Ino se metió…

Una de las cosas que había aprendido de su madre, para bien o para mal, y mediante sus tardes en la florería preguntando datos específicos para hacer buenos trabajos había reforzado con increíble facilidad, era el meterse en asuntos donde no era específicamente solicitada su presencia.

Pero no andaba con extraños, a excepción de los clientes nuevos, tratando de solucionarles la vida en cosas de "sentido e intuición femenina", por lo general solo personas cercanas a ella salían beneficiadas de sus vastos conocimientos en relaciones interpersonales, en su lista desfilaban desde Sakura y el complejo de su frente hasta Chōji y la seguridad de hablar con alguien y hacer que dejara de creer que lo primero que pensaban de él era su talla.

Hasta entonces solo contaba dos derrotas, Naruto y su incurable idiotez para arruinar buenos momentos que inconscientemente creaba y Hinata con el inverosímil tartamudeo que la atacaba cuando quería hablar con el rubio, pero todo era causa de no trabajar continuamente con ellos.

Sin embargo, finalmente llegaba el día en que su racha estaría limpia.

Arrastrando a su equipo por la calle, Shikamaru del cuello del chaleco y Chōji del peto de su armadura, se dirigía de regreso al punto de donde un montón de horrorosos insectos la había ahuyentado, pero no por eso no había visto la situación perfecta para jugar sus mejores cartas.

— ¿Es realmente necesario hacer esto?

—No te quejes Shikamaru, somos un equipo y actuaremos para ayudar a un amigo… unos amigos.

— ¿Por qué mejor no los dejamos solos?

—Porque solos no llegarán a absolutamente nada.

A un par de cuadras estaban del restaurante, ella se detuvo para ver si los insectos seguían, Lee estaba en el lugar pero ya de ida y al parecer Kiba se marchaba con él, Akamaru y Shino se quedaban.

—Chōji, tú nos cubres de cualquiera que quiera entrar, Shikamaru y yo nos vamos a colar por detrás.

Pero la rubia no esperó afirmación ni negación, junto con el genio estratega caminó para tomar la calle que pasaba justo por la bodega.

Usaron una ventila para escabullirse y con discreción entraron como si fueran comensales, la camarera dudó un poco, quizás sospechaba de la forma en la que habían entrado pero igual los acomodó en una mesa que para fortuna de la pareja quedaba justo detrás de la de Naruto y Hinata tan solo separados por un biombo de fina madera. Tomaron su lugar, les trajeron las cartas y en un momento de ángulo perfecto Ino realizó sus sellos, Shikamaru los propios, tan solo en unos segundos el cuerpo de la rubia hacía mímica de los movimientos de su compañero simulando conversar y revisar lo que ordenarían.

—… Entonces hice un plan perfecto para salvar al viejo feudal, uno de mis clones que escondí bajo la carreta desde que salimos del palacio salió y…

—Naruto-kun.

— ¿Qué pasa Hinata-chan? ¿Ya te había contado esa historia?

—No es eso.

—Ya decía, casi no hablamos.

—De eso mismo se trata— el rubio no entendía, la tímida chica al frente suyo le miraba fijamente de una manera en la que le era casi irreconocible, pero bueno, lo había invitado a salir, algo importante había que tratar.

¿Qué sería? ¿Una misión tan secreta que discutirla en la oficina de la vieja Tsunade era peligroso?

—No pienses eso— le dijo ella confundiéndolo aún más al captar sus pensamientos con solo verle el brillo de héroe en los ojos.

—Mira, de lo que quiero hablar no es en absoluto complicado, de hecho es una situación que viene sucediendo desde hace años pero no te habías dado cuenta y eso es un poco frústrate para mí porque ya no sé qué hacer para que lo notes, además de lo obvio, quizás debería pedirle a Shino-san que haga diagramas y dibujos con carteles de color.

— ¿Hinata-chan, de qué hablas?

— ¿Ves? A eso me refiero, no pones atención en los pequeños detalles que a nosotras las mujeres realmente nos encantaría que el hombre que nos gusta se dé cuenta, no hablo de monumentales ramos de flores, pero si quieres, puedes ir a la tienda Yamanaka, siempre hay variedad y al mejor precio.

—No me gusta ir con Ino, es muy ruidosa.

— ¡¿Ruidosa? ¡Ino es la mejor amiga que cualquiera pudiera desear!

— ¡Y hablando de estar fuera de personalidad! — exclamo desde su sitio Shikamaru, Naruto ladeo la cabeza queriendo ver de quien se trataba, pero había una planta que estorbaba, así que regresó toda la atención a su compañera de mesa que se aclaraba la garganta.

—Perdón Naruto, en lo que estaba era que…

— ¿Y mi "kun"? — pregunto el aludido con el ceño graciosamente fruncido interrumpiéndola ahora que retomaba un tono bajo con el que era más usual escucharla, cuando llegaba a escucharla.

—Lo siento, Naruto-kun, es que estoy un poco nerviosa, ya sabes, una cita con un amigo muy especial para mi… te decía, hay que ser atentos, porque cuando a una chica le gusta un chico, es cruel qué el no la tome en cuenta para muchas cosas.

—Hinata-chan…

El joven Uzumaki suavizó su voz y alcanzó la mano de su compañera dándole un suave apretón, ella no pudo evitar sonrojarse, al fin, después de tanto tiempo…

—… Dime quien es ese imbécil que no te hace caso y yo te lo traigo así deba romperle las piernas, mira que ignorar a una chica tan linda.

—Naruto… ¡Eres la persona más…!

—Que coincidencia encontrarlos aquí— interrumpió Shikamaru con un fallido intento de sorpresa. A su lado permanecía, raramente parada, una ausente Ino que levantó la mano a modo de saludo justo al mismo tiempo que el vago Nara.

—Bueno, Ino y yo pedimos para llevar, pero ya nos vamos… oh, mira Naruto

— ¿Eh? ¡¿Qué? ¡¿Qué hay? — el chico miró detrás suyo que era a donde le habían señalado.

— ¡Mierda!

El rubio giró, Hinata se había desvanecido e Ino también mientras el joven miraba a todos lados buscando algo que evidentemente no encontró.

— ¡Hinata-chan! ¡¿Qué pasó? ¡¿Estás bien? ¡Hinata-chan!

Hinata abrió los ojos y se encontró de frente a Naruto que la sostenía en brazos en medio de una curiosa rueda de comensales y los dos propietarios del local que naturalmente acudieron a ver qué le sucedía a uno de sus clientes, pero Ino seguía sin reaccionar, su compañero de equipo seguía buscando pero terminó por cargarla en brazos y la sacó casi a toda prisa.

— ¡Chōji! ¡¿En dónde te metiste?

La heredera Hyūga se había puesto demasiado roja y temblaba un poco de simple vergüenza de haberse desmayado, de inmediato empezó a mustiar unas cortadas disculpas.

—Creo que necesitas aire… ¡Hey! ¡Viejo Teuchi, regresaremos mejor a la hora de la cena! ¡Más te vale preparar algo bueno!

—No te preocupes Naruto-kun, llévala a que recobre el aliento.

En un lapso de increíble cordialidad el hiperactivo ninja ayudó a la chica a ponerse de pie y la encaminó hacia la puerta sosteniéndola del brazo.


Un OoC (Out of Character/Fuera de carácter) justificado para aquello que impresionó a Shino en el capítulo pasado: Hinata hablando

Pero la duda continúa: ¿Quién los sabotea?

Pues no se pierdan la siguiente perspectiva, les dejo de tarea adivinar de quien se trata.

¡Gracias por leer!