La Chica de Cristal

MINI FIC DE DRABBLES (EN LUGAR DE CAPÍTULOS LARGOS SON PEQUEÑOS DRABBLES CON CONEXIÓN)

Es una historia corta pero no tanto para ser un one-shot... ni tan larga como para ser un fic con capis largos, disfruten!

NOTAS: Gracias por sus comentarios y lamento haber tardado siglos, les dejo otro mini capítulo.

.

Sakura es una chica que desconoce del mundo, su madre le enseño que los hombres son malos, que la ciudad esta llena de pecado y demonios, jamás salió de su pequeña granja, jamás conoció chicos/as de su edad, pero al morir su madre su prima Karin se mudara con ella, dándole un vuelco a su vida, conocerá lo que es la amistad, ser una chica, la tan mencionada y pecadora ciudad y a Sasuke... Pero debe tener cuidado, ella es tan frágil como el mismo cristal.

.

LA CHICA DE CRISTAL

por

Sakaita

.

.

VIII Huéspedes

.

Había escuchado cuando llegaron los nuevos inquilinos, le rogué a Karin que fuera ella quien los recibiera por que aun no me sentía cómoda con la idea de vivir con más personas.

Escuche pasos, murmullos y algunas risas, seguí leyendo mi libro de recetas y después de casi dos horas pude percatarme de que habíanhabian pasado casi dos horas, debía hacer la cena.

Baje cuidadosamente hasta la cocina y me dispuse hacer algo de cenar, había pato en el refrigerador y unas deliciosas verduras que combinarían a la perfección.

Después de cuarenta y cinco minutos estaba listo todo. —Huele increíble.

Mire a Karin sentarse sobre la mesita que estaba junto al fregadero de platos—Gracias.

—Ya están los chicos en sus habitaciones, he quedado sorprendida de ver la aceptación de estos.

—Me alegra que esté resultando.

—Lo sé, verás que salvaremos la granja. Por cierto debes cenar con nosotros, Deidara y Neji son muy simpáticos.

Dude un poco, pero bueno, eran sólo dos chicos y Karin estaría ahí. De repente llamaron a la puerta, Karin me pidió que abriera ya que necesitaba arreglarse para la cena.

Apague la estufa y me dirigí a la puerta, al abrirla sentí que mi corazón se saldría por mi boca, mis piernas temblaron y sentí que el aire me faltaba.

—Hemos venido por una habitación.

Los oscuros ojos de ese hombre me helaron hicieron titubear, me sentí desnuda ante esa mirada y temerosa, sólo recuerdo que dije en un susurro:

—No tengo encendedor— y todo se volvió negro a mi alrededor.