Hola!

Mil gracias por sus comentarios, por agregar este fic entre sus favoritos y en las alertas! De verdad gracias! No se la felicidad que nos da saber que les está gustando esta historia!

Les traemos un nuevo capítulo que realmente esperamos que disfruten! No olviden dejar sus comentarios, todas sus dudas que tengan sobre la trama ya que con mucho gusto se las resolveremos.

XOXO

Serenity & Usagi210


Capitulo 5
Contando Estrellas

–¿Pero quién eres tu? ¿Acaso te conozco? ¿Quién eres? –preguntaba Yaten tratando de distinguir aquella figura.

–Por favor ven, ¡Te necesito! ¡Ven, por favor! ¡No sabes lo mucho que te necesito y la falta que me haces! ¡Por favor ven y regresa a ese planeta azul tan hermoso! ¡Por favor y búscame! Tu sabrás quien soy yo –suplicaba fervientemente.

–¿Pero quién eres tu? Por favor, dímelo.

–No me queda mucho tiempo, por favor búscame, te necesito...

Del mismo modo, Yaten despertó de ese sueño como la primera vez. No entendía el significado de esos sueños y más porque cada vez que se quedaba dormido, lo soñaba. Él estaba sentado en unos de los jardines del palacio con una libreta, pero al momento de cerrarla, se le cayó una fotografía en la cual estaban Mina y él. Al momento de verla, su mirada se convirtió en una de tristeza y se sintió mal; se sentía culpable de algún modo, se quedo sentado pensando otra vez en el extraño sueño que tubo y en eso, Seiya así de la nada, aparece por detrás de el.

–Otra vez pensando... Andas muy raro últimamente, ¿Qué te ocurre? –pregunto Seiya en un tono de preocupación.

–Mejor quédate con Serena ya que ella vino solamente a verte… Y no me pasa nada, ya déjalo así, Seiya, ya no me preguntes ¿si?

–No te dejare de preguntarte que te pasa. Últimamente andas como ido, no estás aquí… prácticamente tu mente está en otro mundo Yaten, y lo he notado al igual que Taiki, y también Serena te ha notado muy raro desde que llego aquí. De verdad a ti te pasa algo y a mí no me lo puedes ocultar, ¿Qué te ocurre Yaten? Por favor, dime! se supone que somos hermanos y debemos apoyarnos, y sabes que puedes contar con nosotros desde siempre.

–¡Hay Seiya! A ti no se te escapa nada… Si es verdad, a mí me pasa algo: últimamente he tenido sueños muy raros.

–¿Cómo sueños raros, Yaten?

–Si, de alguien que me llama a cada momento. Me llama, me dice que me necesita, que yo sabré quien es… y lo raro es que es una voz de una niña y como de la edad de Estrella, me dice que la busque y que viaje a la Tierra a buscarla, que yo sabré quien es ella. De verdad no lo entiendo, es un mensaje por medio de sueños.

–En serio a ti te pasa algo...

–¡Ya Seiya! ¡Es en serio! Alguien me está llamando, puedo sentirlo… Hay veces que siento una gran calidez en mi corazón sin saber el por qué y otras veces siento una punzada de dolor, mucha tristeza y no se la razón de ello.

–Quizás alguien te este mandando un mensaje.

–¿Pero quién, Seiya? ¿Quién es capaz de hacerlo? Lo que más de desespera es no saber quién es.

–Quizás en la Tierra encuentres respuestas, no se… podrías ir a ver quién es el que te está mandando esos mensajes, puede que te lleves la gran noticia de tu vida Yaten, ya ves, todo es posible en esta vida…

–¿Cómo que cosa? ¿Crees que Mina tenga un hijo mío?

–No se… Pero considerando que ustedes estuvieron juntos antes de que volviéramos a Kinmoku, puede que exista esa posibilidad.

–Si así fuera, no crees que Mina habría venido a buscarme para avisarme que tenemos un hijo.

–Ella estaba muy molesta contigo en ese entonces, y por lo que ha dicho bombón aun te sigue odiando.

–Si, lo sé, pero quiero ver a Mina… Tal vez tengas razón y si deba ir a la Tierra, así averiguare quien me está enviando esos mensajes en mis sueños y podre ver a Mina.

–No se si logres ver a Mina, recuerda que ella te odia…

–Eso no me detendrá, quiero verla. Quiero ver conseguir su perdón por lo que paso hace años.

–Por lo que ha dicho Bombón, me da la impresión de que será imposible. Además, ella se encuentra filmando una película fuera de Tokio, no vas a poder verla hasta que vuelva a la ciudad.

–Lo sé, pero en Tokio están el resto de las chicas, quizás ellas me ayuden a que logre hablar con Mina. Si no, iré a buscarla a donde este filmando su película; pero sea como sea voy a verla.

–Entonces te deseo buena suerte, Yaten.

–Gracias, la voy a necesitar.

–Vaya que si… ¿Cuándo piensas irte?

–Primero tengo que hablar con la princesa para avisarle que me iré un tiempo, pero estoy seguro de que no tendrá ningún problema en que me vaya; una vez hecho eso, solo es cuestión de arreglar mis cosas e irme lo más pronto posible…

S&S

Más tarde Serena y Estrella estaban paseando a orillas del lago en donde ambas se conocieron, y mientras la pequeña, curiosa por saber todo sobre la extranjera que había llegado hace poco, interrogaba a Serena con mil y un preguntas sobre su vida…

–Así que mí papá y tú se conocieron cuando él estuvo en la Tierra. ¿Eran muy amigos?

–Si, estudiábamos juntos en la escuela, iba a sus conciertos…

–¿Y te cantaba todo el tiempo? A mí siempre me canta las canciones del grupo que él y mis tíos tenían.

–A veces me cantaba, nosotros solíamos hacer muchas cosas juntos… cosas muy especiales…

–¡Vamos bombón! Te prometo que esta vez si vas a llegar a tu casa antes del amanecer…

–Siempre me dices eso y nunca es verdad.

–Bueno… pero vale la pena pasar la noche aquí en el parque, aunque nunca sepamos cuantas estrellas hay con exactitud en el cielo.

–Y me sigues debiendo mi helado, Seiya.

–Tu también me debes un, Bombón, y no te digo nada –dijo Seiya acariciando cariñosamente su rostro.

–¿De verdad?

–Si…

Seiya inclino un poco su rostro hasta que finalmente beso muy tiernamente a Serena, quien correspondió de la misma forma aquel mágico momento…

–¿Y mi papá y tu siempre han sido amigos o llegaron a ser novios?

–Pues… nosotros siempre hemos sido buenos amigos –dijo Serena con una sonrisa.

–¿Entonces por qué no se habían visto en estos años?

–Es un tanto complicado, quizás cuando crezcas puedas entenderlo… –dijo Serena mientras se acercaba a ellas la nana de Estrella.

–Disculpen que las interrumpa, pero los señores Kou quieren hablar con ustedes urgentemente en la biblioteca.

–Muy bien, vamos…

Serena y Estrella caminaron de regreso al palacio siendo guiadas por la nana, hasta que finalmente llegaron a la biblioteca en donde se encontraban Yaten, Taiki y Seiya esperándolas…

–Mi nana nos dijo que querían vernos, ¿sucede algo?

–Si, pero siéntense… –dijo Seiya tras lo cual las dos se sentaron en uno de los sillones del lugar.

–¿Qque es lo que pasa, chicos?

–Voy a irme a la Tierra –dijo Yaten.

–¡Qué! –dijo Serena totalmente sorprendida.

–Y no solo eso, yo también he decidido que iré con Yaten -dijo Taiki.

–Vaya, no sé qué decir…

–Estuve pensando mucho en la conversación que tuvimos hace unos días Serena y quiero irme a ver a Mina. Se que las cosas no van a ser fáciles con ella pero voy a intentar corregir el grave error que cometí al lastimarla hace tantos años.

–De verdad me alegro que hayas tomado esta decisión… –Serena se puso de pie y se acerco a abrazar a Yaten–. Debes de ir, Yaten. Mina es una testaruda de lo peor, pero quizás tu presencia allá la hagan cambiar de opinión y puedan volver a estar juntos…

De todo corazón espero que así sea, pero sobre todo que finalmente puedas conocer a tu hija Yaten, ella te necesita a su lado… Pensó ella mientras se separaba de Yaten y lo miraba con una sonrisa.

–Es por eso que yo también voy a ir con Yaten, va a necesitar todo el apoyo posible considerando como terminaron las cosas entre Mina y él.

–Por supuesto… ¿Cuándo piensan irse, chicos?

–Mañana a primera hora.

–Yo también puedo ir con ustedes, tíos? –pregunto Estrella.

–¿Quiéres dejarme aquí solo, Estrella?

–No es eso, pero quiero conocer la Tierra!... Además vas a estar con Serena, o es que ella también va a volver ya a la Tierra?

–No… Yo pienso quedarme aquí un tiempo más.

–Lo vez, papá, no vas a estar solo… ¡Por favor! ¡Déjame ir con tío Yaten y tío Taiki a la Tierra!

Seiya suspiro profundamente. –Está bien… Iras con tus tíos a la Tierra, pero debes obedecerlos en todo Estrella.

–¡Claro que si, papito! ¡Gracias! –dijo Estrella emocionada abrazando a Seiya para darle un beso en su mejilla.

–Ahora ve con tu nana y dile que te ayude a preparar tus cosas para el viaje, en un rato voy a verte a tu habitación.

–¡Si! –dijo Estrella saliendo emocionada a toda prisa de la biblioteca.

–Cuídenla mucho, chicos. Saben que Estrella es mi vida y si le pasa algo…

–Descuida Seiya, no permitiremos que nada malo le pase, ella también es como una hija para nosotros.

–Lo sé…

–Chicos, yo solo quisiera pedirle que no le mencionen a nadie que estoy aquí, todos creen que estoy en Londres y quisiera que todos lo siguieran creyendo así…

–¿Qué nos estas ocultando, Serena? Porque no quieres que sepan que estás aquí en Kinmoku?

–No oculto nada, Taiki… –mintió ella mientras suspiraba–. Es solo que ya saben cómo son las chicas, en especial Haruka…

–Bombón tiene razón, Tenoh es capaz de armar una guerra si sabe que ella no está en la Tierra.

–No te preocupes Serena, si Haruka sigue teniendo ese mismo carácter nos mataría si le decimos que estas aquí, así que descuida que no diremos nada…

–¡Gracias Yaten!

S&S

Por la noche, una vez que había terminado de ayudar a su pequeña Estrella a terminar de empacar para su viaje y darle su beso de buenas noches a su hija, Seiya se encontraba sentado en una banca que se encontraba en los jardines del palacio observando las estrellas, tratando de asimilar la idea de que su pequeña hija, al igual que sus hermanos, estarían un tiempo lejos de su lado, mientras él se quedaba en Kinmoku con la mujer que tanto amaba y no había podido olvidar….

–¿Te duele que Estrella se vaya a ir, verdad? –dijo Serena mientras se sentaba al lado de Seiya.

Seiya volteo a verla -pensé que estarías preparándote para dormir, Bombón.

–En eso estaba pero como vi que estabas aquí solo y vine a hacerte compañía… Además, aun no has contestado mi pregunta.

–Esta es la primera vez que Estrella va a estar tanto tiempo lejos de mí y me cuesta trabajo asimilar la idea de que mi pequeña va a estar al otro lado de la galaxia.

–¿Entonces por qué le diste permiso de irse si no querías que se fuera?

–Porque soy un padre que no le puede negar nada a su hija y menos cuando se que anhela conocer la Tierra.

–Estrella va a estar bien, Seiya, no te preocupes… Yo voy a estar aquí contigo.

–Lo sé, pero por cuánto tiempo va a ser así? No crees que alguien se puede dar cuenta de que no estás en la Tierra?

–No te preocupes por eso, tengo solucionado todo para que nadie note mi ausencia. Además… no me puedo ir de aquí hasta que logre hacer lo que vine a hacer a Kinmoku.

–¿Y qué se supones que viniste a hacer aquí, Bombón?

–Es un secreto.

–Te has convertido en una mujer de secretos… que fue lo que paso para que ahora seas así?

–Es… difícil de explicar.

–Inténtalo.

–Tal vez después… –dijo Serena suspirando profundamente mientras levantaba su vista para ver el cielo–. Se pueden ver muchas estrellas desde aquí… ¿Recuerdas la primera vez que salimos a contar estrellas?

–Por supuesto, nunca he podido olvidar aquella noche…

Había pasado más de una semana desde que la batalla contra Sailor Galaxia había terminado, la paz regresaba nuevamente a la vida de todos pero aun así una tristeza embargaba por dentro a Seiya: la Princesa Kakyuu, Yaten, Taiki y él regresarían dentro de poco a Kinmoku. Sabía que aunque habían decidido quedarse un poco más en la Tierra, tarde o temprano tendría que regresar.

Por más que trataba, aun no podía asimilar la idea de tener que separarse de Serena, simplemente no quería perderla a pesar de saber muy bien que ella no podía corresponder a su amor y menos ahora que había regresado Darién.

Aquella idea le robaba el sueño y su única distracción era salir a caminar por las calles de Tokio. Y esa noche, mientras pasaba enfrente de la casa de Serena, la pudo ver observando las estrellas desde el balcón de su habitación, como si estuviera suplicando a las estrellas por algo. Seiya se quedo viéndola ahí en silencio, hasta que, como si supiera que estaba siendo observada, Serena volteo hacia la calle y lo vio totalmente sorprendida….

–¿Seiya?

–ah… ¡Hola, Bombón! –dijo él levantando su mano saludándola.

–¿Qué haces aquí?

–No podía dormir y salí a caminar un rato… y termine aquí.

–Saliste a caminar a la media noche?

–Me gusta salir a caminar a esta hora, pero no se supone que tú deberías estar dormida a esta hora.

–Si, pero tampoco podía dormir.

–¿Entonces por qué no vienes conmigo a caminar un rato? Quizás eso te ayude a conciliar el sueño.

–No sé... Si Luna se despierta y se da cuenta que no estoy, se preocupara y pensara que me paso algo malo.

–Pero vas a estar conmigo, bombón, a mi lado no te va a pasar nada malo.

–Está bien, pero solo un rato… dame dos minutos para cambiarme y bajo.

–De acuerdo, aquí te espero…

Serena entro a su habitación para cambiarse para después lentamente salir de su casa usando unos jeans, suéter rosa y tenis del mismo color, reuniéndose con Seiya quien la estaba esperando en la puerta de su casa. Ambos empezaron su caminata por las desiertas calles cercanas a la casa de Serena, llegando hasta el parque No. 10, en donde siguieron caminando hasta que llegaron al pequeño lago que había al centro de este, en donde se sentaron a las orillas de el, recordando entre risas, cada uno de los momentos que habían vivido juntos desde el día que se conocieron hasta ese momento…

–No puedo creer todo que hemos hecho juntos, Bombón.

–Si, yo tampoco -dijo ella con un dejo de tristeza.

–¿Qué sucede, bombón? –pregunto él al notar su tristeza.

–No quiero que te vayas, Seiya…

–Yo tampoco quiero irme, pero es mi deber.

–Lo sé…

–Mejor no pienses en eso bombón, aun sigo aquí, así que vamos a divertirnos, ¿de acuerdo?

–De acuerdo –dijo ella con una pequeña sonrisa.

Seiya se acuesto en el césped y se puso a observar el cielo. –Nunca me había fijado en que se ven demasiadas estrellas desde aquí

Serena levanto su vista al cielo. –Si, es verdad… como cuantas estrellas crees que haya?

–Demasiadas sin duda alguna, deberíamos de contarlas para saber con exactitud cuántas son.

–Bueno, el que termine primero de contarlas deberá de recibir como premio un helado.

–Me parece bien, pero te aviso que quiero que mi helado sea enorme.

Serena se río mientras se acostaba al lado de Seiya. –No, yo quiero que mi helado sea enorme.

Los dos comenzaron a contar cada una de las estrellas que había en el cielo, pero antes de que pudieran cuantas eran, el sueño comenzó a vencerlos hasta que finalmente se quedaron dormidos. Seiya fue el primero en despertar al sentir los primeros rayos del sol sobre su rostro, al ver a Serena a su lado, una enorme sonrisa se dibujo en su rostro al verla dormir tranquilamente, disfrutando de ese momento que la vida le regalaba junto a la chica que tanto quería pero que sabía muy bien, que por más que quisiera, no podría estar a su lado.

A pesar de que esa era su triste realidad, Seiya no quería pensar en eso, en ese momento Serena estaba con él, solamente con él. Se quedo observando atentamente cada uno de los rasgos de ella, memorizándolos para no olvidarlos nunca: su cabello, su rostro, su nariz, sus ojos, sus labios… esos labios que tanto ansiaba probar y que no dudo en hacerlo en aquel momento, así que lentamente junto sus labios con los de Serena. Un beso con el que Seiya finalmente cumplía su más grande fantasía.

Pero aquella fantasía se volvió más grande cuando aquel beso robado comenzó a ser correspondido, Serena en ese momento parecía necesitar más que nunca ese beso y Seiya simplemente se dejo llevar por el momento, pero la realidad y el miedo llegaron a él de golpe ante la posibilidad de que aquel beso pudiera afectar su relación con Serena, así que termino el beso y se acostó al lado de ella fingiendo que estaba dormido, mientras ella aun tenía los ojos cerrados.

Segundos después, Serena comenzó a abrir lentamente los ojos, teniendo la sensación de que la habían besado en un sueño... o quizás no había sido un sueño. Realmente confundida llevo una de sus manos a sus labios, notando que Seiya estaba acostado a su lado con los ojos cerrados, fue entonces que recordó lo que había pasado la noche anterior y en donde estaba, así que comenzó a mover a Seiya para despertarlo.

–Seiya… ¡Seiya, despierta!

Seiya abrio los ojos dando un largo bostezo. –Hola, Bombón… ¿Qué pasa?

–Nos quedamos dormidos aquí, ya es de día Seiya!

–Si, es verdad. Te acompaño a tu casa, espero que tu familia aun no haya despertado.

–Ellos, ni Luna, si no estoy en graves problemas.

Ambos se levantaron y caminaron a toda prisa hasta la casa de Serena, en donde al llegar ahí, Serena abrió la puerta sigilosamente para evitar que alguien se diera cuenta de que no había pasado la noche ahí…

–Creo que lo logramos, no se escucha ruido alguno.

–Si, eso parece… –dijo entrando a la casa, se recargo en la puerta–. Gracias, Seiya, me divertí mucho anoche.

–Me alegra saber eso, cuando quieras podemos repetirlo.

–Supongo que si mientras no nos quedemos dormidos a la intemperie.

–Si eso llegara a pasar llevare una cobija para cubrirnos del frío.

–Me parece bien…

–¿Serena? ¿Seiya? -dijo Ikuko sorprendida al verlos mientras bajaba las escaleras.

–¡Hola, mamá!

–¡Buenos días, señora Tsukino!

–Estoy sorprendida de verlos aquí a esta hora, en especial a ti hija, tú nunca te levantas temprano un sábado por la mañana.

–Si bueno, lo que pasa es que… –dijo ella un poco nerviosa.

–Pasaba por aquí para invitar a Serena a desayunar señora, claro si usted está de acuerdo –dijo Seiya con una agradable sonrisa.

–Si, claro… por mí no hay problema Seiya.

–¡Entonces vamos, Bombón! Hay un lugar cerca de aquí en donde sirven un desayuno delicioso.

–¡Por supuesto! ¡Nos vemos después, mamá! –dijo Serena cerrando la puerta al salir de la casa–. ¿Vamos a ir a desayunar?

–Fue lo primero que se ocurrió decir, además yo tengo hambre y me debes un helado bombón-

–Eso no es cierto, tú me debes un helado!

–Mejor esta noche volvemos a salir a contar estrellas y veremos quién le debe un helado a quien.

–¡De acuerdo! ¡Pero ahora vamos a desayunar que tengo mucha hambre!

–Es increíble que hayan pasado más de ocho años desde entonces, y ahora, nuevamente estamos sentados observando estrellas como antes.

–Si… –Serena se puso de pie rápidamente–. Seiya, ya es tarde y tengo frio, creo que debería irme a dormir.

–Si, y no tenemos aquí una cobija para dormir a la intemperie como antes… tal vez otro día podamos contar estrellas como antes.

Serena lo mira con una pequeña sonrisa. –Tal vez… Buenas noches, Seiya.

–Buenas noches, Bombón…