Fuera de lugar, no había otra forma para describir a Quinn ese domingo por la mañana. Tenía aproximadamente media hora recostada en aquella cama que no era la suya y la falta de sueño la obligaba a quedarse observando el techo y pensar.

Pensar simplemente en todo y en nada, analizar la surreal situación en la que se encontraba por perseguir una supuesta verdad que ni siquiera estaba segura que existía. Su cabeza parecía quererle estallar y la causante de ello tenía nombre y apellido: Rachel Berry.

No entendía cómo podía existir aquella amabilidad desinteresada en la morena, ya que en el mundo que ella había crecido todos siempre esperaban algo a cambio de un favor. Seguramente aquella morena si estaba realmente loca y ella al meterse a su hogar lo estaba aún más.

No lo soporto, si seguía pensando tantas cosas seguramente se volvería loca y eso era lo último que le faltaba, así que decidió ponerse de pie e introducirse en el baño que estaba en aquella habitación, mojo su rostro y se observó en el espejo, era Quinn, pero raramente se sentía como otra persona en ese momento, tal vez las mentiras realmente le empezaban a afectar y más cuando las personas que las recibían no parecían merecerlo.

Salió de la habitación aun con todas esas confusiones en su cabeza, hasta que una imagen la hizo olvidarse por un momento de todo. Rachel se encontraba en la cocina vistiendo una linda y corta pijama azul, que dejaban al descubierto unas piernas evidentemente tonificadas y bronceadas. Como si de por si esta imagen no fuera suficiente, la morena se encontraba sumamente concentrada horneando lo que parecían ser unos panquecillos con figuritas, los cuales la dejaban ver simplemente adorable.

-Buenos días.- espeto la rubia saliendo de su transe, mientras sacudía la cabeza como si de esta forma se fueran a marchar sus malos pensamientos

-Hey Quinn buenos días.- saludo la morena regalándole una sonrisa

-¿Tienes mucho despierta?

-No bueno, no tanto.- mintió.- ¿Tienes hambre? Porque he preparado unas ricas tortillas con verduras que te van a encantar

-Si la verdad es que si tengo algo de hambre

-De acuerdo en un momento te sirvo

-No es necesario Rachel yo me puedo servir sola.- contesto algo fría

-¿Te sucede algo Quinn?.- pregunto extrañada al notar cierta irritabilidad en la rubia

-No lo siento.- carraspeo.- es solo que he pasado mala noche

-No te preocupes, no hay nada que con un buen desayuno no se arregle

-Si tú lo dices.- murmuro mientras se sentaba detrás de la isleta

-¿Y qué te pareció el bar?- preguntaba la morena mientras se disponía a servir dos platos para desayunar

-Es agradable.- contestaba sin mucho entusiasmo

-¿Y mis amigos? Apoco no son encantadores.- expresaba mientras se sentaba en frente de ella con los platos ya servidos

-Bueno a decir verdad no los conocí mucho, pero parecen ser buenas personas.- contestaba seria mientras empezaba a comer lentamente

-Un chiste.- susurraba la morena y la rubia la miraba realmente confundida.- Te puedo contar un chiste y así por fin tal vez te haga sonreír

-Rachel en serio no es…

-¿En qué se parece una cama a un elefante?

-¿Es enserio?.- pregunto incrédula

-O vamos Quinn inténtalo no es tan difícil

-De acuerdo, en que los dos son grandes

-¿Qué?.- exclamo reprimiendo la risa.- de verdad esa es tu respuesta

-No soy buena para esto.- exclamo molesta por la burla de la morena.- Mejor ya dime en que se parece

- De acuerdo, en que el elefante es un paquidermo, y la cama es paquiduermas, entendiste Quinn "paquiduermas".- expreso la morena riéndose como si realmente hubiera contado el mejor chiste del mundo, y si, posiblemente era todo lo contrario ya que era el chiste más malo que Quinn jamás haya escuchado, pero por una extraña razón le pareció condenadamente graciosa la forma de contarlo de la morena, así que no pudo evitarlo y termino ella también soltando una carcajada.- ¿Apoco no es el mejor chiste del mundo?.- pregunto mientras se agarraba la panza por el dolor producido por la risa

-Es…. Interesante.-expreso la rubia mientras miraba sonriente a la morena por sus ocurrencias

-Por fin alguien que aprecia mis chistes, Marley dice que son tontos.- murmuro tratando de sonar ofendida.- ¿Quieres que te cuente otro?.- espeto ilusionada

-No... yo creo que por hoy tuve suficiente chistes.- contesto rápidamente

-De acuerdo, pero bueno si ya sabes algún día quieres que te siga deleitando con ellos tu solo pídelo

-Pues gracias, lo tendré en cuenta.- contesto sonriente mientras la miraba a los ojos.- Realmente lamento lo de hace un momento, suelo estar de mal humor si no duermo bien

-Hey no pasa nada, yo también suelo levantarme molesta cuando no duermo bien

-Eso no es cierto.- contesto la rubia sonriente.- Seguro solo intentas hacerme sentir mejor

-¿Funciono?- pregunto con media sonrisa

-Bueno si un poco.- exclamo mientras las dos se quedaban mirándose sonrientes

-He Quinn.- espeto la morena mientras apartaba la vista hacia su plato.- Te quería avisar que hoy va venir una chica muy importante para mí

-He pues si quieres puedo irme para dejarlas solas.- hablaba la rubia pues con la conversación que había escuchado la noche anterior su deducción era que la morena se iba a ver con su novia

-No es necesario.- respondía sonriente.- De hecho me gustaría que la conozcas, la vas adorar

-Rachel no es necesario, seguro querrán tener privacidad

-¿Porque querría tener privacidad con Sophia?.- preguntaba frunciendo el entrecejo

-Bueno no se.- se removía incomoda pues no quería que la morena supiera sobre sus deducciones.- Tal vez tenga mucho de qué hablar

-Bueno en realidad ella no habla mucho pero supongo que por su edad es normal

-¿Cómo que su edad?.- preguntaba Quinn confundida

-Pues si…- hablaba pero era interrumpida por unos golpes en la puerta.- Mira deben ser ella.- expresaba ilusionada mientras corría a abrirla

-Hola morena.- expresaba Puck sonriente mientras le dejaba un corto beso en la mejilla.- Quinn buenos días.- saludaba mientras la rubia movía su cabeza en señal de saludo

-¿Dónde está?- preguntaba Rachel impaciente

-No quiedo.- expresaba una vocecilla molesta y la rubia decidía pararse de su posición para ver directamente hacia la entrada

-Sophie necesitas comer verduras, la golosinas solo te provocaran caries.- exclamaba Marley mientras entraba con una pequeña de aproximadamente tres años entre sus brazos

-Dachel dile a mama que quiedo nieve.- expresaba una pequeña niña mientras se bajaba de los brazos de Marley y corría hacia la morena

-Vamos Marley dale a esta princesa lo que te pida.- comentaba mientras se hincaba para quedar a la altura de la pequeña y darle un gran abrazo

-No la consientas tanto Rachel.- hablaba la castaña mientras dejaba una mochila sobre uno de los sillones.- Hola Quinn.- saludaba y la rubia decidía acercarse finalmente hacía donde se encontraba los cuatro

-Mira ella es Sophie la hija de Puck y Marley.- la presentaba y la rubia por primera se agachaba a la altura de la niña para observarla detenidamente

La miro como si de un pequeño y extraño objeto se tratara, y es que a decir verdad a la rubia los niños no le simpatizaban, pues la mayoría de veces los creía molestos y llorones, pero como venía sucediendo hace varios días, su concepto cambio. La pequeña en si era realmente hermosa, su largo cabello rubio, su piel clara como el marfil y sus hermosos ojos verdes la hicieron sentir algo realmente inexplicable, tal vez eran todos sus desórdenes mentales en ese momento expuestos, pero sin duda alguna esa pequeña denotaba un brillo especial y ella lo había podido captar.

-Hola Sophie.- exclamo algo cohibida.- Mi nombre es Quinn

-Hola.- expresaba la niña sonriente mientras sin previo aviso se lanzaba en los brazos de la rubia removiéndole sentimientos inexplicables

-Lo lamento Sop es muy amorosa y le encanta abrazar.-explicaba Puck

-Está bien.- exclamaba la rubia fundida aun en aquel abrazo.- Es hermosa.- susurraba sonriente mientras veía a los dos padres orgullosos

-Bueno tiene de donde sacar.- expresaba el chico sonriente mientras dejaba un corto beso en los labios de su mujer

-Bueno creo que mejor nos vamos.- hablaba la castaña recuperándose del sonrojo que le provocaba su adulador chico.- Rachel si necesitas algo ya sabes no lo dudes, nosotros venimos por ella en la mañana

-Ya tranquila hoy tiene dos personas adultas y sensatas que la cuidaran.- hablaba la morena mientras le hacía caras a la niña

-Ya claro sensatas sobre todo.- murmuraba la castaña mientras se acercaba a despedirse de su pequeña.- Cuida a la tía Rach ya sabes que esta algo loca

-Yo la cuido.- espetaba segura mientras le daba un beso a su madre y otro a su papa

-Cuídate cariño.- hablaba Puck mientras le daba una vuelta en el aire

-Ya Noah bájala la vas a marear.- lo regañaba su esposa

-Pero a ella le encanta.- se defendía el chico

-Si claro.-murmuraba.- Mejor ya vámonos si no te terminare regañando en frente de público y no quieres eso, nos vemos chicas.- expresaba mientras jalaba al chico hacia la salida

-Adiós.- expresaban al unísono y la puerta era cerrada

-Y por fin se han ido.- exclamaba la morena viendo a las dos rubias.- Creo que ya podemos jugar.- hablaba emocionada

-¡S¡.- gritaba la pequeña sonriente saliendo disparada al cuarto de la morena, mientras Quinn solo se quedaba confundida en su misma posición

-Lo siento Quinn pero debido a que estas aquí deberás jugar con nosotras

-¿Jugar?- preguntaba preocupada.- ¿A qué?

-Ya lo veras.- susurraba la morena con una sonrisa difícil de descifrar


Quinn no conocía mucho de juegos para niños, pero si de algo estaba segura es que esto que estaba a punto de hacer Rachel era otro nivel.

Y es que el piso de la sala de la morena ahora estaba cubierta por una enorme lona blanca, la cual tenía varias brochas y botes de pintura encima. Como si esto no fuera suficiente ahora las tres se encontraban vestidas con unos shorts y blusas que hacían más evidente lo que iba a ocurrir a continuación.

-Dime que no vamos a hacer lo que creo que vamos a hacer.- murmuraba la rubia preocupada

-No, no vamos hacer lo que crees que vamos hacer.- respondía la morena mientras tomaba una de las brochas

-¿De verdad?- espetaba con un halo de ilusión

-Claro que no, solo te estaba diciendo lo que querías escuchar.- exclamaba sonriente.- Bueno dado a que es la primera vez de Quinn aquí, creo que le debemos dar la bienvenida ¿cierto Sophie?

-Si Dachel.- comentaba la niña mientras tomaba una de las brochas y la llenaba de pintura roja

-Yo creo que mejor paso de este juego.- susurraba preocupada

-No seas miedosa rubia.- jugueteaba la morena mientras llenaba su brocha de pintura azul.- Solo vamos a hacer arte

-Yo…- carraspeaba y cuando menos lo pensó se encontró acorralada entre dos personas que comenzaban a pintarla como si de un lienzo se tratara.

Probablemente si hubieran sido otras personas nunca se hubiera dejado, pero la escena realmente le pareció divertida así que simplemente se dejó hacer.

Pasaron los minutos y decidió ya no ser la única pintada, comenzó a involucrarse en aquel extraño pero divertido juego. Aquello realmente era increíble, quien iba a imaginar que usar tu propio cuerpo con ese fin podría ser tan liberador.

Por un momento se quedó simplemente mirando la escena, Rachel pintaba lo que parecían ser unas flores en los pies de la pequeña, mientras la niña hacia unas graciosas formas en las manos de la rubia.

Quinn sonrió tontamente, y lo hizo porque una paz que hace mucho tiempo no sentía se adueñaba de su cuerpo, tal vez eso era lo que llamaban felicidad pues en ese preciso momento no existían mentiras, ni problemas, solo tres almas buscando divertirse.

La tarde paso muy rápido para el gusto de las chicas. Así que después de dar terminado aquel juego y meterse cada una a bañar decidieron pedir una pizza y ver una película.

-Esta parte es graciosísima.- exclamaba la morena perdida en la pantalla

-Creo que Sophie difiere un poco de tu punto de vista.- hablaba Quinn mientras veía como la pequeña sentada entre las dos cerraba sus ojos presa del sueño que la acechaba

-Cariño ¿quieres que te lleve a la cama a dormir?.- preguntaba la morena dulcemente mientras la niña negaba con la cabeza y se recostaba en las piernas de la rubia

-Le has caído muy bien.- comentaba Rachel sonriente mientras tomaba los pies colgantes de la pequeña y los subía a sus propias piernas

-Es raro.- susurraba la rubia mientras acariciaba la cabellera de la niña.- No me suelo llevar bien con los pequeños, y por ende yo no les caigo muy bien

-Tal vez es porque no les has dado la oportunidad de conocerte

-Supongo.- comentaba perdida.- ¿sueles cuidarla muy a menudo?

-Casi todos los domingos, Marley y Puck necesitan tiempo de pareja y como a mí me encanta tenerla pues me la dejan a cargo

-¿Y en la semana por las noches quien la cuida?

-Se queda con su abuela, la mama de Marley.- expresaba con media sonrisa

-Espera ya es tarde ¿no piensas ir al bar?- preguntaba la rubia dándose cuenta de la hora

-No hoy es mi día de descanso.- exclamaba tranquila y como si supiera leer la mente de la rubia añadía.- Me suple un chico llamado Jonh y aparte mis amigos después de su "cita" se van para haya

-Nunca me imaginé que tuvieran una hija.- susurraba más como un pensamiento en voz alta

-¿Y porque habrías de hacerlo?- preguntaba la morena extrañada

-Bueno.- carraspeaba incomoda.- Me refiero a que en estos días nadie la había mencionado es como si la quisieran ocultar

-No es eso.- contestaba con media sonrisa.- Es solo que Sophie es como el tesoro de todos nosotros y por eso tratamos de protegerla

-¿Protegerla?.- cuestionaba extrañada

-Si bueno, en este mundo la gente ya no es lo que parece y creo que todos queremos evitarle por lo menos un tiempo ese tipo de personas.- comento Rachel y la rubia sin poderlo evitar se sintió aludida

-Tú la quieres mucho.- afirmo mirándola fijamente

-No te imaginas cuanto, creo que llego en un momento de nuestras vidas que todos necesitábamos algo de esperanza

-¿A qué te refieres?- Pregunto tratando de indagar un poco mas

-Es largo de contar.- susurro incomoda

-Lo lamento estoy preguntando demasiado

-Está bien Quinn no me molesta.- comento con media sonrisa tranquilizándola

-He….Rachel.- susurro mientras se perdía en esos enormes ojos marrones

-Dime

-Gracias.- exclamo con una sonrisa especial.- Muchas gracias por este hermoso día

-No agradezcas nada Quinn, ha sido todo un placer…


Aquí les dejo un nuevo capítulo, espero y les guste.

Gracias a los que me dejan un review, les aseguro que me inspiran a seguir escribiendo la historia.

Otra cosa debido a que estos días tengo evaluación en la Uni no creo poder actualizar sino hasta la próxima semana, aunque hare lo posible por hacerlo antes.

Sin más me despido de ustedes deseándoles una hermosa semana ñ.ñ

Att: Sole