la civilización de Umbra son como el intermedio de lo mágico y tecnología, sin mencionar que Vigrid es la mitad entre cada continente y además de que ahora tenemos una identidad registrada, Jeanne. Nos pidieron investigar ahí, aunque quizá vaya yo sólo esta vez, luego arribaras tú en Hyrule. Dejarás a los civiles en Hyrule, con la guerra terminada, será mejor a que estén en ese país.
-Ya lo sé. Espera, ¿Hyrule? Por lo alterado que te vez, parece que sucedió algo malo. ¿Qué pasó? – Le pregunto la rubia a Shulk.
-La guerra había cesado en Hyrule, pero justo cuando iban a celebrarlo con la diosa de la luz, la hirieron, no me preguntes cómo porque tampoco lo sé, pero por su actual vulnerabilidad nos llamaron – Respondió el muchacho, revisando una que otra cosa.
-Los dioses no pueden ser heridos, no lo entiendo – Decía Samus con rabia.
Entonces, la chica que antes ayudo a los chicos a escapar con esa ola de rayos, se entrometió en el asunto – Pero por supuesto que pueden, es un objetivo concreto hablando del medio físico, pueden herirla.
-Disculpa, pero se supone que es una diosa – Le respondió Samus.
-Pues disculpa tú, sigue teniendo un cuerpo físico, ¿no? – Dijo con un "Daah" al final de su queja – Piensa un poco, genio.
Samus, con mal carácter, encaró a la chica – A todo esto ¿Quién eres? Y me refiero a tu nombre completo, porque tu cara no me suena importante – Comentó la rubia con enfado
La chica castaña se le paró en frente tanto como antes Samus a ella. Tenía bastante buen cuerpo y era algo bajita comparándola con el metro noventa de Samus. Sus ojos verdes eran tan brillantes que penetraban a Samus profundamente. Su cabello era castaño y corto arriba de los hombros ligeramente. Parecía tener una cicatriz en la nariz hasta los labios, que el maquillaje ya desgastado no podía cubrir bien, además de unas pecas en el rostro.
Vestía coquetamente, con unos pantalones de mezclilla algo rotos de las rodillas y muslos, sumamente ajustados. Una blusa negra, ajustada también y algo rota, eso deducido por las rasgaduras que mostraba. Una chaqueta blanca, con algunos detalles entre poco más de rosa a morado. Botas de tacón bajo que llegaban debajo de su rodilla. En su cuello, una gargantilla (o también llamado "choker") y un collar de plata, este con cuatro fotografías no muy fáciles de ver, algo parecido a un portarretratos. Por último detalle a añadir, un guante color plata, brillando en celeste. Cubriendo ligeramente el brazo derecho.
La jovencita se retiró la chaqueta que llevaba, dejando un poco a la vista, en su brazo derecho, un tatuaje de un hermoso Fénix resurgiendo entre cenizas y otro más sobre el cuello, cuyos caracteres eran también algo antiguos, "XXIII" junto a un nombre "Nicole".
-Mi nombre es Nicole Cristina Memorize Blaze, veinte años, soltera – Le guiña el ojo al rubio detrás, el cual sólo esboza una sonrisa traviesa que decía "Lo tomaré en cuenta"
-Bueno, Nicole – le habla con desprecio la rubia – Los enviaremos a un laboratorio en Hyrule para analizar los daños tenidos, y me refiero a tu cabeza, por supuesto.
-No es ningún daño. De hecho, he pasado por mucho más desde antes, así que no me cuentes historias para críos, rubia oxigenada. Quiero cooperar para deshacerme de la bruja, literalmente – dijo con una sonrisa divertida – Ha, es cierto… Es una bruja, ¡Ha, ha!
-Que agradable – le sonrió Shulk con algo de galantería.
-Viene con el paquete, querido – Volvió a coquetear con el rubio.
-Oxigenada ¿En serio fue lo mejor que se te ocurrió? ¡Agh! No me importan sus coqueteos… Haz lo que quieras, Shulk. Por cierto, ¿Stuart? – Se distrajo al observar al aludido sentado en un lugar, dejando a los otros coquetear. Junto a él una chica semi desnuda y Cristi al otro lado de él – ¿Quién es?
Stu alza la mirada con complicación para toparse con la de Samus – No sé, perdona, me distraje pensando – Dijo sincero, con la mirada ciertamente perdida al cielo a través de las ventanillas – Estábamos saliendo y de pronto Cristi la encontró en una caja rectangular. Estaba ahí, desnuda nada más.
-Ya veo, le ofreciste tu camisa como todo un caballero – Ella le esboza una ligera sonrisa.
-No te confundas, lo hice para no distraerme con…. No, tienes razón, fue pura etiqueta – lo dijo algo indiferente.
Samus notó que algo le molestaba al muchacho, por lo que decidió hablarle un poco más – Bien… Stu ¿Podemos hablar en privado? – Este accedió sin más reproche y se alejaron de la niña, encargándola con Shulk. Salieron al pequeño balcón de la "nave" a conversar.
-¿Qué pasa? – preguntó Stu a Samus. Trató de sonar indiferente sin éxito alguno.
-Lo siento – Samus se paró justo en frente de él, con algo de tristeza – No sé qué decir al respecto. Por primera vez siento empatía con alguien más. Sé lo importante que esa chica era – Se cruzó de brazos un poco incómoda.
-Claro que no, no sabes nada acerca de mí, de lo que me ha pasado. No te creas nadie, Aran. Tú conservas a tu gente y yo… simplemente la pierdo.
-¿Qué tan egoísta puedes llegar a sonar? ¿Eh? – Preguntó un poco molesta por su comentario – Claro que entiendo ¿Sabes por qué deje de ser "guardiana" espacial? Mi hermano, ese chico llamado Adam Aran, el famoso comandante en jefe, ¡Él falleció y nadie lo ayudó! – Gritó fuertemente, llamando la atención de todos – Fue una trampa de la generación pasada, una generación de "guardianes" corruptos, en la que sólo él, como líder, pudo ser firme y justo. No tengo idea de cómo perdiste a tu familia, pero lo lamento, lamento haber fallado hoy…
Stu se quedó mirando a Samus determinante, pero no hizo más que suspirar – No confío en nadie, pero tú me caes bien. Eres sincera y no te callas las cosas que hay que decir. Si por un momento te ofendí, lo siento. Sin embargo, el término "amigos" no está dentro de mi vocabulario, no sólo porque no te conozca. De repente sin explicación ya serás una amiga, eso suena loco… Sin embargo… en algún determinado momento podre confiar en ti, lo presiento. ¿Era todo lo que querías decirme?
Samus también suspiro de pronto – No… pero gracias por eso. Iba a proponerte que…
-¿Tú tienes veintidós? Uh, tentador, ¡tentador! – La chica de antes se ríe divertidamente.
-Siento ser tan coqueto, es que tiene meses que no hablo con una mujer extrovertida. O al menos, que aparenta serlo – comenta Shulk con picardía.
-¡¿Qué quieres que me una a la federación?! – En ese momento se escucha un grito enorme desde donde los otros dos hablaban, de nuevo.
-No grites – dijo Samus alarmada, moviendo sus manos con palmas abiertas de lado a lado– Sólo es una propuesta ¿Tan malo te resulta? Además es seguro que Shulk hará guardiana a esa niña molesta, y no la voy a soportar sola.
-No, es que… Bueno, no me lo esperaba, la verdad – confesó el muchacho rascándose la nuca – ¿Por qué yo?
-Porque te he observado, ya sea por mucho o poco tiempo, eres ágil y eres justo. Pero lo que más tienes es determinación y valentía. Eres una buena persona, aunque no lo parezcas. Con esas cualidades, diría que eres un gran candidato para la federación, y como su líder me gustaría pedirte que fueras mi compañero.
El muchacho lo pensó un segundo, no sería mala idea, después de todo le prometió a Marcus cuidar de Cristi y la paga de la Federación también podría ayudar a los chicos callejeros con los que trataba en Rushtown, más allá de eso, podría interrumpir en casas de los malditos corruptos para cargarse a esos hijos de… bueno, a esos malditos "bastardos de mierda" como solía llamarlos. Y ver a Samus casi todo el tiempo con ese traje pegado al cuerpo que le dejaba los atributos a la vis… espera ¿qué?
-Bueno, lo haré, sólo porque quiero deshacerme de la basura que habita en mi ciudad y… por otras cuestiones – Finalizó sus palabras y luego se quedó observando bien a la chica rubia – No preguntes más.
-¡Muy bien! Me alegra que hayas aceptado.
-Es por mis razones personales. No te entusiasmes – Decía agitando su mano mientras volvía adentro de la nave.
-Igual me alegro de que hayas aceptado – Comentó para sí misma en su tono más bajo. Volvió en sí para acordarse de un asunto – Por cierto, necesito que analices información que pude recolectar en la interfaz – Stu asintió con un saludo de frente, casi como un soldado, pero dando la espalda a la rubia caminando dentro de la nave.
Ya adentro, Shulk comenzó a analizar a la chica misteriosa. Antes Samus la había vestido con una bata, puesto que no respondía, sólo respiraba pero estaba ahí sin hacer nada.
-Samus, mira esto – dijo alarmado el rubio – Su cuerpo… está completamente hecho de energía de Phazon, aunque antes no lo parecía, por estar en reposo. Ha sufrido bastante. Parece que le han atormentado su cerebro y cocido extremidades.
-No puede ser ¿Cuánto crees que lleve así? – Samus tomó la mano de la jovencita. Esta ni se inmutó. Shulk aproximaba que unos cuatro o cinco meses – ¿Crees que puedan sanarla en Hyrule? – Preguntaba la rubia esperanzada.
-Probablemente – contestó Shulk nervioso, no sabía con exactitud – La magia puede llegar a ser más eficiente que la tecnología. Conocen maneras de sanar a la gente, muy efectivas, y además son maneras que no afectan como tal a la naturaleza.
-Inténtenlo – Comentó entrando por la puerta el nuevo miembro de la federación – Ella es una afectada de los fenómenos radiactivos en mi país, su nombre es Elizabeth Jena Fredickson, una chica rica. Apenas me di cuenta, encubrieron sus muertes con un supuesto accidente hace unos seis meses, luego no se habló más de los Fredickson. Sus padres fueron asesinados en el intento de pagar para que no la llevaran, según el historial. Revisé los expedientes que me pediste, Samus. Es altamente peligrosa, calificada como "mutante" de alto riesgo.
-¿Cuáles son las circunstancias? – Pregunta el rubio curioso, no había muchos que tuvieran título de "alto riesgo"
-Absorción de materiales radiactivos potentes, empleo de la energía para generar súper novas, o eso es lo que pudieron encontrar como teoría. Lo que quiere decir el reporte es que la chica es una bomba de energía que puede sobrevivir a grandes explosiones. Si explotase, no se destruiría su cuerpo, es cómo si sólo almacenara energía y la expulsara masivamente.
Ambos rubios quedaron exaltados por aquella noticia tan extraordinaria, nunca en toda su vida habían encontrado a alguien con tanto poder.
-Es un peligro, incluso para el continente mágico, por eso madame Jeanne… – Comentaba Shulk con una expresión perturbada.
Samus golpeó sin su traje la pared, logró hacerle una abolladura – ¡¿Qué intenta?! Esto es enfermizo. ¡Mira como esta! – La señaló de sus brazos y piernas cocidos – Me da asco sólo pensar en cuantas cosas sufrió.
Stu continuaba dando detalles – Según el reporte, fue abusada más de cuatro veces por otros sujetos de prueba en la esperanza de que quedara embarazada, sin éxito. Su poder no puede ser clonado y descubrieron que era estéril. Luego continuaron investigando su ADN y a pesar de saber que no podría concebir vidas, siguieron "cruzándola" como si de un animal se tratase. Malditos bastardos – Samus apretó bien sus puños, golpeó la pared de nuevo y Shulk sólo bajo la mirada.
-Bueno… al menos tenemos la esperanza de recuperar a esta joven en el continente mágico – Expresó Shulk algo más tranquilo que Samus.
-Esperemos – finalizó Stu, con algo de pena en su expresión, aquella conversación.
Samus suspiro hondo, para luego salir a despejarse en el mismo lugar donde antes había hablado con Stu. Sintió la brisa recorrer sus mejillas y cabello. Luego observo que a su derecha estaba su amigo, con lo cual se sorprendió y posteriormente se sonrojo un poco al sentir que no le quitaba la vista de encima.
-¿Qué miras, Rex Falcon? – Preguntó Samus con una ligera molestia en el tono.
(NOTA: SI, ¡HAY DOS REX!)
-Nada, es que el viento te sienta muy bien – Contesto sin mucho rodeo, una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro del joven.
-Ah, ¿sí? – Preguntó sonriendo divertida – Aunque no creo sentirme bien en este momento – confesó algo afligida. Se dio la espalda y se recargo en el barandal. Pero el cansancio le invadió de repente y casi cae de la nave, de no ser por las manos del joven, que la detuvieron a tiempo.
-Deberías descansar en un lugar más seguro – Volvió a cargarle para llevarla a otro lugar, cosa que no pasó desapercibida por los muchachos que se encontraban dentro.
La rubia sintió que la vergüenza le invadía, acostumbraba a ser la que cargara a los demás y se pusiera en un plan rudo, pero el joven le hacía sentir diferente, sobre todo porque la hacía ver más una damisela en peligro que una mujer independiente.
Solían ser un dúo de rival-amigo cuando ella era una caza recompensas y se llevaban buenos botines al trabajar unidos. Pero poco a poco se fueron apartando y perdiendo la comunicación, debido a que ella regresó a ser una guardiana galáctica y él tenía una misión secreta, que en teoría, para ella no era tan secreta, a excepción de algunos detalles que él no había mencionado a detalle.
Cuando estuvieron en un cubículo a solas, comenzaron a hablar acerca de algunas cosas, iniciando su conversación por parte de Samus.
-¿Encontraste tu objetivo? – Pregunto la rubia, curiosa por saber la respuesta.
-Negativo – dijo el con una mueca en los labios – Me preocupa no encontrarle todavía, pero su rumbo hace que mis expectativas se eleven. La espada brilla más cerca de su objetivo.
-Es como un radar, nos dirigimos a Vigrid, pero luego iremos a Hyrule. En Vigrid dudo que la encuentres. Al parecer lo poco que queda en esa ciudad, no son más que ruinas y cero señales de vida. Pero en Hyrule hay muchos espadachines capaces – Rex parecía confiado en el criterio de su amiga. Tal vez tenía razón. Sus corazonadas siempre resultaban ser un hecho.
Un silencio incómodo reino en el cubículo, hasta que Samus rompió aquel gélido instante.
-Por cierto… jamás me dijiste porque es tan importante encontrar esa espada. A demás de ser algo legendario, parece como si fuese algo malo ¿Qué es exactamente?
Rex guardó silencio, pensando una y otra vez si era correcto hablar de eso con Samus. Al final accedió a contarle, al menos, parte de lo importante que era. Después de todo, eran muy buenos amigos y sabía que ella era discreta.
-Esa espada no es nada, a menos que esté en manos de su dueña – dijo con seguridad, dejando a Samus algo confundida – Si su dueña comprende cómo usarla, nadie sabe que pueda pasar. Peor aún. Si su dueña es maligna, muchas terribles historias serán anfitrionas del momento, y el mundo cambiará. Por eso que despierte es peligroso… espero estar ahí antes de que suceda.
-Hablas de manera que se entiende, una mujer es el objetivo ¿No? – Rex asintió seguro. Era un hecho.
-Afirmativo – comentó el con bastante tranquilidad – Una mujer, es el objetivo.
-Comprendo – dijo la rubia con algo de cansancio – Rex… me echare una siesta, espero… que encuentres tu objetivo.
Rex observó cómo Samus, simplemente, caía dormida en aquella cama en ese cubículo. Tomó una de las mantas cercanas y acobijo a la rubia.
-Yo también espero que Unmei esté cerca… y aún esté dormida – Expresó preocupado, el hecho de que la jovencita despertara, a Rex no parecía gustarle... Pero ¿por qué? – Que todos los dioses y diosas se amparen de nosotros, y que siga durmiendo tan plácidamente desde el día en que se fundó el Mega-verso – Pensó algo nostálgico.
Había cosas que era mejor no contar, por ahora, sobre todo para alguien con una misión tan importante, miembro de una orden igual o más importante para la paz y prosperidad del mundo. Tal como sus fundadores deseaban para sus ex competidores.
CONTINUARÁ
¡HEY, HEY! ¿Qué tal el capitulin? Genial ¿no?
Shiori: AL FIN, ALGO DE ACCIÓN, ¡RAYOS!
¡Oye! :u ups... volvió el rol de personajes al final de capítulos. Tal vez no siempre, pero fue una mala costumbre en mi anterior perfil. En fin xD Pásenla muy bien, espero que les haya gustado, por que el siguiente será igual de emocionante y misterioso. Creo UeU Saluditos a todos :)
